5ª y última en Manizales (Colombia). Tres orejas a un aguerrido El Juli, oreja a Morante, toros deslucidos premiados como el mejor encierro

Pedro Abad-Schuster

Dos toreros españoles figuras del toreo, enfrentados en una plaza colombiana. Y un encierro de Ernesto Gutiérrez, con un historial de galardones, que decepcionó en la tarde, resultando premiado en la noche como la mejor ganadería del serial por su actuación de este sábado (¿cómo es esto?). Ambiente grande de feria, alta temperatura, viento que molestó a los dos maestros durante el mano a mano, y lleno total, con un  resultado de tres orejas para El Juli, que torea en el terreno de la emoción allí donde corre riesgos, salió con su cartel intacto en su única presentación en Colombia esta temporada, le saca partido a todos los toros (excepto el último que toreó en Lima); y para Morante una oreja cortada con destellos de su toreo, Morante instrumentó un toreo de capa que quedó grabado en los aficionados con el quinto. Hoy Morante de la Puebla no encontró toro, y el sevillano en este mano a mano no pudo ser más, frente al viento y lo deslucido de su lote. Solventó la tarde como pudo, “en Morante”, un torero insuperable en sus formas, con empaque y personalidad exquisita. Regresará el sevillano en Medellín el sábado 15 de febrero 2014 con Castella y la alternativa de Santiago Gómez, toros de Ernesto Gutiérrez.

El encierro no sirvió, de desigual comportamiento, nobles, sin fuerza, ni codicia, ni clase, de presentación desigual. Los toros esta tarde del sábado 11 de enero 2014, de Ernesto Gutiérrez, no fue lo que se esperaba, así es la Fiesta, arte vivo sin libretos. Sin embargo al buen ganadero Miguel Gutiérrez le alcanzó en la noche y obtuvo el premio al mejor encierro del serial (obteniendo mejor nivel, por decisión del jurado, por sobre los toros de Santa Bárbara de la primera corrida). El trofeo de la feria “Réplica de la Catedral de Manizales” quedó en manos de Pablo Hermoso de Mendoza por su épica actuación a mitad de semana indultando a “Villancico” de este misma ganadería de Ernesto Gutiérrez.   

El primero para Morante, el sevillano único (de nazareno y oro), de 462 kilos, negro zaino, astracanado.  Lances de inicio a la verónica, estirándose con cadencia cargando la suerte, acompañando con la cintura, incomparable en una verónica por el derecho y la media. En varas el toro empujó fijo sin pegar derrotes. En banderillas cortaba el viaje, y se dolió de los remos delanteros. No hay brindis. Morante lo intentó, sin querer abreviar, el toro fue falto de casta, distraído por falta de fijeza, irregular en sus embestidas, sin chispa ni gracia, se acostaba por el izquierdo, a contraestilo para el toreo de Morante. Aviso. Pitos al toro.

El segundo para El Juli (de azul marino y oro), justo de presentación y de fuerza, el maestro madrileño lo recibió por chicuelinas intercaladas con verónicas sensacionales llevándolo bien toreado. En varas el palo fue levantado apenas se le señaló. El Juli, quite por gaoneras exquisitas, los olés inundando el recinto. Todo se le coreó a El Juli esta tarde. El toro galopó en banderillas, corría brisa fuerte. Sin brindis, un poderoso Juli ha estado con las zapatillas atornilladas en la arena, logrando estatuarios, el toro dobló las manos. Siguieron derechazos mandones por la derecha, muy quieto, arrimándose, por encima de las condiciones. Circulares inmensos, reunidos y ligado, el madrileño muy templado bajando la mano, se lo pasaba por la cintura embraguetado. Voluntad de hierro para aguantar las embestidas de un toro sin clase, que se quedaba corto y El Juli con gracia tapándole los defectos, qué forma de dominar los toros. Más muletazos invertidos y molinetes, la plaza era un loquerío. Estocada corta de muy buena colocación. Dos orejas ganadas a ley.

Morante con el tercero, no se le pudo ver, a pesar de los deseos del sevillano, solo detalles, faena de silbatina impresionante y bronca al torero al final de la labor, ante un toro de 444 kilos, negro azabache, cornidelantero, que no terminó de entregarse a los engaños, que hacía crear desconfianza, que iba con la cara alta, y con el viento imposibilitando el acople del torero. De salida, le hace un extraño, sin embestir bien, el viento presente, Morante no pudo acomodarse. El propio sevillano lo dejó en el sitio bien colocado al caballo de Clovis Velázquez. El segundo picador utilizó el palo en forma importante pero le tapó la salida. Morante ya mostraba desagrado, el toro sin colaborar con lo que el torero quería. Cuando el toro iba, el viento destapaba al torero, incomodando para la ligazón en series sin parar. Imposible para Morante presentar la muleta a gusto, el toque lo daba el viento a un ritmo diferente al del torero, el viento le impidió conducir la embestida donde él quería. Algunos olés se escucharon para el extraordinario sevillano. Por la izquierda, el toro se quedaba corto, con la cara arriba enganchaba la muleta. Así las cosas, se fue la faena. Se vieron muletazos desdibujados sin temple. Insiste por redondo, cuando no salen las cosas vienen los pitos, el público se comportó irracional, olés de cachondeo, y tremenda bronca, abuchean lo que no les gusta. Aviso. Pitos al toro.  

Con el cuarto, El Juli enfrentó a un toro con 494 kilos, de gran nobleza, capote desplegado de El Juli, en lances sin moverse, hacia adentro, en línea recta. Lances sin ganar mucho terreno, seis verónicas de buena factura del madrileño, el toro se desplazaba humillando con temple y suavidad. Ovacionado Luisín por su labor en varas. El Juli, toreo a la chicuelina en el centro del ruedo, la segunda muy baja, con empaque y quietud. Brindis a una autoridad. Inicia por doblones para enseñarle a embestir, se quedaba corto en su recorrido, El Juli aguantaba ayudando a que el viaje fuera largo, hasta hacerlo embestir, jugando con terrenos, espacios, distancias. Por naturales El Juli le pierde pasos motivando la embestida pues era tardo, y tenía defectos por el izquierdo. Seguía el concierto, Julián se lo enroscaba en la cintura, siguió tanda soberbia en el centro del ruedo. Muy entregado El Juli le tapaba los defectos, en medio de un vendaval es difícil controlar los trastos. Julián López El Juli lo convirtió en obra importante, ligando y templando. Los olés y “Nerva” en las alturas se conjugaban en arte, cuando instrumentó tres soberbios naturales, por donde se quedaba corto. Siguió por la derecha alargando la embestida con poderío, la plaza coreándole¡ torero ! ¡ torero !  ¡ torero ! Logra media estocada. Oreja.

Con el quinto, de 520 kilos, de buenas hechuras, manso sin clase. Morante salió a por todas. Los lances de Morante con el capote pagaron la entrada, chicuelinas extraordinarias intercaladas y media verónica lentísima de cartel. Toreo de capa que quedo grabado en los aficionados. En varas, buen trabajo de Luis Viloria, el toro empujó con raza y fijeza. Emerson Pineda lo trajo prendido en el capote de tercio a tercio. El toro con la cara arriba quería irse, en banderillas. Inicia el sevillano su labor, muletazos por arriba empalmados con molinetes, empieza a torear en redondo, el toro con ritmo a veces queriéndose ir suelto. Siguió por molinetes y derechazos, alargando el brazo, tirando del toro en el centro del redondel. Al finalizar el toro quedaba con la carita arriba con falta de trasmisión. Morante le dejaba la muleta templadita,  y logra un trincherazo de cartel. Este era José Antonio Morante de la Puebla en Manizales, mentalizado, solventando su prestigio en una tarde con muchos factores adversos, incontrolables. El toro se quería ir a tablas, y con él Morante, para buscar el lucimiento. Suena la música. Naturales muy vertical con mucha torería, Morante insistía, era él quien  peleaba voluntarioso, con técnica y arte.  Estocada hasta la cruz un pelín caída, la plaza vestida de pañuelos. Oreja.

Con el sexto, ya quedó claro que fue una tarde sin el toro completo de Ernesto Gutiérrez, ni uno fue bravo con clase, con fondo y hondura. El toro de 466 kilos, escarbando, buscando tablas, y así el palco denegó la oreja a El Juli, que lo hizo todo. Antes hubo un tercio de quites, El Juli y Morante se vieron las caras. El toro durante la lidia de muleta con la fuerza justa pegando tornillazos. Qué poco toro señor Miguel Gutiérrez, con todo respeto. Ni a usted ni al maestro César Rincón les agrada este tipo de comentarios, sobre  la responsabilidad del ganadero en tardes con mal sabor de boca.  

Pedro Abad Schuster

Pedro Abad Schuster

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

También puede interesarte: