16ª de San Isidro en Madrid. Insólito en Las Ventas: Triunfaron los tres toreros, cumbre Manzanares y Talavante a hombros.

Madrid. Plaza de Las Ventas. Viernes 24 de mayo de 2013. Decimo sexta de feria. Tarde  con lleno de no hay billetes. Seis toros de Victoriano del Río, muy bien aunque desigualmente presentados y de vario juego. El primero se lastimó en banderillas y quedó inservible para la muleta. Justito de fuerza pero muy dócil el segundo. Manso declarado y muy huidizo en varas pero noblemente enrazado en la muleta el tercero. Manso en los primeros tercios y noble en la muleta el cuarto. Sin clase alguna para la muleta tras parecer bueno con el capote el quinto. Enrevesado el sexto. Sebastián Castella (tabaco y oro): Estocada y tres descabellos, silencio. Estocada trasera, aviso y oreja.  José María Manzanares (plomo y oro): Estocada recibiendo y dos descabellos, aviso y oreja. Pinchazo, estocada y dos descabellos, silencio. Alejandro Talavante (plomo y oro): Gran estocada, dos orejas. Media tendida atravesada y dos descabellos, palmas. Salió a hombros.

Los primeros espadas del escalafón luchan por mantener o conseguir la primacía. Ayer compitieron tres de los más ilustres en tal propósito, cada uno en su particular situación y momento. Pero no solo luchan los interesados. También quienes les sitúan donde no están o intentan bajarles los humos desde la crítica, gremio en el que, a su vez, también hay guerra por ver quienes influyen y mandan más, en vez de hacer lo que deben que es limitarse a contar como son los toros y qué les hacen los toreros en función de su comportamiento durante la lidia. Termino que no es otra cosa que hacer o no hacer lo debido para que las reses mejoren sus condiciones si son malas o regulares o para mantenerlas e incluso acrecentarlas sin son buenas.

El primer espada de ayer fue el francés Sebastián Castella. Un torero que fue digno de admiración y respeto desde que empezó su escalada a sangre y fuego hasta que consiguió que el mismísimo Juli le dijera en la plaza francesa de Dax: “Si sigues así, el que va a mandar en esto eres tú”. Fue en la campaña de 2006. Una temporada histórica de Castella. Pero desde entonces hasta ayer mismo,  no volvió a ser quien fue ese año por mucho que se le quiera sostener arriba del todo llamándole “Le Cocq” mientras, curiosamente, los mismos no le trataban con tanto mimo como antes de que fuera apoderado por los primeros mentores de Jose Mari Manzanares y de su señor padre hasta aquella tarde agridulce de su retirada definitiva en la Maestranza de Sevilla que terminó por la Puerta del Príncipe a hombros de todos los toreros allí presentes. En tales propósitos y a la vez, se intenta desmerecer con la ayuda de los del 7 y como sea al hijo Manzanares a quien, cada vez que actúa, le descubren defectos y puñetas en el baldío intento de bajarle los humos de figura ejerciente. Que no es lo mismo que serlo declinantemente. Ilustre convidado en la lid de ayer fue Alejandro Talavante que volvió al escenario de su suplicio con los victorinos y ya veremos si afectado o no por la puntual catástrofe. Este fue el argumento dramático del evento. Veamos el técnico de lo sucedido.

No metió la cara el primero en el capote de Castella que lanceó conservador aunque no ahorrativo al llevarlo al caballo. Perdió las manos ates de cumplir sin más en el primer puyazo. El toro pegaba un tornillazo al fin de cada viaje, pero quitó Castella por chicuelinas y revolera normalitas. Barullo posterior y extraordinario Ambel en palos, como siempre. El toro había humillado por el lado derecho en la brega del segundo tercio y se dolió de la mano izquierda. Se había lastimado. Qué mala pata y nunca mejor dicho. Castella lo mató tras breves tanteos. Cuando salió el cuarto toro, llevamos tres orejas. Increíble en Madrid. Pero este segundo de Castella salió queriendo irse a tablas y muy distraído. Costó llevarlo al caballo y peleó con genio, sin celo. Castella, sin duda espoleado, brindó su faena clásica con cambiados en los medios, molinete, de pecho y el desdén con el toro mejorado aunque no del todo. Así, los redondos no fueron iguales, pero sí la mayoría de los naturales que el francés dio firme y templado. El valor de Castella tapó los desajustes con la derecha otra vez. Lo suplió con circulares diestros y contrarios muy celebrados. Buena faena de las normales y entregado matando de estocada trasera. Otra oreja e iban cuatro. Más cara que el primero tuvo el segundo y, nada más salir, empezó el asedio del 7. Los acalló Manzanares con una tanda de verónicas estupenda. Bravo y con fijeza en el primer puyazo quedando el toro aquerenciado al jamelgo. No quitó Manzanares, supongo que para ahorrarle viajes. Solo dos capotazos para el segundo encuentro sin castigar. Justo de fuerza, Talavante quitó por gaoneras. No debió hacerlo. Al toro le dolieron las banderillas. Pero mantuvo su nobleza. Bello inicio de faena con la derecha, cambio, la firma y de pecho. Soberbia ronda por redondos. Los sietemesinos no cesan de molestar. Quedan anulados por los oles de la mayoría, encantados con la segunda tanda y con la siguiente por excelentes naturales. Sublime de nuevo a derechas y un eterno cambio de mano. Ajeno a los reventadores cuaja otra ronda con la derecha aún mejor que las anteriores y enfurece el 7. Y cierra la sinfonía con ayudados altos y bajos. Faena de ensueño, sí señor. Y gran estocada en la suerte de recibir algo trasera tardando el toro en doblar y en morir. La gente no quiere que descabelle. Y oreja que vale un potosí. No se puede torear con mayor majestuosidad, ni con más temple y elegancia. El berrinche del 7 fue mayúsculo. Que tomen tila. 600 kilos pesó el quinto. Un tío con toda la barba. Empaque y temple en las verónicas de recibo. Irreprochable Manzanares y bravo el animal aunque justo de fuerza. Por eso solo quitó brevemente Talavante. Por chicuelinas. Gran par de Curro Javier. No fue el toro grato por echar la cara muy arriba en los embroques, descomponiendo los muletazos. Pocos resultaron tersos en la primera parte de la faena. Mejoró después por ambas manos y cortó trasteo tras un amago de cogida al hacerle hilo el animal. Los reventadores volvieron a importunarle y Manzanares pinchó antes de meter media espada. Suelto y paradillo el tercer toro. Talavante apenas pudo lancearlo. Tardea y sale huyendo del primer puyazo. Rechaza el segundo que iba de relance al caballo contrario. Y caída del latiguillo en el tercero saliendo otra vez de naja.  Manso perdido. Y así sucesivamente… quedando sin picar, difícil de banderillear, pero bueno y con mucha raza para torear como bien se vio en los muy largos naturales de Talavante y en los firmes derechazos que acabaron en cogida al cambiarse de mano sin enmienda. Más derechazos y naturales sin moverse no tan perfectos y en tablas de pecho encadenados y manoletinas muy emocionantes. Como toda la faena. Gran estocada de rápidos efectos y dos orejas. Así se sacó la espina Talavante que pudo torear a placer y con paz en los tendidos. No se definió el sexto en el capote de Talavante. Otro torazo con romana similar a la del quinto. Puesto de lejos ante el caballo, reusó para ir luego y descabalgar al picador. Sin quitar, nuevo intento de que pareciera bravo, quedando la cosa en simplemente cumplidor. Y peligroso en banderillas. Corne%

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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