El pulso de la temporada. La de Bilbao volvió a ser la mejor feria aunque con algunos reparos

No por esperados sino por la realidad de lo acontecido por encima de los habituales caprichos de la presidencia de Vista Alegre en la casi siempre arbitraria concesión de trofeos y de los premios concedidos por los jurados oficiales u oficialistas, las Corridas Generales de 2013 respondieron a las expectativas en su mayor parte, incluso a la más negativa: la escasa asistencia de público como consecuencia de la crisis que nos afecta a casi todos. Algo que, por desgracia, estaba descontado. Precisamente por ello, cabe felicitar a la Junta Administrativa de la plaza de toros por haber mantenido el mismo número de festejos de siempre y la categoría de los participantes, tanto por toreros como por ganaderías. No solo de todas las figuras, también de los diestros menos importantes aunque casi todos en trance de superación y hasta con futuro para alcanzar cimas muy altas.

En cuanto al ganado y a pesar de los fracasos que también los hubo, el nivel general fue muy alto tanto en presentación como por el juego que dieron. Empezando por las corridas de toros, fueron tres las indiscutiblemente triunfadoras: Alcurruén que lució un Ponce en su máxima expresión; la premiada por la Junta Administrativa de Jandilla con la que triunfó el sustituto de Morante, Juan de Álamo; y la de Victorino Martín. En conjunto, las dos primeras mencionadas prácticamente empataron. Pero en las tres saltaron toros de premio aunque el elegido por el jurado del Club Cocherito fue el segundo de Victorino con el que triunfó Diego Urdiales con la mejor faena de su vida en Bilbao. También cabe mencionar entre las mejores la de La Quinta que echó tres toros de alta nota, así como la de Garcigrade aunque en su éxito pusieron mucho de su parte los que la mataron, Enrique Ponce y El Juli. Las más decepcionantes fueron las de El Pilar, realmente deslucida, y en menor medida la de Fuente Ymbro, salvada por el toro con el que triunfó Miguel Ángel Perera. También saltó algún buen toro en la de Adelaida Rodríguez como el lote del éxito de Alberto Aguilar.

En cuanto al palmarés de toreros, el gran e indiscutible triunfador de esta feria fue Enrique Ponce, no solo porque estuvo por encima de los toros que mató, incluso de los más gratos, sino por dar la altísima medida que venía y continúa dando allá donde actúa. A sus grandes éxitos en las precedentes ferias de Huesca, Gijón y Ciudad Real, llegó el mayor bombazo de Bilbao y, acto seguido, el de Málaga en donde el Ayuntamiento no tuvo remilgos para proclamarle máximo triunfador de su feria coincidente con la bilbaína.  En Bilbao compartió el premio al triunfador que ofrece el Hotel Ercilla con El Juli. Ex-aecuo ciertamente injusto aunque reconozco que diplomático además de “interesado” para el famoso hotel  porque, reconociendo la muy meritoria actuación de Julián López en la corrida de Garcigrande y aún saliendo a hombros por exclusiva gracia del presidente, don Matías, quien  esa tarde hizo mejores cosas con notable diferencia fue don Enrique Ponce Martínez al que el tantas veces mencionado, don Matías, birló la Puerta Grande por su real gana en contra del criterio de la inmensa mayoría de los presentes y hasta de la crítica. Pero es que Ponce, estuvo aún mejor con la imponente y muy encastada corrida de Alcurrucén. Tanto fue y está siendo así, que da la impresión de que el gran maestro no está compitiendo este año con ninguna de las figuras actuales, compite consigo mismo y con todos los toreros más grandes de la historia del toreo. Ya hay quienes le comparan con Guerrita, con Lagartijo, con Joselito El Gallo y hasta con Antonio Ordóñez.  Aunque a muchos les parezca mentira – a mí no -, como si tal cosa, Ponce está superando a todos los que componen la primera fila del actual escalafón a los casi 25 años de alternativa y en la cumbre. Una vez más, este emperador del toreo se sentó en su trono.

Pero siguiendo con lo hecho y lo premiado este año en Bilbao por El Juli, no se puede declarar triunfador de la feria a un torero que vino con la por todo funesta corrida de El Pilar, mano a mano con José María Manzanares, en la que sufrimos la mayor decepción de esta feria. Y ya que sale Manzanares a la palestra, decir que mejor hubiera sido actuar en dos corridas distintas que en la mencionada del tercer frustrado duelo entre ambos. Un petardo sucesivamente contrastado que espero y deseo no se repita nunca más aunque queda el de Nimes.

En mi opinión y sé que en la de otros muchos, el segundo en la lista de verdaderos triunfadores fue Miguel Ángel Perera. Perera está haciendo la campaña más regular en el éxito de todo el escalafón aunque varias veces paliada por fallar a espadas o con el descabello y perder trofeos por ello. También en Bilbao pinchado la tercera mejor faena del ciclo tras las dos por todo grandiosas de Ponce. Pero fue la tarde mano a mano con Fandiño en la que salió vencedor del duelo como en Dax. En la que toreó junto a Ponce con la corrida de Alcurrucén no desmereció a lado de la en esta feria apisonador valenciano. Fue en el mano a mano cuando más brilló con el mejor toro de la menos mala de lo que esperábamos corrida de Fuente Ymbro.

Iván Fandiño, por su parte, no tuvo tanta suerte, pero él no anduvo tan requetebién como le habíamos visto hasta la tarde de los seis toros de Bayona, en la que, quieran o no, empezó a decaer. Esperemos que recupere pronto la marcha imparable que llevaba, pensando que, a partir de estas tardes en el Norte y el Sur de Francia con tanta tensión porque  este año se jugaba mucho en sus feudos vascos, vuelva a irse arriba.  Hasta la Feria de Otoño de Madrid en la que actuará dos tardes no tendrá mejor ocasión.   

Para sustituir a Morante, entró primero Alejandro Talavante, hasta ese día el único gran ausente de la feria. Y, en la segunda, el salmantino Juan del Álamo. Alejandro no dio la talla. Pero Del Álamo sí y de qué modo. Confirmó en Bilbao que sus anteriores éxitos en Madrid, Pamplona y Vitoria no habían sido mera casualidad. De Juan dijimos cuando era novillero que era el mejor que había dado Salamanca desde los tiempos de El Viti, Capea y Robles. En ello anda y sigue.

La feria empezó por todo lo alto con un clamoroso Pablo Hermoso de Mendoza que protagonizó su tarde más redonda en Bilbao. Matías también le robó la puerta grande. Y siguió con las solitarias orejas que cortaron de los tres buenos toros de La Quinta, un gran Manuel Escribano, Luís Bolivar que anduvo por bajo del mejor toro de estos tres,  y el siempre templado Rubén Pinar.

Y solo un herido: Jiménez Fortes. Grave, además, aunque por su propia culpa. Fortes cumple más  por su arrojo que por su valor inteligente y sereno. Mal asunto. Juan José Padilla no pudo con sus toros de Jandilla – ya no está para estas coles, escribimos sobre la actuación de jerezano – y en esta misma corrida el gran pequeño gigante, Alberto Aguilar, que se está consolidando a cada paso que da. Y finalmente, anotar el buen y hasta caro éxito de Diego Urdiales con el toro de Victorino Martín que fue premiado como el mejor de la feria.

En definitiva, una estupenda feria salvo por la poca gente que acudió a la plaza,  por la nefasta actuación de la presidencia que, una vez más, desmereció la categoría del palco y ese premio a repartir entre Ponce y El Juli que careció de rigor y de justicia. Pero hubo otro premio que dio el extravagante que se hace llamar rey de un reino desconocido que otorgó para que se lo repartan Ponce y !!!!Fandiño¡¡¡¡. Se lo digo a usted, señor de guardia…                   

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

6 Resultados

  1. Fabio dice:

    Esto se llama informar de forma correcta e imparcial!
    La suerte que tenemos de vivir el tiempo de uno de los pilares de la historia de la tauromaquia.

  2. uno del dos dice:

    Pues así es; ¡¡si hasta el cronista oficial de Telefónica ha reconocido los méritos de Ponce¡¡. Después de haberlo intentado jubilar durante los últimos años va y dice que está en el mejor momento de su vida, lo cual aparte de ser cierto extraña mucho, a no ser que debido a las ausencias de José Tomás Telefónica no invierta lo mismo en publicidad y por eso conviene buscarse otros horizontes, claro.
    Esto ha escrito de Ponce en Bilbao: “Enrique Ponce acabó con todo; con el cuadro y el toreo en escuadra. Y el cartabón de las líneas paralelas. Aunque ahora el mundo gire en otra dirección, la naturalidad y la elegancia se conjugan en una dimensión más allá de las modas. Pasarán los años… De repente, el reencuentro
    con la caída de hombros sobre la cintura como si se tratase de una frontera de épocas siendo contemporáneas que no coetáneas”. INCREIBLE.

  3. Asier Guezuraga dice:

    Dos apuntes con relacion al resumen de las corridas generales. 1) El premio al mejor toro lo da el Club Cocherito y no la Junta Administrativa cuyo premio es para el encierro mas completo y 2) Padilla no lidio la corrida de Adelaida sino la de Jandilla del jueves.

  4. desde Toledo dice:

    Pues dígale al maestro Ponce que sin venir a Madrid no se puede ser torero de época.

  5. J.A. del Moral J.A. del Moral dice:

    Gracias por su acertada corrección. Procedo a rectificar mis errores. Un saludo.

  6. J.A. del Moral J.A. del Moral dice:

    Debe ser usted muy joven. Salvo en las tres últimas temporadas, Enrique Ponce siempre toreó en Madrid – o sea, 21 años seguidos en Las Ventas y también varias veces en la plaza carabanchelera de Vista Alegre.

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