El ombliguismo sevillano condicionó los premios de la Feria de Abril

Especialmente los concedidos a la mejor corrida y a la mejor faena que recayeron en la ganadería de Miura y en el joven matador de toros sevillano Manuel Escribano por la realizada al sexto toro del mencionado encierro.  No estoy de acuerdo en absoluto. Porque reconociendo que la corrida de Miura resultó bastante mejor de lo que viene lidiando desde hace bastante tiempo, de ninguna manera superó a la de Victoriano del Río pese al peligro que tuvo el primer toro, precisamente el que hirió de gravedad a El Juli. Los demás resultaron excelentes en distintos grados de bravura, casta y nobleza.  El que mató Antonio Nazaré fue de revolución, quizá el más completo junto al de Fuente Ymbro y al de Juan Pedro Domecq que salvó la tarde en solitario de Manzanares;  y el segundo del mismo Manzanares, el más encastado del serial, un toro de bravura exigentísima que vendió muy cara su nobleza y con el que el alicantino llevó a cabo la faena más importante de la feria. Este fue, de entre los muchos nobles que salieron a lo largo del ciclo, el más difícil de torear. Que una señora presidenta se negara a concederle la segunda oreja, pedida con clamor por la mayoría de los espectadores, no debería influir para minusvalorar la faena. Seguro que la dama no sabe ver cómo son los toros aunque imagino que sí los asesores a los que no hace ningún caso. Por supuesto que esta absurda negativa del palco no influyó en la opinión de los mejores aficionados ni la del propio matador que, en unas declaraciones al final del festejo, manifestó que la decisión presidencial no le había importado lo más mínimo porque sabía perfectamente lo que acababa de hacer.

Como tampoco le importará un comino lo que están diciendo de él no pocos críticos, empeñados en negar y en restar mérito a todo lo que haga desde hace tiempo y este año con ridícula machaconería e inútil maldad. Y es que tienen atragantados los grandes triunfos conseguidos por Manzanares en Sevilla en las tres últimas temporadas.  Agarrados al en su mayoría mal resultado de la corrida que mató en solitario por el pésimo juego de los cinco primeros toros y a pesar de la gran faena que hizo al sexto ya mencionado,  algunos llegaron a propagar que no actuaría en su tercer y último compromiso. Su comparecencia y la gran tarde que dio frente a dos toros de muy distinta condición, no solo reventó sus previsiones sino que aumentó el odio que le tienen.  Les queda mucho por sufrir.

Respecto a la faena premiada, la de Manuel Escribano, desde luego que, además de enormemente sorpresiva, tuvo gran mérito y no poco arte, sobre todo al final del trasteo porque lo anterior resultó muy desigual.  Pero mejores que esta faena fueron las dos de El Juli del Domingo de Resurrección – redonda actuación que le ha valido ser declarado triunfador – y las de Manzanares ya comentadas al sexto de Juan Pedro y al quinto de Victoriano del Río.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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