perera en aguascalientes (1)

14ª de Feria de San Marcos en Aguascalientes (México). Rafael Ortega dijo adiós a la afición aguascalentense

Pundonor y ganas de agradar de la tercia en turno, la que estuvo muy por encima del pobre juego que dio el ganado. Significamos la actuación de Rafael Ortega porque fue su postrera y digna actuación ante la afición taurina de Aguascalientes en la Plaza Monumental de esta ciudad, en la que llegó a tener tardes de gran triunfo y por todos los logros que llegó a atesorar a lo largo de sus 23 años y poco más de cuatro meses de alternativa. De esta manera, ante una casi media entrada, sin abrirse el sector general, en tarde nublada, se lidiaron seis ejemplares de buena presencia de la dehesa de San Isidro pero dejando mucho que desear en su juego y comportamiento.

El tlaxcalteca RAFAEL ORTEGA en el toro que abrió plaza nada logró con el capote. Buena vara de Fermín Salinas Ortega. Su labor de muleta la comenzó con toreros doblones, le puso Rafael voluntad a su quehacer por ambos lados pero lo soso y parado del astado no le permitió mayor lucimiento. Terminó de pinchazo, media estocada y dos golpes de descabello para tener silencio. En su segundo, de nombre “Amistoso”, marcado con el número 369 y con 478 kilos de peso, el del adiós a la afición taurina de Aguascalientes, Rafael Ortega jugó bien los brazos al ejecutar el lance a la verónica y quitar mejor por navarras. Cubrió el segundo tercio y con la pañosa, a su aire, y con la voluntad que siempre lo caracterizó, Rafael Ortega realizó su postrera faena en esta plaza por ambos lados, con algunas intermitencias pero imprimiéndole calidad y teniendo como fondo musical las notas sentimentales de “Las Golondrinas”. El trasteo fue corto con emotividad intrínseca. Terminó de pinchazo y estocada caída para serle concedida una oreja simbólica que no aceptó dignamente y entonces dio sentimental vuelta al ruedo.

El segundo de la tarde, fue el primer astado para el potosino FERMÍN RIVERA, que lanceó bien a la verónica y mejor quitó por chicuelinas. Con la sarga empezó con pases de mucha estética caminándole garbosamente de las tablas a los medios. Luego vino su toreo sobrio, serio y de mucho empaque torero por ambos lados, destacando su labor natural, intercalando adornos artísticos como el de trinchera, los de pecho y el desdén. Por el derecho, el joven torero dinástico Fermín Rivera se despatarró para largar tela con mucha clase y prestancia, rematando con el ayudado por bajo. Siguió toreando con la mano de cobrar, señero y sedeño. Terminó de pinchazo, media tendida, y estocada para ser aplaudido. A su segundo Fermín Rivera lo lanceó a la verónica con calidad y se dejó ver mejor en un quite de lances a pies juntos. Su quehacer de muleta, previos toreros doblones, fue a base de estar encima e insistirle al astado, que no fue fácil, hasta lograr sacarle meritorias series por ambos lados, con mucha firmeza y determinación. Hizo el toreo a media altura para ayudarle en las embestidas al sanisidreño y así cristalizar buenos pasajes con la mano derecha. Por ahí continuó Fermín Rivera, cuadrando un trasteo de mucho valor y talento torero al soso ejemplar. Concluyó de estocada entera atravesada y descabello para hacerse aplaudir.

El tlaxcalteca SERGIO FLORES en su primer ejemplar, tercero de la tarde se expresó de buena forma al veroniquear con solvencia. Buen puyazo de Luis Miguel González. Con la franela, Sergio Flores cuajó una faena más que empeñosa por los dos pitones, siempre estando por encima de su antagonista. Voluntad, torerismo y buen quehacer acompañaron al diestro, siempre se esmeró y trató de darle continuidad al trasteo, principalmente por el pitón derecho, aunque por naturales lo intentó con evidente voluntad. Manoletinas para abrochar la faena, pinchazo y estocada atravesada ligeramente contraria para ser aplaudido tras un aviso. Y en el que cerró el festejo, Sergio Flores con la muleta, le imprimió voluntad a su labor más que torera por los dos perfiles; la inoperancia del burel, soso y parado, no le permitió estar mejor de lo que el espada deseaba. Falló al matar y todo quedó en aplausos al retirarse.

FICHA: Aguascalientes. Feria Nacional de San Marcos. Martes 6 de mayo de 2014. Décima segunda corrida y décimo cuarto festejo del abono. Coso Monumental. Entrada: Casi media sin abrirse la zona general en tarde nublada. Toros de San Isidro, de buena presencia pero que dejaron mucho que desear en su juego. Rafael Ortega: Silencio y oreja en el de la despedida de esta plaza y que dignamente no aceptó, dando vuelta al ruedo. Fermín Rivera: Palmas y palmas. Sergio Flores: Palmas tras un aviso y palmas. Los picadores Fermín Salinas Ortega y Luis Miguel González fueron ovacionados en el 1º y 3º, respectivamente. (Extraído de “suerte matador”.

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La opinión de Sergio Martín del Campo

La mansada de San Isidro opaca la 14ª función de la serie taurina sanmarqueña.

Tarde desangelada que complejamente se podrá sufrir; hoy se dio semejante episodio de aburrimiento en el coso Monumental de Aguascalientes que recibió un poco más de un cuarto de su aforo. Mucho, casi todo tuvo que ver el ganado que envió en mala hora el amo de la dehesa aguascalentense de San Isidro. Seis toros de muy buena presencia fueron los que desfilaron cual bueyes por el albero, fracturando en mil partes el deseo de éxito, así de actores como de pagadores aficionados. Engañados estarán algunos desorientados “aficionados” de que la corrida no dio buena lidia por su cuajo y tamaño, sin embargo los estudios científicos, la experiencia empírica y la profesional, indican que básicamente los toros no embisten por su  reata, es decir, por haber tenido quizás algún gen, ya paterno, ya materno, recesivo, “mal ligado” u otros. Entonces, lo que dije en crónica pasada de un aficionado que le decía a otro al salir desencantados del coso: “Más grandes que estos toros los he visto embestir largo, claros, con la testa abajo, galopando bravamente siguiendo los engaños”.

Abrió plaza un hermoso toro por el punto cardinal que se le quisiera observar. Su mala estirpe, sin embargo, le obligó a pararse luego de un corto tramo que recorrió en pesado galope, sin nada que destacar. Con el sexto con el que Rafael Ortega esta tarde se despidió de la tierra hidrocálida, el de Tlaxcala (pitos y absurda oreja que se negó a empuñar en la diestra, dando en cambio una vuelta a la circunferencia a modo de consolación y adiós), se obligó solamente a cumplir; nada más había que hacer para un torero en semejante condición como la que vive hoy. Lamentablemente no pudo acabar con prontitud como todos deseaban, se tornó algo denso con las armas. Sin sal, insaboro, desangeladamente lanceó y realizó un quite por navarras, sin calentar a nadie con el toro de la despedida; únicamente en el segundo tercio se hizo aplaudir, el resto de su andar por el ruedo, ante un toro fijo, que demandaba mejor planteamiento para dar algo, resultó insulso y absurdo. Otra práctica tauromáquica desligada y en plenitud de precauciones, difícilmente se verá. Ni las notas de “Las Golondrinas” conmovieron a nadie, y para rematar en tono inalterable la actuación somnolienta, se tiró sin las mínimas ganas tras la toledana, logró bajonazo por mero accidente.

Erguido, sintiéndose torero, espigado como es, Fermín Rivera (palmas en ambos) lanceó bien a su primero, segundo de la tarde, muy a pesar de que embistió con poder llevando la cara por arriba de la esclavina; antes de que dejara la capa, pintó tres chicuelinas bastante marcadas y diáfanas. Con la muleta, manejada en ambas manos, Fermín Rivera ante lo muy poco que se prestó el toro, edificó un trasteo pulcro, medido y calibrado en distancias y tiempo y en el que sobresalieron varios naturales amplios lo mismo que largos, pero lamentando que no pudo coronarlo correctamente con el acero. Al delantero quinto, Fermín igualmente le hizo la verónica en buenos modos. Sería todo lo de grabar en la mente; ya en el tercio final el adversario se unió a la arena y cuando iba en busca de la sarga, luego de mucho insistirle, llevaba la testa por las nubes y soseando. El potosino, en buena parte, jamás perdió su excelente educación taurina y su aplomo, y cumplió dando a ver una labor decorosa, limpia y solvente terminada de una estocada muy aplaudida, de efectos tardíos, y usó el estoque de cruz, de manera certera.

El tercer burel de la tarde, bonito de lámina, exigía que le doblegaran, lo absorbieran y lo convencieran; y eso fue lo que nunca hizo el tlaxcalteca Sergio Flores (palmas tras aviso y silencio), ni con el capote ni con la pañosa, quedando todo en amagos de toreo. Incluso con este engaño no logró imponer el son el poder y la distancia que habría hecho explotar al toro que embistió con clase y algo de nobleza cuando en muy pocos pases y por accidente le llevó bien templado. Afanoso se puso el diestro cuando ya no era el momento del adversario, al que despachó de una estocada atravesada después de pinchar. Astifino y precioso fue el sexto que cerró plaza, empero para no desentonar ni despostillar lo hecho muy parejo por sus hermanos del encierro, soseó con plenitud, y viendo y sintiendo esa inconveniencia el joven torero de Tlaxcala no tuvo más que tratar de cumplir. (Extraído de “noticiero taurino mx”).

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