Última de la Temporada Grande en La México. Oreja para Hermoso y Spínola

Ultima tarde de la temporada 2013-2014, a pesar de la presencia de Hermoso de Mendoza la entrada no alcanzó el lleno en el numerado de sol ni de sombra, gente en las localidades generales por lo que casi habremos rozado los 30 mil aficionados.  Junto con el caballista navarro se anunciaron Fermín Spinola (rosa y oro), Arturo Macías (azul rey y oro) y Fermín Rivera (verde hoja y oro), para lidiar dos ejemplares de Julio Delgado para rejones y de Lebrija para los de a pie.  Todos los toros lidiados el día de hoy tuvieron escasa presencia –como ya es costumbre en este coso- y su juego –para variar- dejó a desear.  Curiosamente el mejor toro de la tarde fue un sobrero del hierro de Garfias el cual se dejó meter mano y fue desaprovechado por Spinola.

Pablo Hermoso está ya muy visto por la afición, tan es así que hoy no llenó. Su toreo a caballo es impecable, su temple extraordinario, le falta mostrar cosas nuevas, novedosas o distintas.  Cuando fue más coreado fue cuando mostró al público sus nuevas suertes.  Llevar al caballo templado por la grupa y cambiando al toro de lado provoca emoción; de igual manera, las piruetas de sus corceles muy justas delante de la cara provocan algarabía. Su primer enemigo salió alegre, le faltó codicia pues salió suelto de inicio, cuando embestía lo hacía con alegría lástima que en el último tiempo salía suelto hacia las tablas, lo que dificultó la actuación de Hermoso. Aún así, el caballista estuvo empeñoso y mostró su arte acompañado de su técnica. La faena no pudo romper para causar más alboroto. Mató de certero rejón y el público pidió la oreja que fue concedida. Estuvo mejor con el segundo de su lote, un toro noble que traía la codicia que le faltó a su primer enemigo, lástima que el toro se cansó y duró poco, por lo que la faena no pudo crecer más.  La faena fue mejor que la primera aunque de menor duración por las condiciones del toro. No tuvo suerte con la espada y perdió seguramente otra oreja. Se despidió con palmas.

Fermín Spinola estuvo empeñoso desde que salió el primero de su lote, lo lanceó con suaves verónicas, lo llevó galleando al caballo y después vino un quite por chicuelinas. Con la muleta tuvo dificultad para instrumentar la faena, el toro soseando protestaba el trasteo. Tuvo que acortar terrenos para sacar los muletazos que no tenía el animal. Su voluntad fue apreciada por el respetable, se tiró a matar y dejó una estocada entera algo desprendida pero que para la mayoría del público mereció una oreja.  El segundo de su lote tuvo que ser devuelto al despitorrarse de salida. Fue sustituido por un burel de Garfias el cual tuvo alegría y recorrido por ambos lados.  Parecía que vendría la faena grande. Hubo quite de Macías y replica de Spinola. Un buen tercio de banderillas a cargo de matador presagiaba algo bueno. Lástima, Spinola no se adaptó a las condiciones del astado que tenía una embestida clara por ambos pitones, el torero se dedicó a dar pases sin poder hilvanar la faena.  Una parte del público le comenzó a protestar. No pudo matar al primer intento y se fue con división de opiniones.  El toro fue muy bueno y debió irse sin las orejas al matadero.

Arturo Macías comenzó en un plan muy torero, con mucha confianza y demostrando que sabe estar en una plaza de primera. Recibió a su primero con lances muy suaves a la verónica y después un quite muy ajustado y coreado por gaoneras. Se fue a los medios para comenzar su faena por estatuarios, luego vinieron lances suaves por derecha, con la zurda el toro protestaba. El toro tenía calidad pero su gas estaba contado. Macías lo entendió y así decidió construir su faena. El toro estaba ya desarrollando peligro, era el momento para matar pero indebidamente siguió con la faena. Tuvo un revolcón sin consecuencias y otro más al intentar torear por manoletinas, volvió la estridencia. Falló con el estoque y u perdió las orejas que tenía en la bolsa. Aun así saludó en el tercio.  Con el segundo de su lote estuvo voluntarioso sin poder armar un trasteo, las condiciones del astado lo impidieron.  Se fue en silencio.

Fermín Rivera despachó lo peor de la tarde, sus astados le impidieron mostrarse. Su voluntad en ambos toros fue notable, estuvo insistiendo pero las condiciones de los animales nada más no le permitieron hacer nada. Con el primero se fue en silencio y con el segundo escuchó palmas. Este torero necesita mejores oportunidades para mostrarse. Ya lo ha hecho, con mejores toros tanto en presencia como en juego podrá dar una campanada. Casi cuatro horas de corrida para cerrar la temporada 2013-2014 en la Plaza México.  En las próximas entregas realizaremos un análisis de lo que fue esta temporada que hoy llegó a su fin.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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