4ª de las Corridas Generales en Bilbao. Tercer duelo entre El Juli y Manzanares: un inaguantable petardo

Bilbao. Plaza de Vista Alegre. Martes 20 de agosto de 2013. Cuarta de feria. Tarde agradable con algo de viento y parecida entrada a las del día anterior, casi tres cuartos de entrada. Seis toros de El Pilar, bien aunque desigualmente presentados y en su mayoría escurridos de los cuartos traseros. Dieron muy pobre juego. Tan noble como débil el primero. Más flojo y deslucido sin celo alguno el segundo. Otro tanto el tercero. Aún peores cuarto y quinto. Casi inválido el mastodóntico sexto. El Juli (berenjena y oro): Buena estocada, insuficiente petición y ovación. Estocada al salto, silencio. Pinchazo y estocada, silencio. José María Manzanares (amapola y oro): Gran estocada, palmitas. Buena estocada, silencio, silencio. Buena estocada, silencio. Y pitada general al abandonar la plaza los toreros.

Llegamos a la plaza para ver la cuarta corrida con la vivísima resaca de la tarde anterior. Salvo los incondicionales julistas, hubo unanimidad en la prensa respecto al atraco que se cometió con Enrique Ponce tras “acabar con el cuadro”. Palabras venturosamente empleadas por el mismo que llevaba años diciendo que el valenciano estaba acabado y que tenía que retirarse. Me encanta este donde dije Diego… digo… Bueno. ¿Comprende ahora el ínclito servidor del tomasismo más recalcitrante por qué su idolatrado se negó a torear un mano a mano con Ponce en Valencia? De haberlo aceptado y de ocurrir lo que sucedió anteayer delante de las cámaras de la televisión en directo, Ponce hubiera terminado de un plumazo con la tomatosis. Por cierto, no quiero olvidar la maravilla de realización televisiva del suceso porque lo vi muy de noche. Me gustó más que en la plaza. Si yo fuera el responsable de Canal + ordenaría pasar a diario esta faena de Ponce durante lo que queda de este año y todo el que viene.

Por alguien que lo escuchó muy cerca, sé que el propio Juli comentó ciertamente sorprendido que no entendía como Matías le daba las dos orejas del segundo toro de Garcigrande, mientras los más papistas que el Papa se empeñan en la justicia del insólito regalo. Todas estas disputas orejófilas de más o de menos, en Bilbao son cada año más habituales porque el señor don Matías, cada temporada vive aquí sus nueve días de gloria a costa de dar o de quitar orejas a quien le da la real gana. Lo que acabaría de raíz si los premios fueran una, dos o tres vueltas al ruedo en vez de orejas. ¿Quién conocería a don Matías si así fuera? Absolutamente nadie por muy buen presidente que fuera, que lo es en lo demás. Siendo así, anteayer Ponce hubiera dado tres vueltas y una El Juli. O en equivalencia, un rabo para el valenciano y una oreja para el madrileño. Una vez más afirmo que lo que queda para siempre en el recuerdo son las grandes obras, no los trofeos que se cortaron por muchos que fueran. Ayer Cuando pasen años, la tarde de anteayer solo se recordará por el faenón de Ponce.

Y dicho esto para que conste, abordamos  el segundo gran acontecimiento de esta feria. El tercer mano a mano entre El Juli y José María Manzanares tras defraudar los dos primeros, sobre todo el de Valencia. El de Huelva lo salvó Manzanares in-extremis también con ganado impresentable.  En pleno tomate, vayamos con el duelo bilbaíno.

Tampoco ayer se agotaron las entradas. Ni siquiera los tres cuartos de entrada. Y es que a la gente, a casi todo el mundo, no nos llega el dinero para demasiadas alegrías. Sin embargo, los que asistieron a esta cuarta, algunos espectadores intentaron con aplausos que El Juli saliera a saludar tras el paseíllo. Muy prudente, El Juli no accedió. Muy suelto salió el primer toro del capote de El Juli También anduvo a poco de caerse cuando El Juli se estiró en algún lance. Muy flaco de los cuartos traseros. Tras sendos puyacitos, sonaron pitos. Pero el palco no hizo caso. Cubierto de tramite el tercio de banderillas, Julián aprovechó la bondad del animal y lo toreó con temple sobre la derecha y sobre la zurda tal como últimamente lo hace. Técnicamente perfecto e intenso al ligar las rondas aunque no del todo templadas. Espació luego el trasteo y el animal no aguantó los muletazos que dio muy por abajo. Le hicieron daño y protestó. Terminó con gráciles adornos y una inconveniente trinchera, perdiendo el burel las manos. Lo mejor fue como lo mató de estocada arriba y eficaz. No hubo suficientes pañuelos ni, por tanto, la buscada oreja. Fue muy ovacionado en estricta justicia.

Vayamos toro a toro por ser un mano a mano. El segundo salió con muchos pies, pero suelto del capote de Manzanares y humillando al embestir. Tampoco a este le sobró la fuerza. Picado al relance sin apretar el piquero y escupiéndose, este toro empezó pronto a venirse abajo, embistiendo al paso cuando no al trote. Y se fue a tablas antes de ser banderilleado sin ningún brillo, por cierto. Esperó mucho y echó la cara arriba en los embroques. No obstante obedeció a la muleta de Manzanares aunque sin clase y con los defectos ya apuntados. Manzanares intentó mecerse en los redondos, pero no pudieron salirle como quiso. Y lo mismo o peor con la izquierda. El toro no valió un duro de los de antes. Distraído, ajeno, calamocheado… Más que mediada la faena, Josemari logró algunos redondos casi de los suyos.  Una pena salvo la gran estocada que propinó.

El tercero resultó como los anteriores salvo en su pelaje negro. Muy altón, mansote, noblote y sin fuerza. El quite y la media de El Juli para colocarlo al inexistente segundo puyazo solo resultaron bienintencionados. El toro no valió ni para ser banderilleado salvo un par de Emilio Fernández. Pero también fue noble.  El Juli planteó la faena en los medios desde su inicio y la desarrolló con similitud casi exacta a la suya anterior. Muy encima del animal, logró ligar una buena tanda por redondos. Y deslucida aunque meritoria al natural. El animal se rajó al intentar ligar una inconveniente trinchera a un redondo y eso fue todo. Nada de nada interesante y menos emocionante. Un rollo macabeo, vamos. El Juli mató saltando tanto, que por poco se cae. Y empezamos a temer que este tercer duelo entre El Juli y Manzanares terminaría como los dos anteriores de Valencia y Huelva. La primera parte no pudo ser más decepcionante.

Como los dos primeros, el cuarto fue otro colorado y también suelto, distraído y buscando tablas. Renqueó de patas y la gente empezó a mosquearse. Prácticamente se simuló la suerte de varas y arreciaron las protestas. Desalentamiento general. Esto, más que un mano a mano es un doble te acompaño en el sentimiento. Dos buenos pares: Curro Javier y Luis Blázquez. El tercero no pudo consumarse. Del segundo muletazo de Manzanares salió el toro sin resuello y los demás transcurrieron en plan de enfermería. Pero el burel ni eso aguantó. Encima casi coge a Josemari que siguió con más voluntad que aciertos. Salvo la estocada, no pudo haberlos con este animal al borde del precipicio.

La enfermería continuó en el primer tercio con el quinto. Para qué repetir los mismos argumentos.  El poderoso Juli no es nada con toros que nada o casi nada tienen que poder aunque al menos con este quitó lucidamente pero, ay, en el mutis resultó desarmado. Meritorios pares de banderillas y ovacionado brindis de El Juli con alguna discrepancia. El toro se movió en la muleta como los dos ya muertos del lote julista. Dentro del desastre, se llevo el lote. Pero este quinto se movió mal, a trancas y barrancas. Esfuerzo muletero de El Juli sin demasiadas contrapartidas artísticamente hablando. Un trabajo casi de albañilería. Un petardo, vamos.

El mastodonte sexto no se tenía en pie de salida pero desmontó al picador en una oleada de manso y recargó en el segundo encuentro. Trujillo se salvó de la quema en banderillas recibiendo la única gran ovación de la tarde. Y el toro cayó redondo a la arena al segundo muletazo de Manzanares. Para qué seguir, Josemari. Pero lo intentó medio decentemente mientras el público, frustrado, terminó por protestar con toda la razón. Debió matarlo antes.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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