San Isidro: La feria más larga y trascendental, no la mejor

Llevamos muchos años entonando la misma canción cada vez que afrontamos la Feria de San Isidro que seguirá llamándose así pese los intentos de trocearla en dos partes: la propiamente anunciada como siempre, y la denominada de Arte y Cultura desde el año pasado – antes fue la del Aniversario -, no se sabe bien por qué. Un mes de toros a diario que solamente  puede soportar en todo el orbe taurino la ciudad de Madrid, capital mundial del toreo estos días a pesar de los pesares sobre un ciclo que, sobre el papel,  ofrece más espectáculos mediocres y hasta infumables que lujosos. Pero el asegurado éxito económico a diario que la venía favoreciendo actuara quien actuase y lidiara quien lidiase, empieza a tocar a su fin como consecuencia de la crisis que afecta a todo. El descenso de abonos que empezó el año pasado, creció sensiblemente en el presente y ya veremos los próximos si nadie lo remedia. Ardua cuestión que en Madrid será muy difícil solucionar.

Salvo el todavía caso aparte de los Sanfermines en Pamplona, otros ciclos menos abundantes que el de San Isidro aunque también muy importantes por la primera categoría de las plazas donde tienen lugar,  ya han  corregido el tantas veces llamado éxito del fracaso a base de reducir el número de festejos y aumentar el número de carteles verdaderamente atractivos. Sin embargo y por el momento, este remedio es más difícil de implantar en   Madrid Isidril porque la única manera de conseguirlo sería que las figuras – todas – actuaran en un mínimo de cuatro tardes por cabeza. Así fue cuando solo se programaban  quince corridas – la última feria organizada por el inolvidable don Livinio Stuik en 1968 como máximo ejemplo –  y las estrellas de entonces figuraban en tres espectáculos cada uno. No me refiero a cualquiera porque fueron nada menos que Antonio Ordóñez, Manuel Benítez El Cordobés, Paco Camino y Diego Puerta los que triplicaron, y los demás, asimismo diestros más que ilustres, a dos. Entonces, las ferias las protagonizaban los grandes toreros y los huecos los rellenaban modestos con esperanzas. Desde hace tiempo, es al revés: la protagonizan los de la segunda y tercera fila e incluso los de cuarta, y los huecos los ocupan las estrellas. ¿O no?

Se dice con razón que las actuales figuras exigen demasiado para actuar en Las Ventas. Pero es que antes, los precios de las localidades eran sensiblemente más caros en la taquilla cuando actuaban los toreros caros. No como desde que se implantó el abono todavía reinante. Todas las corridas cuestan lo mismo y la reventa es la que pone el precio a su real nivel aunque ya veremos este año cómo acaba el negocio de los revendedores. El año pasado, palmaron.

Pero hay otra razón que explica el desdén  de las figuras en tan importante cita: el temor al sector del público intransigente y caprichosamente violento que suelen padecer cada vez que hacen el paseo en la llamada primera plaza del mundo. Es eso y no otra cosa  por lo que las dos figuras más solidas de los últimos venticinco años, Enrique Ponce y El Juli, llevan tres años sin querer actuar en Madrid. Ausencia que, por cierto, no les afecta lo más mínimo porque el nivel de sus respectivas carreras es asombroso cuando no inalcanzable. De seguir así las cosas y si no se pone remedio, no sería chocante que las estrellas que aún comparecen, terminarán por no venir.

Dicho esto para que conste y más que debería preocupar, el éxito o el fracaso de la feria que empieza el próximo jueves, dependerá, como siempre, de que los mejores toros caigan o no en las manos de los toreros más capaces de aprovecharlos en cada caso. Los resultados artísticos de cualquier feria siempre oscilan entre lo previsible y lo imprevisible, dependiendo de juego que den las reses, pero también de la mayor o menor destreza de los actuantes. Por eso, los pronósticos casi nunca aciertan y, al final, cuentan las sorpresas aunque casi siempre se exageran sus éxitos. Nadie, por tanto, puede ni podrá decir nunca por delante cómo será una feria hasta que culmine.

Y como la esperanza es lo último que perdemos los aficionados, en la feria que nos aguarda hay diez carteles que, sin estar cerrados por completo como desearíamos, son los que más expectativas levantan aunque algunos ofrecen el siempre incierto aliciente de albergar confirmaciones de alternativa. Así, por ejemplo, el del martes 14 de mayo con toros de Puerto de San Lorenzo para El Cid, Daniel Luque y López Simón; el del miércoles 15 con toros de Alcurrucén para Sebastián Castella, Miguel Ángel Perera y el último niño de papá, Ángel Teruel; el del jueves 16 con toros de Juan Pedro Domecq para Morante de la Puebla, José María Manzanares y Jiménez Fortes.

Las dos únicas corridas que podemos considerar rematadas son la del sábado 18 de mayo con toros de Victorino Martín para Alejandro Talavante como único espada; y la del viernes 24 con toros de Victoriano del Río para Castella, Manzanares y Talavante.

Otros tres festejos destacan como francamente atractivos: el miércoles 22 (Corrida de la Prensa) con toros de Parladé para El Cid, Iván Fandiño y Daniel Luque; el jueves 23 con toros Jandilla para Finito de Córdoba, Morante y Perera; y el miércoles 5 de junio (Corrida de la Beneficencia) con toros de Valdefresno para Juan José Padilla, Morante y Castella.

Entre los destacados, cuentan asimismo la corrida del 29 de mayo con toros de Vegahermosa para El Fandi, Daniel Luque y Jiménez Fortes; y la del 7 de junio con toros otra vez de Alcurrucén para El Cid, Iván Fandiño y Juan Pablo Sánchez; mas las acostumbradas de rejones del sábado 11 de mayo con toros Carmen Lorenzo para Diego Ventura, Leonardo Hernández y la confirmación de Mariano Rojo;  la del sábado 25 de mayo con reses de Los Espartales para la despedida de Joao Moura, Pablo Hermoso de Mendoza y la confirmación de Miguel Moura; y la del domingo 9 de junio con toros de Guiomar Cortés Moura, para Fermín Bohórquez, Ventura y Joao Moura hijo.

Finalmente, por francamente interesante para los aficionados, sobre todo para los toristas, también cabe destacar la corrida del 12 de mayo con toros de José Escolar para Rafaelillo, Fernando Robleño y Alberto Aguilar.

De entre las figuras, los toreros que más espera el público son José María Manzanares de quien cabe esperar alguna de su más grandes faenas aún no vistas en Madrid, Alejandro Talavante que se la juega más que ninguno de sus compañeros en su encomiable gesto de matar seis toros de Victorino, el gran artista Morante casi siempre con suerte en Las Ventas y el todavía por cuajar en figura Daniel Luque, además de los ya archiconocidos Sebastián Castella y Miguel Ángel Perera. Entre los aspirantes a figurar en la primera fila, Iván Fandiño se lleva la palma seguido de David Mora. Pero no dejemos en saco roto a Javier Castaño al que deberían poner en corridas más fáciles que las que continúa matando. Merecerá la pena verle con Ferrera y Fandiño en la de Adolfo Martín del jueves 30 de mayo.

Lo que para mayor bien acontezca por lo que puedan lograr los demás toreros del pelotón entre veteranos y novedades, ojalá que sean las sorpresas de la feria. ¡Suerte para todos¡

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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