Corrida de Aniversario en La México. Solo detalles en un festejo que dejó mucho que desear

Desde hace varios años, la actual empresa decidió organizar la corrida del aniversario de la Plaza México logrando colocar el 5 de febrero como una fecha emblemática para la temporada americana.  Desde que este día es hábil, la fecha ha perdido su importancia, los llenos hasta el reloj no han aparecido (el último fue en 2006), los triunfos apoteóticos no han llegado; y eso ha provocado que la fecha pierda la importancia que llegó a tener no hace mucho tiempo.  La escondida disputa de la empresa con Julián López el “Juli” provocó que éste saliera del cartel y que los empresarios recurrieran – para “asegurar” el lleno en numerado – a Pablo Hermoso de Mendoza, sacrificando inclusive un posible lleno para el último cartel de la temporada.  Como ustedes recordarán, inicialmente se anunció a Hermoso y  a Octavio García, el “Payo”, quedando un espada pendiente por confirmar. Me consta que la empresa intentó armar el mano a mano entre Adame y Saldívar pero, atendiendo las habituales formas de la empresa,  el cartel no se pudo cerrar pues no existieron garantías para ninguno de los matadores. De esta forma, la administración de Saldívar debe estar gustosa de no haber aceptado participar en el cartel.

Desgraciadamente, ello fue así porque el encierro programado para esta fecha de la dehesa de Fernando de la Mora, no tuvo el juego deseado. Solo el sexto bis de la lidia ordinaria se dejó correr la mano y el resto del encierro no se prestó al mayor lucimiento.  Su presentación fue aceptable sin que valga la pena reseñar algo adicional.  El público, taurino y de ocasión, se dio cita en el coso de Insurgentes llenando el numerado y gran parte del general, unos 35 mil espectadores, para esta corrida de Aniversario.

Abrió el cartel, el caballista Hermoso de Mendoza con un toro suelto que se fue encelando poco a poco a medida de que los corceles de Hermoso fueron llevando la lidia. El primero tuvo poca fuerza y por esa razón solo recibió un rejón de castigo. Con las banderillas estuvo acertado, sin que su actuación pusiera al público al borde de la emoción como en ocasiones anteriores. Pablo estuvo bien a secas; solo dignos aplausos a una labor que podríamos decir cumplidora. No pudo matar al primer intento y ello lo obligó a irse escuchando palmas.  El segundo de su lote parecía que podría traer emoción,  toreando por la grupa  y cambiando el sentido del caballo logró arrancar sentidos olés de la afición.  Durante la lidia pudo realizar buenas piruetas, pero al momento de matar no hubo suerte y todo quedo en aplausos.  Otra vez cumplió.

Para Joselito Adame (corinto y oro) era una tarde para consolidar lo ya hecho durante la temporada. Lástima que los bureles que le tocaron, incluido el sobrero de regalo, no le permitieron el mayor lucimiento. Por ganas no quedó y en eso lo demostró.  Al primero lo recibió de hinojos al hilo de las tablas,  lo pudo lancear con gusto, pero el molesto viento complicó el trasteo. Con la muleta Adame pudo mostrar sus conocimientos en el ruedo, pero un toro que huía hacia la querencia natural no le permitió realizar la labor adecuada. Aún así, Adame se esforzó sacando buenos trazos con la derecha y con la izquierda aunque el toro complicó su labor. No pudo matar al primer intento y todo quedó en una ovación. Al segundo de su lote lo recibió a porta gayola, en el tercio que mira a toriles. Adame logró pases muy templados, la oreja estaba en la bolsa, pero pinchó. Además, el público   esperaba una gran faena que no pudo llegar dadas las condiciones del astado. Lo mismo sucedería con el sobrero de regalo, demasiada voluntad, ganas de agradar, inclusive haciendo un quite por zapopinas con el viento encima. Adame demostró que quería agradar pero fue evidente que sus enemigos no colaboraron. En ambos escuchó palmas.

Octavio García El Payo (blanco y plata) tuvo a un primer enemigo infumable, no pudo hacer nada con ese ejemplar, un toro complicado que no le ayudó en ningún momento.  El sexto de la tarde fue devuelto pues aparentemente estaba reparado de la vista, eso parecía, aunque otros creyeron que se devolvió por manso. El caso es que al ser devuelto, salió un toro de la misma ganadería, con menos presencia, pero que se dejó meter mano. El toro acusaba poca fuerza pero El Payo comprendió que había que torearlo de cerca, dejarle la muleta y realizar una faena corta. Una faena plena por el lado derecho, pases muy templados, la oreja estaba en la bolsa pero pinchó al tirarse a matar. Todo quedó en una salida al tercio.  Solo detalles en una tarde noche de aniversario.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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