Perera 2007-2013: Desde su irrupción y su ruptura en figura a su definitiva consagración profesional y social

La multitudinaria boda de Miguel Ángel Perera con Verónica Gutiérrez que tuvo lugar en la Catedral Mayor  Salamanca  el pasado sábado 19 de octubre con todo el toreo allí presente y con las calles de la bellísima ciudad repletas de un público que no cesó de vitorear a los novios en sus recorridos anterior y posterior a la ceremonia, marcó con letras de oro su definitiva consagración social, casi inmediatamente después de la conseguida profesionalmente en la pasada feria de San Miguel con su indiscutible triunfo en la plaza de la Real Maestranza de Sevilla, culmen de una campaña que protagonizó de principio a fin como máximo e indiscutible campeón de la presente temporada 2013.

Seis años le han bastado a Miguel Ángel para lograrlo con sobradas creces, no solo por haber conseguido torear con una regularidad pétrea a base de hacer coincidir y perfeccionar en su sola persona todas las revoluciones que han venido influyendo en el toreo desde las de Belmonte y Manolete hasta la última de Paco Ojeda, sino también por haberlo conseguido a pesar de las muchas cornadas, algunas muy graves, y a los varios percances que ha sufrido en tan corto como intensísimo periodo de tiempo. Y es que el valor de Perera es uno de los más grandes y conscientes que torero alguno haya tenido en la historia.

Si su temporada de 2007 fue la de su ruptura como figura y la de 2008 la de su más claro ascenso a la cumbre, la que acaba de terminar de 2013 ha sido la que con más nitidez le ha llevado a ocupar un privilegiado lugar entre los grandes toreros que vienen reinando en la primera fila a pesar de los intentos de no pocos de impedirlo recurriendo a toda clase de subterfugios que no solo se emplearon  en contra de su excepcional e independiente apoderado, el matador de toros Fernando Cepeda – artífice de su extraordinaria administración – sino contra el propio interesado por lo mucho que molestaron sus enormes cualidades profesionales que nunca se le subieron a la cabeza como hombre de la calle prudente y educado además de admirablemente firme en sus valores y creencias que viene defendiendo por encima de todo.

No fue de chocar, pues,  que casi todo el toreo de todas la facetas estuvieran presentes en su boda con la hija de El Niño de la Capea. Las más grandes figuras del presente y de las que aún viven del pasado, los profesionales más distinguidos del empresariado, de la ganadería de bravo y de la prensa especializada a los que se sumaron los centenares de  amigos de las familias de ambos contrayentes.

Ahora solo falta que Dios les siga dando suerte y felicidad a los novios y muy especialmente al torero para que pueda mantener durante muchos más años lo que ha conseguido con indeclinable vocación sin ahorrar ningún esfuerzo. Que así sea.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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