16ª y última de Feria de San Marcos en Aguascalientes (México). Apéndice para el arte de José Mauricio que se lleva la “Oreja de Oro”

Tuvieron que pasar cuatro años para que volviera José Mauricio al serial mayor sanmarqueño y lo ha hecho de manera convincente y rotunda, cortando dos orejas a un gran toro de regalo de De Santiago el día anterior y este domingo hacerse de un apéndice que lo llevó a obtener el áureo trofeo auricular de la agrupación de matadores. De esta manera, se lidiaron seis toros de la dehesa de El Junco, uno de ellos por cierto, el quinto, con el hierro hermano de la Viuda de Emilio Fernández, siendo los más toreables los corridos en tercero y sexto lugares. De regular a complicado fue el primero y lo demás simplemente no funcionó.

Así, la esperada corrida del cierre este domingo 11 de mayo de 2014 de la CLXXXVI edición de la Feria Nacional de San Marcos, la décima cuarta y décimo sexto festejo del abono en el coso Monumental de Aguascalientes provocó casi tres cuartos de entrada sin ocuparse la zona general. El máximo triunfador fue el defeño José Mauricio al cortar una oreja, lo mismo que el local Mario Aguilar, pero que por decisión popular fue al primero de ellos a quien se le otorgara el trofeo en disputa, la “Oreja de Oro”, la de la Asociación Nacional de Matadores de Toros y Novillos, Rejoneadores y Similares. Una vez hecho el paseíllo, la citada asociación de matadores le hizo un público reconocimiento al diestro Antonio Urrutia por ocho años de fructífera labor al frente de la misma.

En el toro que abrió plaza, el capitalino FEDERICO PIZARRO se vio valiente con el capote al dar en los medios de recibo una larga cambiada de rodillas, de pie ejecutar chicuelinas en un palmo de terreno y al querer rematar de hinojos con otra larga fue empitonado de fea manera, resultando con dos costillas sumidas del lado izquierdo. Se levantó hecho un jabato y lanceó bien a pies juntos. Quitó empeñosamente por chicuelinas Jerónimo y, con la muleta, Federico empezó su faena doblándose ante un toro nada fácil y realizarle un trasteo porfión, sobre todo por naturales ayudándose y aguantando. Terminó desengañando al astado y por el derecho logró torearlo igual, con evidente pundonor, para matar de estocada y ser ovacionado en el tercio.

Como segundo en el cartel, el poblano JERÓNIMO lanceó señorialmente a la verónica y remató de manera señera con una media para quitar breve pero lucidamente por navarras, firmando todo con pintureros detalles capoteros. Su labor con la sarga, luego de brindarla a don Ernesto Carranco, socio ganadero de Manolo Espinosa en Real de Solera, fue a base de estar sobando al también no fácil junqueño, al que sólo aguantando le logró sacar meritorios muletazos por ambos lados, sobre todo por el izquierdo. Acabó de estocada desprendida para hacerse aplaudir.

JOSÉ MAURICIO, nacido en la ciudad de México, el tercer espada, se dejó ver con el capote lanceando al astado llamado “Maquinista”, con clase y calidad, además de quitar empeñosamente por gaoneras. Con la pañosa inició pases por alto de costado, rematando con el pecho para darle seguimiento al trasteo por el pitón derecho a través de un par de tandas templadas, bien trazadas y de mucha finura. Por naturales lo hizo con evidente torería, continuando por derechazos con estética y elegancia en más series de clara exposición, teniendo la virtud el torero de nunca dejar de atemperar las embestidas suaves del burel michoacano. Adornos para rematar el trasteo, sobre todo con ceñidas manoletinas y concluir de estocada haciendo la suerte de recibir, de colocación trasera y desprendida, lo que le valió el corte de una oreja.

En cuarto sitio, el igualmente distritense JUAN LUIS SÍLIS jugó los brazos con solvencia y evidente voluntad, lo mismo que en un quite por gaoneras. Luego del segundo tercio, el subalterno Gustavo Campos se desmonteró. Con la franela, a un ejemplar desesperante por lo manso y parado, Juan Luis Sílis le cuajó una faena de gran mérito pues materialmente le “sacó agua a una piedra”. Lo intentó de verdad por ambos lados hasta “robarle” naturales de estupenda factura, esfuerzo que le supo reconocer el público, sobre todo cuando le dio las tablas a su antagonista. En resumen, un trasteo de mucho valor y mérito. Terminó de estocada trasera y atravesada, además de descabello, para serle reconocida una ovación en el tercio y que nadie le regaló a pesar de sus displicentes detractores.

En el lugar de honor, el quinto, MARIO AGUILAR de Aguascalientes veroniqueó con empeño a pesar de los arreones que pegaba el astado, de nombre “Líder”, que por cierto traía el hierro de la ganadería hermana de El Junco, el de la Viuda de Emilio Fernández. Su quehacer de muleta tuvo verdad absoluta pues hubo de pelearle al complicado astado por ambos lados hasta desengañarlo y sacarle con arte, valor y mérito series de mucha importancia por el pitón derecho. El toro lo espiaba y buscaba hacer daño en cada embestida pero la muleta mandona y poderosa de Mario Aguilar se impuso a todo para cuadrar uno de los trasteos más sobresalientes del serial. El toro terminó rajándose ante el dominio del hombre sobre la bestia. Terminó de estocada trasera y desprendida para serle otorgada una oreja entre algunas injustas protestas y que terminó guardándose en la casaquilla para dar la vuelta al ruedo.

Y como último en la corrida, de la ciudad de México, Distrito Federal también, ERNESTO JAVIER “CALITA” ofició con el capote dándole en los medios una larga cambiada de rodillas y dos más en la zona de tablas. De pie lanceó a pies juntos y mejor lo hizo cuando abrió el compás, haciéndolo con prestancia y torería. Buen puyazo de Mauro Prado, al que siguió un quite lucido por navarras de “Calita”. Con la tela escarlata, previo brindis al señor Víctor Flores Morales, realizó una faena de mucho sello y empaque por el lado derecho, yendo el toro a menos y el torero a más pero sin que el de El Junco dejara de emplearse. Logró naturales valerosos, pero por donde sobresalió el torero fue por el pitón diestro. No acertó al matar, le sonaron dos avisos y fue despedido con aplausos.

Al final, por medio del sonido local, al haber dos espadas con corte de oreja, José Mauricio y Mario Aguilar, fue la gente con su aplauso la que definió quien se llevaría el trofeo “Oreja de Oro”, siendo por lo tanto José Mauricio el máximo triunfador del festejo que cerró la brillante Feria Nacional de San Marcos en su CLXXXVI edición.

FICHA: Aguascalientes. Feria Nacional de San Marcos. Décima cuarta corrida y décimo sexto y último festejo del abono. Corrida de la “Oreja de Oro”. Coso Monumental. Entrada: Casi tres cuartos sin abrirse la zona general en tarde de cielo despejado. Seis toros de El Junco, uno de ellos, el quinto, con el hierro hermano de la Viuda de Emilio Fernández, siendo, siendo los más toreables, el tercero y el sexto. De regular a complicado el primero y lo demás no funcionó. Federico Pizarro: Al tercio y dos costillas lesionadas. Jerónimo: Palmas. José Mauricio: Una oreja y ganador del trofeo “Oreja de Oro”. Juan Luis Silis: Al tercio. Mario Aguilar: Una oreja. Ernesto Javier “Calita”: Palmas tras dos avisos. El banderillero Gustavo Campos se desmonteró en el cuarto astado y el picador Mauro Prado fue ovacionado en el sexto. (Extraído de “suerte matador”).

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La opinión de Sergio Martín del Campo

La “Oreja de Oro” a los anaqueles de José Mauricio

Función de la Asociación de Matadores de Toros, Novillos, Rejoneadores y Similares; eso fue la última que se desparramó en el círculo de la Plaza Monumental de Alberto Bailleres ubicada hace muchos años, casi cuarenta, en la otrora rambla urbana de López Mateos. Y para esta tarde la importante agrupación reunió un encierro más bien de mala presencia, con ejemplares de lástima que jamás, si el juez tuviese vergüenza, hubiera admitido –y no es mal solo de esta corrida, hubo más en estas condiciones-; pero este alto honor que enaltece al humano ético y cabal en todos sus perfiles, no lo conocen, mucho menos lo tienen. “Albéitares”, jueces, y demás personajes de escasa inteligencia son no más que una especie rara de títeres humanos que obedecen a quienes  remiten órdenes en patios, oficinas, pasillos y corraletas. Por ello es que, engañados a ellos mismos, cuando la gran fiesta mexicana –gran por su historial- quiere o pretende dar un paso en el camino internacional, hace el ridículo; salve de esto a Joselito Adame, diestro que, para desilusión de la organización de Aguascalientes, no se hizo en México, menos en la localidad acotada, se forjó en Francia y España.

Ardiente, engallado, dándole mucha importancia a la función, se apersonó Federico Pizarro (al tercio) en el eje del escenario, se hincó y dio el saludo torero y entregado al público y al toro, instrumentó variada labor, no sin sufrir bárbaro agarrón pero emocionando al público. Toro con peligro, atento estuvo a la muleta y a quien la movía; aún ello el fino diestro defeño se portó torero, hizo lo correcto, algo de belleza dibujó y más que cumplir dejó buen antecedente a sus alternantes, más cuando esto fue cerrado de una estocada decente en ejecución y colocación. Como quien canta hondamente una pieza vernácula, el torero poblano Jerónimo (palmas) hizo la verónica, y en el espacio del quite, bajo la plasticidad tremenda con la que entiende las suertes, grabó en los medios navarras y tafalleras, adornándose con remates muy toreros. Puñaladas potentes tiraba el adversario cuando le incitó teniendo en manos la sarga; en dos tandas, su mala herencia genética le obligó a clavarse en la arena, pero la personalidad y condición actual de Jerónimo le obligó a cumplir decorosamente y matar de espadazo caído. Pequeño fue el tercero; el más mal presentado de cuanto toro salió al anillo en toda la feria; y en patética contrapartida se movió en el escenario con dinamismo, pese a que una vez rematada la tercera serie de muletazos comenzó a salir con su pobre cabeza encima del palillo. Y sin perder jamás el sentido elegante del toreo, José Mauricio (oreja) aprovechó todo lo que de poco bueno le presentó el ejemplar en una faena sobre ambos flancos, medida, calibrada, de buen pulso, empezando por halagar su buena exposición capotera, variada y delicada, y con  pases tersos mantuvo el aplomo, dando el último toque al modo de matar recibiendo, obteniendo con ello la “Oreja de Oro”. Manso sin gracia el cuarto, apenas echado al ruedo barbeó maderas y soltó por las alturas la cabeza haciendo alarde pleno de sólida mansedumbre; sin embargo la labor capotera del joven Juan Luis Sílis, (al tercio), fue más que decorosa, medida y certera. Tomada la muleta, luego de brindar sentidamente el episodio al compañero y amigo Adiel Armando Bolio, su adecuado planteamiento fue el mismo: muleta suave, amable, alta, sin toques rudos. Imposible parecía que algún pase le hurtara, pero hubo varios de mérito bien sellado de Juan Luis Sílis, culminando su actuación con  estocada aceptable en colocación y descabello. El quinto, con el titular de la lidia Mario Aguilar (oreja), presentó arreones brutales, y nadie de entre los actores tuvo la pericia como para desmenuzarle las malvadas intenciones; pero con la muleta vino una fase poderosa, correosa, bragada, de guerra y en la que doblegó al astado que, mal intencionado, buscó hacer daño en la carne fresca del joven torero de Aguascalientes. El toro en su toca búsqueda siempre encontró la muleta inquisitiva de Mario Aguilar que le obligó a ir tras ella en múltiples ocasiones, hasta dar modo a una meritoria faena que mal acabó con el acero, instrumento que dejó el diestro bastante atrás en colocación. Largas de hinojos, una de ellas en los medios, y verónicas cargando la suerte alumbraron el redondel, y esto fue lo que acogió sobre su persona Javier Tapia “El Calita”, (palmas tras dos avisos), al recibir al último de la tarde y de la feria. Toro bravo, sin morrillo, claro y demandante que en la muleta admitía una mejor faena que la que le construyó el joven torero, quien le pegó algunos buenos pases a este toro pero no pudo descifrar totalmente en distancia, ejecutando tres cuartos de estoque  caído. (Extraído de “noticiero taurino mx”).

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