Observatorio taurino: Equinoccio de primavera

Álvaro Rodríguez del Moral

fallas

Fuego de Fallas

Simón Casas puede sacar pecho y respirar tranquilo. Las Fallas de Valencia han sido un rotundo éxito y, de alguna manera, han dibujado perfectamente el escenario de una campaña que sigue rodando en Castellón. Ya lo había anunciado en Olivenza y tampoco falló a orillas del Mediterráneo: El Juli fue rotundo triunfador en la estadística aunque la crispación de sus formas le impide imprimir la misma huella que sí han dejado dos matadores sembrados como Morante -al que sí se le esperaba- y Finito, que no ha sorprendido a propios pero sí ha zamarreado a los extraños. El primero ha sublimado el toreo de capa superando la expresión de los mejores. Y el segundo se ha olvidado de los alambres de la técnica defensiva para relajarse en dos faenas que le devuelven a la palestra con poso de artista asolerado que puede recuperar parte del mucho tiempo perdido. Ponce enseñó sus galones de gran figura pero no pudo celebrar como quería su XXV temporada como matador. A pesar de todo cortó dos orejas después de que un toro le rompiera la clavícula y le ensartara el pecho haciendo peligrar su vuelta a la Maestranza en este año de litigios. Y más allá de lo artístico hay que constatar que la gente respondió a los carteles de oropel y dibujó un aspecto desolador en los tendidos en esos días que no se anunciaron las figuras. Manzanares no falló esta vez pero aún no se encuentra en el nivel de su mejor versión. Aún hay más datos de la feria: Saúl Jiménez Fortes -no lo veremos en Sevilla- ha gustado más por su calidad y renovada hondura que por ese arrojo improductivo que ya había cubierto todos sus objetivos. Cuidado con él.  Joselito Adame -que sí esta puesto en el mayo sevillano- pasó muy de puntillas pero cayó muy de pie el novillero José Garrido en una feria que se había montado para mayor gloria de Román, la esperanza local. Poco hay que contar del mano a mano de Sebastián Castella y Miguel Ángel Perera, sentenciado en lo negativo por el mal encierro de Zalduendo, único lunar de un notable combo ganadero en el que sobresalieron los encierros de Victoriano del Río, Fuente Ymbro y Garcigrande. Una cosa más: Daniel Luque salió a hombros y Escribano engrasó todos sus pistones. Hay pique, taurino y personal. ¿Se trasladará al ruedo en el mano a mano de Sevilla?

José Tomás: el gran Houdini

¿Se nos rompió el amor de tanto usarlo? Puede ser. Su última aparición en suelo patrio no puso de acuerdo a nadie; ni a pros ni a antis después de dejar a toda la peña plantada con un palmo de narices al recoger ese premio valenciano con prisas y falta de modos. Uno que sabe y le duele tela esto -y que admira profundamente al de Galapagar- dio con la clave: “este tio parece un escapista”. Y es que la excepcionalidad y el exasperante silencio que rodea al Divino empieza a cansar también a sus huestes más acérrimas. A estas alturas sus seguidores no tienen ni la más mínima idea de qué planes podría manejar el madrileño después de acabar con la paciencia de Cutiño, que le esperó hasta el último segundo para trazar esa pascua malagueña que a la postre se reparten por igual El Juli y Morante en una apuesta que le echa otros granitos de pimienta a la tensión con los Pagés. Pero Tomás también sacó de sus casillas al mísmisimo Simón Casas, que tuvo que retrasar hasta lo razonablemente posible la presentación de unas Fallas en las que, a la postre, nadie ha echado en falta al abracadante diestro de Galapagar. Ya saben que hay una fecha en el calendario-intrascendente, por otra parte- para su nueva venida. Pero esa reencarnación en Juriquilla ha despertado un entusiasmo… descriptible. Dicen que no se le contrata con dinero, sino con ¡cariño y amistad! En fin, ustedes perdonen que no me levante.

Un leve repaso a las estadísticas

Las cifras son frías pero también elocuentes. En un reciente encuentro con los medios de comunicación, el delegado Javier Fernández habló de cierta estabilidad en los números comparando el cómputo de festejos celebrados en las temporadas 2012 y 2013, prácticamente idéntico en lo global aunque con tres corridas de toros a la baja de uno a otro año. Pero habría que precisar que se trata de la leve frenada de un descenso en picado que comenzó en 2008 después de tocar techo económico y taurino en las desmesuras de 2007. Hablando en plata: En aquel año que marcó el vértice de la triste burbuja inmobiliaria -retroalimentada con la inflación taurina- se celebraron en la provincia de Sevilla un total de 148 espectáculos taurinos de los que 39 fueron corridas de toros. Seis temporadas después, el pasado año, se verificaron 65 festejos de los que sólo 17 fueron corridas, 14 de ellas en la plaza de la Maestranza en coincidencia con en el severo recorte -cinco corridas de toros- de la Feria de Abril que marca el nuevo metraje de un ciclo ferial que pasó de casi 20 funciones a las 14 de hoy. En cualquier caso -y conviene recalcarlo- el problema de más largo alcance -sin olvidarnos del conflicto sevillano- está en los pueblos. Muchas plazas siguen cerradas y con las llaves de sus puertas perdidas.

A. R. del Moral

A. R. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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