7ª de San Fermín en Pamplona. Legítima salida a hombros de David Mora en una preciosa corrida de Torrestrella

Plaza de toros de Pamplona. Jueves 11 de julio de 2013. Tarde muy    calurosa con casi lleno.  Seis toros de Torrestrella, muy bien presentados en variedad de capas y de juego desigual. Muy parado el primero. Manejable sin clase y a menos el segundo. Bravo y noble aunque blando el tercero. Muy dócil el cuarto. Deslucido el quinto. Manejable sin clase el sexto. Francisco Marco (rosa y oro): Bajonazo, silencio. Estocada saliendo prendido, oreja localista.  Iván Fandiño (prusia y oro): Gran estocada, gran ovación. Media atravesada y descabello, petición insuficiente y ovación . David Mora (aguamarina y oro): Estoconazo, oreja. Estoconazo, oreja. Salió a hombros.

Dicen, y es verdad, que en casi todas las ferias los días son exactamente iguales de noche y diferentes por la mañana. A los que madrugamos a diario, tanto en días de labor como en festivos, no nos cuesta comprobarlo. Sobre todo durante los Sanfermines en Pamplona que gozan de unas horas matinales tan luminosas como variadas e inolvidables. Los muchos que trasnochan hasta el amanecer no saben lo que se pierden. Y no lo digo por el encierro que, por sí mismo merece ser vivido, bien sea como corredor o como simple espectador. Lo afirmo porque desde las dianas que la banda La Pamponesa interpreta arrancando a las 6 de la mañana hasta poco antes de iniciarse el encierro, son paseadas entre el regocijo de cuantos la acompañan por las calles más céntricas de la ciudad. Luego del encierro, llega el llamado “Baile de la Alpargata” que tiene lugar todos los días de la fiesta a partir de las 8,30 de la mañana hasta las 10 en el gran salón del Casino de Pamplona, situado en la gran Plaza del Castillo; y un poco más tarde, el almuerzo que, los que quieran, pueden degustar en las mesas que despliegan muchos bares y restaurantes en plena calle y en los que suelen servir huevos fritos con magras y tomate, regados por un muy fresco clarete. Este almuerzo no tiene parangón posible. Pero el Baile de la Alpargata, muy especialmente, es único. Docenas de jóvenes, padres, madres, abuelos, nietos y amigos de toda condición y procedencia, danzan toda clase de piezas populares que interpreta una orquestilla amenizada con cantantes de ambos géneros, en una manifestación de común alegría y disfrute como en ningún sitio del mundo he visto celebrarse tan espontáneamente y a horas tan tempranas. De ahí mi recomendación para los que quieran disfrutar a tope de esta fiesta sin igual: “Más allá de las dos de la mañana, hay que estar en la cama; solo o acompañado, pero en la cama.

Pasado el ecuador de la feria y, gozando desde el lunes bastante más que en el masivo fin de semana, por lo que respecta a las corridas hasta ayer y quitando la de Dolores Aguirre – como todos saben, reinó después de morir -, no hemos hallado consuelo ganadero ni apenas faenas dignas de recordar. Pero como la esperanza es lo último que se pierde, ayer volvimos a la plaza ilusionados con los toros de Torrestrella que corrieron muy rápidos y bien, exhibiendo una espectacular variedad de capas y salieron por este orden: Cárdeno claro aunque para mí era ensabanado; negro bragado meano girón; burraco listón; colorado meano; castaño bragado; y jabonero. Y los sobreros del mismo hierro: castaño; y negro mulato chorreado. Un arco iris ganadero de singular por preciosa elección.

Remató en tablas el primer toro y, aunque sin humillar, pasó en los lances de Francisco Marcos, el inevitable local que no sale de Navarra salvo cuando le llevan a Santander. El toro sacó genio en el caballo y le pegaron en serio, lo que le lastimó porque en el quite de Marcos ya no quiso coles y perdió las manos. Una pena porque el toro fue alegre al segundo puyazo. Incómodo en banderillas, tardeó mucho en la muleta y aunque la quiso tomar, se frenó al llegar a jurisdicción y perdió las manos o punteó por arriba. Marcos apenas pudo pasar de compuestito, eternizándose inútilmente. Lo peor fue el bajonazo con que mató.

Con el buen cuarto, Marcos anduvo más entonado con el capote, pero Fandiño le borró en su quite de frente por detrás. Recurrió al toreo de rodillas con su muleta de matrimonio para empezar la faena, muy jaleado por sus paisanos. Y en lo demás, aunque anduvo animoso, no pasó la raya de una abundante vulgaridad. Fue toro de triunfo y se le fue. Le regalaron una oreja por salir enganchado feamente al matar de estocada tendida. Estos regalos restan prestigio a esta plaza y a la feria.

No había visto a Fandiño después de su grave cornada en San Isidro. Me agradó verle firme y templado en los lances de recibo al segundo, un vareado burraco con franca movilidad. Bravo en el caballo, fue muy medido en el castigo. David Mora también se lució en un empacado quite. E igualmente Lara y Arruga en palos con el toro muy venido arriba. Fandiño se fue a los medios para empezar la faena con la derecha sufriendo un serio acosón y pasó a la mano zurda con la que no terminó de acomodarse por derrotar muy por alto el animal en sus medias arrancadas, mejorando brevemente toro y torero otra vez con la derecha, añadiendo manoletinas. Y ahí acabó la parte lucida porque el toro no quiso seguir colaborando. Lo mejor, la estocada, que fue de muy señor mío.

El quinto no ayudó nada a Fandiño en el recibo de capa aunque pareció mejorar en el quite de David Mora y en banderillas. Pero en la brindada faena del vizcaíno empeoró al embestir rebrincado e incierto por lo que el trasteo no pasó de muy voluntarioso y de esforzado y  hasta dramático final al ser cogido muy feamente por su culpa. Mató de estocada defectuosa y descabello. Poco faltó para que le dieran otra oreja circunstancialmente barata.

Muy alegre la salida del burraco tercero. Y dos largas cambiadas de David Mora que siguió con lances a pies juntos y excelentísimas verónicas, como hacía tiempo no le veía dar. Noble y bravo el burel pero, ay, muy débil. Los lances de Marcos en el quite, además de impropias, vulgarísimas. Cubierto de trámite el segundo tercio, David se fue a los medios y, citando en la media distancia, recetó acompasados redondos sin ligar. Cosa que logró bien en las siguientes  rondas, cosidas a excelentes pectorales. Breve por el peor pitón izquierdo, volvió a la derecha con agrado y otra vez al natural con desiguales resultados. Terminó con ayudados altos y bajos. Y como mató de gran estoconazo, recibió una merecida oreja.

Cerró la tarde el jabonero sucio de gran estampa que, sin ser tan bueno como el tercero, también valió. Pero le picaron trasero y pareció acusarlo. No obstante, Mora quitó aceptablemente y, tras brindar al público, muleteó con decidida donosura. Primero por bajo y luego con la derecha sin que el animal terminara luego de responder adecuadamente cuando se echó la muleta a la mano zurda. Subió el listón otra vez con la derecha, se adornó con vibración, se relajó finalmente por naturales y al matar de otro estoconazo, pudo abrir la puerta grande al cortar otra oreja de más mérito que la anterior que recibió tras ser detenida una espectacular desbandada de las mulillas.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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