11ª y última de Fallas en Valencia. Fallidos con la espada, Ponce y Morante podrían haber salido a hombros con un gran Luque

De muy pobre a bastante mejor juego, la desigual corrida de Juan Pedro Domecq dio para todo: sin suerte por delante,  magistral Ponce sin espada en el cuarto; faenón de Morante al quinto aunque también falló a espadas, y muy bien Luque toda la tarde que cortó tres orejas del mejor lote.

Valencia. Plaza de la calle Xátiva. Martes 19 de marzo de 2013. Undécima y última de feria. Tarde ligeramente nublada, sin viento y tres cuartos de entrada. Cinco toros de Juan Pedro Domecq, el último con el hierro de Parladé de juego desigual. Sin fuerza alguna y con cierto peligro el primero. Noble pero sin fuerza el segundo. Levemente débil y muy noble el tercero. Noble y justito de fuerza el cuarto. Muy noble con clase por el lado derecho y de larga duración el quinto. Y muy noble el sobrero de Jandilla sexto.  Enrique Ponce (zafiro y oro): Estocada casi entera caída, silencio tras discrepancias por la blandura del toro. Dos pinchazos, otro hondo tendido y dos descabellos, aviso y gran  y prolongada ovación.  Morante de la Puebla (corinto y oro): Pinchazo, peligrosamente perseguido al intentar descabellar, otro pinchazo y más de media estocada, silencio. Pasó a la enfermería donde le atendieron de una herida en el pie izquierdo. Pinchazo hondo y dos descabellos, aviso, petición insuficiente y enorme ovación con vuelta al ruedo. Daniel Luque (marino y oro): Buena estocada, oreja. Gran estocada, dos orejas. Salió a hombros.

Enrique Ponce sumó ayer su vigésimo cuarta comparecencia en las Fallas de Valencia. En esta plaza salió 37 veces por la puerta grande. Cifra que, junto a las que suma por años de alternativa consecutivos, corridas toreadas en todo el mundo, trofeos conseguidos y salidas a hombros, no hubo ni hay ni creo que habrá nadie que le supere. Estas inalcanzables cifras solo las puede conseguir un superdotado de dimensiones estratosféricas en muchos aspectos: Afición, valor, inteligencia, técnica, temple, poderío, arte y todo ello expresado no solo con belleza, también con enorme facilidad. Facilidad que, en mi opinión y reconociendo lo que le ha perjudicado por hacer creer que su toreo nunca pareció ser peligroso, es la mayor de las virtudes que se pueden tener esta profesión, en su caso consumada como si hubiera sido un sueño milagroso salvo con su tantas veces fallida espada.

A Enrique Ponce le he visto actuar en infinidad de corridas por todo el mundo, incluidas las Américas, desde que debutó con picadores en  Castellón hasta la de ayer. Conozco pues su carrera desde la A hasta la Z y pienso modestamente que como nadie entre los periodistas. Y sé de sobra quien es y cómo es personalmente: la bondad personificada en cualquier circunstancia. No he conocido a nadie más pacífico ni más equilibrado ni menos conflictivo que a él. Ya está pues, de vuelta de todo y con todo conseguido. Su prolongadísimo presencia en los ruedos, es un regalo en estos momentos, pase lo que pase y esté como esté.

En estas fallas se ha presentado por ahora último libro que se ha publicado sobre la vida y la obra de Enrique: “Ponce, un torero para la Historia” escrito por el catedrático, gran escritor y actualmente crítico taurino de ABC, Andrés Amorós. Libro que ha contado con la inestimable ayuda del propio matador. Todavía no lo he leído. Cuando lo haga, escribiré sobre qué me ha parecido aunque adelanto que me encantará por quienes lo han llevado a cabo. A la importancia del torero y del crítico, se ha sumado nada menos que el premio Nobel, Varga Llosa, como prologuista. ¿Quién puede lograr más en la vida?

Acompañaron a Ponce en esta corrida el grandioso y genial artista del toreo, Morante de la Puebla, y una de las más seguras promesas entre los nuevos matadores de toros, el también sevillano, Daniel Luque, frente a toros de Juan Pedro Domecq. Otro gran cartel para cerrar la feria. Luego, el juego de los toros y la suerte, dio a cada cual su oportunidad. Ponce suma 106 corridas en Valencia (23 consecutivas el día de San José) contado la que ocupa esta crónica. Pero basta de números, vamos a la lidia.

Enrique Ponce sujetó pronto con templados lances al en principio suelto toro que abrió plaza que, de seguido, también evidenció falta de fuera aunque derribó en el primer puyazo. Sin quite, tomó aliviado el segundo. La falta de energía del toro inquietó a parte del público. Yo le hubiera devuelto a los corrales. Medida la brega de Mariano de la Viña en banderillas. Dudando si el toro iba a aguantar, tanteó Ponce por bajo sin obligar al toro y vio que no. Pero en vez de aliñar, dejó ver con las dos manos que, para colmo, el animal no tuvo el más mínimo recorrido y no buenas intenciones. Se impuso entrarlo a matar logrando una estocada casi entera. Mal empezó la corrida.

Muy bonito cuarto. Y excelentes verónicas y media ganando terreno de Ponce. Este toro fue otra cosa. Resurgió la esperanza del valenciano y la de los espectadores. Bravito el toro en el caballo. Delantales a pies juntos y ajustados en el quite. Bellas largas cordobesas. Soberanas verónicas de Morante en el suyo. Pares fáciles. Y brindis de Ponce a sus paisanos. Por bajo, derecha, cambio y de pecho. Magnifico arranque de faena. Soberano por redondos en tres  tandas a cada cual más despacio y espaciadas como solo las espacia el valenciano. Perdió la muleta al dar el tercer natural y dos más. Todavía no había querido atacar al toro para no agotarlo aunque ya lo estaba. Y lo hizo con más redondos redondísimos con los que creció el trasteo. Uno a uno a pies juntos, la poncina cosida a dos de pecho y frontales piejuntistas a lo Manolo Vázquez. Enorme de pecho. Y abaniqueo muy poncista. Pero quiso más pese al aviso. No debió. Ayudados y cambios por bajo. ¡Qué afición¡ Y qué inseguro como matador. Otra puerta grande perdida con la espada.

Devuelto por muy flojo el primer toro, en su lugar saltó el primer sobrero, de Parladé. Remató en tablas y, aunque Morante pudo pegar tres preciosas verónicas y una media de la suyas en las que humilló el toro con nobleza, también a éste toro no le sobraban las fuerzas. Apenas fue castigado en varas y salió echando la cara arriba. Tardó y persiguió peligrosamente en palos. Morante inició la faena tanteando bonitamente con la derecha y por alto. Pero solo pudo dar dos derechazos porque el toro volvió a doblar las manos. Lástima, porque era noble. Y casi lo mismo al dar algunos naturales que tampoco tuvieron la más mínima alegría con el toro ya agotado. Al intentar descabellar, el toro pegó un imprevisto arreón  persiguiendo a Morante hasta alcanzarle en un pie. Vaya tela con la corrida de Juan Pedro.

Con la tarde ya levantada, la levantó aún más Morante con extraordinarias verónicas en su saludo al quinto que también pareció bueno aunque no demasiado y muy justito de fuerza. No desmereció Luque en el quite al que siguió otro de Morante por chicuelinas de pura fantasía. Dolido y berreón en toro en palos. Muy elegantes ayudados de Morante para arrancar su faena. Fenomenales redondos ligados al de pecho. Larga pausa y más con la derecha. Forzó la máquina Morante para recalentar el ambiente aunque el toro no fue tan claro por el lado izquierdo. Lo remendó otra vez con la derecha, un larguísimo de pecho y aún mejores redondos intercalados con sus inimitables pinturerías y otras más para rematar. Faenón de Morante. Largo y ancho. El gordo de la lotería taurina cayó en Las Fallas. Pena de pinchazo hondo. La vuelta que dio fue clamorosa.

Algo más serio que los anteriores el tercero. Buenas verónicas y media de Daniel Luque en el recibo. Mimos en varas. Bien Punta en palos y el toro galopando. Muy suaves y templados los primeros pases con la derecha. Relajado Luque a media altura. Con bastante mejor condición para el toreo este animal, Luque siguió con la derecha meciéndose en cada muletazo. Buenos naturales aunque con el toro a menos ya. Y un final caliente y creativo, muy celebrado, al que añadió salerosos diestros y ayudados preciosistas. La oreja estaba en casi sus manos. La consiguió tras una buena estocada. También tuvo suerte Luque con el sobrero de Jandilla al que volvió a torear de menos a muy más, templando sobre las dos manos e muy imaginativo al final. Otro estoconazo le valió dos orejas y salir a hombros. De no haber fallado con la espada, Ponce y Morante podrían haberle acompañado.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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