Inquietante reflexión en el torerísimo día de la Virgen

Ricardo Díaz-Manresa

El día más torero con fama de ser el  de más festejos taurinos del año. Hasta tal punto que dice la tradición que el que no torea en esta fecha ya puede ir cortándose la coleta. No tiene nada que hacer en esto. Hay dos cosas que plantearse ya cuando hemos consumido las dos terceras partes de la temporada  con muchos menos festejos y  pocas actuaciones en general. Hay lectura especial e inquietante.

La otra –muy positiva y esperanzadora- es dejar constancia un año más que el día de la Virgen, el de su Asunción a los cielos, es festejado en multitud de pueblos con los toros. Hay muchas ferias y festejos durante el año ligados también a otras festividades de la Madre de Dios, en todas sus advocaciones tan queridas y veneradas en España. Y a Cristos que son el centro de la devoción de muchos lugares de España. Y no digamos santos tan taurinos como San Pedro Regalado, el Patrón de los Toreros, San Isidro y San Fermín. Figuras grandes en toda España y el mundo y especialmente en Valladolid, Madrid y Pamplona. Y no me quedo con las ganas de citar a San Pedro, taurino sin proponérselo : sacó la espada, cortó la primera oreja, le echaron la primera bronca y oyó los tres avisos del gallo.

Una prueba más de la íntima relación de  los toros en nuestra nación ligados a la religión, a la tradición, a la historia, a las fiestas, a las Patronas veneradas durante todo el año, a los Patrones de pueblos y ciudades, a la sociología y la antropología. Y podíamos seguir añadiendo una larga lista. Los toros siempre ahí.

En esta fecha y en este año hay que recordar a los toreros que torean menos, que son todos salvo algún caso raro por sorprendente. Desde marzo a mitad de agosto llevamos  cinco meses y medio de temporada. Hasta finales de octubre (San Lucas en Jaén) nos quedan dos meses y medio más, con el fortísimo septiembre de la esperanza, aun con las ferias destrozadas de ese mes, muy, pero que muy torero también. Crimen con Salamanca, Murcia y Valladolid mientras que Albacete, el gran ejemplo, sigue tan viva como siempre porque es una feria cuidada y querida y la gran afición de la ciudad y la región no  ha vuelto la espalda porque no se la volvieron a ella como las otras citadas ni en precios, ni en carteles ni en toros. La fórmula es fácil : la de la honradez, crisis aparte.

Correspondencia, como en todos los negocios, entre calidad y precio. Si hay abusos e intentos de timo, se rompe la baraja.

El caso es que uno se pone a mirar en este día, que tantos torean, lo poco que han toreado tantos hasta ahora. Me quedo de piedra al ver en “Aplausos”, que eso lo lleva muy bien, que los novilleros más toreados (José Garrido, Román y Lama de Góngora) han hecho nada más que 10 paseíllos y el boom de principio de temporada –Posada de Maravillas- que asombró en Olivenza y fue anunciado inmediatamente en Fallas, en una jugada inteligente y justa de Casas Productions, ampliando a 8 la novillada, sólo ha actuado después de estos cinco meses y medio en 7 tardes en 165 días transcurridos.

El que dejó con la boca abierta a Sevilla el año anterior –Lama de Góngora- y el descubrimiento de éste –Posada de Maravillas- se han pasado todo este tiempo en su casa. En cualquier otro momento normal llevarían 40 novilladas para ver la novedad y si servían o no. Ahora aparecen con cuentagotas. Sólo hay 27 novilleros que han actuado cuatro o más veces, hasta las 10 de los ya nombrados. Ni más novilleros ni más oportunidades. No hay que añadir nada. Bueno, otro que apuntaba, y mucho, Gonzalo Caballero, lleva 4 a estas alturas. Este es el panorama. Veremos cómo y cuándo  y con quién es el relevo. La savia fresca es cada vez más urgente. Pero así…

Y de los matadores, incluso los consagrados, diremos otro tanto. Apenas torean. Ninguno, según la última estadística que tengo delante, llegó a 30 en los primeros días de agosto, cuando en años normales doblaba la cifra y al final pasaba las 100. Sólo torea mucho –tras su transformación- Padilla, que encabeza la lista. El Fandi, tan protagonista en años anteriores en tantos carteles, sigue al Pirata conmovedor por su superación. De las figuras, Morante  -ya desgraciadamente en el dique seco por un tiempo- es el que más contratos ha firmado y realizado, 23, y todos por debajo de él en este orden –Perera, Talavante, Castella, Manzanares, El Juli, entre 15 y 21 tardes- hasta descender a Ponce, 12,  porque Enrique restringió mucho sus apariciones en los ruedos. A este paso, si al final de temporada hay que tener un mínimo de 43 actuaciones para entrar en el grupo especial, ¿cuántos lo lograrán?

Hay 37 matadores de los 87 que se compone, hasta ahora, el escalafón 2013, casi la mitad, que los más afortunados sólo cuentan 5 actuaciones y los que están por encima -muchísimos más- no llegan a las 15. Hay un caso con el que nadie contaba, Manuel Escribano, que se ve en los carteles mucho más de lo esperado tras lo de Sevilla con los miuras y su muy buena temporada, pero está en 14. En cambio, los que estuvieron bien en la de Abril o en San Isidro, son jóvenes y merecían más toros como Joselito Adame, Alberto Aguilar, David Galván, Juan del Álamo, Antonio Nazaré, Pérez Mota, López Simón, Diego Silveti, Arturo Zaldívar están poco más o menos a verlas venir porque salvo Alberto y David sus actuaciones se cuentan con los dedos de una mano y a veces sobran.

Alberto Lamelas, que hoy confirma en Madrid, se fue de Valdemorillo a su casa en lugar de a muchos ruedos. Como estará esto que confirma siendo primero de cartel. Está el caso de Ángel Teruel, hijo, muy entonado en San Isidro y que el apoderado, harto por no poderle hacerle ni un festejo, dejó el puesto. Y Bolívar que no había visto un pitón desde mayo en la capital de España hasta que llegó a finales de julio a Santander. Claro, este tsunami se ha tragado, entre otros, a Matías Tejela (gran desaprovechador de oportunidades), César Jiménez (que ha dado muchos tumbos), Javier Conde (demasiado original)  y Serafín Marín (el catalán sin suerte), que apenas se les ve.

Y  en estas circunstancias algunos siguen tomando alternativas absurdas sin tener nombre ni porvenir y en pueblos perdidos. Será para ponerse en las tarjetas de visita lo de matador de toros.

En fin, ¿es inquietante o no esta reflexión en un día tan bonito como éste?

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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