Observatorio taurino. Fandangos para un fin de semana

 

ENRIQUE PONCE: RELOJ, NO MARQUES LAS HORAS El valenciano ha completado una semana prodigiosa que le ha llevado a firmar las mejores faenas de Bilbao -en dos tardes para el recuerdo-, Ciudad Real y Málaga, una feria que le ha visto ganar por quinta vez el capote de paseo que otorga su ayuntamiento al autor del trasteo más destacado del ciclo. La imagen no necesita comentarios y corresponde a esa labor, realizada frente al cuarto toro del pasado 24 de agosto, de nombre Hilador y marcado con el hierro de Juan Pedro Domecq.

 PONCE: RELOJ, NO MARQUES LAS HORAS

El valenciano ha completado una semana prodigiosa que le ha llevado a firmar las mejores faenas de Bilbao – en dos tardes para el recuerdo-, Ciudad Real y Málaga, una feria que le ha visto ganar por quinta vez el capote de paseo que otorga su ayuntamiento al autor del trasteo más destacado del ciclo. La imagen no necesita comentarios y corresponde a esa labor, realizada frente al cuarto toro del pasado 24 de agosto, de nombre Hilador y marcado con el hierro de Juan Pedro Domecq.

AUNQUE ME VOY, NO ME AUSENTO

Lo dice el fandango calañés: aunque me voy, no me voy; aunque me voy, no me ausento. La letrilla es válida para ilustrar musicalmente la ceremonia de la confusión alentada por los que han hecho de José María Manzanares -que si no está en su mejor momento anda bastante mejor que otros figuribles- la diana de los ataques dirigidos a sus apoderados. Ya es sabido que algunos acusan a los Matilla de la muerte de Chanquete y el extravío de la madre de Marco pero también lo hemos dicho algunas veces desde este mismo Observatorio: ni los malos son tan malvados, ni los buenos tan puros. Y vamos al grano, que nos perdemos. La secuencia de los hechos comenzó con un esguince que impidió a Manzanares cumplir su segundo compromiso en Málaga. En ese momento se desataron rumores que recorrieron el mapa del toreo y hasta fueron dados por hechos ciertos por algún medio generalista: El alicantino cortaba la temporada y licenciaba a sus mentores, esos ¿perversos? hermanos Toño y Jorge Matilla.

NADANDO ENTRE EL DESEO Y LA REALIDAD

Sin solución de continuidad, el gabinete de comunicación del torero emitía el mismo sábado una nota de prensa en la que salía al paso de las comidillas para desmentir lo que tantos daban por contrastado. La nota aseguraba que el viaje de la temporada continuada con todo el equipo habitual -incluidos sus apoderados- que quedaba confirmado para la campaña venidera. Al día siguiente se supo que el esguince del viernes no iba a impedir a Manzanares estar presente ayer en la corrida de ocho toros de Cuenca. ¿Hubo ruptura o marejada? ¿Llegó a despedir realmente a sus mentores? Puede ser. O no. La verdad sólo la conocen los propios interesados aunque la trepidante película nos conduce de nuevo al último invierno. Numerosos rumores dieron por rota esa relación y y acercaron o quisieron acercar al torero a la órbita de Curro Vázquez, que se había quedado sin pupilos después de la despedida de su sobrino Cayetano y el au revoir de Morante. Pero no fue así. Ahora se habla, ignoro con qué fundamento, de su amigo Pepín Liria y el entorno de los Espartaco. Vaya usted a saber.

AQUEL LUNES DE RESACA DE RESACA DE 2006 

Fue la tarde del abrupto encontronazo de su padre con los hermanos Lozano -que gestionaban la carrera de ambos- en el ruedo de la Maestranza. Fue el mismo día que se cortó la coleta por sorpresa después de estrellar sus esfuerzos con los dos toros de Alcurrucén que le habían preparado sus mentores en la mixta que epilogó la Feria de Abril de 2006. Las palabras gruesas del padre -que fue sacado por la Puerta del Príncipe por todo el toreo- dejaron al hijo caminando sobre el alambre y los taurinos charros recogieron los cristales rotos. En estas casi ocho temporadas de andadura común se ha reforzado el férreo control que los Matilla bros. ejercen sobre todos los resortes organizativos del toreo a la vez que alimentaban su propia leyenda negra. No hay que olvidar que Manzanares se convirtió en esos mismos años, y ya no ha dejado de serlo, en primerísima figura del toreo a pesar de los sucesivos y graves contratiempos, lesiones y enfermedades que fue superando con la determinación de los grandes marcando cumbres que difícilmente podrá igualar. Pero hay que volver al padre. El viejo Manzanares vería con muy buenos ojos el cambio de aires de su gran vástago, un hombre naturalmente bondadoso y cordial que necesita rodearse de un entorno de armonía para caminar por el toreo. El otoño que se anuncia en estas tardes de brisa y nubes darán la razón a unos u otros. La temporada del alicantino no se prolongará mucho. De la gran feria de Bilbao y otras cosillas de interés hablaremos la semana que viene. Nos hemos quedado sin mecha.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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