11ª de Feria de San Marcos en Aguascalientes (México). El Juli y El Payo son paseados en hombros

La novena corrida de toros y undécimo festejo del abono de la CLXXXVI Feria Nacional de San Marcos de Aguascalientes, en su Monumental con capacidad para casi 14 mil espectadores, no necesitó de restricciones a la prensa y al público para montar un festejo mayor VIP, al contrario, dentro de su propio devenir ferial, en su parte taurina, la afamada verbena ya ha roto a espléndida, tras ligar dos llenos este viernes y sábado, y con resultados triunfales que sin duda se quedarán en la memoria de los aficionados de varias partes del país, del extranjero y locales. Así que tocó este sábado 3 de mayo de 2014 a la tercia anunciada que se encargara de cautivar la atención del público y vaya que lo logró pues hubo éxito y drama. Hubo toros buenos y diestros que se entregaron en el ruedo, dando un espectáculo digno y muy taurino. Fueron las actuaciones del madrileño Julián López El Juli y del queretano Octavio García El Payo, quienes cortaron respectivamente tres y dos orejas para ser izados en hombros al finalizar la función, en tanto que el defeño Eulalio López Zotoluco malogró un gran trasteo, además de sufrir una golpiza y resultar con una costilla fracturada. De esta manera, ante un lleno en tarde de cielo despejado, se lidiaron toros de la dehesa de Montecristo, siendo muy bueno el corrido en tercer lugar, que mereció la vuelta al ruedo; además del segundo y la primera reserva, sustituto del cuarto que se lesionó el pitón izquierdo, ambos de arrastre lento. Los demás presentaron complicaciones.

El distritense EULALIO LÓPEZ “ZOTOLUCO” en el toro que abrió plaza, además de bregar, lanceó bien a la verónica y al salir de la suerte de varas fue enfrontilado y arrollado de fea manera, dejándolo maltrecho y resultando de acuerdo al Parte Médico, con “Fractura de arco costal izquierdo 7ª y 8ª, alineadas, cerradas”. Así pues, con la muleta, tras doblarse con el complicado astado, le peleó el diestro hasta lograr “robarle” derechazos de mucho valor y mérito. No hubo entonces más “tela de donde cortar” para que matara de estocada entera y cuatro golpes de descabello, aunque el burel dobló solo para escuchar algunas palmas. A su segundo, luego de ser atendido, salió infiltrado de la enfermería para estar empeñoso con el capote. Más adelante, el toro resbaló, cayó mal y se lesionó el pitón izquierdo por lo que fue regresado a los corrales y en su lugar salió la primera reserva de la misma dehesa titular, “Bandolero” de nombre, al que Zotoluco le dio una larga cambiada de rodillas cerrado en tablas para de pie veroniquear con soltura. Su labor con la pañosa tuvo como preámbulo su toreo por alto de hinojos cerrado en los tableros para luego de pie caminarle suavemente a los medios y ligar estupendos naturales y derechazos en varias series, intercalando adornos como el molinete, el trincherazo y el desdén en un alarde de vergüenza y pundonor, además de defender su sitio de figura en México a sangre y fuego. Más naturales de magnífica factura y derechazos en el mismo tenor ya con las acompañantes notas musicales de “Pelea de Gallos”. Toda esa capacidad torera le permitió hacer el toreo en redondo y en exposición al natural. Sin duda, una gran faena  con planteamiento derechista de mucha raza. Terminó de estocada caída que atravesó y dos golpes de descabello para ser ovacionado en el tercio y al toro dársele arrastre lento a sus despojos. Finalmente, Zotoluco tuvo que retirarse de la plaza para hacerse estudios radiográficos del costado izquierdo.

En el primer astado de su lote, llamado “Colorín”, el ibérico JULIÁN LÓPEZ “EL JULI” se dejó ver en brillantes lances a la verónica que remató con bella media para luego quitar vistosa y toreramente por zapopinas. Con la sarga comenzó vaciando por alto y el desdén para de inmediato darse a la tarea de ligar varias series derechistas en las que extendía el brazo para darle una mayor dimensión al muletazo. Por naturales le echó oficio pero fue por el pitón diestro por donde le dio seguimiento a su quehacer magistral, intercalando adornos de mucho arte. Volvió a la carga por el lado zurdo con mucha disposición y poder, en tanto que por el derecho, en un palmo de terreno engarzó momentos de indudable dominio de la res, así como hacer el toreo circular. Manoletinas para abrochar el trasteo y matar de estocada trasera y efectiva cobrando El Juli dos merecidos apéndices y el toro tuvo  arrastre lento a sus restos.

En su segundo, “Rebocero”, El Juli le echó empeño con el capote y mejor quitó por chicuelinas en el centro del redondel. Con la franela, habiendo empezado con doblones y un trincherazo, cuajó básicamente una faena derechista a un ejemplar nada fácil y sí de mucho mérito. Tuvo su capítulo por naturales en los que la voluntad y el torerismo fueron fundamentales para salir airoso. Expuso de verdad por el pitón derecho para conseguir momentos de gran calidad e importancia, todo logrado en un palmo de terreno y con brillante reunión. Y como figura del toreo que es a nivel mundial, El Juli no se quedó con las ganas y a base de meterse entre los pitones le arrebató naturales de extrema valentía. Ya en ese tenor, también lo hizo por el derecho, jugándose la existencia y cuajando una faena inverosímil. El Juli acabó de pinchazo y estocada contraria para ser premiado entre gritos de ¡torero! con una valiosa oreja.

El queretano OCTAVIO GARCÍA “EL PAYO” en el primer ejemplar que le tocó en suerte, de nombre “Trojano”, veroniqueó con buen gusto. Buena vara del picador Salomón Azpeitia seguido de una faena de muleta de Octavio a base de un comienzo de tres cambiados por la espalda, los de pecho y el desdén, en el centro del ruedo continuando con temple, arte y mando en varias series por el perfil diestro. Se pasó el engaño a la mano izquierda y por ahí largó tela de impecable aroma a yerbabuena, muy reunido. Hizo una pausa, pegó el trincherazo e hiló derechazos en más series sensacionales y disfrutando el torero su quehacer y al gran toro. La faena fue larga y yendo a más siempre. Vino el toreo en redondo sin mucha limpieza y hasta que no rectificó, lo logró cuajar gracias a la nobleza del “socio”. Adornos para cerrar el trasteo y mató de certera estocada, obteniendo por ello las dos orejas, recorriendo El Payo el anillo acompañado del ganadero Germán Mercado Lamm, y la vuelta al ruedo a los restos del astado.

Y en el que cerró el festejo El Payo se mostró valiente con el capote. Su quehacer muleteril a un ejemplar nada fácil, con muchas complicaciones, a base de estarlo “sobando” y de estar encima de su antagonista logró sacarle muletazos por el lado derecho de mucha valía, sobre todo cuando le dio las tablas al Montecristo.  El público le supo reconocer sus enormes deseos por agradar y por desgracia falló al matar para que todo quedará en una fuerte ovación, previa a su clamorosa salida en hombros junto con Julián López El Juli.

FICHA: AGUASCALIENTES. Feria Nacional de San Marcos. Sábado 3 de mayo de 2014. Novena corrida y undécimo festejo del abono. Coso Monumental. Entrada: Lleno en tarde de cielo despejado. Toros de Montecristo, siendo muy bueno el tercero para El Payo, con vuelta al ruedo; además del segundo y la primera reserva, sustituto del cuarto que se lesionó el pitón izquierdo, ambos de arrastre lento. Los demás presentaron complicaciones. Eulalio López “Zotoluco”: Palmas y al tercio. El español Julián López “El Juli”: Dos orejas y una oreja. Octavio García “El Payo”: Dos orejas y ovación. Al final, “El Juli” y “El Payo” salieron en hombros de la plaza. Buena vara del picador Salomón Azpeitia al tercero. (Extraído de “suerte matador”).

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La opinión de Sergio Martín del Campo

Dos arrastres lentos y cinco apéndices para El Juli y El Payo

Ayer sábado 3 de mayo de 2014, cuando la hora de que el rey de los astros inicia su descenso, allá, atrás del cuerpo inerte y peñascoso del “Cerro del Muerto”, se dio en el coso Monumental de Aguascalientes, que anotó un lleno sin apretujones, la onceava función del serial del evangelista Marcos. Montecristo fue la dehesa que puso el ganado; un encierro difícil de dictaminar, al haber salido a la arena reses de diferentes cuajos, pintas, cuernas y morfología. Bravura y nobleza, dos energías complejas de mezclar y equilibrar. Se interpone una dura rambla para que los criadores de lidia lleguen a ello. La presencia, el buen aspecto físico que debe tener un toro de casta es otro elemento casi de alquimia que debería ir unido en forja rara a esa calidad de casta. Pocos lo logran; toros cabales, de trapío intachable, bravos, nobles y de buen estilo, salen muy poco en los redondeles del mundo.   Alguno o algunos ayer tal vez debieron ser rechazados, no obstante se reseñaron tres bravos y nobles: segundo, “Colorín”, No. 2 de 504 kilos para El Juli, que ganó la pleitesía del arrastre lento; tercero, “Trojano” de nombre, No. 102, con 498 kilos, para El Payo, halagados con la vuelta al redondel sus restos; y el cuarto bis, para Zotoluco, también arrastrado lentamente hacia el desolladero, y el que más adelante describo sus generales. Incluso tras la faena al tercero, el criador, Germán Mercado Lamm, dio la vuelta al ruedo haciendo escolta con El payo, diestro afortunado que le cortó las orejas.

Hermoso toro abrió plaza, largo, hondo, bien armado, musculado y “descolgadito”, pero todo lo arrolló en su trayecto desordenado, hasta al “Zotoluco” (división y al tercio), quien en mala hora sufrió una voltereta bestial durante el primer tercio. Complicado e incierto, en ningún momento pasó tras los engaños con cabalidad; consciente el de seda y oro, propuso un quehacer sin llegar a emplearse, pero correcto y abrochado al modo de una estocada tendenciosa y varios descabellos.

Uno más de los ejemplares agradable para el actor; fue el cuarto bóvido que en la “vuelta de campana” se fracturó de la pala el cuerno izquierdo y fue sustituido por el primer reserva “Bandolero”, No. 19 y 504 kilos de masa, de preciosa capa: alunarado, capirote, careto y gargantillo; alto, delgado y muy largo. De inmejorable estilo en su boleta de juego, y el espada, ya sedado por el golpe en las costilla de su primero, toreó decorosamente de capa, sin las chapuzas de otras tardes, y tomada la sarga fue edificando un trasteo lleno de variedad, entusiasta y bien intencionado como para resguardar su sitio en la fiesta nacional, pero profanado con un bajonazo y dos descabellos.

Torito muy gordo el segundo de la tarde para Julián López El Juli, engañoso, de confortable cuerna para no asustar a nadie; pero eso sí, bravo y abiertamente noble, cuyas distinguidas cualidades le impulsaron a embestir de forma extensa y con clase durante toda la faena variada y completa. El Juli (dos orejas y oreja), amo y dueño de la solidez que posee todo maestro, le cuajó verónicas amplias a compás absolutamente abierto, zapopinas, izquierdazos, derechazos y en total, series cuantitativas y cualitativas bien rematadas siempre, hasta el “omega” de un volapié tras el que dejó el arma pasada.

Ejemplar de escasas dimensiones, bien formado, empero; fue el quinto patra El Juli, que ofreció juego distinto a sus anteriores compañeros de encierro. Reservón, enterradas sus patas al suelo, poco había por hacer, sino cumplir, pero el ibérico puso la maestría al servicio de la vehemencia y le desgajó un partido imposible; como quien extrae agua de un venero seco y viejo. Expuso inteligentemente y cosechó pases de incuestionable valía, para luego arrojarse materialmente tras el morrillo nuevamente en la suerte del volapié, pinchando primero, y dejando fabuloso estoconazo después, mismo que generó que el antagónico se despeñara mortalmente sin la necesidad de la puntilla.

El tercero del festejo para El Payo, fue un torito de excelentes pesebres, bajito y cortito como sus cuernitos sospechosos, y también muy noble, lleno de embestidas amables, mismas que descargó con mucha clase, iniciadas en un punto y terminadas en el polo contrario. Enterado de ello “El Payo” (dos orejas y palmas), se obligó a cincelar un trasteo bien hecho, multicolor, abierto sobre buenas verónicas, seguido de muletazos de todo tipo por ambos flancos y cerrado de un espadazo un poco  delantero. Como junco, erguido en el mero centro del nimbo movió su tela para dar varios cambiados por el dorso. Bien estuvo el joven queretano, no obstante irónico resultó el acontecimiento al sumar que el adversario fue premiado como se acotó en renglones superiores, y él solamente le desorejó… era entonces de rabo tan sensacional y embestidor bicorne. El sexto ejemplar se complicó, al acudir, luego de mucho rogarle, iba tirando cornadas a destajo, y el joven rubio se puso gladiador y hacendoso logrando momentos buenos y meritorios, dejando su título profesional en buen sitio, pese al mal segmento en la suerte de matar. (Extraído de “noticiero taurino mx”).

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