17ª de San Isidro en Madrid. Cumbre Hermoso en la amarga despedida de Joao Moura

Madrid. Plaza de Las Ventas. Sábado 25 de mayo de 2013. Decimo séptima de feria. Tarde excelente con lleno. Seis toros despuntados de Los Espartales, bien presentados y de mal juego salvo el tercero y el sexto. Joao Moura (a la Federica con casaquilla marino y oro con sombrero calañés): Pinchazo, medio rejonazo y descabello, silencio. Incontables e infructuosas agresiones y descabello, silencio. Pablo Hermoso de Mendoza (a la Federica con casaquilla añil y oro): Tres pinchazos y rejonazo, gran ovación. Rejonazo trasero, oreja y fortísima petición de otra. Miguel Moura (a la Federica con casaquilla marino y oro      ): Dos pinchazos y rejonazo caído, silencio. Rejonazo muy trasero y caído, petición y ovación.

El rejoneo progresó perfeccionándose como el toreo a pie. Todo o casi todo mejora con el tiempo. Pero en cuanto a la perfección y al temple, se refiere, el pequeño grandioso Joao Moura supuso un punto y aparte en la historia del toreo. La primera vez que le vi fue en una corrida aquí, en Las Ventas, en mayo de 1976. A los pocos días me encontré con mi amigo y maestro, Antonio Ordóñez. “He visto un rejoneador portugués que va a ser muy importante”, le dije. El propio Ordóñez me dio la razón cuando pudo verle. Un arcángel terrenal. Ayer se fue para siempre en nuestra plaza al tiempo que confirmaba la alternativa a su hijo menor, Miguel, en presencia del último emperador del toreo a caballo, Pablo Hermoso de Mendoza. Desgraciadamente, fallaron sus toros y Joao falló demasiado con el rejón de muerte.

16 años cumple Miguel Moura que recibió el doctorado con elegante ceremonial antes de brindar a su señor padre. Facilidad y desparpajo parando al toro. Monta como solo lo hacen los que cabalgaron casi recién nacidos. Rajado el animal, Miguel mostró lo buen jinete que es aunque todavía impreciso rejoneador pese a los postreros aciertos con las largas y las cortas. Deficiente matador. Y muy buenos caballos. Con el último toro, mejor que su anterior,  anduvo ilusionado, velozmente entusiasta y llegó mucho al público. Pero falló de nuevo al matar.

En día tan señalado, escribir sobre lo que hizo el padre fue como escribir de sus recuerdos. Lamentablemente, su primer toro fue prácticamente inservible por inválido aunque Joao consiguió lucirse pese a todo. Con el distraído y rajado cuarto, anduvo magistral pese a los muchos fallos al clavar. Peor suerte imposible en esta despedida.

Don Pablo Hermoso de Mandoza, excelentísimo señor en todos los confines del orbe taurino, fue ovacionado al aparecer en la arena. Llevamos escritas tantas crónicas elogiosas sobre Hermoso de Mendoza que hacerlo pormenorizadamente, es imposible en tan corto espacio. Tuvo un buen tercer toro, pero tanto toreando como clavando, su actuación fue irreprochable y brillantísima en los primeros tercios. Un colosal aquí estoy yo. No se puede hacerlo todo con más facilidad, más naturalidad y más elegancia. Perdió dos orejas por pinchar. En Campo Pequeño, como no se mata, le habrían dado todo lo dable. Con el mucho peor quinto superó sobradamente todos los inconvenientes con la destreza y el brillo que le caracterizan y volvió a entusiasmar al respetable. Esta vez mató mejor y cortó una oreja con fuerza.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

También puede interesarte: