aguascalientes-plaza-toros-2013 (1)

15ª de Feria de San Marcos en Aguascalientes (México). Estupendas faenas de Fabián Barba y José Mauricio para salir en hombros

La de este sábado 10 de mayo de 2014 se puede catalogar como una de las mejores corridas del serial, sobre todo por su contenido torero y de bravura. Se cortaron cuatro orejas, dos de ellas a un astado de obsequio,  se las repartieron el espada anfitrión Fabián Barba y el capitalino José Mauricio, con la consabida triunfal salida en hombros. Dos brillantes faenas de diferente sello a estupendos toros de los Sucesores de Celia Barbabosa y de De Santiago, éste último de regalo, dejando al público más que complacido por el espectáculo que se vivió y sintió. Con cielo despejado y media entrada sin abrirse la general en la Monumental, se lidiaron cuatro toros de La Venta de Romero, siendo uno regular, el 5º, y los demás complicados y sosos; dos de los Sucesores de Celia Barbabosa, el 4º bueno con arrastre lento y el 6º que fue difícil; y un 7º de regalo, de De Santiago, muy bueno que mereció la vuelta al ruedo.

El joven espada local FABIÁN BARBA de Aguascalientes, en el toro que abrió plaza, de la dehesa titular de La Venta de Romero, lanceó con empeño a la verónica. Con la muleta, tras doblarse con solvencia, a un ejemplar deslucido y soso, le cuajó una faena oficiosa, entendida y plena de torerismo por el pitón derecho, siempre por encima del animal. Probó suerte por naturales con evidente deseo de agradar y ello se lo recompensó el público con aplausos. De nuevo por lado diestro pisó terrenos comprometidos hasta lograr pasajes de mucho mérito. Terminó de estocada desprendida para ser ovacionado en una vuelta al ruedo.

A su segundo, cuarto de la tarde, de los Sucesores de Celia Barbabosa, llamado “Don Lucio”, Fabián Barba lo recibió en el centro del ruedo de rodillas pero el toro lo saltó. Se fue a las tablas y ahí le endilgó un lance a pies juntos, dos largas cambiadas de hinojos, otra más en los medios, lances a pies juntos, una chicuelina y una media de rodillas para ser fuertemente ovacionado. Cuando intentaba llevar el toro al caballo por chicuelinas caminándole, fue empitonado de fea forma sin consecuencias que lamentar. Buen puyazo de Mauro Prado, y Fabián quitó vistosamente por caleserinas. Con la franela, comenzando en el centro del redondel con dos cambiados por la espalda, tres de pecho y un molinete, se dio a torear templadamente por el lado derecho, intercalando la vitolina, el desdén y el preparado de pecho rodilla en tierra. Por naturales estuvo menos reunido, por lo que le dio seguimiento a su labor por el perfil diestro además de instrumentar el toreo en redondo. Le sonaron “Pelea de Gallos” a Fabián Barba y ello lo motivó a largar tela de la buena por derechazos y con relajamiento, rematando con el cambio de mano por delante, el quiquiriquí y el de pecho. Lo volvió a intentar por naturales y ya hubo mejor acoplamiento por ese pitón. Barba finiquitó de estocada honda en buen sitio para cortar las dos orejas y al toro dársele el arrastre lento.

JOSÉ MAURICIO, joven diestro del Distrito Federal, al primer astado de su lote, de complicadas embestidas, nada le pudo hacer con el capote. Con la sarga empezó tratando de domeñar a su antagonista, lo que logró en poco porcentaje pues la sosería y lo aplomado del animal no le permitió mayor lucimiento, aunque gracias a su buena voluntad le extrajo muletazos de valía por el lado derecho. Por el izquierdo le sacó una buena serie y luego uno a uno consiguió muletazos importantes. Abrochó su labor con manoletinas y mató de estocada que atravesó y varios golpes de descabello, siendo aplaudido. En su segundo, quinto de la tarde, José Mauricio veroniqueó de manera empeñosa y quitó mejor por gaoneras. Su labor de muleta, brindada al gobernador del estado de Tlaxcala, Mariano González Zarur, y a su hijo el ganadero de La Soledad, Mariano González Aguirre, fue a base de estar porfiando luego de comenzar con ayudado por alto, el de trinchera, la firma, otro ayudado  por bajo y el de pecho. El quehacer de José Mauricio ha tenido clase y temple por los dos lados, destacando lo que hizo por naturales. El toro, que tuvo movilidad sin dejar de ser soso, tendía a rajarse pero el torero cuántas veces pudo lo obligó y le arrebató muletazos de mucha valía  que le supo reconocer el público. Toreo de pitón a pitón en labor de aliño para matar de dos pinchazos, otro hondo, dobló el burel, pero el puntillero lo levantó. Al final el toro se entregó solo, le mandaron dos avisos de las alturas y fue silenciada su labor.

Ello obligó a José Mauricio a regalar un séptimo ejemplar, éste de la dehesa potosina de De Santiago, de nombre “Serrano”, que tiene por cierto una curiosa historia pues ya tenía más de un año de corral. Primero estuvo en los corrales de la Nuevo Progreso de Guadalajara, Jalisco, donde llegó a matar a un toro. Luego estuvo en el coso Monumental de Aguascalientes, de donde ya no salió y en sus corrales hirió a otros tres astados. De ahí que a éste, que durante la lidia resultó bravo, obediente y noble ejemplar, ya no se le pudo tener en casa y apartado de los bureles pues buscaba camorra. Este sábado 10 de mayo le tocó salir al ruedo al de De Santiago, y su comportamiento fue el de un toro bravo. Hizo recordar los varios meses que también tuvo de corral aquel astado sensacional de Cerro Viejo, llamado “Gallero”, al que Guillermo Capetillo, el domingo 30 de enero de 1994 en la Monumental Plaza México, le cuajó un faenón para cortarle las orejas y el rabo. Así es el destino y fue ahora que José Mauricio se enfrentó al estupendo “Serrano” de De Santiago, dehesa por cierto que no lidiaba en el coso Monumental de Aguascalientes desde aquel 24 de abril de 2010 cuando “Navegante” le infirió gravísima cornada al madrileño José Tomás. Con “Serrano” José Mauricio veroniqueó con soltura y ligó chicuelinas ajustadas. Buena vara del picador Erick Morales, y el mexicano realizó un variado quite por chicuelinas, tafalleras y caleserinas, todo rematado con lucida media. La faena de muleta la inició Mauricio en la zona del tercio con un cambiado por la espalda, ligando el pase de la firma, el de pecho, un cambio de mano por delante y otro forzado de pecho. Vino una pausa que le vino muy bien al toro, le pegó un trincherazo muy torero para engarzar derechazos y naturales de gran factura, recreándose en cada uno de los muletazos. El trasteo iba creciendo en intensidad y emotividad. Vino un molinete y otra tanda derechista para empezar a sonar “Pelea de Gallos” desde las alturas. Fue cuando José Mauricio, en un gesto muy personal, decidió clavar el ayudado en la arena para dedicarse a acariciar la arena del ruedo aguascalentense con la tela escarlata por ambos perfiles, todo pleno de calidad, clase, tersura y lentitud en cada trazo. Intercaló adornos de mucho arte en un auto abandono del espada entre gritos de ¡torero! ¡torero! Instrumentó manoletinas para cerrar la faena, hubo petición de indulto pero el torero sabía que había que ir por todo. Se perfiló a matar y en la suerte de recibir dejó una estocada ligeramente contraria y trasera que tardó en hacer efecto, por lo que a nuestro juicio no le otorgaron el rabo. Al final  le fueron concedieron las dos orejas a José Mauricio y al toro el honor de la vuelta al ruedo.

En el primer ejemplar que le tocó en suerte, el jovencísimo yucateco MICHEL LAGRAVÉRE se mostró atingente en el manejo del capote. En el tercio de varas, el picador Alfredo Ruiz “El Miura” sufrió aparatoso tumbo. Con la pañosa, Michel, después de brindarle a su madre, doña Diana Peniche, que estaba en la plaza y en su día, le cuajó un trasteo  empeñoso a otro astado soso, hasta lograr muletazos de relevancia por ambos lados, principalmente por el izquierdo. Acabó de estocada contraria, tardó en doblar, le sonaron un aviso y se le aplaudió el esfuerzo. En el segundo, el sexto de la tarde, de los Sucesores de Celia Barbabosa, bien armado y complicado, bregó con buen tino. Su labor muleteril fue en contados momentos dignos de apuntar como cuando llegó a aguantarle la embestida para muletazos meritorios, sobre todo por el lado natural, pero lo demás fue sobre las piernas. Concluyó de estocada contraria y atravesada, además de descabellar para dividir las opiniones.

FICHA:  Aguascalientes. Feria Nacional de San Marcos. Sábado 10 de mayo del 2014. Décima tercera y penúltima corrida, en el  15º festejo del abono. Coso Monumental. Entrada: Casi media entrada sin abrirse la  general en tarde se cielo despejado. Cuatro toros de La Venta de Romero, siendo uno regular, el quinto, y los demás complicados. Dos de los Sucesores de Celia Barbabosa, el cuarto bueno con arrastre lento y el sexto difícil. Y un séptimo de regalo, de De Santiago, muy bueno, con vuelta al ruedo. Fabián Barba: Vuelta al ruedo y dos orejas. José Mauricio: Palmas, silencio tras dos avisos y dos orejas en el de regalo. Michel Lagravére: Palmas tras un aviso y división de opiniones. Los picadores Mauro Prado y Erick Morales se hicieron aplaudir por buenos puyazos, respectivamente, en el cuarto y el séptimo ejemplares. Al varilarguero Alfredo Ruiz “El Miura” le propinaron aparatoso tumbo en el tercero. Al final, Fabián Barba y José Mauricio fueron sacados en hombros. (Extraído “suerte matador”).

___________________________________

La opinión de Sergio Martín del Campo

Sobre Barba y Mauricio se inclina el éxito de la 15ª del serial taurino de San Marcos

Casi se termina el serial taurino sanmarqueño; ayer sábado 10 de mayo del 2014 en hora taurina en el coso Monumental de Aguascalientes, se dio la décimo quinta función de aquel que vio cubierta menos de la mitad de su aforo, sin ver las gradas de los departamentos generales. Mezcla ganadera terrible fue la que se hizo para dar solución a este festejo. Anunciados estaban las reses de La Venta de Romero, no obstante el encierro hubo de remendarse con dos de Celia Barbabosa, y con etiqueta de obsequio salió uno más de De Santiago. Sin casta los de la divisa titular y mandando en la partida algunos sin trapío; los dos de Celia Barbabosa –salidos en cuarto y sexto turnos- destacaron por casta y presencia, simplemente toros formales de los cuales el cuarto fue halagado con el arrastre lento y el sexto con palmas de la entendida afición. Otro excelente burel, el de la casa potosina de Pepe Garfias (toro de De Santiago), iluminaría el nimbo; aunque feo de estampa tuvo bravura y nobleza bien marcadas, premiado con la vuelta al ruedo.

Fabián Barba (vuelta espontánea y dos orejas), ante un toro que nada bueno pronosticaba en su floja salida, pero que luego de ser sangrado en varas fue algo presto, realizó su acostumbrado toreo: seco, serio, con estructura, sin embargo de opaca expresión y consecuentemente modesta percusión entre la clientela, que más bien terminó enfadada aunque aplaudiéndole su estocada caída y delantera. Con intenso propósito se desprendió para saludar al cuarto; y ahí hubo en el escenario, escenas como largas de hinojos, lances marcados de gran son, chicuelinas, caleserinas y hasta una brutal maroma afortunadamente sin consecuencias severas. Luego, durante el tramo de muleta llegó una faena en la que se le vio variedad y buenos pases, empero escasa profundidad. Y el toro a todo fue con claridad, sin acusar debilidad, atento en todo momento a la parte central de las telas y con buen estilo acometiendo a ellas, y al que supo matar de medio espadazo delantero.

Con todo el aspecto de novillo hizo su presencia en el ruedo el segundo de la tarde para José Mauricio (división, pitos tras dos avisos y dos orejas en el de obsequio); y arrolló en todos terrenos, inconveniencia que no fue capaz de descifrar el capitalino, haciéndose un barullo con la capa. En cuanto le presentó la pañosa acentuó los defectos dando menos que medias embestidas, terciándose y llevando la testa arriba en rotunda sosería, ante lo que el diestro no tuvo más que tornarse hacendoso, exhibiendo algunos detalles y tirándose atrabancadamente a matar, lográndolo por una estocada atravesada no sin adquirir un trompicón, y empuñando el arma de cruceta y usarla hasta en 9 ocasiones.

Hermoso era el quinto para José Mauricio, muy largo, bien conformado, astipuntal y sin embargo complejo y descastado. En las primeras notas de su lidia se venció por el izquierdo cuerno y en viendo la muleta acudió a ella tardíamente con la testa en alto. Mientras tanto el coletudo se hizo observar aplicado aunque no pasando de lo regular; no llega al fondo del toreo –bemol de su actuación toda en esta función-, pese a que se le apreció la clase y buena concepción que tiene del hacer taurómaco. Más mal difícilmente se puede estar con los aceros, y por mera suerte dobló el antagónico cuando faltaban segundos para el tercer aviso.

Inconforme, frustrado, insatisfecho, José Mauricio buscó el modo de obsequiar un séptimo, y el de Pepe Garfias – bajo el hierro de De Santiago – fue un toro excelente, noble, de inmejorable estilo, fino y dado a embestir diáfanamente a las telas; con él José Mauricio destapó cabalmente algo de su refinada tauromaquia, para torearle variadamente con el capote, y ya muleta en manos, trazó y rezó por momentos los pases fundamentales que se pueden hacer con este avío. El adversario admitió cuanto le planteaba y finalmente quedó escrita su faena delicada, en la que hubo instantes realmente como para modelos de pinturas o esculturas. Tal hubiesen sido exquisitos pedazos de seda los vuelos de la pañosa, los trató en desdenes y pases de la firma para que quedaran concluidas sus tandas cuantiosas e intensas, plásticas y hondas. Torero de arte puro José Mauricio, estético y tan elegante como el mejor. Episodios de muletazos sin la ayuda del estoque de utilería, así por derechazos como de zurdazos, llegaron a deslumbrar las pupilas de los presentes. La obra cincelada, decidido y arriesgado intentó recibir dejando la espada tendida, contraria y trasera, pero de formidable ejecución.

Otro descastado hizo tercero de la tarde; animal que atornillado al suelo, al ir, luego de rogarle demasiado, lo hacía con medios arreones y amenazando arriba con las armas. Bien lo bregó al presentarle el capote Michel Lagravere (palmas tras aviso y pitos) y en honor a la franqueza y el respeto al lector, el chico se aplicó, supo manejar la sarga arrancándole algunos pases de valía matándolo, eso sí, hábilmente de una estocada contraria. Un cárdeno muy bien armado estaba destinado a cerrar plaza; y nada malo resultó, sobre todo ante la tela roja embestía claro y en buen estilo, pero el chaval Michelito Lagravere nunca le paró al capearlo y en el tercio mortal practicó una tauromaquia sólidamente ratonera, precautoria, abusando de las chapuzas y del pico del engaño, jamás entrando pleno a la suerte y, réditos lógicos, no convenciendo casi a nadie. Final de su presentación como matador en la plaza y en la feria, fue la media estocada contraria y transversal y un descabello. (Extraído de “noticiero taurino mx”).

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

También puede interesarte: