perera en aguascalientes (1)

12ª de Feria de San Marcos en Aguascalientes (México). Perera corta una oreja, Armillita IV sorprende y corta otra de peso

Se dio la décima corrida, primera de las dos mixtas, y décimo segundo festejo del abono de la CLXXXVI Feria Nacional de San Marcos, en el coso Monumental de Aguascalientes que registró media entrada en tarde con algunas nubes, y en el que resultaron triunfadores el matador de toros extremeño Miguel Ángel Perera y el novillero Fermín Espinosa “Armillita IV” en su debut formal ante la afición de su tierra, al cortar cada uno una oreja por méritos propios. Los otros espadas, los matadores, el badajocense Alejandro Talavante y el local Juan Pablo Sánchez, por fallar con el estoque, se privaron de “tocar pelo” pues también realizaron faenas de mucha importancia. De esta manera, se lidiaron toros y novillos de la dehesa de Bernaldo de Quirós, que dieron muy poco juego y dejando mucho que desear. Sólo el primer novillo para Armillita IV fue el que más se dejó torear. El juez de plaza, sin razón alguna, ordenó por presiones absurdas de un público feriero regresar un toro y un novillo por estar acalambrados y antes de ser picados.

El extremeño MIGUEL ÁNGEL PERERA en el toro que le tocó como primero en suerte y que abrió el festejo, lanceó bien con el capote pero se acalambró de los cuartos traseros e indebidamente fue devuelto por el juez de plaza antes de ser picado. En su lugar salió la primera reserva de la misma casa ganadera titular, al que veroniqueó con clase. Con la muleta comenzó con pases vaciando por alto, un cambiado por la espalda y el de trinchera para de ahí, con mucho talento y a base de consentir al astado, ligarle varias series de derechazos y después en tablas, en un palmo de terreno, engarzar muletazos de mucha valía. Toreo en redondo, los de pecho y cambios de mano por delante, todo seguido de naturales inmaculados. Una capetillina y más adornos toreros que salpicaron su torera faena, que fue larga y consistente. Mató de pinchazo y estocada desprendida para ser ovacionado en el tercio. A su segundo, de nombre “Rastrojero”, quinto de la tarde, Miguel Ángel Perera lo veroniqueó con soltura. Su labor muleteril la comenzó en los medios con dos cambiados por la espalda, los de pecho y el desdén, continuando con dos series diestras a media altura cuidando que no se le derrumbara el “socio”. Largó naturales de estupenda calidad pero por el derecho hizo el toreo en redondo y de buen mando, sin enmendar el terreno. Así siguió corriendo la mano por el pitón derecho con buena dimensión. Ha sido otro trasteo largo que terminó de estocada caída y descabello para serle concedido un merecido apéndice.

En el primer burel de su lote, segundo de la tarde,ALEJANDRO TALAVANTE de Badajoz se mostró empeñoso con el capote. Con la sarga, a un ejemplar parado y soso, le realizó un trasteo de mucha voluntad y disposición pero ante la nula colaboración era imposible cualquier tipo de lucimiento. Terminó de media estocada y tres golpes de descabello para ser aplaudido. En su segundo, sexto del festejo, Talavante nada hizo con el capote. Tras el segundo tercio el subalterno español Juan José Trujillo se desmonteró. Su labor de muleta la realizó Talavante a base de un toreo sin estridencias, con calma y con evidente calidad por ambos lados, siempre estando por encima del soso y descastado astado. Fueron varias las series derechistas y de naturales que cristalizó el espada peninsular gracias a su buen oficio, arte técnica e inspiración, además de una especial inteligencia para entender la problemática que le presentó el toro. Cerró su trasteo de estocada tendida certera para hacerse ovacionar en el tercio.

JUAN PABLO SÁNCHEZ de Aguascalientes, en su primer astado, tercero de la tarde, jugó suave y artísticamente los brazos en lances a la verónica. Con la franela, previo brindis a don Jesús García Campos, director del Instituto del Deporte del Estado de Aguascalientes, inició doblándose con torerismo para después hilar series por ambos pitones, de pleno temple, mando y arte. El astado terminó soseando y quedándose parado pero aun así el diestro le insistió para “robarle” más muletazos meritorios y en redondo, todo en un palmo de terreno y metido entre los pitones. Culminó su faena de pinchazo y estocada atravesada, además de descabello, escuchando palmas. A su segundo, séptimo de la tarde, Juan Pablo Sánchez nada le pudo hacer con el capote. Su trasteo de muleta se lo brindó a una pareja de enamorados, recibiendo la montera él, quien de la misma sacó un anillo de compromiso para entregárselo a ella y pedirle matrimonio, sin duda un momento muy apasionado para tan original ocasión. Ya con la tela escarlata en la mano diestra, a un ejemplar muy complicado y parado, Juan Pablo a base de insistir le logró extraer tandas importantes de derechazos y naturales de mucho temple, con el sello de la casa. El toro iba a menos pero el torero a más y a base de aguante y de meterse entre los pitones,  jugándose la vida, fue logrando uno a uno muletazos de enorme mérito y valor, encelando en cada cite con su propio cuerpo. Hizo el toreo en redondo porque así se lo exigió el torero al toro y al final, después de un pinchazo y estocada, se le obligó a que recibiera sonora ovación en el tercio.

El novillero local FERMÍN ESPINOSA “ARMILLITA IV”en su primer novillo,  el de su presentación formal ante su gente, llamado “Rompe Nubes”, que salió como cuarto de la función, muy parado de principio, le endilgó una larga cambiada de rodillas en la zona de tablas y de pie simplemente el burel no le fue. Después de picado lo quitó vistosamente por saltilleras evocando a su abuelo, el “Maestro de Maestros” de Saltillo, Fermín Espinosa Saucedo. Con la pañosa se dejó ver inicialmente con pases estéticos vaciando por alto para luego darse a torear con temple y buen gusto por derechazos en varias series, pero había que verlo por el lado exquisito de la dinastía, por naturales, y así lo hizo, con exposición y galanura. De nuevo por el derecho Fermincito corrió la mano con mucho sabor, con elegancia, calidad y clase, rematando sus tandas con el de pecho de rodillas y el desdén. Sin duda, un trasteo de refinamiento extasiado. Más toreo natural con el sello de la casa pero con su propia personalidad. Pases de ornamento de gran exposición para entrar a matar y dejar un pinchazo y media estocada para serle concedida una meritoria oreja. En su segundo, octavo que cerró plaza, salió acalambrado de los cuartos traseros y sin mediar nada más que las exigencias de un público feriero, hicieron que de manera precipitada e injusta el juez mandara regresar al astado. En su lugar salió otro astado de la misma dehesa titular, con el que estuvo empeñoso al oficiar con el capote, en tanto que con la muleta, tras doblarse con él, a un ejemplar muy parado y que se aquerenció en tablas, le logró sacar algunos derechazos y naturales de evidente voluntad. Mató pronto y bien para ser despedido con fuerte ovación.

FICHA: Aguascalientes. Feria Nacional de San Marcos. Domingo 4 de mayo de 2014. Décima corrida, primera mixta y décimo segundo festejo del abono. Coso Monumental. Entrada: Media en tarde con algunas nubes. Seis toros y dos novillos de Bernaldo de Quirós, que dieron muy poco juego. Sólo el primer novillo se dejó torear. El juez de plaza regresó a los corrales de forma indebida un toro y un novillo por estar acalambrados y antes de ser picados. El español Miguel Ángel Perera: Al tercio y una oreja. El también ibérico Alejandro Talavante: Palmas y al tercio. Juan Pablo Sánchez: Palmas y al tercio. El novillero Fermín Espinosa “Armillita IV”: Una oreja y ovación. El banderillero español Juan José Trujillo se desmonteró en el quinto astado de la lidia ordinaria. (Extraído de “suerte matador”).

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La opinión de Sergio Martín del Campo

Pese a las yuntas de Bernaldo, hubo mucha torería

El polémico festejo mixto,  décimo segundo de la Feria Nacional de San Marcos, por nada casi se despeña del alto barranco; culpa de ello habría sido la mansedumbre desesperante de la partida de reses que mandó el amo del criadero Bernaldo de Quiroz; y no defraudaron, eso se esperaba dado el concepto que tiene este señor de lo que es el toro de lidia y que lo ha demostrado no con un encierro, sino con muchos, bastantes, hasta hartar. Muy poco castigados en varas, a algunos apenas sí se les enseñaron los filos de las almendras, y por indeseables fueron pitados en el arrastre el segundo, el séptimo y el novillo que hizo último.
Gracias que la función transcurrió sobre el interés de la clientela -que entró al coso Monumental solo para cubrir menos de la mitad del aforo- los actores, cada uno con estilos diversos, hicieron apasionadamente un plausible esfuerzo que finalmente les fue reconocido; hubo torería, aunque pocas orejas, sin dar del todo a ver las dimensiones hondas del ruedo. Quien sí fraguó un petardo fue el juez, al haber ordenado absurdamente retornar a dos de los bóvidos titulares: el primer toro y el segundo novillo, ambos “simplemente” porque al aparecer en el redondel empezaron a surcar la arena con los cuartos traseros, defecto generado por el congestionamiento, que con la suerte de varas las más de las ocasiones se corrige…

Con la suavidad de un pétalo de rosa, Miguel Ángel Perera (al tercio y oreja) lanceó al abre plaza, un toro noble y de buen estilo pero de modesta casta y energía. Enterado de ello, el espigado peninsular tomó muleta y le grabó un trasteo de fina caligrafía, sobre las denominaciones más conocidas de la tauromaquia, estético y medido en tiempo y espacios, apapachando al enemigo aunque pinchando antes de interpretar la estocada caída. Qué bonito toreó Perera a su segundo, cuarto del festejo mixto, un burel de buenas armas que pasó noblote con la testa a media altura; y en ese nivel, para evitar que se desmoronara en la arena, le hizo el trazo extenso de su maduro entender del toreo; ya por el derecho, intercalando limpias dosantinas, y por el lado natural hizo cantar el ¡ole!, desnivelando la actuación cuando mató de un espadazo diáfanamente caído e insuficiente que lo obligó a un eficaz  descabello.

Todo lo que un animal de lidia, correctamente probado en la tienta, no debe hacer, lo hizo el segundo de la tarde de Alejandro Talavante, que arrolló, se defendió y aventó siempre las manos por delante. Atingentemente Alejandro Talavante (palmas y al tercio tras petición) cumplió con rapidez y lo despachó, teniendo que usar las dos armas. Descastado fue también su segundo, sexto de la tarde, pero encimó su talento sobre él, y luego de los detalles con el percal, sacó su muleta, no doblándola sino hasta haberle armado un trasteo meritorio, como recompensa a la obstinación mostrada y al excelente empleo de aquella, coronándola luego con un estoconazo caído.

Un toro cárdeno, bien comido y enmorrillado soltaron como tercero. Parecía que iba a dejar todo en las buenas verónicas que Juan Pablo Sánchez (palmas y al tercio tras leve petición) le practicó al saludarlo; sin embargo, en realidad, al ser demandado por la muleta se le observó algo de nobleza y cierta clase, cualidades apenas asomadas que supo el de seda y oro dimensionar echando mano de paciencia, consentimiento y correcta colocación, y así le formó varias tandas por ambos cuernos que fueron una delicia; además le expuso, pero ya el toro demasiado arraigado al albero y tirando la cuerna con potencia y apuntándola a las banderas. Hecho lo justo, pinchó antes de hacerlo doblar con una estocada atravesada y un golpe con la de cruz. Toro infeliz su segundo, el séptimo de la función, quieto él como un bronce se quedó con sus cuatro extremidades tan encajadas en el piso apenas apareció en el “teatro”. Acentuó la inconveniencia en el tercio final y parecía imposible que el aguascalentense le hiciera pasar, no obstante el argumento que lo doblegó fue el alto sentido moral que tiene aquel, quien engallado le arriesgó lo inimaginable, expuso su salud, encajó las zapatillas demasiado próximo a la percha del antagonista e hizo desgranar pases intermitentes pero de gigante mérito. En todos movió suavemente la sarga durante su atrevida faena. Juan Pablo Sánchez tenía granjeada una oreja de mucha valía, pero ésta se diluyó cuando señaló un pinchazo antes de la mortal estocada.

El primer novillo, en cuarto lugar, aquejó el síndrome de la estatua al salir al templete circular, pero para gracia de todos los deseos, luego del bien hecho quite emulando a su poderoso y finado abuelo, sacó clase, nobleza y recorrido; fértil terreno fue sobre el que “Fermín Espinosa IV” (oreja levemente protestada y palmas) cultivó una faena con la que pasmó por su refinadísimo gusto y exquisitas maneras de entender la lidia. De extraña belleza resulta lo que interpreta con los legendarios avíos, así sea el que sea el flanco por el que exponga su joven y fresca tauromaquia. Testales, seda o placas muy delgadas de oro podrían comparar su hacer. Ese es el arte de torear. Genética y profesores en casa le avalan. Bordadas las tandas justas a su adversario, buscó hacer bien la suerte suprema, pero la punta de la espada encontró capas óseas antes de que la dejara en su mitad y en mortal sitio. Mansote sin remedio fue su segundo, que cerró plaza, no había forma de hacerlo embestir e inteligentemente, después de que gastó todos los recursos, optó por despacharlo, haciéndolo con habilidad. (Extraído de “noticiero taurino mx”).

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