¿Sirve la crítica para algo? Según y cómo

En muchas ocasiones nos hemos preguntado si la crítica taurina influye en el devenir de la Fiesta. Aunque ello depende de la fuerza difusora de los medios donde se opina y de la mayor o menor competencia de quienes ocupan las tribunas, solamente cuando coinciden todos los que ejercen tareas críticas, se logra influir. Actualmente vivimos uno de estos casos.

Desde que Enrique Ponce ejerció la absoluta primacía durante veinte años consecutivos, casi ninguno de sus coetáneos de la primerísima fila durante ese periodo de tiempo y, aún menos, en los años posteriores, le secundaron en lidiar en cualquier plaza toda clase de encastes sin poner una sola pega a los empresarios en cuanto a la elección del ganado y a los compañeros de terna, ello sin contar los  muchos gestos y gestas que protagonizó. Claro que el valenciano, aunque todavía continúa en activo, salvo en algunas ferias donde se le sigue respetando – sobre todo en Bilbao -, ya no se comporta como antes, sencillamente porque los años no pasan en balde para él ni para nadie.

Llevábamos varios años quejándonos de que la mayoría de las figuras actuales se limitaban a torear reses de no más de cinco ganaderías del mismo encaste, de que apenas hacían gestos y, por fin, parece que las persistentes quejas de la crítica han dado resultado.

Por el momento, Talavante, Manzanares y hasta el encumbrado Juli ya han anunciado lo que se proponen para la primera parte de la próxima temporada. Ya veremos después qué hacen…

Alejandro Talavante lo hará en la feria de San Isidro matando en solitario seis toros de Victorino Martín. Sin duda es la apuesta más comprometida, no solo porque estas reses casi siempre piden el carnet de identidad, también porque sucederá en el escenario más trascendental del mundo. Si triunfa, sin duda que saldrá revalorizado. ¿Y si fracasa? Dependerá del juego que den los toros. Seguiría donde está aunque con menos fuerza. De todas maneras y, aparte el de antemano reconocido gesto de los victorinos, en lo que Talavante debería centrarse más es en regresar a su estilo más genuino e insistir en torear con la mano izquierda que es la suya. Y es que el productivismo en que anda metido últimamente, ha mermado su indiscutible clase y personalidad.

La apuesta de José María Manzanares quizá sea la más atractiva por ser quien ya es y por el “incomparable” marco donde tendrá lugar el acontecimiento. En la plaza de la Real maestranza de Sevilla. Cuando lo anunció se dijo que lo haría ante reses de tres de sus ganaderías preferidas y, enseguida, se le afeó que no incluyera algunas de otros encastes más difíciles. Según parece, uno de los toros será de Victorino. Si así lo hace, tendrá ocasión de mostrar sus cualidades como valiente e inteligente lidiador. Porque de su impresionante y exclusivo arte, viene demostrando que le sobra por todos los costados. Uno se alegra de que Manzanares se haya decidido a matar un toro de Victorino. Pero más me alegraría si, de ahí en adelante, vaya aumentado sus compromisos aceptando ganado de divisas que, por ahora, no ha catado. Si como tantas veces dice el propio torero, el espejo donde más se mira es el de su padre, recordemos las ocasiones en que Manzanares “El Grande” mató “victorinos” – su enorme triunfo en Logroño con cuatro orejas – y hasta con “miuras” en una feria de julio en Valencia.

Pero ya que hablamos de los toros de Miura, de lo último que más se habla es que El Juli posiblemente los matará en la feria de Sevilla en la que, tras algunas dudas, estará presente. Era obligado hacerlo como también a Las Fallas y a Madrid en cuyas ferias, como el año pasado, no estará presente y en esto hace muy mal. Respecto a su gesto con los miuras, sin duda que le ayudará a limar asperezas por el solo hecho de anunciarlo. Recordemos la tremenda expectación que levantó Espartaco cuando hizo lo mismo aunque al final solo pudo triunfar con un sobrero de Juan Pedro Domecq, lo que devaluó la apuesta. Por ello preferiríamos que El Juli matara en Sevilla las corridas de Victorio – serán el especialista El Cid y el “novato” Daniel Luque quienes los afrenten – o la de Fuente Ymbro.  ¿Por qué? Pues porque me temo que le ocurra como cuando ya lo hizo en una feria de julio en Valencia. Los toros no ofrecieron posibilidad alguna, ni siquiera de jugársela, y encima la gente y no pocos críticos se metieron mucho con él. En cualquier caso,  pensamos que El Juli tendría que actuar en todas las grandes ferias alternando sus ganaderías predilectas con corridas verdaderamente encastadas. Ese es el gesto que tendría que hacer por muy llamativo que sea apuntarse en Sevilla a la de Miura.

Algunos colegas le están criticando que lo haga porque esas corridas deben quedar para los modestos. Increíble. Los modestos, sobre todo los eternos modestos – todavía hay muchos dando la tabarra salvo muy pocas y encomiables excepciones – lo que tienen que hacer es irse a su casa.

Precisamente por esto, cuando Diodoro Canorea se dio cuenta de que la corrida de Miura le llenaba la plaza por sí misma, decidió pasarla al último domingo de feria y que la mataran diestros nada caros. Circunstancia que pesó para que los toreros más importantes dejaran de matarla, temiendo que les pusieran el sello de modestos. Entre esto y el progresivo declive en rendimiento de la mítica e histórica divisa, el interés por los miuras fue decayendo irremisiblemente aunque aún cuenta por respeto a la tradición o como puntual gesto de quien se decide a matarlos tratando de compensar sus criticadas facilidades. Caso de El Juli en estos días.

Que los matara Fandiño, por ejemplo, me parecería más oportuno. Fandiño fue la temporada pasada quien más destacó y avanzó entre los aspirantes a la primera fila. Sin embargo, no debería creerse lo que de él dicen sus acérrimos y sus más distinguidos propagandistas. En el toreo no hay cosa más peligrosa administrativamente hablando que creer que eres lo todavía no se es y, encima, sin cesar de hacerse la víctima. Corren el riesgo de quedarse así toda la vida.

También se acaba de anunciar como gesto –¡histórico¡, cómo no, para sus incondicionales jaleadores –  que José Tomás iniciará su temporada de este año en Aguascalientes. Lo basan en su vuelta al escenario de su gravísima cornada de hace tres temporadas. No conozco a ninguna figura del pasado ni del presente que haya dejado de actuar en las plazas donde fue herido de cualquier gravedad. Ponce, por ejemplo, sigue yendo todos años a León, en suya plaza sufrió un percance que por muy poco le cuesta la vida – este sí que estuvo a solo media hora de perderla – cuando le trasladaron a Madrid precipitada e inconvenientemente por el neumotórax que le habían puesto, y a nadie se le ocurrió ni se le ocurre cantar que nunca falte al escenario de su tragedia. Mientras que, como siempre, a José Tomás se le magnifica cualquier cosa. El gesto, el gesto de verdad, sería que se anunciara por fin en todas las ferias importantes desde Fallas y Sevilla hasta Bilbao y Zaragoza pasando por los Sanfermines de Pamplona. Entonces, el primero en descubrirse sería yo.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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