Joselito Adame

3ª de Feria de San Marcos en Aguascalientes (México). Joselito Adame en estado torero sólido…Ya tiene etiqueta de figura

Miles fueron testigos, el público, metido en feria, acudió casi en masa al coso Monumental y provocó que sus gradas exhibieran un aforo de cerca de los tres cuartos de su total. Tercer festejo de la feria, y por el que pasó un Joselito Adame en estado torero sólido. Ya tiene etiqueta de figura, réstele solo algo muy complejo: sostenerse en esta grave ménsula. Tres orejas contundentemente logradas fueron la proyección que dio a su título taurómaco de matador de toros mexicano de los más destacados. El transcurrir en todos ruedos, sobre todo europeos, le han dado, gracias a su capacidad para entender y asimilar la tauromaquia, una preparación más que suficiente para hacer lo que hizo y deslumbrar a todos, sobre todo cuando tuvo delante a reses quizás inferiores en cuajo. Para esto, se corrió un encierro quemado con la marca de Campo Real, irregular en todo, apareciendo desde el precioso y bien rematado primero, hasta varios jovenzuelos, según apreciación ocular; pasando por algunos de bonitas hechuras, llegando al modesto segundo que traía un par de cuernitos “inofensivos” y, como dictamen, no propio para una feria que se ha auto proclamado como “la más importante de América”. Así se publicita, sin embargo no se hace todo lo necesario para justificar tan severo adjetivo.

Con la delicadeza de las más finas y cernidas arcillas y el poder sutil de quien manda y oficia, Joselito Adame (oreja y dos orejas) lanceó estupendamente, dándole belleza a su hacer y sobreponiéndose a la sosería del hermoso cárdeno claro; las chicuelinas antes de doblar su avío, firmaron el segmento armónico del primer tercio. Sitio, dominio, seguridad, recursos y confianza. Con esas virtudes pisó la arena, se colocó en donde los toros como ese, de poca valía y mucha mansedumbre, no se resisten. Y entonces aparecieron los pases amplios, diáfanos, dejando ver los tiempos de cada suerte hasta construir la faena por ambos lados, basado en el excelente manejo de la muleta y cerrada con una estocada de mucha entrega en la ejecución pero un punto caída.

El cuarto bicorne fue un feo, indigno para un coso con las pretensiones de éste, y descastado como remate. Sin embargo el imperio del diestro Joselito Adame lo hizo rendir y vino tras ello un valioso trasteo en el cual el ungulado fue cubierto por una energía torera irresistible, devastadora. Torero mexicano con proyecto suntuoso e internacional. Allá iba la res, en el trayecto inflexible que le marcó el espada. Faena por ambos flancos, de aguante inteligente que hizo a la clientela incorporarse de sus asientos y en la que hasta le hizo al adversario tragar las series por zurdazos, algo que no parecía pudiera suceder. Su estocada fue en honor a lo hecho, lleno de fe se fue tras el arma y la sepultó entera, algo pasada pero de suma mortal.

En mala hora soltaron en segundo turno para Saldívar un bóvido de humildísima cara; el público repelió de modo legítimo el timo y el juez, en atención a ello, después de que lo admitió en el reconocimiento, ordenó su retorno a las corraletas. En su lugar salió un toro bien presentado de Teófilo Gómez –raro en esta dehesa-, anotado en las fichas técnicas como primer reserva. Fue manso irremediablemente, realizando la pleitesía a la política de su criador. Pasaba con la bien armada testa tratando de hallar el manto celeste y revolviéndose en las manos, lo que amalgamado a los pocos anhelos de Arturo Saldívar (pitos y silencio) dio como resultado una intervención aburrida e intrascendente que concluyó usando indecentemente la espada.

Y a destorear se ha dicho al maleable quinto. Quehacer desalmado el de Saldívar, editando en pieza nueva y mala los vicios que ha adquirido en los últimos meses: pegar dos pases huecos, poner arena bastante de por medio y retrasar la sarga. La sosería fue más de él que del astado en sí. Sus intenciones de no articular la tauromaquia, fue notada. Media estocada tendida y un descabello cerraron la desangelada actuación. Hay en la hoja de matadores jóvenes un Arturo venido a menos. Su actitud, muy radical en contrapartida de otras ferias, es no la de un joven que busca la peña de figura del toreo. Está desconcentrado y por su puesto el aire de “perdona vidas” que denota lo recibe mal la gente del toro. Las muecas amargas que marcaron su rostro cuando el paseíllo y durante toda la función, dijeron todo.

Los lances de recibo al tercero –“Ingeniero” de nombre, No. 530 de 472 kilos- por parte de Diego Silveti (al tercio y palmas) se calificaron de superfluos, aunque su quite limpio al modo del “Petronio del Toreo”. Para el momento que hubo de usar la muleta, descubrió el joven animal su casta embistiendo con largueza, nobleza y clase, amén de su atenta mirada al engaño, lo que aprovechó el dinástico coleta para pegarle muchos pases de estética notada, aunque sin profundizarlos, en una faena larga y modelada por ambos cuernos, entusiasmando a la mayoría. Culminó con bernadinas y joselillinas frunciéndose en todas, antes de un pinchazo tendido y caído y un conjunto de golpes con el arma de cruceta. Es ineficiente matando; este mal no resultó mala cara de la tarde, ha sido una constante en la carrera que ha llevado.

Con muy buenos propósitos salió Diego Silveti a torear al sexto, un animal de manifiesta edad juvenil, fino de lámina y bravo, de buena reata, fijo, noble y de clase sus embestidas galopadas y longitudinales; se anunció como “Palomo”, No. 540 de 493 kilos. Lances, saltilleras enclavadas en la quietud de su cuerpo, fueron el quehacer capotero. Ya en la manos la pañosa, otra faena a su rango se le dictaminó: dos péndulos muy quieto en el eje del escenario, muchos pases, en momentos ahogando a la bestia, buenos algunos pero sin llegar a detonar la actuación rotunda que demandaba aquella, y de más a menos hasta llegar a aburrirse y a aburrir, bajando el telón de media estocada tendida y atravesada y varios descabellos (Extraído de “noticiero taurino mx”).


Y como cuatro ojos ven más que dos, reproducimos la crónica de Adiel Armando Bolio

Primer Golpe fuerte de un rotundo Joselito Adame

Hemos visto la tarde de este jueves, en lo que fue la segunda corrida de la CLXXXVI Feria Nacional de San Marcos, en Aguascalientes, la actuación de una real y auténtica figura del toreo, la de Joselito Adame, quien se ha forjado a “hierro y fuego” desde que empezó su carrera taurina y ahora empieza a paladear las “mieles” del triunfo, de ese triunfo que lo pone en lo más alto del escalafón torero nacional y que, sin estar conforme, busca hacer lo mismo en Europa. En el camino está y a fe nuestra que debe lograrlo para convertirse un diestro de época. Realizó pues Joselito dos faenas de pleno entendimiento, de oficio, de técnica, arte, temple y ritmo, además de mucho poder que engloba todo en una palabra, sitio, una capacidad que sólo se puede apreciar en un torero de la catadura de Adame y que por fortuna lo veremos dos tardes más en esta afamada verbena sanmarqueña pues su categoría y actual estatus taurino así lo amerita.

Otro que estuvo cerca de lograr el éxito es Diego Silveti pero sus fallas con la espada lo están alejando de “tocar pelo” tras realizar faenas importantes. En esta ocasión le correspondió el mejor lote, pudo haber cortado mínimo dos apéndices pero todo se redujo a nada. Es una lástima.

De esta manera, ante tres cuartos de entrada en tarde bochornosa, se lidiaron toros desiguales en presentación de la dehesa de Campo Real, siendo buenos el tercero y el sexto, aunque éste último fue a menos. Primero y cuarto dieron regular juego, complicado fue el quinto, lo mismo que el sustituto del segundo que fue devuelto por falta de “cara”, de los Herederos de Teófilo Gómez.

El primero en el cartel, JOSELITO ADAME, al toro que abrió el festejo, llamado “Cubero”, lo lanceó suavemente a la verónica a pesar de la flojedad en la embestida del astado, aunque si acudía con nobleza, y quitó señorialmente por chicuelinas. Con la muleta comenzó en los medios con cuatro estatuarios ayudados por alto, rematando con el quiquiriquí, el desdén y el de pecho para luego, a base de poder y aguante, ligarle hasta tres series de derechazos de menos a más. Le largó tersos naturales de mucha dimensión para después seguir con la diestra, pisarle los terrenos y lograr muletazos y adornos de mucho empaque torero. Más toreo izquierdista a media altura, con arte y estética que le jaleó el respetable para matar de estocada caída y serle otorgada una oreja.

En su segundo, “Tahur”, un astado nada fácil, ejecutó en tablas una larga cambiada de rodillas y dos lances a la verónica. Ya de pie sólo bregó y terminó quitando vistosamente por verónicas. Su quehacer muleteril, de mucho mérito por el esfuerzo que hizo Adame, comenzado agarrándose de las tablas y toreando por alto para rematar con los de la firma y el desdén, fue a base de irlo sobando y atemperando la embestida del “socio” para cuajar una estupenda labor por ambas manos, siempre yendo a más e incluyendo un susto, haciendo gala de recursos muy toreros y haciendo el toreo en un palmo de terreno, en redondo y metido entre los pitones. ¡Vaya sitio de torero! Se perfiló para entrar a matar y dejar soberbia estocada entre gritos de ¡torero! lo que le valió el corte de las orejas y dar la triunfal y convincente vuelta al ruedo bajo las notas musicales de “Pelea de Gallos”.

ARTURO SALDÍVAR, segundo alternante, en el primer astado que le tocó en suerte, protestado por su pobre cabeza, le aplicó chicuelinas y el juez terminó por devolverlo al crecer las protestas. En su lugar salió la primera reserva de los Herederos de Teófilo Gómez, al que simplemente bregó. Su labor de muleta, ante lo soso y desacompasado del toro, intentó por ambos lados el lucimiento pero simple y llanamente no encontró el acomodo necesario para ligar cuando menos una serie. Se le agradeció el esfuerzo y todo quedó en eso, en ganas. Terminó de bajonazo y estocada honda y tendida, además de tres golpes de descabello para dividir las opiniones.

A su segundo nada le pudo hacer con el capote. Su desarrollo con la franela, a un ejemplar soso y de poca fuerza, le realizó un trasteo empeñoso y dispuesto, sobre todo por el lado derecho. Concluyó de estocada honda y descabello para tener silencio.

El tercer espada, DIEGO SILVETI, en el primer burel de su lote, protestado también pero sin mucha insistencia, lo veroniqueó con buen gusto. Buena vara de David Vázquez, seguido de un quite por gaoneras de Diego en el centro del redondel que le fue aplaudido. Con la sarga, previo inicio en el centro de la arena con cuatro pases ayudados por alto, el desdén y el de pecho, se dio a realizar una faena de mucho garbo, arte y plasticidad por ambos pitones y ligando muletazos en un palmo de terreno e intercalando adornos de extrema torería y con el sello de la casa, destacando lo que hizo por el lado diestro a través de trazos plenos de temple y buen gusto, además de hacer uso del toreo en redondo en medio del contento general. Bernadinas y joselillinas, además de naturales para abrochar el trasteo y acabar de media estocada y seis golpes de descabello para escuchar ovación en el tercio y dejando ir el triunfo.

Y en el que cerró plaza jugó bien los brazos en lances a la verónica con el compás abierto y a pies juntos, además de quitar lucidamente por saltilleras. Con la muleta, con otro astado que tuvo movilidad, le realizó una faena por el lado derecho con temple y largueza, además de mano baja. Por naturales se le vio empeñoso y mejor decantó por torear con la mano diestra y pisarle terrenos comprometidos pero ya sin tanta profundidad e impacto en el público. Volvió a fallar a la hora buena, dejando escapar más orejas y sólo conformándose con aplausos.

FICHA: AGUASCALIENTES. Segunda corrida. Feria Nacional de San Marcos. Coso Monumental. Entrada: Tres cuartos en tarde bochornosa. 

Toros desiguales en presentación de Campo Real, siendo buenos el tercero y el sexto, aunque éste último fue a menos. Primero y cuarto dieron regular juego, complicado fue el quinto, lo mismo que el sustituto del segundo que fue devuelto por falta de “cara”, de los Herederos de Teófilo Gómez. 

Joselito Adame: Una oreja y dos orejas. Arturo Saldívar: División de opiniones y silencio. Diego Silveti: Al tercio y palmas. 

El picador David Vázquez fue ovacionado por una buena puya al tercer astado.

 

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