10ª de la Feria de Abril en Sevilla. El Juli, gravemente herido, Manzanares robado por una presidenta indocta, Nazaré premiado en exceso

Sevilla. Plaza de la Real Maestranza. Viernes 19 de abril de 2013. Décima de feria. Tarde veraniega con lleno de no hay billetes. Seis toros de Victoriano del Río, primero y segundo con el hierro de Cortés. Magníficamente presentados y de juego muy desigual. Muy peligroso el debilísimo primero. Bravo y suave el jabonero segundo. Noble por el derecho pero enseguida rajado el tercero. Extraordinario por todo el cuarto. Bravo y noble aunque solo por el lado derecho el quinto. Bravo  y noble aunque blandito el sexto. El Juli (negro y plata): Resultó cogido y gravemente herido nada más iniciar la faena de muleta. Le llevaron a la enfermería donde fue intervenido de cornada en el muslo derecho de pronóstico grave aunque limpia. José María Manzanares (almirante y oro): Pinchazo hondo tendido y descabello, silencio. Grandioso volapié, petición insuficiente y enorme ovación. Estocadón, oreja y fortísima petición de la segunda con interminable ovación y gran bronca al palco por no concederla.  Antonio Nazaré (verde manzana y oro): Estocada corta y tres descabellos, ovación. Estoconazo trasero, dos orejas. Pinchazo y estocada, ovación.

La llegada del público a la plaza de la Maestranza en tardes de lujo y en día de farolillos, no tiene parangón. Es verdad que las precorridas de la plaza de Acho en Lima, también son incomparables. Pero la llegada a la plaza no. Con el paseo Colón atiborrado de enganches repletos de damas vestidas de flamencas, los caballeros perfectamente ataviados y cubiertos con sombreros de ala ancha. Los cocheros, de librea y chistera. Y el enjambre que llega a pie junto al Guadalquivir, inevitablemente extasiado al contemplar la escena urbana más luminosa, ilusionada y alegre que nadie pueda imaginar. Vivir una de estas tardes en la Sevilla de Abril es un gran privilegio salga lo que salga y ocurra lo que ocurra luego.

Pero, señores, es que ayer quien encabezaba el cartel era El Juli y quien le seguía, José María Manzanares que vino con su hijita recién nacida y contradiciendo las lenguas que debieron quedarse en donde las tenían metidas rumoreando estos días que Manzanares se había caído del cartel.  Es una pena que en Sevilla también habite gentuza de la peor especie y encima se dediquen a escribir de toros.

Cinqueño, muy serio y veleto el toro que abrió plaza, de salida suelto y de seguido rebrincado y quedándose corto en el capote de El Juli que ordenó a su picador se limitara a señalar el puyazo. Huido hacia tablas del simple picotazo, El Juli lo llevó a los medios para hacer un quite un tanto arriesgado por chicuelinas. Se ciñó el toro y echó la cara arriba. Y otro picotacito para cumplir con el reglamento. Por el momento, el toro solo tenía fachada. El Juli planteó la faena en el lugar idóneo, en el platillo. Y enseguida metió al toro por el lado derecho sin poder evitar un par de hachazos. Peor aún fue el toro por el izquierdo y, al volver a derechas, el toro le corneó de lleno en el muslo derecho, siendo llevado inmediatamente a la enfermería. Manzanares se hizo cargo de matar al toro de pinchazo hondo y descabello. Consternación general a la espera de noticias sobre la gravedad de tan inoportuno percance. Los toros, aunque carezcan de fuerza, tienen que sangrar, mi querido y admirado amigo Julián.

José María Manzanares asumió la dirección de la lidia, pero corrió turno, enfrentándose el tercer espada, Antonio Nazaré,  a un segundo toro de pelo jabonero claro. Menos mal que muy noble como se vio en los bonitos lances del joven sevillano. Y bravo de verdad en varas. Nazaré quitó por chicuelinas. Nazaré brindó la faena a Manzanares y al peón de El Juli, Álvaro Montes. Bien con la derecha en los medios. Un poquito flojo el toro pero bueno y con fijeza. Estupenda la segunda tanda. Y la tercera ligada a una trinchera. Vibrante al natural, intercalando ayudados por bajo, molinete y el pase del desdén. Y todo con gran naturalidad y fresca elegancia aunque despegadillo. Lástima que no se tiró a matar de verdad, dejando una estocada demasiado corta. Tuvo la oreja en la mano en una tarde clave.

Con la lidia ya en orden, Manzanares se hizo cargo de su primer toro aunque en tercer lugar para que Nazaré no tuviera que matar dos seguidos. Bien hecho el toro. Pero derrengado de patas. Dobló las manos al salir del puyazo y empezaron las protestas y fue devuelto. En su lugar salió un sobrero de la misma ganadería. Otro cinqueño y muy serio. Suelto de capotes y, aunque galopón yendo de largo, quedándose corto y echando la cara arriba en los embroques. Buen segundo puyazo de Chocolate. Quite frustrado de Nazaré. Bien Curro Javier y Luis Blázquez en un par cada uno. Galopó el toro al acudir pero echó la cara arriba al llegar. Tanteos diestros de Manzanares para empezar la faena con la derecha. Y, poco a poco, muletazo a muletazo, lo metió José María para cuajar una gran tanda. Rajado el toro y sin dejar de ponérsela Manzanares,  repitió otra ronda de excepción. Eso es lidiar y,  a la vez, torear. El toro se venció y echó la cara arriba por el lado izquierdo. Y al insistir Manzanares, se fue a tablas donde surgió un trincherazo perfumado. Con el toro de nuevo en el tercio y otra vez rajado, tres derechazos y de pecho muy templados junto a las tablas hasta matar de grandioso volapié. ¿Y este es el que estaba acabado? ¡Venga ya¡

Al en principio bravo quinto, Manzanares  se limitó a fijarlo de salida con el capote. Muy bien Barroso a caballo. Chicuelinas y buena media de Nazaré en el quite. Cumbre Trujillo en banderillas. Por bajo con la derecha empezó Manzanares la faena, continuando con esos redondos que nadie da como él. Templados, largos, mecidos, mayestáticos, catedralicios. Pena que el toro se venció por el lado izquierdo, llegando a desarmar a Manzanares cuando quiso torear al natural. Pero continuó por lo grande a derechas. Aunque apenas enjoyó la faena, mantuvo el alto nivel hasta rematar la última tanda con un trincherazo ligado a un molinete en la misma cara del burel. Otro gran volapié puso fin a la obra. En una demostración de mal gusto, una señora presidenta se negó a concederle la segunda oreja pedida con clamor. Se conoce que no quiso que Manzanares igualara a su paisano Nazaré. Peor para ella.

Lo de Nazaré tras lo sucedido y lo visto, pasó a un segundo término pese al triunfo que logró. Con el blando y muy noble cuarto, el joven sevillano, tuvo muchas ganas. Fue el toro que tendría que haber matado El Juli. Imposible no imaginar lo que le hubiera hecho el madrileño porque fue bueno de verdad en la muleta. La faena de Nazaré, siendo innegablemente buena, no estuvo a la altura de la gran clase del toro. Las tandas cortas – tres y el de pecho – no son suficientes para salirse del tiesto. Los paisanos y la certera estocada con que mató pusieron mucho en lo que hizo Nazaré. Sobre todo para que le dieran la segunda oreja que no habría cortado de no ser de Sevilla.

Tenía a huevo salir por la Puerta del Príncipe. Le habría bastado cortar otra oreja aunque fuera de paisanaje. Y Nazaré salió a por ella. Tuvo otro toro para armar el taco. Mejor lote, imposible. Dios vino a ver a Nazaré. La faena fue tan completa como premiosa, no supo torear a media altura y además pinchó.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

También puede interesarte: