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3ª de Feria en Sevilla. Solamente valieron los toros de Javier Jiménez que cortó una oreja

Una en gran parte decepcionante e insufrible corrida de Juan Pedro Domecq, falta de fuerza y de raza, echó por tierra la primera tarde de reaparición de Enrique Ponce que tuvo el peor lote. El Cid también fue víctima de lo mismo. Únicamente tuvo suerte y por partida doble el nuevo doctor, Javier Jiménez, que anduvo bien pero muy verde. Por puro paisanaje, cortó la única de la tarde del el mejor toro, que fue el sobrero que cerró el festejo

Sevilla. Plaza de la Real Maestranza. Sábado 3 de mayo de 2014. Tercera de feria. Tarde veraniega con brisa y más de tres cuartos de entrada.

Siete toros de Juan Pedro Domecq incluido el sobrero que reemplazó al sexto, devuelto por su extrema blandura. Muy bien presentados aunque algunos demasiado grandes y varios de pelaje. Salvo el primero, que resistió toda la lidia, todos nobles aunque muy deslucidos por faltos de fuerza y de raza con la excepción del sobrero. Muy noble aunque algo flojo el primero. Enseguida rejado por completo el segundo. Noble aunque sosísimo y pronto acabado el cuarto. Noble aunque muy a menos el quinto. Casi lo mismo el quinto. Excelente el sobrero.

Enrique Ponce (plomo y oro): Pinchazo hondo y dos  descabellos, silencio. Estoconazo caído, silencio.

El Cid (turmalina y oro): Estocada trasera tendida, silencio. Dos pinchazos y estocada, silencio.

Tomó la alternativa Javier Jiménez (blanco y oro): Espadazo envainado, pinchazo y estoconazo, palmas con saludos. Pinchazo y estocada muy trasera, oreja localista.

Como podrán imaginar los lectores, la tarde de ayer en Sevilla tuvo como principal y gran protagonista a Enrique Ponce, no solo porque reapareció tras su gravísimo percance de Fallas, tan rápida como felizmente superado gracias a los médicos que sucesivamente le tuvieron en sus manos, también por el enorme esfuerzo del gran torero, empeñado en volver a los ruedos cuanto antes y hacerlo, además, en un escenario de la máxima categoría y prestigio.

De lo que ocurrió, tanto por lo que respecta a Ponce como a El Cid y al doctorado, Javier Jiménez, escribiremos a continuación. Pero lo que más bullía en las mentes de todo el público antes de comenzar el festejo fue que a Enrique le acompañara la suerte con sus toros. Sobre todo a él con todos los respetos para sus compañeros de terna. Pocas veces en mi larga vida de aficionado he visto tanta esperanza e ilusión generalmente compartidas.

La plaza de La Real Maestranza no ha sido precisamente generosa ni fácil con y para el valenciano. Incluso a pesar de que en el incomparable marco tuvo lugar quizá el triunfo más importante de su vida sin haber cortado ninguna oreja por sus pertinaces fallos con la espada. Única mácula que siempre acompañó a Enrique aunque también hubo periodos y rachas de gran estoqueador. Si Ponce hubiera tenido un tranquillo como tantos para matar efectivamente con frecuencia, el número de sus inalcanzables éxitos en todo el mundo se hubieran multiplicado por tres en cantidad de trofeos y en salidas a hombros. Aquella tarde frente a muy serios y encastados toros de Zalduendo, rindió a sus pies al público que abarrotaba la real plaza. Con ese imborrable recuerdo acudimos a verlo de nuevo y como nuevo a sus 42 años de edad y a los 25 ininterrumpidos de alternativa. En correspondencia a lo dicho, nada más terminar el paseíllo los espectadores tributaron una estruendosa ovación al gran torero. Tras saludar mientras duraron las palmas, obligó señorialmente  a sus compañeros para que compartieran el homenaje con él.

Podría favorecerle el juego de sus toros o no. Podría triunfar o no si la suerte se le pusiera absolutamente en contra como tantas veces. Pero lo que nadie podrá nunca negarle es el gran gesto, la enorme y ejemplar lección de torear de nuevo en Sevilla – llevaba dos años sin venir – con un sentido de la responsabilidad, del profesionalismo y del señorío toreros pocas veces visto en los últimos 50 años. Desgraciadamente, ninguno de sus dos toros le dio apenas opción de mostrarse en maestro y fácil. Fue una pena. Vayamo por delante con lo que hizo el valenciano.

Un burraco ensabanado de pelo fue el segundo toro. Echó las manos por delante y salió suelto de único lance lucido que pudo dar. Muy distraído, costó llevarlo al caballo hasta ser bien colocado por el matador. Peleó cumplidor con ruidito de estribos. Le aliviaron el segundo puyazo. Antes se había mostrado noblón en la brega. Distraída su movilidad en banderillas que expresó finalmente galopando. Devolución de trastos y al toro con la muleta. Comenzó con tres trincherazos zurdos, cambio de mano y de pecho. Pero, ay, se rajó por completo el animal tras un primer derechazo. Ponce dio tres más al hilo de la huida del toro. Tras cambiar de espada, el animal se puso difícil para entrarlo a matar. Pinchazo hondo trasero y dos descabellos seguidos por el desencanto. El toro no había valido para nada. Fue pitado en el arrastre.

La corrida había transcurrido muy a la baja por la falta de fuerza y de raza del ganado. ¿También el quinto? Castaño y muy veloz de salida. Muy bien Ponce con el capote en el saludo por verónicas. Y noble el animal. Precioso recorte de Ponce para dejarlo ante el caballo. Apenas fue castigado en los dos encuentros. Mejor así de cara a la faena. Lidia adecuada para el caso, pues. Muy bien Mariano de la Viña y Emilio Fernández en palos. Y brindis de Ponce al público. Voltereta del toro en el tercer muletazo por bajo. De menos a más por redondos pero el toro sin fuerza. Lo acusó al bajarle la mano Enrique. Más a media altura con temple y relajo. Bien al natural sin que el toro repitiera ni una vez. La correcta faena resultó fría por la sosería del burel y su embestir alto, sin profundidad alguna. No rompió casi nunca. Inútil insistir. Tampoco este bello ejemplar valió la pena. Estocada caída. Silencio.

Bonito el castaño tercero. No quiso pelea de salida. Muy suelto de todo. Menos de los buenos lances de El Cid que recetó en los medios. Pero, acto seguido, blandeó ostensiblemente el animal. Alegre en el primer y muy ligero puyazo. Somero quite de El Cid. Simulado el segundo encuentro con el equino. Le ahorraron casi todo en el intento de que durara más que el tercero. Valiente Pirri en palos. Manuel Jesús brindó a Ponce una faena que planteó acertadamente en los medios con la derecha citando a distancia en cada ronda. La primera mejor que la segunda con el toro a menos por momentos. Decentemente al natural aunque sin poder estar a gusto por completo. Fue sorprendido un par de veces y El Cid se quitó en sendos respingos. Lamentablemente, el animal terminó echándose por evidente falta de raza y de fuerza. Una pena.

A un servidor se le hace cuesta arriba seguir escribiendo en tardes tan decepcionantes cuando los toros salen como los de ayer. Dicen que no hay quinto malo. Hermosote animal sin fuerza, renqueante y amenazando “lluvia”… Sosos lances de El Cid. ¿Cómo no iban a ser sosos con este animal? No lo fue en varas al romanear en el primer puyazo. Liviandad en el segundo.  Cara de circunstancias de El Cid mientras lo banderilleaban. Al menos vimos parear muy bien a El Alcalareño. Ovación de gala. Tardo, con medios viajes y muy blando el animal. Otro querer sin respuestas del toro. Estimables aunque por nada emotivos los muletazos que prodigó El Cid. La gente se hartó y empezó a palmotear con ritmo de tango. En estas, se oyó una voz desde sol: “!!Y el año que viene, otra corrida de Juan Pedro¡¡”. Fue aplaudida.

Ayer, como tantas y tantas veces Enrique Ponce, dio la alternativa a un joven nacido en Espartinas, Javier Jiménez, que aprendió a torear con los Espartaco padre e hijo nada menos. Gran compromiso por la cercanía a quien fue gran figura durante muchos años – siete mandando – y ser doctorado por quien sigue siendo el rey. Como corresponde, mató el primer toro de la tarde. Negro de pelo y no sobrado de fuerza. El toricantano no pudo lucirse en el recibo de capa. Pero sí tras el primer puyazo en un firmísimo quite por tafalleras y sabrosos lances para dejar al toro ante el caballo por segunda vez. Acudió de largo y le cuidaron. Era muy noble. Ponce quitó luego por delantales y media. Y el que iba a ser nuevo doctor, replicó por chicuelinas no del todo cuajadas porque el animal acusó el largo tercio. No debió hacerlo Javier. Cubierto el tercio de banderillas sin nada que resaltar y una vez celebrada la ceremonia del doctorado – largo el parlamento del padrino, inició muy bien la faena con pases por alto con la derecha a pies juntos, un par de redondos y cambio de mano ligado al de pecho. El toro, aunque un poquito tardo, respondió estupendamente. No mejoró la cosa después, de nuevo con la derecha, pero sí al natural aunque con más entusiasmo que templanza. Mejor el toro que el torero, dicho sea en honor a la verdad aunque, de seguido, se rajó. El final resultó algo sucio y deslavazado. Disculpémosle por su verdor. Atravesó al toro con un espadazo envainado, seguido de pinchazos y una buena estocada. Paciencia. Le quedaba el sexto.

Suelto en el capote, pero suelto yéndose al arenal. Y noble como todos pero como todos sin fuerza salvo el primero que medio se libró de la quema. La gente, muy enfadada, pidió su devolución. Accedió el palco. Y otro de Juan Pedro,  el sobrero. Se dejó torear con el capote en vistosos lances de Jiménez. Aparente trancazo del piquero en su primera intervención sin meter las cuerdas. Casi igual la segunda. Bien Liti en palos. Este animal pareció que iba a ser mucho mejor en la muleta que sus hermanos anteriores. Y así fue. Nos alegramos por el muchacho que pudo muletear bajando la mano y, por tanto, transmitiendo bastante. Hasta sonó la música por única vez en las faenas de muleta. Lo que era menester es que aprovechara la gran oportunidad. Lo consiguió aunque no pocos pensamos en lo que hubiera hecho Ponce con este toro. Inevitable la maldad. Lo consiguió digo, aunque no a la altura requerida. Normal. Pese a pinchar antes de agarrar un espadazo, le pidieron y concedieron una oreja localista.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

7 Resultados

  1. Chris Brant dice:

    “En estas, se oyó una voz desde sol: “!!Y el año que viene, otra corrida de Juan Pedro¡¡”. Fue aplaudida.” No es la primera vez que se oye esto en La Maestranza. Me hubiera gustado presenciar los tres compromisos fuertes que EP tiene estos días entre Sevilla y Madrid, pero me he visto obligado a renunciar a uno de ellos. Opté por no ir hoy, ya que desde hace años, estoy harto de ver que, con suerte, sale un toro entre seis con posibilidades. Dicho lo cual, jamas olvidaré la faena de Enrique a un “Juamppedro” hace cinco años en Málaga, donde solo la mala afición del Presidente, sin duda enfermo de “Tomasitis” ( JT actuaba el dia siguiente), le privó de cortar un rabo.
    Lo dicho:!!Y el año que viene, otra corrida de Juan Pedro¡¡”
    La buena y mas importante noticia ha sido aparentemente plena recuperación del Maestro.

  2. Tomeno dice:

    Sin duda lo mejor es la recuperación de Enrique Ponce, y la alternativa de Javier Jiménez que es un torero que se ha hecho a la antigua. Se ha forjado durante 4 años de novilleros, pasando y triunfando por las plazas de 1ª. Veremos su evolución, porque creo que puede funcionar. Lo peor es la entrada, menos de 3/4 un sábado de preferia, con Ponce-Cid y la alternativa de un sevillano de Espartinas no lo recuerdan ni los más viejos del lugar. Hay que recordar que hasta hace dos años, un Viernes y Sábado de preferia eran ya días de reventón. E incluso hace 4-5 años, ya se llenaba el Jueves con los Victorinos y el Cid.

  3. franmmartin dice:

    Gesto no creo que sea hacer el paseíllo en la Maestranza.Gesto es salir con una corrida de toros en los chiqueros.
    Tan buen y veterano crítico como el propietario de éste rincón,debe saber de sobra que salir con Juan Pedro son ganas de tomar el pelo.Y eso ciñendonos solo a la estadística,sin meternos en berenjenales de toro artista y demás cretinadas.
    Naturalmente que un torero tan veterano como Ponce, sabe todavía mejor del asunto.Por eso el gesto queda reducido a hacer el paseíllo.Parece que la actuación de un torero contratado por una Empresa ganando sus buenos dineros y con toretes escogidos es un acto de valor inigualable.
    Se puede ser partidario de quien sea y tener benevolencia con ese quien sea, pero si yambos y ditirambos ,porque hoy todo se sabe.
    Le deseo lo mejor a Ponce y sobre todo, críticas más realistas,porque lo otro le hace un flaco favor ante los aficionados (ahora malditos) a esto de los toros.
    Gracias por su generosidad al ceder espacio a otras opiniones.

  4. Mario dice:

    Tomeno, la entrada es la que se esperaba dada la situación- Y su memoria falla: el dia del indulto de Arrojado en 2011 un sabado de preferia (con Aparicio, Manzanares y Morante) no se colgó el “no hay billete” y sobraba papel (y la crisis no apretaba como ahora). El problema es si los que pasaron por taquilla este sabado volverán después de este petardo

  5. Enrique Trigo dice:

    Fui ayer su vecino de abajo en el coso de la Maestranza, encantado con sus comentarios y su saber de tauromaquia que lástima haya tenido usted otro vecino inmediatamente atraz mal educado y entorpeciendo sus comentarios., ojalá nos encontremos otra vez para poder aprender de este bello arte. Un abrazo

  6. Tomeno dice:

    Mario, el día del insulto de “Arrojado” la plaza estaba llena. Estaba yo allí, y no se veía hueco ni calvas ninguna. ¿Que me puedes decir que faltaban 30 entradas? pues no se. Pero lleno estaba. Nada que ver, con este sábado dónde la entrada no llegaba ni a 3/4. ¿Que era la esperada? Pues sí. Pues Ponce, quieras o no ha perdido mucho tirón en taquilla, por otra cosa, normal tras 25 años. El Cid casi nunca ha tenido tirón, y el toricantano pues la gente de su pueblo. Ahora bien, ¿Es normal que en la 2ª plaza del mundo, en un puente largo, con la ciudad llena de turistas y con una población de Sevilla y toda su zona de influencia con 1 millón de habitantes, no se llene la plaza? A mí, me parece preocupante. Sevilla, haciendo las cosas bien, debería ser de lleno diario. Y más en una feria tan corta. Y lo peor ya no es la taquilla, es el ambiente tan poco taurino de la ciudad, el poco ambiente en los restaurantes….

  7. Mario dice:

    Que no se colgase el “no hay billete” ese 30 de abril 2011 (un sabado de puente igual que este) para ver esa historica tarde (compré buenas entradas a su precio) fué para mi más preocupante de de los 3/4 de este sabado (o quizás no hay que preocuparse mucho)

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