3ª de la Feria de Abril en Sevilla. Importante corrida de Fuente Ymbro con un toro de premio

Fue el tercero y se le fue al joven matador Alberto López Simón que terminó a la deriva con el más complicado sexto. Salvo el deslucido primero, los demás fueron de triunfo. David Mora perdió una posible oreja por pinchar en el segundo.  Curro Díaz no anduvo a la altura del cuarto ni Mora se entendió con el quinto.

Sevilla. Plaza de la Real Maestranza. Viernes 12 de abril de 2013. Tercera de feria. Tarde por fin primaveral y radiante con media entrada. Seis toros de Fuente Ymbro, muy bien presentados y de juego desigual. El primero desarrolló genio. Noble el segundo. Extraordinario el tercero, un gran toro. Noble el cuarto. Noble a menos el quinto. Complicado por mal lidiado y peor toreado. Curro Díaz (marino y oro): Estocada baja, silencio. Pinchazo, estocada corta y dos descabellos, silencio. David Mora (aguamarina y oro): Estocada atravesada que hizo guardia y descabello, ovación con saludos. Tres pinchazos y casi entera, silencio. Alberto López Simón (blanco y plata): Pinchazo y estocada, aviso y ovación tras ser más ovacionado aún el toro en su arrastre. Pinchazo y estocada, palmas.

Ayer nos desayunamos con unas declaraciones de Fernando Cuadri en las que afirmaba que el año que viene no traerá sus toros a Sevilla aunque se lo pida la empresa. Hombre, ya era hora. Porque aunque sus bovinos vienen gozando de bula por la fama ganada en anteriores tiempos, llevaba varias temporadas pegando petardos con la excepción de contados toros sueltos.

La inclusión de ganaderías toristas en las ferias hace tiempo que no funciona salvo honrosas y muy pocas excepciones. La prueba es que el gran público, que es el que elige carteles, ya no acude a verlas lidiar porque la mayoría de las veces solo deparan aburridísimos espectáculos. De las pocas ganaderías que se salvan entre las tenidas por duras es la que vimos ayer de Ricardo Gallardo a nombre de Fuente Ymbro. Podrán salir mejores o peores sus toros, pero siempre son más que interesantes por encastados y muchas veces saltan reses completísimas en todos los aspectos. Bravos, enrazados y nobles. No comprendemos por qué las figuras no se anuncian con esta ganadería.  Con esperanza de verlos otra vez y por la relativa mejora del cartel de toreros acudimos  a la plaza. El artista de Linares, Curro Díaz, un año más entre Pinto y Valdemoro con sus maneras de espejo y su no saber resolver. David Mora fue la revelación de 2011 y aunque todavía tiene mucho que mejorar y decir, lleva la moneda y, algunas veces, la cambia triunfalmente. Y el más joven Alberto López Simón que aún está por destaparse. El año pasado cortó una oreja el día de su alternativa en esta feria y después le pegaron una cornada. Uno se acuerda más de la cogida que de lo que hizo hasta cortar el trofeo.

Precioso el castaño que abrió plaza. Enfibrado y en tipo, sin exageraciones. Curro Díaz se estiró en el saludo, pero no pudo terminar ningún lance hasta ser desarmado. El toro punteaba un poquito y, este defecto, solo puede corregirse con temple, sin dejarse enganchar las telas. Por limitado de fuerza, le cuidaron en varas. Sabrosas aunque aisladas las chicuelinas de David Mora en un quite rematado con media de verdad. Montoliú evocó a su padre en un gran par de banderillas. Primera ovación de la tarde. No las oyó Curro Díaz en su faena, más bien trasteo, apenas salpicado de algunos muletazos ligeramente lucidos. Y es que este toro fue a peor por propia condición y porque el de Linares no halló la manera de templarse. Ciertamente que a poco estuvo de la cogida por arrojo que no por valor consciente, ese que permite resolver en décimas de segundo. Se tiró a matar con ganas pero se le cayó abajo la espada.

Con el disgusto de haber sido testigos del desperdicio del sensacional tercer toro – uno de los que yo llamo para cantarlos en latín – el cuarto no pareció lo mismo porque lo que le hicieron Curro Díaz y sus peones apenas merecieron la atención de nadie.  Inéditos toro y torero en el arranque de la faena, la belleza de los pases iniciales descubrió la calidad del animal. Pero Díaz estuvo más pendiente de sí mismo que de llevar al toro toreado. Y por mirarse tanto en su propio espejo, lo que empezó siendo bonito terminó muy feo por sucio y amontonado. Aunque en menor medida que en el desperdicio anterior, este toro también fue desaprovechado.

Magnífico el recibo por verónicas clásicas de David Mora frente al muy descarado de cabeza segundo. Un animal que marcó querencia a los tableros de toriles. Para que no se fuera, lo picaron tapándole la salida. Le dieron lo justo. Inoportuno resultó el quite de López Simón, tirando al toro a la arena, ignoro si a sabiendas o no de su escasa fuerza siendo tan noble. El natural empaque del siempre apuesto David Mora quedó patente en el arranque de su faena por alto con la derecha, cambio de mano, de la firma y de pecho. Luego se entregó gustándose por naturales y regustándose por relajados redondos. El toro fue bueno, pero el toreo de David también en la mayor parte del trasteo. Salvo algunos desajustes al echar la cara arriba el toro al final de los viajes que ensuciaron finalmente la tan bien comenzada y mediada obra, lo cierto fue que vimos de nuevo bien Mora, como lo anunció en Fallas. Lástima que la valiente estocada quedó atravesada. Podría haber cortado una oreja.

Discreto con el capote David Mora en el recibo del suelto aunque noble quinto. Lastimosamente, fue muy mal picado. Demasiado traseros los puyazos. Los nuevos matadores no exigen lo debido a sus picadores y luego tienen que sufrirlo. El animal obedeció a los enjundiosos muletazos de apertura de otra faena que pareció iba a ser buena. Pero en el toreo diestro en redondo, no acabó Mora de estar bien. Mejor anduvo al natural. Repitió el doblete por los dos lados con el toro ya venido muy a menos y lo que tan gratamente empezó, quedó diluido. Más aún con repetidos fallos con la espada.

De blanco y plata vistió ayer Alberto López Simón. Muy corrientes lances a pies juntos del recibo. Y eso que metió la cara por abajo aunque perdió las manos al tomar el segundo puyazo. También salió suelto el toro del primer derechazo que Simón pegó de rodillas. Y de esa guisa continuó con la misma mano respondiendo el toro con mucha bondad y fijeza. Mejor hubiera sido muletear en pie. Así lo hizo después,  intercalando cambios y desplantes con muletazos en redondo y hasta un circular muy jaleado. Y casi lo mismo con la izquierda. En mi modesta opinión y, aunque  el chico anduvo muy animoso, muy por debajo del extraordinario ejemplar por vulgar fabricador de pases, en su mayoría sin ninguna gracia. El final por desgraciadas manoletinas empeoró la cosa. Pinchó y perdió una posible oreja de un toro de dos y hasta de rabo. Quede anotado para posibles premios al mejor toro de la feria.

Con el muy serio sexto dio la impresión de haber salido acomplejado. Torpe en la brega. Y otro toro mal picado. Repetimos: los puyazos traseros son muy perjudiciales. El toro se espabiló en el segundo tercio. López Simón dejó pasar todo hasta que cogió la muleta. No supo plantear ni estructurar la faena. Pases y pases al tuntún, sin mando ni temple. Mandar era imprescindible con este animal. Poco faltó para ser cogido en el inicio de la faena y fue volteado aparatosamente dos veces seguidas cuando medió el trasteo. Tan pronto mal como brevemente bien López Simón. Este chico no sabe bien en qué anda metido. No supo taparse ni destaparse cuando hubo que hacerlo. En fin, una calamidad.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

1 Resultado

  1. Josem dice:

    Calificar a un torero de “calamidad” me parece irrespetuoso. Merece que merece el mismo respeto que usted exige para sus toreros predilectos

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