9ª y última de Las Corridas Generales en Bilbao. Oreja para Urdiales en una interesante victorinada con pares y nones

Bilbao. Plaza de Vista Alegre. Domingo 25 de agosto de 2013. Novena y última de feria. Tarde muy nublada, desapacible, con amago de lluvia apenas consumado a ratos, viento y menos de media entrada. Seis toros de Victorino Martín, muy bien presentados y de juego desigual. A menos el codiciosos primero por mal lidiado e inconvenientemente toreado. Excelente el segundo. Arisco el tercero. Muy noble el cuarto por el lado izquierdo. En alimaña el quinto. Noble pero muy blando, tardo y apagado el sexto. Antonio Ferrera (añil y oro): Dos pinchazos y media tendida, generosas palmas. Estoconazo atravesado que hizo guardia y descabello. Diego Urdiales (verde musgo y oro): Pinchazo hondo y descabello, oreja. Pinchazo, otro hondo, otro tendido y descabellos, ovación. El Cid (añil y oro): Pinchazo y media ligeramente atravesada, silencio. Pinchazo y buena estocada, ovación.

 ¿Cuántas veces los toros o incluso uno solo de las muchas corridas que Victorino Martín ha lidiado en Bilbao han sido declarados triunfadores de las Corridas Generales en Bilbao? ¿Cuántas han compensado de las malas que las precedieron? Muchas. Pero este año se han lidiado dos, la de Alcurrucén y la de Jandilla, que va a ser difícil superarlas. Los jurados tendrán donde elegir sin esperar a ver cómo salió la de Victorino a quien, nos obstante, deseamos el mayor de sus muchos éxitos. Claro que en el tema de jurados hay de todo. Los que saben, los menos, y los que no tienen ni la menor idea. Cuando predominan estos últimos, nos encontramos con barbaridades como para echarse a temblar. Como también nos sorprenden negativamente muchos de los invitados a participar en los coloquios que, por cierto, en Bilbao siguen abundando. Se suelen oír idioteces pronunciadas además por quienes se toman o son tomados como entendidos y hasta por expertos. Por ejemplo, de lo mucho y muy bueno que ha hecho Ponce es esta feria, he escuchado cosas inauditas. Un aficionado autocalificado de buenísimo que confesó su militancia socialista, se llevó el premio al más tonto de la clase al decir que Ponce no había estado bien en su primera corrida pero sí en la segunda y eso porque no se atrevió a contradecir a los que estaban en la mesa.  Lamentablemente, nadie se atrevió a contradecirle. Pero bueno, dejemos las contradicciones para ver lo que ocurrió en la última corrida de esta feria. Seguro que dará motivo para las discusiones. Y no solo por los toros de Victorino, sino por lo que hagan El Cid, Antonio Ferrera y Diego Urdiales. El Cid tuvo que luchar consigo mismo desde el recuerdo de los seis toros de Victorino que lidió solitaria y triunfalmente hace años en Bilbao. Ferrera, que acaba de de escapar un gran toro en Málaga pese al éxito obtuvo, hará lo posible por convencer que el agua es vino. Y Urdiales dar motivo a los muchos partidarios que tiene en Bilbao para que sigan creyendo en él.

Al ir vestidos Ferrera y El Cid del mismo color añil, por un momento creí que el primer espada era el de Salteras. Pero, tanto éste como Urdiales tienen más años de alternativa del que, por su triunfal carrera, parecía más mayor. Lo fue en gobierno durante muchas temporadas y, ya se sabe que los gobiernos desgastan a cualquiera.

De modo que, vayamos con Ferrera ante el entipado cárdeno que abrió plaza. Serio de verdad y muy codicioso en el vibrante capote de Ferrera que lanceó ganando terreno hasta rematar con media en el platillo. Fue de los típicos de tener que llevarlos muy por abajo. Le dieron estopa en el primer puyazo tapándole la salida y lo notó. ¿Se acabó la codicia? Otro trancazo más y salió suelto al paso.  Urdiales quitó y el animal no fue el mismo de antes. Ferrera lo banderilleó adornándose previa y posteriormente en los tres pares. Bueno sin más el primero de fuera a dentro. Desde el estribo el segundo haciéndolo todo él. Y por dentro el tercero con carrera a lo Fandi hasta pararlo. La gente se volcó con el extremeño. El toro ya se había ido a tablas cuando Ferrera brindó y la faena la empezó cerca de donde estaba. El toro pareció haber recuperado el brío pero sin tanta codicia ni claridad. Fue más largo por el pitón izquierdo y al natural medio logró Ferrera que pasara hasta que, por fin, pasó. Faena a más por tanto por ese lado pero no por el otro, mucho peor pitón. Otro que se equivocó cambiando de pitón antes de la cuenta. Y ocurrió lo de siempre: que al volver a lado mejor, ya no lo fue. Más por los dos pitones sin más solución que ciertas pinturerías y a matar. Poco había perder con dos pinchazos y media tendida.

Al muy hondo y cuajado cuarto, Ferrera quiso pararlo en los medios pero no pudo. También le taparon la salida en el primer puyazo. Otro que se ha hecho mayor. E lejos se arrancó al segundo. Y otra vez Urdiales. Quitó por verónicas cortas por alto. Antiguas. En su acción banderillera, Ferrera en el mismo plan de antes. Posturas aflamencadas, carreras y emoción al calvar donde pudo. Uno delante, otro trasero y el tercero al quiebro por dentro que fue el mejor. Ferrera pudo dar un solo pase con la derecha, pero si muchos con la zurda y, algunos, buenos. Hasta relajados. Y soberbios por muy templados algunos de pecho. Pero por dejarse enganchar, la cosa empeoró y a poco sobrevino la cogida. Un improvisado molinete salvó el enredo. Entró a matar con entrega, pero atravesó al toro. Menos mal que descabelló al primer golpe.  Pidieron algunos la oreja. No fue concedida con razón por el feo espadazo. Ferrera dio la vuelta al ruedo.

El segundo remató en tablas, echó las manos por delante y salió suelto de  primer capotazo de Urdiales, pero metió la cara en los bastante buenos lances que siguieron. Fue bravo en el caballo, le cuidaron y facilitó el tercio de banderillas. Urdiales empezó la faena doblándose por bajo sobre las piernas y ganado terreno hasta que el toro dijo basta. Y empezaron las marrullerías antes de torear con la derecha con reposo y cierta cadencia. ¿A qué vino pues lo de antes? El toro fue soberbio y por los dos pitones. Se vio con la derecha y también al natural. Y el torero, mejor que otras veces. Lo que celebramos para que no diga que siempre le pongo mal. Si se está bien, bien está y punto. La faena tuvo ritmo y, aunque no fue un dechado de perfección, fue bien adornada y muy torera. Entró a matar mientras arrancaba la lluvia y pinchó hondo saliendo cogido. Qué fatalidad. No pasó nada. Inspección de indumentos y a matar otra vez mientras batían palmas  en el tendido. Bastó un descabello y muchos pidieron la oreja que le fue concedida. ¡Aleluya¡

El quinto salió en alimaña y le dieron estopa en consecuencia. Del primer puyazo pareció salir mejorado. Y del segundo que tomó con genio, muy suelto y embistiendo al salto. Regular en banderillas y, pese a todo esto, Urdiales brindó. No fue conveniente el macheteo inicial que debe emplearse para acabar no para terminar. Urdiales anduvo, sin embargo, valiente y tragando lo suyo, pero no pudo domeñar a esta fiera que lo fue. Vaya que lo fue pese a perder las manos en algún pasaje. La gente estaba con el riojano y le cantaron sus gestos de bizarría y hasta los inevitables enganchones como si hubiera podido con el toro. No fue tal.

Imponente el tercero. Metió la cara de salida pero se arrepintió en el capote de El Cid. Y le taparon la salida en el primer puyazo. La edad no perdona. Como tampoco el dinero, que nunca es suficiente. Otro puyazo, breve, y recorte de Ferrera. No fue cómodo para banderillear. El Cid hizo un esfuerzo. No era fácil de torear, casi siempre fue con la cara alta. Y solo pudo dar medios pases con la derecha, rematando raudo con un rápido de pecho. Muy arisco el toro al natural. Y muy mirón. Uno a uno, Manuel aguantó lo buena o malamente que pudo los cortos viajes y volvió al lado más potable mostrando más ganas que firmeza total. Fue inútil seguir y lo mató regular.

Muchas ganas le echó El Cid al sexto con el capote apuntando buenos lances inconclusos. Y es que el toro embistió por abajo, pero a veces saltó por su escasa fuerza de remos.  Por distraído ante el caballo, le pegaron muchos capotazos y se cayó al tomar el primer puyazo. También El Cid cayó a la arena al llevarlo de nuevo para un simulado encuentro. Mal compañero Ferrera tocando los costados del toro en un intento de quite. Cubierto el trance en banderillas, El Cid no pudo evitar una caída del animal, pero logró templarse por momentos gratos del animal con la muleta dando los pases de más calidad de la tarde aunque forzosamente aislados por lo tardón del animal. Salvó así su honor el de Salteras pese al pinchazo previo a una gran estocada.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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