4ª de la Temporada Grande en La México. Voluntad de los coletas con mal ganado

En las pasadas reseñas hemos insistido en la importancia que tiene el toro en la fiesta y del palpable descuido que parece tener para quienes participan los domingos en la Plaza México. No solo es culpa de la empresa, también son responsables del desastre los ganaderos, los toreros, incluyendo sus apoderados y veedores. Quieren al toro cómodo, a pesar de que sus antecedentes en las pasadas temporadas no son buen augurio. La empresa cumple el capricho y se consuma el desastre.  Si el toro no tiene la presencia adecuada y no transmite ninguna emoción por más que los toreros se esfuercen y se pongan delante, el resultado no será halagüeño.  Desde la polémica surgida en la segunda corrida del serial, la empresa ha evitado mostrar a mitad de semana los bureles que serán lidiados el domingo.  Sucedió la semana pasada y este domingo repitió la dosis. Sabría que el encierro venía justo, desde luego que sí. Qué motivación puede tener el aficionado de acudir este lunes a la plaza (es feriado en México) si el cartel no es atractivo y no puede ver a los animales que serán lidiados.

En fin, pasando a lo sucedido, el encierro de Marrón dejó mucho que desear, tanto en presencia como en juego.  Los siete toros que se lidiaron de este hierro, incluido el sobrero, tuvieron una presencia muy justa, poca cara y tampoco empaque. Su juego no fue nada bueno, toros aburridos sin transmisión.  Señores, el toreo requiere de toros con emoción. Se dejaron torear los tres primeros de la lidia. Sin embargo, no terminaron de romper y ello fue la causa de que no hubiese una faena redonda por parte de los coletas participantes.  La tarde se salvó por la voluntad que pusieron los tres toreros que partieron plaza el día de ayr en el coso de Insurgentes. Cada uno con su estilo.

Arturo Macías (azul rey y oro) puso voluntad en sus dos enemigos de lidia ordinaria. A su primero lo pudo lancear muy suave a la verónica, el toro ya acusaba poca fuerza, pero aún así lo quitó por Saltilleras, algunas de ellas cambiando al toro en su viaje.  Con la muleta siguió con su estilo, pases cambiados y algunas buenas tandas que presagiaban un posible triunfo. Sin embargo, el toro se vino a menos, le faltó transmisión y con ello la faena de Macías terminó sin ton ni son. Dejó una estocada caída y se fue con palmas al burladero. A su segundo enemigo poco le pudo hacer, otro burel justo de presencia, que no dijo nada.  El ánimo lo llevó a regalar al sobrero del mismo hierro. Solo voluntad, el toro se quedaba parado y Macías no tuvo conseguir nada. Tuvo una salida al tercio con opinión divida.

El toreo clásico de Fermín Rivera (malva y oro) se hizo presente en el segundo de la tarde. Destacaron sus series largas por derecha, el toro no iba por izquierda, por lo que la faena tuvo que realizarse por el lado diestro. La mano mandona de Fermín hizo que el público coreara con gusto la faena, lástima que el toro, como todos sus hermanos, terminaría parado.  Lo despachó de un pinchazo y una estocada caída, el público le brindó una calurosa ovación que saludó con animo. Nada puso hacer con el segundo de su lote, solo ganas de su parte, despidiéndose en silencio.

Juan Pablo Sánchez (grana y oro) se presentó en este coso buscando ese ansiado triunfo que le permita repuntar su carrera. Una actuación muy gris en las Ventas, seguida de un cambio de apoderado, no le han permitido a este torero despuntar y consolidarse en el escalafón.  Como lo anuncian sus mentores, tiene el don del temple, y lo mostró al torear al primero de su lote.  Series muy templadas, incluidos los remates de pecho. Una vez más el toro se quedó parado y la distancia que le dio el matador no ayudó a terminar con éxito la faena.  No estuvo certero con la espada y saludo en el tercio. El segundo de su lote tampoco le dio opciones y Sánchez optó por pegarse un buen arrimón, otra vez muy pegado al animal sin darle su distancia. Es cierto que el toro se quedaba parado, pero el torearlo tan cerca provocó que el toro se parara todavía más. Recurrió al segundo sobrero que tampoco le dio opciones, otro arrimón más, pero insistimos que aún y cuando los coletas se fajen y se pongan cerca de los pitones, si el toro no transmite nada, no existe esa conexión entre público, toro y torero. Tampoco estuvo certero con la espada y recibió palmas.

Al término de la corrida, los tres toreros recibieron el reconocimiento del público y el ganadero los justificados silbidos del respetable.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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