Última de la Gran Temporada en La México: Sembrado Talavante

Juan Pablo Silva

TRIUNFO MUY IMPORTANTE PARA TALAVANTE, NO POR EL RABO, SI NO POR LA FORMA EN LA QUE TOREÓ. EL PREMIO FUE LO DE MENOS. HERMOSO, MAL. Y LO DEMÁS DE RELLENO. TERMINAN LAS CORRIDAS EN ESTA TEMPORADA,

Hace aproximadamente un año, comentábamos la necesidad de cerrar con broche de oro la temporada grande. En aquélla ocasión reseñábamos una corrida deslucida en medio del agua en la que asistieron algunos incondicionales. En esta ocasión un acierto de la empresa convocar no solo al taquillero Pablo Hermoso sino también incluir a un triunfador como lo es Alejandro Talavante. La convocatoria tuvo eco y los tendidos numerados fueron totalmente poblados y más de medio en los generales, una de las mejores, sino es que la mejor, entrada de la temporada.

La corrida tomó un cauce distinto al que debía dado dos decisiones erráticas del Juez de Plaza. La primera decisión equivocada fue premiar a Hermoso con dos orejas, cuando en realidad merecía solamente una. La segunda decisión garrafal fue conceder el rabo cuando en realidad la gente pedía dos orejas. Una premiación justa y adecuada hubiese convertido al extremeño Alejandro Talavante en el único y verdadero triunfador de la tarde.

Y es que el gran triunfador de la tarde fue Alejandro Talavante. De nuevo vino a confirmar que quiere ser la máxima figura del toreo y ante una plaza a reventar vino a demostrar que está hecho. El primero de su lote fue de la ganadería de Campo Hermoso, el juego del animal no fue propicio, pero a Talavante no le importó, como es su costumbre se inventó una faena llena de recursos, valor y desde luego temple. En los medios, dejó derechazos y naturales largos, en la medida que el toro lo permitía. Tiene una muleta mandona que va llevando al animal a donde quiere, obligándole a embestir. El público entregado con el torero. Se tiró a matar y desafortunadamente dejó una estocada trasera y tendida. Aún así el toro dobló, el tendido se pobló de pañuelos blancos, el Juez presuroso concedió las dos orejas. Parte del público creyó que solo se había concedido una y continuó con la petición. El Juzgador de manera desorientada concedió el rabo. Con toda honestidad, Talavante devolvió el rabo al Alguacil y de manera triunfante dio la vuelta al ruedo. El rabo quedará para la estadística, ha perdido varios por el acero, lo que nos quedará en el recuerdo es la faena que hoy nos regaló a todos los presentes. Con el segundo de su lote, un toro de Barralva, el torero no le encontró la medida, quizás ya estaba vaciado y desconcentrado.

Esta tarde, Hermoso de Mendoza salió por la Puerta Grande sin haberlo merecido. Hermoso despachó a dos toros de los Encinos, muy bien presentados, y con buen juego. El primero mereció los honores del arrastre lento. Con ese animal, el caballista logró entusiasmar al respetable, solo un rejón de castigo bastó para cambiar al tercio de banderillas. En este turno destacaron sus piruetas con “Manolete”, también estuvo destacado con “Viriato” templando al toro muy cerca. Falló con el rejón de muerte, dejó una estocada muy desprendida al segundo intento. Ante la petición popular, el Juez presuroso concedió la primera oreja. En un detalle que no le conocíamos, Hermoso permaneció en el ruedo prácticamente pidiendo la concesión del segundo apéndice. El cual fue inmerecidamente concedido. El toro “Quijote” recibió los honores del arrastre lento. Con el segundo de su lote, repitió su rutina aunque con distintos caballos, la gente no tenía el mismo ánimo que con el primero, aún así le corearon sus suertes. El rejón de muerte lo colocó demasiado trasero lastimando e hiriendo al toro de muerte. Desde luego que no fue voluntario, pero lo que si es deplorable es que haya bajado del corcel en un plan triunfal como si el respetable no se hubiese dado cuenta de la forma en la que mató al toro. Lo despidieron con un justo abucheo. El público ya cansado le reconoció su meritoria labor despidiéndolo con palmas.

Fermín Spinola tuvo enemigos a modo y solo pudo cortar una oreja. El primer toro de su lote, un toro de Marrón tenía una embestida clara, solo cuando se alejaba de la distancia correcta parecía que el toro generaba peligro. No pudo torear de largo, prefirió las dosantinas y el toreo en redondo. Fue precisamente en esos pases finales donde el burel demostró su calidad, la cual no fue vista por el espada. Salió al tercio. Con el segundo de su lote, de San Diego de los Padres, otro toro con calidad que embestía de una manera suave por ambos lados, destacaron sus pares de banderillas. Con la pañosa, tampoco lo pudo torear de largo y ligar muletazos, recurrió de nuevo al toreo de las dosantinas y en redondo. Finalizó con pases por alto, dejó una media tendida y el público le pidió la oreja que fue concedida. Hoy tuvo toros para hacer más, lástima.

Otro que tuvo toros complejos pero que permitían un triunfo grande fue Victor Mora. Con el primero de su lote un toro de la Soledad, con muy bonita estampa, digno ejemplar del campo bravo tlaxcalteca, Mora poco pudo hacer, el toro necesitaba de una muleta con mando y el matador no se la supo dar. Incluso se le fue complicando el trasteo. Lo mismo sucedió con el último de la función un toro de Xajay al que Mora no le encontró la cuadratura al círculo.

Así termina la temporada 2012-2013, un serial importante, cuyos datos positivos y negativos iremos comentando en los siguientes días. El público salió contento del coso, se fue hablando de toros y eso es bueno, los pocos asiduos se toparon con un torero que seguramente querrán volver a ver en la próxima temporada, al triunfador de hoy, Alejandro Talavante.

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