Observatorio taurino: Algunas cosas sobre Sevilla

Álvaro Rodríguez del Moral

MFortuny

Esos efectos colaterales

Hay algunos denominadores comunes en los comunicados de Perera y El Juli. Se alude al respeto, a la irregularidad de las liquidaciones… pero la pregunta del millón sigue siendo la misma: ¿hay algo más? Aún no lo sabemos y aunque el largo documento expedido por el joven maestro madrileño parecía abrir un resquicio a la paz -se interpretaba que volvería torear en Sevilla si cambiaban los condicionantes, no los empresarios- él mismo se encargo de despejar cualquier duda afirmando a través de Twitter que no actuaría en Sevilla bajo la contratación de los Pagés. Y así las cosas, todo permanece en punto muerto mientras Canorea y Valencia aguardan la decisión de Enrique Ponce -podría estar dos tardes en Farolillos renunciando a Resurrección y San Miguel- para cuadrar el primer esqueleto de una feria que, sobre el papel y en espera de sorpresas, tendrá demasiadas goteras. Pero El Juli aporta en su comunicado otras claves que podrían apuntar a la génesis del conflicto…

¿Qué recogía la primera misiva?

El madrileño justifica su traída y llevada intervención en la ausencia de una respuesta de la Real Maestranza de Caballería, primer objetivo de este misterioso alzamiento. Ya lo hemos comentado algunas veces. La falta de conocimiento del medio -y posiblemente el concurso de algunos asesores que andan buscando su minuto de gloria- frustró esa estrategia. Era un golpe de mano que estaba perdido de antemano pero las dudas permanecen. ¿Se trataba de hacer tomar partido -ingenuamente- al cuerpo nobiliario? ¿La misteriosa carta enviada a la Casa proponía otras alternativas? Seguramente nunca lo sabremos pero esas hipótesis vuelven a sacar a la palestra ese nombre que planea sobre las monteras de la tropa revelada, un apellido azteca que refuerza su verosimilitud a la vez que se niega vehementemente por los fieles más numantinos. Fallaron asesores y consejeros y faltó una rueda de prensa conjunta para hablar del asunto y aceptar preguntas. Los jefes de las redacciones -ajenos a este trajín- comienzan a impacientarse con este goteo de misivas. Y no les falta razón. Además se habrían ahorrado tiempo e incomprensiones pero prefirieron arrojarse a la piscina  sin preguntar demasiado en busca de una comunión general que no se ha producido a pesar de la algarabía tuitera que ha acompañado este empeño estéril. Quizá puedan anotarse el tanto si pretendían causar un desgaste de la imagen de los Pagés -que están obligados a realizar algún gesto de conciliación- pero se ha generado un bucle melancólico que sigue enredándose en tierra de nadie. Sólo queda una certeza: la afición a la que se alaba y se invoca en los sucesivos comunicados es la gran perdedora de esta gresca que deja sin atractivo ni argumento la feria más importante del mundo en un momento delicado que pedía altura de miras y una llamada a la paz.

¿Cómo quedará la Feria de Abril?

Consumada la rebelión del Club de los Cinco y dando por segura la ausencia de Tomás -con o sin las astronómicas cifras que se le podrían haber ofrecido- podemos suponer que los empresarios convertirán la próxima Feria de Abril en una especie de pasarela de oportunidades. Se habla, ignoramos con qué fundamento, de muchos nombres a una sola tarde en búsqueda de la revelación que hiciera olvidar otros galones. Podría ser la mejor manera de buscar esa sorpresa que -como en el caso Escribano- salvó el ciclo continuado del pasado año. Pero la égira de las primeras figuras habría comenzado a tener otros efectos. Se apunta que algún ganadero de postín habría querido distraer los toros reseñados por la empresa -eran corridas por  y para los ausentes- sustituyéndolos por otros sin variar los honorarios pactados. Lío habemus. También se comenta en los corrillos del Arenal que los empresarios estarían contemplando la recuperación de la corrida de toros del Corpus. Para ello se trasladaría el tercer festejo de San Miguel a ese jueves que reluce más que el Sol. Pero aún hay más: ¿tomará la alternativa Javier Jiménez tal y como demandan algunas asociaciones de aficionados? ¿Lograrán que Espartaco se prepare para ello? ¿Convencerán a Enrique Ponce para que acceda a doctorar a Lama de Góngora en los festejos septembrinos? También se dice que Iván Fandiño -ausente de Sevilla en 2013- anhelaría estoquear la corrida de Miura, que se habría convertido en un renovado objeto de deseo después del excelente espectáculo que propiciaron el pasado año. Por lo demás, basta echar una mirada al escalafón -descontando los cinco nombres que ya saben- para saber qué mimbres se manejan de cara a la confección de la feria. Es lo que hay. Aunque tampoco habría que descartar la presencia de veteranos con trienios y solera de artistas que podrían dar lustre a la cabecera de algunos carteles. Eso sí, la calidad de muchos de los encierros reseñados podría ser un regalo envenenado para esos modestos en trance de eterno lanzamiento que no logren aprovechar la oportunidad, que es de oro. Ahí es donde echaríamos en falta a las figuras. Lo son por algo.

A. R. del Moral

A. R. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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