La suerte de la mala suerte

Ricardo Díaz-Manresa

La suerte también reparte mala suerte o está ahí la suerte de la mala suerte. La vida está plagada de personas que hacen todo lo que pueden para que sea buena pero es mala. No les sonríe ni un poquitín.

Hace años oí en un curso que la suerte no existe. Los buenos golpes de la vida vienen cuando se juntan la oportunidad y la preparación. Cuán equivocados estaban. La suerte pura y dura está ahí para bien o para mal según te toque cara o cruz.

Si no, que se lo pregunten a Manuel Escribano al que, después de unos esfuerzos sobrehumanos, se le había puesto un septiembre que ni soñado con un montón de corridas y las ferias de Albacete, Nimes y Logroño entre otras. Y hasta Valencia en octubre. ¿Fue por el triunfo de Sevilla? No toreó mucho después pero Pamplona, que es sabia, suele poner a los triunfadores de la de Abril y ahí confirmó su valía en otra feria de primera. La ayuda de Francia, siempre Francia para él, para otros y para el toreo, que lo mantuvo años atrás, resultó también decisiva. Y tenía un septiembre de cine, con muchos contratos en plazas menores, además de las ferias citadas. Muchas ferias repartidas.

Haber esperado 10 años en el ostracismo, en la marginación, en el silencio, merecía la pena porque esto parecía  -y era- un sueño pero tuvo que venir la suerte negra de Sotillo de la Adrada para acabar con todo. De momento sí, pero vaya parón, por otra parte habitual en la historia del toreo, y vaya suerte esquiva. El mes de su consolidación artística y de llenar algo la bolsa tan vacía durante tanto tiempo.

Ya escribí que arriesgaba mucho en banderillas y en banderillas fue el parón. Al menos está ahí y es seguro que ya no olvidarán su nombre en el próximo futuro. Mala suerte también porque el percance fue muy grave y le ha dejado una cicatriz tremenda de las difíciles de olvidar.

Lo de Juan de Álamo fue menos pero igual de inoportuno. Tenía un buen septiembre. Estaba dando la cara y de cara le iba la vida torera. Pero un pisotón inoportuno le apartó del circuito, en el que aparecía en carteles y plazas muy fuertes. En Bilbao lo pusieron por su tercer triunfo en Madrid  (día de La Paloma) y después dirán que Madrid ya no pinta. No, no, que se lo pregunten al salmantino. Madrid es Madrid aunque sea menos Madrid. Otra cosa es la precipitación de hacer las ferias de junio y algunas de julio sin mirar a Las Ventas. Tampoco es que su actuación fuera de zambombazo y puerta grande.

Por Bilbao cogió la sustitución de Morante en Cuenca en la gran corrida de los cuatro ases (Ponce, Morante, el Juli y Manzanares). El puesto del de la Puebla fue para él y lo aprovechó, pero… Se rompió un dedo del pie y ha dejado de torear en un momento dulce. Incluso se le fue su cuarta oportunidad del año en el Otoño de Las Ventas. También la suerte de la mala suerte pero menos que Escribano, que le vio las orejas al lobo por la gravedad de su percance.

Y otro de la suerte es Adame. Menudo mes de septiembre de contratos. Tampoco tiene nada que ver Madrid, ¿verdad que no?. Si no llega a estar bien, ¿quién se habría acordado de él aunque con efectos retardados?. También es verdad que no hubo salida por la puerta grande ni éxito de traca.

Está sano –al contrario que sus compañeros- y torea pero en las dos ferias de importancia en la que se le ha visto, Valladolid y Albacete, poquito poquito. Triunfos en los pueblos y dudas en las capitales. Que se aferre a la suerte de la buena suerte y no derroche oportunidades. En la de Otoño se le espera.

Ya sabe que la suerte no es del que la busca sino del que la encuentra. Y también suerte te dé Dios que el saber de nada vale. Y la suerte de la fea la guapa la desea.

Hay muchas veces que personas que deberían tener suerte por sus méritos no la tienen. Y decimos el consabido “no me lo explico”. La suerte es esquiva y casquivana. También justa e injusta.

Con Escribano y Juan del Álamo fue injusta antes, justa después  y mala luego. Con Adame menos. Tres casos distintos que nos hacen ver lo que es la vida y que se han dado ya muchísimas veces y se repetirán otras tantas…

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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