7ª de feria en Bilbao. Otro tostón: Toros muy deslucidos de Torrestrella, muy gris Tejela, inédito Luque y solvente aunque ventajista Pinar

Bilbao. Plaza de Vista Alegre. 22 de agosto de 2009. Octava de las Corridas Generales. Tarde soleada y agradable con dos tercios de entrada. Seis toros de Torrestrella, bien aunque desigualmente presentados y en su mayoría muy deslucidos en distintos grados de manejabilidad y fuerza. Noble aunque debilísimo el primero que acabó rajado. Muy a menos el también flojo segundo que nunca humilló. Noble por el lado derecho aunque venciéndose y asimismo a menos el tercero. Cabeceante por el derecho y muy incierto por el izquierdo el cuarto. Con poca fuerza y frenándose al llegar a la muleta el quinto. Y más posible aunque sin clase el sexto que fue el que más duró. Matías Tejela (azulina y plata): Media trasera tendida caída, palmas con saludos. Estocada caída, silencio. Daniel Luque (verdegay y oro con remates negros): Estocada baja, palmas con saludos. Dos pinchazos y estocada trasera, silencio. Rubén Pinar (fresa y oro): Pinchazo y buena estocada, palmas con saludos. Estocada corta y siete descabellos, dos avisos y silencio tras algunos pitos. Bien en palos Curro Robles.       

 

Solo queda por ver la corrida de Victorino y, por el momento, la feria no termina de levantar cabeza cuando llega su final. Incumplido en gran parte lo que tan magníficos carteles prometían, ayer caímos víctimas de otra decepción con el ganado que, de nuevo, defraudó. Este de mal en peor nos precipita al abatimiento cuando no a la desesperación. La ilusión de turno recaía principalmente sobre las expectativas que despertaron los nuevos valores, Daniel Luque y Rubén Pinar que debutaba en Bilbao por vía de la sustitución. Ninguno de los dos pudo brillar a la altura que en otras plazas han logrado e imagino que ellos también se mostraron absolutamente insatisfechos. Apenas tiene historia esta corrida en la que, toro a toro, ninguno de los tres espadas consiguieron sacarnos del sopor. Bien es verdad que la mayoría del público subrayó con mecánico y rutinario palmoteo las actuaciones de los toreros y hasta se pidió música durante algunas faenas que no la merecieron. Pero la verdad es que ni sobre todo Tejela, ni Luque, ni Pinar anduvieron afortunados.

 

Por más solvente, destacó Rubén Pinar. Brevemente obligado por lo enseguida a menos que se le vino el tercer toro, y con mayor entidad y duración con el sexto del que sacó infinidad de medios muletazos, en su mayoría recetados por las afueras acompañando estentóreo con la voz. En busca de una posible oreja, Pinar extendió demasiado la faena aún después de ser desarmado en su pródigo torear con la derecha, no hallarse con la izquierda y regresar a los redondos que cerraron el interminable trasteo. La plaza se había calentado por momentos en este último capítulo, pero Pinar falló tanto con el descabello después de dejar medio espadazo, que lo que iba para petición de un trofeo se trocó en pitos al borde mismo de los tres avisos. Escuchó dos.

 

Daniel Luque no tuvo suerte ni apenas aciertos en el estreno de su nuevo apoderamiento. Ni siquiera se atrevió a cruzar la línea que separa a los valientes de los prudentes. Ni remotamente pareció el torero que tanta fama ha alcanzado, precisamente por su gran valor. Si a caso, con el segundo, algunos avezados lograron darse cuenta de la clase que le adorna en tal o cual aislado natural y punto. No se ganó Luque volver a Bilbao aunque sus posibles triunfos en palazas y ferias venideras, le darán otra oportunidad de resarcirse.

 

Y para qué escribir más. No merece mayor espacio ni atención esta corrida que, como todas las malas, pasará al olvido de inmediato. 

 

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EL QUITE DE DOMINGO

         

Tarde nula

 

Lo único que mereció la pena de la tarde de ayer fueron dos pares de banderillas garbosos y expuestos de Curro Robles al quinto de la tarde. El resto, nada de nada: ni toros ni toreros.

 

La corrida de Torrestrella fue de tres y tres: tres toros blandos y descastados (primero, segundo y quinto), y otros tres con genio y a la defensiva (tercero, cuarto y sexto). Con estos tres toros de genio se pudo haber estado mucho mejor. Pero, como he dicho, ni toros ni toreros. Sobre el papel la corrida era muy interesante porque estaban acartelados dos de los toreros jóvenes con más proyección: Daniel Luque y Rubén Pinar. Era interesante ver a estos diestros en una plaza de primera con una corrida seria… Faltaba el tercero de la saga, el albaceteño Miguel Tendero, para haber reunido a los tres jóvenes que parecen tener más futuro.

 

Abría la terna Matías Tejela, un torero que ya va siendo veterano, lleva cinco o seis años en las ferias y aún no ha roto (creo que, a estas alturas, no va a romper). Su primero fue un toro tan blando como noble, con una embestida clara y cristalina pero, con tan poca fuerza, que resultaba muy difícil entusiasmar al público. No estuvo mal Tejela con él: pulcro y templado, no le toreó mal con la mano izquierda. Pero con un toro tan soso y tan flojo era imposible llegar a los tendidos. El cuarto fue otra cosa: un toro con mucho genio que se quedaba corto. Tejela pajareó por allí, pero en ningún momento se decidió a plantar cara a un toro exigente y difícil. Faena de líneas paralelas, sin meterse nunca en complicaciones.

 

Daniel Luque (ya lo he dicho en otras ocasiones) es el torero que creo que podría mandar en los próximos años. Le he visto actuaciones arrolladoras, pero ayer en Bilbao no fue su tarde. Su primero fue un toro blandísimo con el que poco pudo hacer. Y el quinto, un toro flojo y descastado que se vino pronto abajo porque desde el principio le atacó demasiado. Tanto le atacó, que se rajó prácticamente a las primeras de cambio. Es la tarde  en que a Daniel Luque menos le ha funcionado la cabeza y que a mí menos me ha gustado.

 

Otro tanto puedo decir de Rubén Pinar: es la actuación que me ha dejado menos satisfecho. Aunque con dificultades, sus dos toros  fueron los únicos que ofrecieron opciones y  podría haber estado mucho mejor. Su primero fue un castaño muy serio que se quedaba algo corto, pero embestía con vibración. Rubén Pinar tiene un defecto fundamental: está siempre muy fuera de cacho y embarca a los toros con el pico. El toro bobo lo consiente, pero el toro de raza exige mejor colocación. Cuando el toro veía que estaba muy fuera, se le vencía, por lo que la faena nunca tomó altura. Lo que debería haber hecho era haber perdido dos pasos entre muletazo y muletazo, e inmediatamente ganárselos para estar cruzado. Pero siempre estuvo muy fuera y al hilo del pitón, por lo que nunca fue capaz de someter al toro y la faena se fue deshilachando serie a serie.

 

El sexto, sin humillar, iba y venía. La composición de la faena fue muy parecida a la del tercero. Rubén Pinar se colocó muy fuera de cacho, dejando un espacio muy grande entre el cuerpo del torero y el cuerpo del toro. Como principal cualidad hay que señalar la limpieza y la facilidad para que el toro pasase, pero la faena no llegó al público precisamente por lo despegado que estaba. Se puede torear así de despegado en los primeros compases de la faena para afianzar al toro y para hacerle romper hacia delante. Pero llegada la mitad de la faena, hay que exponer más y pasarse al toro más cerca. Otro inconveniente tuvo la faena: al tercer muletazo de cada serie, el toro le enganchaba el engaño. Eché de menos en Pinar mayor arrebato, cruzarse más y bajar más la mano. Es Rubén Pinar un torero válido, con oficio y con temple, pero que conoce todas las martingalas y todos los trucos del oficio. Sería una lástima que, haciendo uso de las martingalas y los trucos, se malograse.

 

Ya solo queda una corrida para que acabe la feria: la de hoy de Victorino Martín. A estas alturas el ambiente general es de decepción. La corrida de ayer fue francamente mala y en la feria en general, ha habido muy mala suerte. Me explico: los toros que han embestido (ha habido cinco o seis que han sido buenos), han caído en las manos menos adecuadas: el lote de García Jiménez que cayó en manos de El Fandi; los dos jaboneros de Fuenteymbro, uno para el Cid y otro para Castella; el gran toro número 19 de Joselito, que cayó en manos del Cid… Muy mala suerte: los cinco toros excelentes fueron toreados por un torero miedoso y acabado: El Cid; por otro torero sin calidad: El Fandi; y por otro torero valiente pero con serias limitaciones técnicas: Castella. Si estos toros hubieran caído en otras manos, estaríamos hablando de otra feria…

 

En honor a la verdad, ha habido tres matadores de toros que han estado muy bien en la feria: Enrique Ponce, el Juli  y Miguel Ángel Perera. Y además han tenido el mérito de estar bien con toros poco propicios. Se han expuesto a embestidas poco claras y han obtenido buenas faenas con toros mediocres. Lamentablemente, ninguno de los tres mataron bien a sus toros. Si los tres, auténticos triunfadores del ciclo, hubieran matado pronto y bien, se hubieran cortado muchísimas más orejas y habría alegría en la calle. Y no ese saldo paupérrimo y tristísimo de solo tres orejas…

 

Mala suerte, repito. Entre que los toros buenos han caído en malas manos y que los diestros que han estado bien no han matado por arriba ningún toro, ha sido un desastre. Ha faltado también esa gran faena redonda que se recuerda durante años. Parece evidente que hay que reequilibrar la estructura de la feria. Habría que contratar cuatro ganaderías amables para hacer cuatro carteles muy redondos de figuras. Pero las otras cuatro corridas deberían ser del estilo de Palha, Miura o Dolores Aguirre. Así se daría variedad a la feria y se continuaría también con la tradición torista. Estas últimas ediciones de las Corridas Generales se han basado demasiado en ganaderías amables. Sería mejor para el futuro anunciar cuatro y cuatro… En fin, nunca hay que perder la esperanza y más teniendo en cuenta que hoy salen los victorinos.

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

1 Resultado

  1. Macos Vega dice:

    No sé lo que le está pasando al Cid, a qué obedece su mala temporada. Es cierto en Bilbao ha estado mal. Por lo que sea, pero no está a la altura a la que nos tenía acostumbrados pasadas temporadas, sobre todo en las plazas importantes.
    Espero y deseo que, sea lo que fuere lo que le le ha hecho perder esl sitio, lo solucione, y vuelva por donde solía. No me cabe la menor duda de que así será.
    En cualquier caso, me parece injustificada la ‘leña’ que está recibiendo por gran parte de la crítica. Parece que molesta ahí arriba. Muchos siempre le han considerado un advenedizo, un ‘intruso’ que se ha colado donde no le correspondía. No todos los triunfos se valoran igual, está claro, y no todos los fracasos se juzgan por el mismo rasero, seguro.
    Para Don Domingo Delgado:
    Me gusta mucho como analiza usted las corridas y leo todas sus crónicas, que conste.
    Sin embargo, creo que con El Cid está siendo usted injusto. Una cosa es que cuente lo mal que ha estado según usted, y otra es que, con reiteración, intente desacreditar a este torero un día sí y otro también. Hoy, ejerciendo de agorero, no duda en sentenciarlo como “un torero miedoso y acabado”.
    Sinceramente, creo que El Cid no merece un trato tan injusto por su parte.
    Un saludo.

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