ANÁLISIS DE LA TEMPORADA 2013 (II). Vaivenes de Manzanares, Talavante, El Fandi, El Cid y Castella

Insistiendo en que la pasada temporada no ha tenido casi nada que ver el orden del escalafón por número de corridas toreadas con el rango de cada uno de los que aparecen en los veinte primeros puestos, y continuando con los de mayor categoría tras los cinco ya analizados, en cuanto a rango les siguen otros cinco: José María Manzanares, Alejandro Talavante, El Cid, El Fandi y Sebastián Castella. Entre ellos, solamente el granadino ocupa un puesto equilibrado y prácticamente el mismo desde hace años, el primero o el segundo que es el que ocupa este año.

Pero vayamos antes con los dos toreros de mayor peso: Manzanares y Talavante. Ambos se mantienen arriba aunque no con la misma fuerza que conquistaron en la temporada de 2011. Los dos bajaron algo en 2012, destacándose Manzanares por rematar esta campaña con un enorme triunfo en la Feria de San Miguel de Sevilla. Pero bajaron aún más en 2013. ¿Por qué?  Por distintos motivos. El alicantino no logró la misma regularidad triunfal de 2011, tampoco su excepcional calidad no siempre fue la que frecuentó en la campaña de su eclosión y, además, limitó sus grandiosas faenas a momentos clave. El extremeño, por su parte, mantuvo su regularidad en el éxito aunque trocando la genial singularidad de su toreo por otro expresado con preocupante vulgaridad.

Los dos coincidieron en llevar a cabo sendos gestos en las dos primeras ferias de máximo fuste. Manzanares para contradecir a los que venían censurando no haber hecho ninguna hombrada, se encerró con seis toros de distintas ganaderías en Sevilla. Uno de los toros fue de Victorino Martín, elegido también para remendar las críticas que le acusaban de no haberse enfrentado nunca a reses de divisas toristas.  Y Talavante con seis de Victorino Martín para él solo en la feria de San Isidro madrileña, gesto que levantó las máximas expectativas. Un maravilloso documental dirigido por el gran Agustín Díaz Yáñez que fue exhibido en varios canales de televisión colocó el reto en lo más alto de la atención taurina.

Pero, ¡ay¡, a los dos les salió muy mal la apuesta porque las reses del afamado ganadero tuvieron ostensibles dificultades y ambos fracasaron sin paliativos, salvándose de la quema Manzanares por la campana frente al último toro de su solitaria tarde gracias al apoyo que le prestó el público de la Maestranza para darle ánimos antes de que saliera el gran toro de Juan Pedro Domecq con el que consiguió una de sus grandes obras cortando dos orejas. Triunfo agridulce del que ni el torero ni sus partidarios entre los que me cuento salimos enteramente satisfechos.

Manzanares continuó su campaña con salpicadas tardes de gloria entre las que cabe mencionar la celebrada en Alicante en el décimo aniversario de su alternativa – fue la tarde en que su padrino, Enrique Ponce, protagonizó el emocionantísimo brindis a toda la familia del ahijado – y la de su máxima cota de este año en la feria de la Vendimia de Nimes, realmente a la altura de su fama. Un faenón de similares características a los que frecuentó en las temporadas pasadas. Pero cortó muy pronto la campaña sumando solamente 34 corridas. Pocas para quien creímos que iba a acaparar el cetro con todas sus consecuencias.  No obstante, José María siempre queda a salvo gracias a su excepcional y exclusiva manera de torear en sus mejores tardes. Ese toreo que cada vez que acontece parece partir el tiempo en dos mitades o en un antes y un después cada vez que lo lleva a cabo. De Manzanares no se para de hablar. Para bien y para mal. Hasta ha padecido una ridícula campaña auspiciada por los que tratan de separarle de la casa Matilla. Bobadas. Y últimamente, preocupa la disolución de su magnífica cuadrilla. Juan José Trujillo y Luís Blázquez se han ido con Talavante y con Ponce respectivamente. Pero ni el matador ni los huidos han explicado por qué.

Pero ya que hablamos de administraciones, en la de Talavante también surgieron problemas hasta cambiar de apoderamiento al terminar la temporada, pasando de las manos de Manolito Chopera a las de Curro Vázquez. Dicen que lo que buscaba Talavante de haber resuelto triunfalmente su gesto en Las Ventas era una subida de honorarios al nivel de los más altos del mercado. Aunque no estaba el patio para tales apetencias, lo intentaron creyendo que la salida a hombros de Madrid había tapado el petardo con los “victorinos”. No lo consiguieron quedando fuera de los carteles de la feria de Bilbao en donde, finalmente, toreó una tarde en sustitución de Morante aunque sin cobrar la cantidad que pidieron al principio. Ya veremos cómo, de qué manera y con qué resultados acontece su nuevo apoderamiento… En cualquier caso, lo que los aficionados desean es que Talavante se centre más en torear como sabe y puede – sus naturales son una maravilla – que en el mero afán productivista que tanto han vulgarizado sus últimas faenas.

El Fandi continuó tal cual y, como siempre, en cabeza

No sería justo relegarle en este análisis, sencillamente porque, a pesar de los muchos años que lleva como matador de toros, no bajó la guardia en ninguna de sus actuaciones, dándolo todo en los tres tercios fuera cual fuese la plaza donde actuó. Sin embargo, El Fandi quedó algo oculto este año por lo poco que toreó en las plazas más importantes. Solamente 7 tardes de las 63 que sumó. Además, el granadino se distanció bastante de las 100 o más de 100 corridas que le situaron como líder cuando aún no se había notado la crisis. Pese a lo dicho, lo más notoriamente injusto fue que su tarde con seis toros en solitario que protagonizó en la feria de Granada pasó prácticamente desapercibida en los grandes medios. Cuando lo hizo por primera vez, también en Granada, fue una tarde histórica por ser capaz de torear los tres toros que quedaban y triunfar por todo lo alto pese a las dificultades que sacaron después de ser gravemente herido e intervenido sin anestesia general a petición suya porque ya le había advertido al doctor que le operó que quería seguir toreando. Lo cumplió contra la opinión de los facultativos y ante la incredulidad de los espectadores que casi llenaron la plaza y permanecieron sin moverse de sus asientos más de los tres cuartos de hora que duró la operación. Pues bien, esta impresionante heroicidad la repitió este año con cogida incluida aunque menos grave. La sufrió en el gemelo izquierdo con el cuarto toro, un animal peligroso de Victorino Martín que mató tras apechar con un Miura al que toreó con facilidad y poderío. El Fandi cortó seis orejas y salió a hombros. Incuestionable, pues, la siempre triunfal e inagotable carrera de este fenomenal torero que este año volvió a cortar más trofeos que todos los demás. 140 y 7 rabos en 63 corridas.

La costosa resistencia de El Cid tuvo un espléndido final

Eso de que “quien porta la moneda siempre la puede cambiar” se ajustó como un guante a lo ocurrido con El Cid en la Feria de Otoño en Madrid. Sin que nadie lo esperara e incluso después de que el de Salteras anduviera con su primer toro como lo venía haciendo a lo largo de la temporada salvo las excepciones realmente positivas que tuvieron lugar en plazas de mediana categoría, saltó al ruedo de Las Ventas un toro de Victoriano del Río de excepcional clase y cuajó uno de los mejores faenones de su vida. Incluso diría que el mejor por lo relajadísimo que toreó logrando un trasteo tan redondo como irreprochable. Completamente abandonado El Cid, llevó a la realidad su faena soñada. De ensueño fue la obra, lamentablemente estropeada en la suerte de matar. Habría cortado las dos orejas más caras de su vida en Las Ventas. Pero, como el propio diestro manifestó luego de conseguir el portento, ahí quedó eso. Una maravilla que emocionó al torero hasta  el llanto y nos emocionó a todos porque algunos también lloramos. Solamente por ver a Manuel Jesús gozar tanto con lo que estaba haciendo, mereció la pena sufrir en tantas tardes de querer y no poder.

Permítanme que aquí y ahora mencione a otro glorioso “resucitado” que también porta la moneda y la cambió clamorosamente al largo de su corta temporada como en las Fallas, en Málaga entre otras aunque fue en los Pilares de Zaragoza cuando cumplía su corrida decimoquinta y el puesto 32 en el escalafón cuando dio su mayor campanazo  Finito de Córdoba que hubiera merecido un rabo de haber matado pronto y bien un fantástico toro de Zalduendo. Esta faena, como la de El Cid fue una de las más grandes de la temporada. Dicho quede.

Otro año más sin ver al Castella de 2006

Nadie podrá decir que la temporada 2013 de Sebastián Castella fue mala. Fue, una vez más, discretamente buena con matices positivos y negativos. Pero ni de lejos como la de su cumbre profesional del año 2006. Aquella campaña fue histórica. Cómo andaría ese año Castella que una tarde en Dax oí lo que le dijo El Juli al francés: “Si sigues así, el que va a mandar en esto eres tú”. Pero como no siguió igual, Sebastián pasó a engrosar ese lugar que llamaremos funcional aunque todavía capaz de mantenerse en la primera fila sin lograr subir al podio más de un año, como lo ha conseguido Miguel Ángel Perera. Las cosas son como son y no se le pueden dar más vueltas por mucho que algunos siempre escriban maravillas sobre las faena de “Le Cocq”. Castella terminó la temporada en el puesto noveno, toreó 40 corridas y cortó 42 orejas dentro de su ya habitual ser y estar. Como el agua que calma la sed aunque resulte incolora, inodora e insípida.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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