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4ª de Feria en Aguascalientes (México). Orejas para el équite de Navarra y Juan Pablo Sánchez que pincha una excelente faena

¿Quién manda, quien impone ilegítimamente en la fiesta mexicana? ¿Quién específicamente? Quizás pocos sepan esta grave respuesta; lo cierto es que el cuerpo de albéitares, para deshonra de la comunidad científica y de los agremiados de la asociación nacional de veterinarios especializados en toros de lidia, no operan, son una especie extraña de títeres humanos que están en el envidiado puesto, obedeciendo de modo indigno y borreguno a quien sabe que personajes. Nunca debieron aceptar los animales a jugarse en esta cuarta de feria.

Para la cuarta función del serial de San Marcos, La Estancia hizo un desembarque de varios animales sin trapío. Ungulados bajitos, cortos de caja y de humildes cabezas y descastados para mayores desgracias y señas; le secundó en este mismo bemol Julio Delgado con un par de reses para rejones, aunque, estos sí, con algo de nobleza.

Afortunadamente, en beneficio de quienes viven, y muy bien, del espectáculo taurómaco, en Aguascalientes acude en masa una clientela consumista, noble, inculta, ingenua y pagadora que ayer por la tarde casi llena el coso levantado en la “Expo-Plaza” y propiedad de Alberto Bailleres. El esfuerzo de los actores fue lo que salvó del despeñadero esta corrida; al abismo la orillaba esa mansedumbre dicha.

Inaceptable presencia la del gordo cuernitos gachos que abrió la función; bravo y noble al que mejor que clavarle armas de castigo en buena región, allá por lo alto, Pablo Hermoso de Mendoza (palmas y oreja) toreó con armonía y poder. Horquetado en “Chenel, realizó cuanto quiso e hizo acompañar su galope en amalgama milagrosa con las breves embestidas, adornando el segmento eficazmente en las farpas. Hecho ya un clavijero el bovino, llegado a menos, luego de haber acudido incontables ocasiones, y con poco riesgo ligó adornos y entusiasmó, acabando sus pinturas vivientes y ecuestres de un rejonazo trasero y caído, acto no bien visto por muchos. Un castaño, torito como para entrenar, salió al anillo en su segundo turno; prestado él, embistiendo y tragándose casi todos los envites. Sobrado como está en el dominio del arte del toreo a caballo, edificó su buena, variada y alegre labor en los tres tercios, además de encajar los hierros por todo lo alto complació a la clientela montando, en cada etapa de las conocidas –léase tercios- en la lidia a la gineta, a “Churrumai”, “Estudiante”, “Habanero” y “Machete”, pegasos hermosos, de excelente doma y toreros todos. Pese a que clavó mal el rejón mortal luego de pinchar, se le incentivó con el apéndice subrayado.

Una accidentada porta gayola y un larga de hinojos en paralelo a los palos de la barrera, antecedieron una frustrada labor capotera que hubiese sido más completa de parte del “Payo” (palmas en los tres); en su sosería, el gordito animal, sin trapío y no apto como para un serial tan presumido como este, lo hizo mil fracturas. Malhaya la res aquella, mansa por demás, que buscó cualquier salida mientras su presunto lidiador se deshacía en busca de la fórmula con que pudiera lograr la trascendencia, hecho que lamentablemente jamás llegó, optando por bajar mejor el telón con una estocada tendida empero eficiente. Otro torillo carnudo fue el quinto; bajito y cortito de caja, escaso o ayuno de trapío al que recibió veroniqueando no más que medianamente. De mal a peor fue durante el transcurso de la lidia esa bestia. Pretendió emplazarse y demandado con la muleta, ciertamente bien empleada por el queretano, se exhibió incierto, admitiendo claro un pase, probando en otro y adhiriéndose a la arena luego del siguiente. El trasteo tomó interés únicamente a razón del ahínco del joven diestro que hizo cuanto se puede a un astado de este mal tipo y al que le formó muletazos intermitentes, pausado, nunca perdiendo la esperanza y meritoriamente distinguiéndose aunque no correspondido al usar el estoque. ¿¡A quien se le ocurre regalar un toro de la misma procedencia!? Comentaba un aficionado cuando salía del coso. Fue este mal obsequio diáfanamente contraproducente de quien lo ordenó. Primer reserva alma atravesada, al que se le veía muy bien la cornada en el diamante del pitón derecho. Lo entendió rápido el coletudo y se deshizo de él hábilmente.

Un aburrido galopar, lento y sin ruta hizo de salida el segundo de la lidia regular, y si por ello no sucedió nada lucido en el primer tercio, Juan Pablo Sánchez (oreja y salida al tercio), para coraje del viento, en el de muleta se encargó de potencializar al máximo las escasas opciones que ofreció el descastado y huidizo bovino al que mucho y toreramente le rogó por el diestro flanco hasta realizar momentos interesantes según esos sus pases hartos de aguante, acompañamiento y temple, rematando de buena manera en la suerte suprema, premiándosele tal se acotó entre paréntesis. Breve estuvo con el sexto torito al saludarle de capa, y se destapó bonito al presentarle la pañosa. Este joven, entre las virtudes que posee, se le acentúa la de corresponder y corresponderse como torero. Aprovechando la poca más de prestancia del adversario, hizo un trasteo de excelente composición, lleno de muletazos por ambos cuernos, en los que petrificó el tiempo. Éste quedaba como desmayado en su aguante fabuloso y su inmejorable colocación entre que el público, sensible y consciente de lo muy bien hecho, coreaba las tandas con olés largos, profundos, de altos decibeles, al hilo mismo, en consonancia pues de la largueza de los muletazos; lástima que manchó sus cuadros al pinchar de manera múltiple hasta tener que empuñar la espada de cruceta. Tan bien estuvo que a muchos confundió y al ser arrastrado el de La Estancia, se escucharon injustificables palmas a sus despojos (Extraído de “noticiero taurino mx”).


La opinión de Adiel Armando Bolio

Juan Pablo Sánchez roza la Puerta Grande en Aguascalientes

Ya en alguna ocasión, hablábamos de que a toreros como Juan Pablo Sánchez había que disfrutarlos al verlos torear pues el aficionado queda extasiado por su forma natural, congénita, de saber torear con temple, largueza y dimensión extraordinarios. Y aunque la tarde de este viernes de feria, la del día de San Marcos, 25 de abril de 2014, fecha de la tercera corrida del serial y cuarto festejo del abono de la afamada verbena sanmarqueña, vimos como dicho torero “tocó pelo” en el primer astado de su lote, pero lo hecho en su segundo era para haberlo desorejado, fue sublime y así se apreció y degustó su quehacer en el ruedo. Quien también cortó una oreja fue el caballero en plaza estellés Pablo Hermoso de Mendoza por una labor completa y lucida al segundo astado que le tocó lidiar.

Así pues, ante la mejor entrada en lo que va de la Feria Nacional de San Marcos en su edición CLXXXVI, casi lleno en el coso Monumental en tarde bochornosa, se lidiaron dos toros para rejones de la dehesa de Julio Delgado, de buen juego. Y para la lidia a pie cinco, uno de ellos de regalo, siendo mansos y complicados. Sólo el cuarto fue el que más se dejó pero gracias a la sabiduría torera de Juan Pablo Sánchez.

El rejoneador estellés PABLO HERMOSO DE MENDOZA en su primer astado de la dehesa de Julio Delgado, sobre caballo “Churrumai”, comenzó doblándose para después clavar con facilidad y destreza dos rejones de castigo, además de torear y templar a la grupa. Luego, arriba de “Chenel”, previo ajustado toreo de costado dejó dos banderillas a una mano para hacerse aplaudir con fuerza. Más adelante, montando a “Duende”, de frente y dando el pecho del corcel colocó, después de mostrar su estupenda doma equina, otros dos palos largos a una mano. Y encima de “Machete” puso tres rehiletes cortos y mató de estocada entera y caída para ser aplaudido.

A su segundo, de nombre “Colorín”, del hierro de Julio Delgado también, cabalgando de nuevo con “Churrumai” se dobló con el astado exponiendo de más para dejar dos rejones de castigo y luego templar con la banderola y a la grupa. Sobre “Estudiante” toreó a la mínima distancia de costado para clavar dos banderillas largas a una mano y al estribo. Después, sobre “Habanero” colocó otros dos garapullos largos de la misma manera seguidos entre unos y otros de espectaculares giros en la cara del toro. Y montando a “Machete” incrustó tres banderillas cortas, templó a la grupa e hizo la suerte de “el teléfono” desde su montura. Mató al segundo viaje y se le otorgó un apéndice.

A pie, OCTAVIO GARCÍA “EL PAYO” en el primer toro que le deparó la suerte, que al igual que todos los de la lidia ordinaria fueron de la finca de La Estancia, se fue casi a porta gayola para ser arrollado e irse a las tablas para dar una larga cambiada de rodillas y de pie nada más bregar ante la mansedumbre del astado y su flojedad al ir a los caballos. Con la muleta, tras haber iniciado con pases vaciando por alto, rematando con el de la firma y el desdén, superó sobradamente lo manso del astado logrando algunas series cortas derechistas. Sin embargo, la poca colaboración del animal hizo que abreviara Octavio para matar de estocada honda y escuchar palmas.

A su segundo le paró bien en señeros lances a la verónica en tanto que con la franela le cuajó al soso y complicado estancieño una faena de gran mérito por ambos lados a través de su paciente insistencia para “robarle” materialmente los muletazos, principalmente por el pitón derecho, siendo por ahí por donde tomó rumbo su trasteo torero y de aguante verdadero, sin cortapisas. Por el otro perfil la historia fue igual, con pasajes de mucha importancia. El final fue con la diestra y metido en la cuna de los pitones, con valor y mérito evidentes, provocando la reacción inmediata de la concurrencia. Terminó de pinchazo y estocada honda, trasera y caída para ser aplaudido.

En el de regalo de la misma procedencia, nada hizo con el capote, mientras que con la muleta, teniendo enfrente un burel soso y con peligro, le puso voluntad y esfuerzo “El Payo” pues no daba mayores facilidades el enemigo. No acertó al matar y todo en aplausos de aliento.

JUAN PABLO SÁNCHEZ en el primer burel de su lote, otro manso, llamado “Más que Hermano”, sólo se limitó a bregarlo con atingencia. Su quehacer muleteril, iniciado con toreros doblones que rubricó con el señero cambio de mano por delante flexionando una pierna y de pie con el de la firma y el desdén, fue a base de estar encima del huidizo astado y gracias a su personal temple lograr una labor más que torera y empeñosa por derechazos hasta ligarlo en un palmo de terreno para terminar de efectiva estocada contraria y serle concedida una oreja.

En el segundo que le tocó en turno, veroniqueó toreramente. Buen puyazo de Héctor Cobos. Pero vino la labor de muleta de Juan Pablo, que fue toda una joya de bien torear gracias a que él, con su temple innato, supo tallar esa “piedra bruta” para poco a poco irla puliendo hasta hacer ver mejor de lo que se pensó al “socio” que terminó entregándose a la sarga atemperada, suave y cadenciosa del joven Sánchez. Fue una brillante faena y ejemplo del saber esperar para en el momento preciso correr la mano derecha con ritmo, clase y calidad, mandando de verdad, de aquí hasta allá. Su toreo fue sedeño y aterciopelado, buscando siempre la cuidadosa manera de que el toro se convenciera de que ante él estaba el torero hecho temple. Y así, bajo las notas musicales de “Pelea de Gallos”, las que como cascadas bajaron por su cauce natural hasta la arena sanmarqueña, Juan Pablo Sánchez, porque así se llama el temple, sinónimo de arte y esplendor, adornó su obra con pinceladas como la vitolina, el de trinchera, el toreo en redondo sin chabacanerías y hasta el pase de Toledo con aires arrucistas, además de los cambiados por la espalda, ligando todo en un palmo de terreno, sin dejar de mencionar sus naturales de antología, así como más derechazos sin enmendar el terreno. Ya habíamos visto torear a Juan Pablo Sánchez y sólo faltaba la rúbrica, la espada, pero falló y todo quedó en una salida al tercio con mucha fuerza cuando pudo haber obtenido el triunfo grande. No hubo corte de apéndices en este toro pero la gente salió hablando de la faena de este torero sensacional.

FICHA: Aguascalientes. Feria Nacional de San Marcos. Tercera corrida. Viernes 25 de abril de 2014.  Coso Monumental. Entrada: Casi lleno en tarde bochornosa. Dos toros para rejones de Julio Delgado, que dieron buen juego y, cinco de La Estancia para la lidia a pie, siendo uno de regalo, que resultaron mansos y complicados. Sólo el cuarto fue el que más se dejó torear pero gracias a su lidiador. El rejoneador navarro Pablo Hermoso de Mendoza: Palmas y una oreja. A pie, Octavio García “El Payo”: Palmas, palmas y palmas en el de regalo. Juan Pablo Sánchez: Una oreja y al tercio con mucha fuerza. El picador Héctor Cobos se hizo ovacionar en el cuarto de la lidia a pie. Incidentes: Después del paseíllo la Academia Taurina Municipal de Aguascalientes le entregó un reconocimiento a Pablo Hermoso de Mendoza

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