4ª de la feria de El Pilar en Zaragoza. Un Cuvillo extraordinario y otro de Parladé para cantarlo en latín

Zaragoza. Plaza de La Misericordia. Jueves 10 de octubre de 2013. Cuarta de feria. Tarde fresca en plaza cubierta aunque con la persiana central abierta y dos tercios largos de entrada. Cuatro toros de Núñez del Cuvillo, bien presentados y de vario juego. Muy noble aunque tardón el primero. Bravo sin fuerza e incómodo el segundo. El tercero, un sustituto de Parladé, bien presentado, extraordinariamente encastado y noble (premiado con vuelta al ruedo). Por devolución del muy flojo cuarto, un sobrero de Parladé rajadísimo tras chocar contra un burladero. Manejable sin clase alguna el quinto. Muy difícil el manso sexto. Juan José Padilla (plomo y oro ): Pinchazo y estocada, aviso y división al saludar. Dos pinchazos, más de media algo atravesada y tres descabellos, aviso y palmas. El Cid (grana y azabache): Pinchazo y estoconazo, palmas. Estocada trasera, aviso y descabello, palmas. Iván Fandiño (caña y oro): Dos pinchazos y estocada, vuelta ligeramente protestada al arrancarla. Estocada trasera y tres descabellos, dos avisos y ovación.

Estos días estoy escuchando muchos comentarios que culpan a la actual empresa del bajón ambiental que sufre en esta feria, la  última importante de la temporada. También leo en el periódico más leído en Aragón continuos ataques a los empresarios y crónicas tan destructivas que, si las lees, no dan ganas de ir a los toros. Tan persistente negativismo suena a campaña orquestada, supongo que por alguien interesado en hacerse cargo de la gestión del coso de La Misericordia fiel al “quítate tú para ponerme yo”. Es la moda. Si hasta en Bilbao ha ocurrido lo mismo con los del otrora prestigioso Club Cocherito tratando de hacerse cargo de la, digan lo que digan, su  plaza de toros en la mejor gestionada del mundo, ¿qué no va a pasar aquí?…

En la feria de Bilbao se produjo el bajón de público más espectacular de la temporada. Y en Zaragoza, por el momento, aún peor. No nos engañemos. La razón de este desastre no es otra que la archilamentable y requetecomentada crisis.  Veremos cuanta gente vino a su plaza ayer y hoy con los dos carteles más atrayentes de esta feria.

El que nos ocupa en esta crónica lo es y más en Zaragoza por la presencia de Juan José Padilla en el escenario de su terrible cornada. Es de suponer que si su desgracia tuvo una repercusión notabilísima en el interés y en la cotización del diestro jerezano, aquí seguirá con la misma fuerza que tuvo el año pasado. O no, porque ya han pasado dos tras el horror. Pero la expectación, supongo, también habrá aumentado con el también compareciente El Cid tras su faenón en la Feria de Otoño en Madrid. El tercero en discordia, Iván Fandiño, tuvo ayer la ocasión de de desquitarse de lo ocurrido en su último paso por Madrid.

¿Y cuanta gente asistió? Pues un poco más que anteayer y, supongo que menos de los que asistirán hoy con El Juli y Morante en el cartel. Nos emocionó el sorpresivo homenaje que, una vez concluido el paseíllo, se le tributó al gran banderillero zaragozano, Roberto Bermejo, que se cortó la coleta el pasado domingo en la plaza de Las Ventas madrileña. Pocos profesionales del toreo habremos conocido más educados, respetuosos y prudentes. Enhorabuena.

Castaño y playerón fue el primer toro que obedeció al templado capote de Juan José Padilla  en sus verónicas de recibo. Padilla lo llevó al caballo galleando por chicuelinas y el animal cumplió. Bueno fue el quite del jerezano por delantales. Apenas señalado el segundo puyazo, quitó El Cid por verónicas, media y revolera. Venía muy animado de su gran tarde en Madrid. Como también animado brindó Padilla su tercio de banderillas que cubrió con su acostumbrada espectacularidad pese a lo que le costó que el toro se le arrancara por tardo aunque bueno y galopón. El público se volcó con Juan José antes y después de su brindis. E incluso la mayoría durante la faena que no pasó de voluntariosa en su correcta aunque vulgar composición por bajo de la tardona calidad de su oponente. Un toro para armarla en serio sin necesidad de gritos ni de posturas exageradas. Claro que a Padilla no se le puede pedir lo que no tiene. Le sobra lo demás. Tardó mucho el toro en doblar tras el pinchazo y la estocada. Y la oreja que podrían haberle pedido quedó en división de opiniones al saludar. La minoría le chilló.

El imponente e impetuoso cuarto remató con fuerza en tablas, pero renqueó de patas tras la larga de rodillas en el recibo de Padilla. Fue devuelto y en su lugar salió un sobrero de Parladé, noble aunque blando de remos. Tres largas le endilgó Padilla. Mal picado, se rajó totalmente y se desentendió de Padilla en banderillas desluciendo el tercio pese a clavar los tres pares con vistosa habilidad. Tanto el brindis a Roberto Bermejo como la faena, iniciada y terminada también de rodillas, no pasaron de efectistas aunque meritorio el largo y muy movido trasteo persiguiendo al toro por toda la plaza. Pero volvió a pinchar y se le escapó la tarde.

Muy abanto de salida fue el segundo de la tarde. Pero codicioso a la par que débil en el capote de El Cid. Ambas condiciones no le permitieron embestir al toro como el de Salteras hubiera querido. El toro fue bravo en el caballo pero dobló las manos y el público lo protestó. No fue toro para quitar, pero Fandiño lo hizo como acostumbra en estos casos, inoportunamente y, para colmo, mal. El Cid llevaba dos seguidas con esta. El Boni pasó apuros en banderillas. Y El Cid quiso torear como sabe pero el toro, rebrincado cuando no frenado, no le dejó estar a gusto con la derecha y mucho menos con la izquierda. No obstante, se le agradeció el esfuerzo.

El quinto de dejó lancear aunque sin clase ni demasiada fuerza. Bravo en varas, aunque perdió las manos, galopó en banderillas – Alcalareño puso un gran par – y llegó simplemente franco aunque sin humillar a la muleta de El Cid que nos brindó una faena iniciada con trincheras, apenas seguida y cerrada más ampliamente con la derecha y centrada al natural sin que el toro ni el torero se entendieran al completo. Tuvo el peor lote.

El frio viento del Moncayo se coló en la plaza justo cuando salió el tercer toro que apretó mucho para dentro de salida y, una vez acertadamente abierto, metió la cara en los vistosos lances de Iván Fandiño. Por su cuenta se arrancó de lejos al caballo y, cumplidor, le aliviaron el castigo. Tomó el segundo puyazo sin que Fandiño quitara porque era el suyo. Lo de siempre. Como Marcial Lalanda, que su famoso quite de la mariposa solo lo hacía en los toros de los demás… Y es que tocar los costados a los toros de los compañeros debería estar prohibido. Fandiño empezó la faena por alto a pies juntos muy quieto y ligar el de pecho sin moverse, emocionó al público. Y más las buenas rondas con la derecha que pegó con el toro embistiendo por abajo, largo y con mucha trasmisión. Gran toro para la muleta. Muy encastado. Para cantarlo en latín. Se comió materialmente la de Fandiño y se le atragantó un poco. Lo digo porque no todos los pases que pegó resultaron tersos. Muy buenos, buenos, regulares y enganchados los dio también con la izquierda. Pese a los señalados defectos, la desigual faena llegó mucho a los tendidos, fatalmente contrariados al pinchar Fandiño dos veces antes de la estocada. ¡Qué pena¡ le habrían pedido las dos orejas. Claro que si las hubiera cortado, una habría sido del toro y la otra del vizcaíno. La vuelta al ruedo más merecida fue para el toro. Fandiño dio la suya con protestas al arrancarla.

La jota pareció distraer al sexto en su salida, pero siguió tal cual una vez finalizado el palmoteo. Y cuando embistió lo hizo rabiosillo, con cierto genio. Muy manso en varas además, costó picarlo y muchos quisieron que lo devolvieran sin razón. Era manso declarado y punto. Fue banderilleado con las negras injustamente para calmar a los protestones. Y, como era de esperar, llegó muy difícil a la muleta de Fandiño. El diestro vasco lo pasó por bajo sobre las piernas y, cuando intentó torearle formalmente, no le pudo pegar ni uno completo aun estando muy valiente y aguerrido. Si en su toro anterior estuvo por bajo de su excepcional juego, con este anduvo muy por encima. Se puso muy complicado para matarlo. Pero falló con el descabello tras matar de estocada entera y perdió una salvadora oreja.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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