4ª de la Feria de Julio en Valencia. El Juli (dos orejas) y Manzanares (otra que debieron ser dos) dieron la talla con una nefasta corrida de Garcigrande

Valencia. Coso de la calle Xátiva. Viernes 26 de julio de 2013. Cuarta de feria. Tarde calurosa con fuerte brisa y casi lleno. Siete toros de Garcigrande-Domingo Hernández incluido el sobrero que reemplazó al segundo, devuelto por su justito trapío y nula fuerza. Desigualmente presentados y de mal juego en general. Muy huidizo y noble aunque muy a menos en brío el primero. Noble por el lado derecho pero rajadísimo el segundo. Muy deslucido el tercero pese a su aparente manejabilidad. Un difícil marrajo el cuarto. Y otro tanto el quinto. Aún peor el sexto que fue protestado y se paró. El Juli (almirante y oro): Estocada al salto de rápidos efectos, oreja. Tres pinchazos y estocada trasera, ovación. Estocada trasera, aviso y oreja. José María Manzanares (grana y oro): Estoconazo a toro arrancado al hilo de las tablas, leve petición y gran ovación. Estocada, oreja que paseó sin la chaquetilla aquejado de una bajada de tensión. Dos pinchazos, estocada y descabello, silencio. Actuó como sobresaliente de espada, José Calvo. Finalizado el paseíllo volvió a guardarse un minuto de respetuoso silencio por las víctimas del horrible accidente de Santiago de Compostela.

Íntimos amigos pese a su diferencia de edad aunque inevitablemente competidores, El Juli y José María Manzanares actuaron ayer en el primero de los mano a mano programados como doble gran postre de esta feria. Pienso que el gran público eligió esta corrida como la más apetecible del ciclo aunque no se agotaron las entradas. Poco faltó. Pero seguro que se habría puesto el no hay billetes de haberse celebrado el duelo que Simón Casas ideó para que José Tomás iniciara otra de sus minitemporadas que, pese al carisma del galapagarino, no dejan de ser una broma por mucho que se las magnifiquen y jaleen. Lo que no hubiera sido de broma es lo que Casas intentó que fuera: Ponce y Tomás mano a mano. Lo que todo el mundo quisiera ver y no hay manera de lograrlo. Este sí que habría sido un enfrentamiento a cara de perro porque ambos son absoluta y radicalmente antagonistas como toreros y como personas. Algo así como un arcángel y el demonio.  Pero como ya contamos hace días sin que, por cierto, nadie salvo muy escasas excepciones se hiciera eco, tras aceptar Ponce la propuesta de Casas con la única condición de que ambos ganaran la misma cantidad, cosa que asumió de plano el empresario, quien se negó a la idea – maldita idea y en qué hora la tuviste, debió rumiar más que enojado al escucharla – fue José Tomás. El tercer “no” de Tomás a Ponce. Hace años se quitó de un corridón de Atanasio en Bilbao y, en la siguiente temporada, de otro de Capea en Pamplona. Pero faltaba esta tercera, tanto o más escandalosa y vergonzante para el monstruito de Galapagar. Menos humos. Porque la verdad es que se ha rajado otra vez con la excusa de una minilesión que, de ser como las que adujo para poder huir de Bilbao y de Pamplona, nos hace pensar que ésta, como aquellas, también podría ser mero cuento. Tanto se ha intentado silenciar este escándalo que no hay más remedio que denunciarlo otra vez.  Pero bueno, vayamos con lo que hicieron ayer los excelentísimos señores don Julián López Escobar y don José María Dols Samper, que estos dos pedazos de toreros nunca huyeron de nada ni de nadie.

En casi todas las corridas que se celebran actualmente, El Juli ya está casi siempre por delante de sus compañeros. No en vano lleva 15 años como matador de toros ejerciendo de gran figura del toreo. Para decir aquí estoy yo – llevaba dos años sin torear en Valencia -, recibió al primer toro de rodilla a porta gayola con gran limpieza. Muy suelto el toro, le costó pararlo donde procedía, en los medios. Pero el animal continuó huidizo. Incluso tras un leve primer puyazo y del quite de Julián. E igualmente en banderillas aunque más aplacado. Bien Álvaro Montes y Emilio Fernández. Por bajo con la derecha y por trincheras inició El Juli su faena que continuó con una breve tanda por redondos a la que siguió otra de excelentes naturales y largos de pecho. Noble el animal aunque carente de brío, fue El Juli quien lo suplió con su determinante mando, gran firmeza y temple teniendo que tirar del toro para que pasara una y otra vez, finalmente en un jugoso arrimón y con muletazos al paso de la huida hacia las tablas del burel. Faena de maestro. Y efectiva estocada al salto de rápidos efectos. Primera oreja al canto.

El escaso trapío del segundo toro levantó sonoras suspicacias y más su debilidad de remos. Fue razonablemente devuelto a los corrales. El más serio castaño sobrero también quiso irse desde que salió aunque fue noble. Manzanares al menos pudo veroniquear con temple y arte aunque aisladamente. Se picó a la carambola. Soberbio quite de El Juli por muy gustosas chicuelinas. Magnífico Trujillo en la brega del tercio de banderillas. Manzanares planteó la faena en los medios con la derecha sin poder evitar que el toro se fuera a tablas que fue donde, además de sujetarlo, lo toreó soberanamente por redondos, ligando empacado y sugerente mientras se acompasaba más y más hablando al toro para que no se fuera. Vamos, que lo enamoró con la muleta pese a los continuos desdenes del animal. No hubo más remedio que matar al hilo de las tablas. Difícil cuestión que Manzanares resolvió de estocadón a toro arrancado. Mereció más que la fuerte ovación que le tributaron.

Aunque menos declaradamente, el tercer toro también quiso marcharse. Pero El Juli lo sedujo con el personalísimo arte que ha adquirido con el capote. Aunque dolido en palos – muy bien Montoliú en un par – El Juli brindó al público e hizo sobrado honor al ofrecimiento con una faena de incuestionable destreza, poderío y sometimiento aunque forzosamente exenta de belleza frente a un animal que en sus manos pareció bastante mejor de lo que fue. Nada grato hasta ponerse muy difícil al final. Por eso pinchó y no pudo llegar Julián del poder a la gloria con este toro.

Muy alto de agujas el cuarto. Y huidizo de salida como los anteriores. Le costó pasar en los lances de Manzanares y se puso andarín. Pero peleó con impetuosa bravura en el primer encuentro y con cierto genio en el segundo. ¿Bravucón por falto de fuerza? Nada fácil en banderillas. Derrotó muy alto en los embroques. Pero Manzanares lo sometió enseguida con bellos doblones y hermosas trincheras. ¿Será posible? Sí lo fue a derechas pese a los cabezazos del animal. Muy en Juli anduvo Manzanares en esta faena para empezar y muy en él mismo después porque, al poderío, añadió la simpar y empacada belleza de su toreo por redondos. Pero no al natural porque por el lado izquierdo el toro no quiso nada. Fue, definitivamente, una labor de derechas que necesitó del coraje y de la entereza de ánimo que prodigó el alicantino aunque sin poder evitar un inconveniente desarme. Batallador Jose Mari con este marrajo al que mató de espadazo trasero. Cayó la segunda oreja de la tarde.

También impetuoso y pegajoso el quinto en el primer puyazo sin consumar. No había pasado nada con el capote. El Juli desistió de hacer el quite y el animal, además de blandear, cantó su mansedumbre en el segundo encuentro. Escarbó y se dolió en banderillas. Díscolo y flojucho para la muleta, El Juli se empleó a fondo y logró meterlo en cintura con la derecha primero y también al natural. Nadie lo habíamos imaginado que así sería. Rajado el animal, cambió de terrenos y lo persiguió para sacarle mucho más de lo que el animal mereció. Otra vez el poder julista en lo más alto. Pero el toro se puso fatal para la suerte suprema y El Juli volvió a pinchar antes de agarrar una estocada al salto. La oreja se concedió in-extremis.

El sexto fue muy protestado en parte por falta de cuajo y también por la hartura de tan mal ganado, pero el palco se negó a devolverlo entre el disgusto general. Para colmo, tampoco ese último toro valió nada. Tras cubrirse sin ningún relieve los dos primeros tercios, Manzanares se esforzó en hacer faena, pero al animal, prácticamente parado, no colaboró lo más mínimo. En vista de lo cual, decidió dar fin a su vida sin acertar pronto con los aceros. En la despedida, un señorial Juli se negó a salir a hombros. Negativa que definió tanto la propia como la general decepción por el pésimo juego que dio la corrida de Garcigrande. Una corrida en cualquier caso impropia de una plaza de primera categoría.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

1 Resultado

  1. Fabio dice:

    Que cronica Josè Antonio y que prologo,
    solo, si me permites, comentarte que es el quarto no del divino a don Enrique Ponce….
    En 2009, despues de las conocidas feas y descalificantes declaraciones de jt en Mexico Simon Casas sugiere, propone un mano a mano entre los dos…
    Enrique contesta pidiendo 10 (diez!!!) y por television, jt no acepta el reto…
    Te envito a seguir denunciando con fuerza, como tu sabes, estos acontecimentos y sobre todo el escandalo de una prensa casi totalmente vendida y que se callò una vez mas…y no hablemos del mundo de los blog….
    Los mismos que estan callados, a tener Enrique la actitud de jt, lo iban a buscar con escopeta en Cetrina….
    Otra cosa es que Enrique y el poncismo en general tendriamos que glorificarte saecula saeculorum, porquè, gracias a tu pluma y tus huevos, las mentiras y las mistificaciones de los exaltados tomasistas son apaleados como es justo que sea, como Dios manda….
    Pues por mi parte digo GRACIAS al periodista y, mas importante, envio un fuertisimo y caluroso abrazo al amigo…
    Fabio

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