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5ª de Feria de San Marcos en Aguascalientes (México). Otro toreo impacto de Joselito Adame

El edificio tauromáquico Monumental de Aguascalientes, que acariciara los tres cuartos de su amplio aforo, este sábado 26 de abril de 2014,  fue nuevamente el que acogió el paso de un Joselito Adame que llegó a devastar el tradicional serial taurino, la Feria del evangelista Marcos.

Las virtudes naturales, adquiridas y/o desarrolladas que firmó en su anterior comparecencia, las reeditó con la fuerza del mar y la macices del acero. Sitio, recursos, dominio, confianza, seguridad en sí mismo y disposición, volvieron a impactar cual ola potente que nadie parece detener. Torero, simplemente, uno que tiene proyecto personal con aspiraciones internacionales. Y sabe ya andarles a los toros, algo que muy pocos han logrado y maneja todas las partes de la muleta.

En el apartado ganadero, el amo Alberto Bailleres, de sus dehesas, hizo reunir una mezcla tremenda de reses con diverso tipo. Aunque anunciada Begoña, al anillo salieron ejemplares también de San Miguel de Mimiahuápam (segundo, tercero, cuarto y sexto) conjuntando semejante partida en la que hubo de todo, desde el impresentable primero –pitado al aparecer en el ruedo-, pasando por el horrible de hechuras hasta los bien cortados, como el cuarto, al que absurdamente se le dio el arrastre lento, esto seguro para no hacer quedar mal al empresario. Pero la realidad fue que el encierro manseó de modo general y su presencia global no fue rotunda. Parece que no podemos aún ser completos.

Un par de lances hondos le ejecutó Morante de la Puebla (pitos, pitos tras aviso y pitos, unido esto a la bronca entre la que se desapareció del coso), y fue al torillo insignificante aquel primero de la tarde; el aire no admitió más. En el folleto muletero se dio indeciso. Para acomodo de su inadmisible actitud, le favoreció la sosería del bicorne y las ligeras ráfagas de “Barbas de Oro”, optando por cortar las acciones mediocremente empleando el arma, esto ya entre el coraje de la mayoría. De nueva cuenta soltaron otro descastado burel, el tercero, y ello fue muy bien al proyecto del sevillano, el de fingir que hacía la lucha en exhibir su tauromaquia y engranar otro fracaso, de esos que irritan al cotarro. Su pésima forma de plantear la suerte suprema acabó por desamarrar los demonios de la ira del pagador público. Y por si alguien dudara de que salió presto a consolidar un petardo redondo, se desentendió totalmente de la lidia de su tercer adversario, quinto de la tarde; primero endosándoselo al varilarguero, que le hundió la vara bien, bonito y abusivamente, y luego armando la muleta con una fingida desconfianza que provocó un coro vergonzoso. Con la espada… más desatinos.

Más feo que azotar al Galileo en Viernes Santo fue el segundo, y aunque soseó desde su desagradable presencia en el nimbo, en el quite se inflamó Joselito Adame (palmas, dos orejas y palmas tras petición) con unas chicuelinas poderosas, justo en el eje del escenario. Para cualquier otro espada, quizás el desalmado ungulado habría pasado inédito, pero no para esta nueva real figura, que desenvolvió su convincente y convencida tauromaquia y sacó provecho del astado, como haciendo florecer un páramo y quedando muy por arriba de él, al que obligó a pasar por ambos lados y al que despeñó de una estocada tendida en la suerte de recibir y un descabello, luego de pinchar.

Joselito Adame con el cuarto de la tarde, contraviniendo la “razón” y las consecuencias lógicas del viento, tras un par de largas de rodillas unido al tablero, buriló una completísima muestra capotera, iniciando con lances formales, llevando al adversario a varas según Pepe Ortiz, realizando un auténtico quite y no cerrando su variado hacer sino hasta esculpir pintureras zapopinas. Cuando hay en el albero un torero preparado y dispuesto a cobrar éxitos en cuanta tarde se le proponga, no existe aire que destanteé las cosas, ni toro soso, como fue el caso, que se resista. Su trasteo, en el que se la rifó con inteligencia, paró al cotarro. Ya desplegada la bandera de su concepto, se arrojó con verdad sobre el morrillo y dejó sepultada la espada en sitio caído pero efectivo, para las dos orejas.

Sobrado de torería, Joselito Adame se apersonó para lidiar al sexto. Las preferencias del público, en inclinación congruente, estaban hacia él y en contra de su indolente alternante. Iniciada la faena sentado en el estribo, se incorporó para hacerle tal faena salpicada de pases bien marcados y sobre ambos lados. Aquello giraba en un trance emocional muy intenso. Su círculo de energía está iluminado y es impresionante. Cuando hubo de aguantar, lo hizo hasta hacer desaparecer las distancias entre sus muslos y los diamantes del antagonista; éstos acariciaron el brocado de su taleguilla entre que este joven fresco y compacto en todos sus perfiles, tomaba espíritu de estatua viviente. No movió ni el corazón. Otra oreja de muchos quilates estaba ganada, sin embargo pinchó antes de que llegara una estocada pasada (Extraído de “noticiero taurino mx”).


La opinión de Adiel Armando Bolio.

Viva Aguascalientes. Viva Joselito Adame que vuelve a salir a hombros

Se llevó a cabo la 4ª Corrida de la Feria de San Marcos, en una tarde con ráfagas de viento en la Monumental de Aguascalientes que registró más de tres cuartos de aforo en un festejo en la que el diestro Joselito Adame ha estado de nuevo en plan grande.

Que afortunados somos quienes hemos tenido o tenemos la oportunidad de ver y ser testigos fieles del forjamiento de una figura del toreo, de poder constatar como desde sus inicios se fue marcando metas a corto, mediano y largo plazo, mismas que venciendo toda prueba, salvando cada escollo y superando los imponderables que se le van presentando en el devenir de su trayectoria taurina, llega por fin a ese anhelo, a ese sueño que, gracias a su vocación y valor toreros, se cristaliza y lo hace toda una realidad.

Así ha sido la carrera de Joselito Adame desde becerrista, llena de todo, de lo bueno y de lo malo, y que gracias a su sabiduría, la que le ha dado el tiempo y la experiencia, a sus 25 años edad, la edad buena de los matadores de toros, ha solventado cualquier cosa para llegar hasta donde está ahora, hecho toda una figura del toreo, sitio precisamente que la tarde de este sábado 26 de abril de 2014, en la cuarta corrida de toros y quinto festejo del abono de la Feria Nacional de Marcos, reafirmó con letras mayúsculas por si había alguna duda, cortando dos orejas y por ello ligar su segunda salida en hombros en la afamada verbena sanmarqueña. Lo volvió a hacer, ahora don Joselito Adame.

Así pues, ante otro casi lleno en el coso Monumental en tarde de agradable clima, aunque con algunas nubes y viento, se lidiaron cuatro toros de la dehesa de San Miguel de Mimiahuápam, siendo de regular juego el cuarto y el sexto; el segundo también pero terminando mal y el tercero resultó difícil. Y dos de la finca de Begoña, el primero de regular a complicado y el quinto difícil.

El espada andaluz JOSÉ ANTONIO “MORANTE DE LA PUEBLA” en el toro que abrió el festejo, de la finca de Begoña, lanceó brevemente a pies juntos y remató mejor con media verónica. Con la muleta, tras un inicio a base de pases de tanteo, rematando son soberbio trincherazo aunque aprovechando el viaje del burel, logró algunos naturales y se acabó la historia. No hubo acomodo ni distancia con el astado deslucido. Decidió abreviar para acabar de pinchazo y estocada honda atravesada, además de descabello para ser pitado.

A su segundo, de San Miguel de Mimiahuápam, por las molestias del viento, no pudo hacer nada con el capote. En tanto, su quehacer con la franela, con un astado soso y parado, aunque lo intentó nunca logró acomodarse, sobre todo por el perfil diestro y así, entre protestas, entró a matar para dejar cuatro pinchazos y media estocada caída, siendo abroncado tras recibir un aviso.

En su tercero, de Begoña, se dejó ver empeñoso con el capote pero con la sarga, a un toro muy parado, lo quiso torear aquí, allá y acullá pero sin lograr nada en medio del descontento general. Y por si fuera poco, ya con la bronca encima, se dio a pinchar en dos ocasiones y dejar la estocada. Fuerte bronca y desaprobación por completo.

El diestro aquicalidense JOSELITO ADAME en el primer ejemplar de su lote, de la dehesa de San Miguel de Mimiahuápam, logró veroniquear con prestancia de manera corta y quitar por chicuelinas ajustadas en el centro del redondel. Su labor de muleta la comenzó vaciando por alto, dándole aire al astado no muy colaborador para después a base de sobarlo y estudiarlo realizarle una científica faena de mucha capacidad, sobre todo por el pitón derecho, encelándolo siempre para que respondiera a la mandona sarga de Adame. Intercaló adornos de mucha valía torera, como pases de trinchera, desdenes y los de la firma, además de los de pecho, todo muy reunido y con expuesto oficio. Abrochó la faena con ayudados por alto para matar de pinchazo al querer hacer la suerte recibiendo y acertando en el segundo intento con estocada tendida y desprendida, además de descabello para ser ovacionado.

En su segundo, llamado “Siempre Juntos”, también de San Miguel de Mimiahuápam, instrumentó dos largas cambiadas cerrado tablas y de pie lo veroniqueó a pies juntos de manera ceñida y artística. Lo llevó al caballo por tapatías y tras la buena vara de Mauro Prado quitó Joselito vistosamente por zapopinas para rematar con el manguerazo de Villalta. Con la tela escarlata, además de aguantar y dominar al viento, comenzó en los medios con ayudados por alto, el de pecho y un pase desdeñoso y torero para seguir con un trasteo pleno de seguridad en sí mismo y en su tauromaquia, la que desarrolló por los dos pitones, alcanzando momentos de mucha calidad y clase. Interpretó el toreo en redondo a través de la girondina y la dosantina, además de sacarle muletazos lentos y metido entre los pitones con la mano diestra y en un palmo de terreno haciendo levantar a la gente de sus asientos y escuchando los gritos de ¡torero! Finiquitó su brillante faena de estocada desprendida volcándose sobre el morrillo para recibir dos apéndices, mismos que lució en una clamorosa vuelta al ruedo bajo las notas musicales de la emblemática “Pelea de Gallos”.

Y al que cerró la función, de San Miguel de Mimiahuápam, lo recibió en tablas con un lance soltando una punta del capote y después veroniqueó con voluntad a pesar del viento. Buena vara de José Isabel Prado para entonces Adame quitar por verónicas a pies juntos. Su postrera labor de muleta, plenamente apoderado de la escena y cautivando a la gente, la comenzó sentado en el estribo con pases por alto y de pie igual agarrándose de las tablas para luego salir de ahí hacía el tercio caminándole garbosa y toreramente endilgándole un pase de la firma que fue un portento, digno de un óleo del maestro Pancho Flores, y el del desprecio con evidente desparpajo del torero. Vinieron entonces sus poderosas series derechistas, sobradas de técnica e inmaculado trazo. Sonó en las alturas “Pelea de Gallos” a petición del maestro que estaba dictando cátedra en la arena, lo que lo motivó, a base de insistir, a regalarnos su toreo natural, ayudado y no, con evidente relajamiento, coronando todo con un afarolado seguido del forzado de pecho. Pero vino la parte que puso “chinita” la piel de los aficionados, la del Joselito Adame machacón y valiente. Derechazos de gran mérito ligó, pisando terrenos comprometidos y jugándose la vida de verdad, sin cuentos, encelaba con sus muslos las embestidas ya muy cortas del astado para arrancarle los muletazos y después de cada uno ellos el público explotaba de júbilo en reconocimiento a toda la inspiración torera de Joselito Adame y concediéndole toda la veracidad a su condición de figura del toreo. Todo estaba hecho y con la espada no llegó a rubricar la faena. Sin embargo, la salida por la Puerta Grande ya estaba ganada y tras una gran ovación fue izado en hombros para ser paseado entre vítores y palmas.

FICHA: Aguascalientes. Cuarta corrida. Feria Nacional de San Marcos. Coso Monumental. Entrada: Casi lleno en tarde agradable de clima, con algunas nubes y viento. Cuatro toros de San Miguel de Mimiahuápam, siendo regulares el cuarto y el sexto; el segundo también pero terminando mal y el tercero difícil. Y dos de Begoña, el primero de regular a complicado y el quinto difícil. El sevillano José Antonio “Morante de la Puebla”: Pitos, bronca tras un aviso y bronca. Joselito Adame: Ovación, dos orejas y ovación, con salida en hombros. Los picadores Mauro Prado en el cuarto y José Isabel Prado en el sexto se hicieron ovacionar por sus buenos puyazos.

 

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