Encharcada también la otra orilla

Ricardo Díaz-Manresa

También la otra, también. La del Charco famoso que cada año cruzan por el cielo los espadas que van hacia las Américas taurinas a ejercer su profesión, aumentar sus laureles y rellenar su bolsa. La española la tenemos  bastante encharcada con tantas malas noticias de descensos de público y número de espectáculos, a pesar del BIC, no del PCI, que son preciosas siglas de bolis famosos o de partidos políticos para olvidar, que ya les diré si sirve para algo como el pase a Cultura o la famosa comisión designada por el polémico en casi todo Wert, que sería en el mejor caso parte de la solución porque la solución va mucho más allá y está en manos de toreros honrados e interesantes, ganaderos aficionados y escrupulosos, empresarios inteligentes y realistas y público exigente y tenaz, no en los títulos legales y administrativos.

Es duro ver cómo está España –aberrantemente alucinante- y ponerse a escribir de toros, pero como es algo nuestro hay que defenderlo criticando lo necesario, la misión por excelencia de los periodistas vocacionales profesionales.

Pero es que nuestro charco, que huele, traslada su fuerte y desagradable olor a la otra orilla. ¡Cómo están por ejemplo México y Perú!. La temporada grande  de Insurgentes, las famosas corridas de Guadalajara o la siempre atractiva feria de Acho. Vamos a olvidarnos, si podemos, de las catástrofes taurinas en Quito, tan recordada estos días, y de Bogotá porque a un político dictador le salió de las narices.

Y  vamos a lo de ahora. Se nos cae el alma al leer a Francisco Baruqui, crítico en la plaza de Guadalajara, hablando de corrida simulada con un cartel con Morante y Juli. O a Fernando Salgado diciendo que la última corrida del Cristo de los Milagros ha sido una vergüenza descomunal con la terna extremeña . Ferrera, Perera y Talavante.

Y en todos los casos por un ganado impresentable. En su corrida anterior en esta plaza, el mexicanizado Talacante, que algunos lo conocen así desde el suceso de Mérida-TVE, siempre hablando excelencias de mexicano y vistiéndose de charro en España para rejonear, no reunió más que un cuarto de plaza acompañado de dos toreros mexicanos conocidos.

Y, en cuanto a la Monumental Plaza México, no tienen que contarlo cronistas valientes que asisten al suicidio colectivo de toreros, ganaderos y empresarios. Es que la tele nos lo enseña. Toros más chicos que las novilladas de Las Ventas, siempre Madrid, carteles malos y entradas desoladoras  salvo cuando va alguna de las llamadas figuras en España, y hasta han suprimido la costumbre de enseñar los toros de la corrida siguiente no sea que la afición huya despavorida.

Siempre por culpa de los toros. Los Morante, Juli, Perera, Talavante y demás amigos se trasladan a hacer las Américas para torear astados impresentables que desatan la irritación y repulsa de aficiones tan buenas como las de México DF, Guadalajara y Lima. ¿Para esto van? Y encima Morante no ha oído más avisos en su vida que en sus dos corridas mexicanas de aperitivo.

En Insurgentes la cosa es grave y viene de años anteriores. Muy poco toro para una plaza que es mucho, precios altos y toros –los que embisten- aburridísimos, lo que está ocurriendo en España como tantas ganaderías amexicadas o amexicanadas. Echan una así y diez del gran aburrimiento. Ya lo dijo Victorino el héroe, el descubridor, el triunfador, el padre : A este paso tenemos lo de México. ¿Es lo que queréis? Pues vamos a ello.

Veo la televisión y siempre me digo : ¡qué difícil es ser aficionado hoy en México! a pesar de los posibles emergentes magnificados ya cuando tanto les queda para ser toreros de gran atractivo en su tierra mexicana.

¿Vamos a perder la categoría de Guadalajara como primera plaza del país en la presentación del toro? ¿Añoraremos esa feria preciosa en Acho? ¿Irá bajando el prestigio de la de Insurgentes donde además regalan trofeos como si fueran caramelos? ¿Tendremos que recordar la famosa frase de El Gallo “No sé qué es peor si que te echen un toro al corral en Madrid o cortar un rabo en Barcelona”. Podemos cambiar Barcelona por México DF y santas pascuas. Y eso lo decía cuando escuchar los tres avisos era el gran estigma de un torero, no como ahora que somos muy tolerantes y comprensivos. A lo que ha llegado Barcelona y a lo que puede llegar Insurgentes por este camino. En fin, pena, porque está también encharcada la otra orilla. La de América querida. La Hispanoamérica de siempre. Parece que los profesionales se quieren cargar todo lo bueno de este espectáculo increíble y único, haciendo más daño que los antitaurinos, que los canallas anselmis y similares, ya dispersos por todo el mundo torero.

¿Están locos? ¿Por qué quieren destruir lo más valiente y bonito que puede emocionarnos hoy en esta sociedad light? ¿Qué hemos hecho para tener que escribir, tras leer a escasísimos cronistas íntegros, este artículo? Sí, también está encharcada la orilla americana.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

2 Resultados

  1. ceratix dice:

    Totalmente de acuerdo, hay responsabilidad compartida de toreros(principalmente), empresarios, ganaderos y publico.

  2. Josem dice:

    Amigo Ceratix, la prensa taurina también está bajo mínimos. No tienes más que analizar, desde el punto de vista literario, el artículo que acabamos de leer. Por no hablar de la nula presencia de la información taurina en los grandes medios, exceptuando al odiado y envidiado Moles, verdadero experto en mantenerse en el machito

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