1378928937_725177_1378929248_noticia_normal

5ª de Feria en Sevilla. Importante Manuel Escribano sin orejas

Dio una vuelta al ruedo con mucha fuerza tras negarle la presidencia la mayoritariamente solicitada oreja del segundo toro que fue el que más duró de la noble aunque decreciente en brío y en raza corrida de Jandilla.  Sebastián Castella e Iván Fandiño, muy empeñosos y en momentos lucidos, se fueron de vacío

Sevilla. Plaza de la Real Maestranza. Lunes 5 de mayo de 2014. Quinta de feria. Tarde muy calurosa con más de dos tercios de entrada

Seis toros de Jandilla, muy bien presentados y de juego desigual. Muy corto de viajes el primero. Noble y a más el segundo. Muy cambiante y a malo el tercero. Noble, justito de fuerza y a menos el cuarto. Con clase aunque muy a menos en brío el quinto. Tan noble como a menos el sexto

Sebastián Castella (caña y oro): Estocada, silencio. Estocada y descabello, silencio.

Manuel Escribano (turquesa y oro): Estoconazo trasero, fortísima petición de oreja y vuelta cosa con posterior bronca al palco. Estocada trasera caída, gran ovación.

Iván Fandiño (marino y oro): Estoconazo, silencio. Estoconazo trasero del que tardó mucho en doblar, aviso y palmas.

 

Buen cartel. Tal y como está el panorama, a mí ya me da igual la gente que haya en la plaza. Y ayer me trajo más al fresco porque toreaban tres valientes sobradamente probados. Se puede tener mucho arte, se puede tener mucha técnica, se pueden tener las dos cosas a la vez. Los poquísimos que han tenido las tres juntas no pasan de 10 en toda la historia del toreo. Sin valor-valor, las otras cualidades no lo son tanto. Claro que, además, el valor más auténtico es el que no se nota. De los que se les nota demasiado  podemos decir que lo que tienen es arrojo que no es otra cosa que la manifestación heroica del pánico.  El valor, repetimos y no lo olvidemos nunca, es la virtud básica del toreo. Hasta el que nos parezca menos valiente, delante de los toros también lo es. Claro que, según y cómo. El grado de valor de cada cual es el que varía en función del momento en que se encuentre cada torero. Con el sitio y las facultades físicas intactas, el valor se aprecia en la máxima capacidad de pensar tranquilamente delante de la cara del toro en tan arriesgada ocasión. Precisamente cuando para los mortales que no somos toreros nos sería más difícil tenerlo. Sebastián Castella, Manuel Escribano e Iván Fandiño saben mucho de todo esto.   

Bueno, y además de lo dicho, cuenta el juego que den los toros. Porque, a veces, demasiadas veces, la mejor ganadería echa un borrón, o dos, o tres, o cuatro, o…… seis… Sería terrible. Mantengamos esa esperanza que en las corridas de toros nunca de pierde. La corrida de ayer fue de Jandilla.  El nombre de la finca de todas las batallas de la familia Domecq en la que el único hermano que quedó soltero, el Tio Perico, vivió toda su larga vida. Larga y muy sabía taurinamente hablando. El Tío Perico fue el tío de los actuales hermanos Domecq. Cómo me gustaría que estuviera a mi lado ahora mismo.

El hermoso primer toro, un castaño, se quedó corto en el capote de Castella que se limitó a pararlo y a bregar para llevarlo al caballo. Cumplió saliendo suelto en el primer puyazo. De trámite el segundo. Castella no hizo su quite. Manuel Escribano que está  que pasa ni una, si. Por no del todo completas chicuelinas. Muy bien Javier Ambel en palos. Como siempre. Primera gran ovación de la tarde. Las muy buenas intenciones de Castella en el arranque de la faena quedaron limitadas por las cortas embestidas del burel. También la mitad de los redondos que siguieron. Firme en los cites y ganando un paso tras cada medio pase porque completos pudo dar muy pocos. Y como no pudo evitar los enganchones por derrotar el animal por alto, se fue estropeando la cosa.  Y peor aún al natural, resultando desarmado feamente. Aunque cambió de mano, fue inútil seguir. E inconveniente, salvo para que le agradecieran el baldío esfuerzo. Mató de estocada trasera.

Castella templó con el percal en el recibo del cuarto. Y así continuó en la brega para llevarlo al caballo. Bravo el animal en el primer encuentro. Ay, pero salió sin fuerza en las manos. Más temple en el quite con tironazo en la media. ¿Y eso?  Le aliviaron el segundo puyazo como era de esperar. Bien y breve Escribano en su quite por tafallera y revolera. Antonio Chacón y Vicente Herrera clavaron los palos con facilidad. Saludaron. Torerísimo Ambel en la brega. Y brindis de Castella. Vamos a ver. Cambio y altos con la derecha sin moverse en el tercio. Muy valiente Sebastián. Gran ronda con la derecha. Templada y mandona. Bien la segunda y la tercera aunque con el toro a menos en brío. Firmeza en los de pecho. Y mejor al natural. También el toro por el izquierdo aunque tardeando en demasía hasta quedarse corto. Bonitas trincheras. Buena aunque algo insípida la faena. Sobró lo demás. Se cansó la gente de sol. Estocada trasera y descabello.

 

Hacia la puerta de chiqueros fue Manuel Escribano a recibir al segundo toro. Se arrodilló en el tercio y la pegó con facilidad. Recios lances a la verónica que remató con media siguieron. Cumplió bien en el primer aliviado puyazo. Quite chicuelinero de Escribano. Trancazo sin tino el segundo encuentro del que el animal salió trastabillado. Y ahí llegó Fandiño que quitó por espeluznantes y sucias gaoneras tomasianas. O sea, tropezadas. Y el toro se pudo a escarbar. Banderilleó el matador entre fácil y apurado. Muy arriesgado al quebrar por dentro junto a las tablas el tercero. Además, persiguió mucho el toro. Sabrosón inicio de faena por ayudados, trincheras y de pecho. Este toro tuvo más recorrido que el primero y Escribano pudo pasarlo por el lado derecho con reciedumbre hasta que empezó a quedarse corto y a menos. Los naturales tuvo que darlos de uno en uno pero resultaron muy buenos.  Mejor el toro por el pitón izquierdo. Excelente el de pecho. Y como a veces sucede, al volver a la mano derecha, rompió el toro por ese pitón. Sucedió así por lo bien y lo templado que toreó al natural. Eso es lidiar toreando. Importante faena, sí señor.  No debió seguir ni vino a cuento el arrimón. Menos mal que fue poco tiempo. Estoconazo trasero y fortísima petición de oreja absurdamente denegada. Vuelta clamorosa.

Otro viaje a chiqueros de Escribano. La misma historia de antes. Me acuerdo de Paquirri que se pasó siete años haciéndolo todas las tardes. Sensacional a la verónica Escribano tras sujetar al toro de su inicial huida. Los lances por el lado derecho, lentísimos, eternos. Qué pitón, qué clase… Galleo por rogerinas. Le aliviaron en varas y Fandiño quitó inoportunamente. Mal compañero. Se lo reprocharon desde el tendido. Sevilla no es Madrid, Fandiño. Escribano banderilleó acompañado musicalmente con el maravilloso pasodoble Suspiros de España. Casi lloro de emoción. Pareó muy bien Manuel con un tercer par quebrando al violín seguido de muy torero desplante. Y brindó la faena al público. Fue a por todas el de Gerena.  Soberbiamente por redondos citando de lejos y cerrado con lentísimo de pecho la primera ronda. Pero, lástima, ahí se acabó la excelencia del animal por ese pitón. Muy largos y templados naturales sin poder ligarlos por tardear demasiado el toro. Pausado y dando tiempo, más al natural de la misma guisa que los anteriores. Perfumada trinchera y cambio por delante. Más con la derecha a toro ya casi parado y estocada trasera caída. Se esfumó otra posible oreja.  

Iván Fandiño en acción. ¿Será esta vez y en Sevilla cuando cuaje de verdad? Veleto y muy astifino fue el negro tercero que remató en tablas de salida. Templados y señeros lances a la verónica. Metió bien la cara el toro. Buen puyazo aunque sonaron los estribos. No hubo quites por deseo del matador y compañerismo de Castella. Brindis de Fandiño en los medios. Sin que nadie lo esperara y menos el matador, el toro pareció desarrollar algo de genio en los estatuarios con los que empezó la faena. Protestó mucho el toro. Pero tras abrirlo al tercio en otros terrenos, el morlaco obedeció mucho por el lado derecho. Buenos, hondos los primeros redondos. Nuevas protestas con la cara arriba en los siguientes. Qué toro más raro y cambiante. En el tercer intento con la derecha, tampoco respndió para bien. Y muy corto por el izquierdo con muy inconvenientes enganchones. Adiós Madrid. Cortó en seco la faena e hizo bien en cortarla. Estoconazo trasero.

Remató fuerte en tablas el bizco sexto. Un castaño albardado. Muy autojaleados los rítmicos lances de Fandiño en su recibo de capa. Escaso de fuerza en los remos. Fue lejos a sendos picotazos y perdió las manos.  No fue toro para Fandiño que los necesita más fuertes y encastados. Tampoco los cambios con que inició la faena en los medios, pese a resultar vistosos. Fue toro de mimar no de obligarle demasiado. Aún así, continuó embistiendo bien por el lado derecho y repitiendo. Muy firme el de Orduña, arrancó algunos olés. Con la izquierda, el toro empezó a acusar el anunciado cansancio y la faena bajó mucho de tono. Era de esperar. Y lo mismo en el regreso a la mano diestra.  Fandiño insistió sin apenas respuestas del burel. Muy cerca el torero. Muy empeñoso pero – estaba en Sevilla – se oyeron murmullos de cansancio.  Estoconazo trasero. Y adiós.  

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

También puede interesarte: