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10ª de la Feria de San Isidro. Morenito de Aranda pincha una solvente actuación

Lidió muy bien, toreó con temple a la verónica y muleteó con sabor a sus dos toros, los más aprovechables de Couto de Fornilhos. Pero sus fallos a espadas al matar al quinto, le privaron de cortar una posible oreja. Aunque peor librados, Paulita y Sebastián Ritter tuvieron una tarde dignísima.  

Madrid. Plaza de Las Ventas. Domingo 18 de mayo de 2014. Décima de feria. Tarde cálida con algo de viento y media entrada larga.

Cuatro toros de Couto del Fornilhos y dos sustitutos de Gerardo Ortega (primero y sexto), bien presentados y de vario juego. Noble sin fuerza y muy a menos el primero. Noble solamente por el lado derecho, a menos en brío y rajado al final el segundo. Pésimo y con notorio peligro el tercero. Manso aunque muy manejable por el lado derecho y malo por el izquierdo el cuarto. Tan manso como noble por el lado derecho el quinto.

Luís Antonio Gaspar “Paulita” (amapola y oro): Pinchazo, media estocada y tres descabellos, silencio. Estocada, leve aunque injusta división al saludar.

Morenito de Aranda (esmeralda y oro): Estocada casi entera y descabello, cicateras palmitas. Mereció una ovación. Tres pinchazos, media estocada y tres descabellos, dos avisos y palmas.

Sebastián Ritter (blanco y oro): Tres pinchazos y estocada, silencio.  Media estocada y descabello, palmas.

 

Antier pasé totalmente de los rejones y acerté. Ni siquiera Diego Ventura salió a hombros como viene sucediendo allá donde actúa desde hace bastantes años y en Madrid también. De su gran triunfo en Sevilla ya escribí maravillas. Y si fuera a los Sanfermines, también le vería encantado.  No creo aunque ya es hora de que actúe allí con el rey navarro, Pablo Hermoso de Mendoza, si accede. No creo que vuelva a ver este año a Ventura. Sí a Hermoso en Pamplona  y en Bilbao aunque tampoco sé si S.M. aceptaría que fuera Ventura porque en Vista Alegre manda mucho Pablo Hermoso de la mano de los gestores y apoderados, los hermanos Chopera, don Pablo y don Oscar. Por cierto, me cuentan que don Pablo ha tenido la idea de que el rey del rejoneo celebre por todo lo alto en la capital de Vizcaya el XXV aniversario de su alternativa. No actuará en solitario, que nadie tema. Lo hará mano a mano con el emperador del toreo a pie. Adivina, adivinanza. Muy tontos hay que ser para no acertar cual será el primer protagonista de la doble celebración y acontecimiento…

Comentemos lo que está ocurriendo por ahí fuera. La gran temporada española que empieza a discurrir coincidiendo con los festejos isidriles – Valladolid y Jerez de la Frontera – no ha podido empezar mejor gracias a los dos toreros que han triunfador en grande: Enrique Ponce y José María Manzanares. Este, una vez aliviado del luto que ha guardado lamentando su voluntaria ausencia de la feria de Sevilla. Hablan y no acaban los que han visto a ambos. Benditas sean las ramas se salen de mismo árbol. Pues de Antonio Ordóñez, que fue el fundador del neoclasicismo, parten Manzanares padre, Enrique Ponce y Manzanares hijo. En los cuatro coincidieron y coinciden aunque en distintos grados las dos líneas fundamentales de toreo contemporáneo: La maestría y el arte. En Ordóñez prevaleció más la del arte que en su caso fue soberbiamente empacado porque, aunque fue un maestro, no siempre quiso según con qué toros y plazas.  En Manzanares padre, ambas a la vez, solo que como artista fue el más fino de los cuatro aunque el menos constante pese a durar y torear muchísimo. Un día escribí de Manzanares Dols, que era como la Cartuja de Granada… En Ponce coinciden ambas y en el máximo grado, el más creciente perfeccionismo y la más larga duración en la cumbre del toreo sin ninguna pausa que jamás haya conseguido en la historia. Porque algunos han durado incluso más tiempo en activo,  pero retirándose, volviendo y pegando más sainetes que dando buenas tardes. Manzanares Samper también aúna las dos líneas fundamentales de que hablo aunque la maestría a veces le falle por lo caprichoso que es. Ahora que, como artista, es tan catedralicio que, toreando, se parece más a Ordóñez que a su padre. No obstante, Ordóñez y los dos Manzanares poseyeron lo mismo que ahora posee junior. Un exclusivo don: la dulzura imperial en sus maneras de torear. Y amén para el junior. Lo que quiere decir que así continúe siendo.

Aquí en Las Ventas, se celebró ayer la décima corrida del ciclo. Un festejo menor. Quizá para desengrasar. Mejor sería decir que degustaremos un primer sorbete en tan larguísimo banquete. El aragonés Paulita, un diestro agitanado nacido junto al Ebro. Morenito de Aranda de quien dije cuando le vi por primera vez en Burgos que parecía haber sido parido a orillas del Guadalquivir. Y el colombiano Sebastián Ritter a quien por el momento no me atrevo a encasillar.   ‎39

Paulita es uno de esos toreros a los que, cada vez que les vemos, casi siempre en Zaragoza, nos preguntamos por qué no torean más, dado el buen corte con que torean. Son los llamados regionales llamemos ilustres. Este misterio suele despejarse cuando actúan fuera de sus plazas más cercanas a su lugar de nacimiento. No ocurrió esto en Valdemorillo donde estuvo francamente bien.  Ayer le correspondió torear por delante uno de los dos sustitutos, de Gerardo Ortega, un tío con toda la barba y una cabeza de padre y muy señor mío. Salió abanto pero, una vez pararlo, lo saludó con más que aceptables verónicas que remató con media garbosa. El garbo es una de las virtudes que tiene Paulita. El toro había metido la cara en el capote aunque echando la cara arriba al final de algún viaje. Es lo que hizo en el primer puyazo. Paulita quitó por chicuelinas, solo dos y la media. En el segundo encuentro le señalaron simplemente y el toro, que lo tomó muy cerca del caballo, se repuchó. Vamos que no quiso que le dieran más y se echó para detrás. Esperó mucho en palos, pese a lo cual, lo parearon bien. No fue toro de empezar pegando doblones por bajo, perdió la manos en el segundo. Tuvo  buenos medios viajes en los redondos aunque perdió las manos. Además, se paró bastante pronto.  Lo que no impidió que Paulita perdiera la compostura. Pasó lo mismo cuando intentó torear con la izquierda. Sobraron las muestras de impaciencia de algunos espectadores. Pinchó el maño.

Tremendo el cuarto. Como para salir corriendo. Sin embargo y aunque salió suelto, no mostró malas intenciones en los primeros capotazos. A la cuarta, Paulita le metió en su capote bastante bien. Pero de nuevo se fue el animal siendo picado en su huida por el picador contrario al de turno. El segundo también tras irse y volver el animal. Mejor. Así se ahorraron los inevitables capotazos que le hubieran pegado si lo llevan al de tanda. Se banderilleó bien entre idas y venidas del toro. Y todo sin premiosidades, como requería la lidia de este manso. Paulita empezó la faena con ayudados por bajo y trincheras. Y bien y a mejor con la derecha salvo algún enganchón. Fue toro para el torero. Pero solo por el pitón derecho. La prueba con la izquierda fue infructuosa. Un desarme al intentar dar un pase de pecho terminó con lo más aprovechable del animal por lo que tuvo que prepararlo para entrar a matar. Lo consiguió a la primera. Dignísima actuación la suya.

Para Morenito de Aranda fue el primer toro de la ganadería titular. Vacada portuguesa. Muy bien a la verónica, sí señor, en un sabroso recibo muy jaleado con olés. Y noble el toro aunque un punto tardo por lo que Morenito tuvo que provocarle las embestidas con la voz. Lo dejó abierto en el primer puyazo y el toro, distraído, tardó en ir al caballo saliendo suelto del puyazo. Breve aunque de nuevo sabroso el quite del de Aranda de Duero. Lo pudo de lejos otra vez y ocurrió lo mismo. Son ganas de equivocar a la gente porque, al ir de lejos hacia el equino, muchos creyeron que era bravo aunque lo que fue es manso en varas, claro está También tardeó mucho en banderillas. Y esperó además. Fue de mérito clavar los garapullos. A Morenito le había gustado el toro y brindó la faena. Con la derecha sufró una colada nada más empezar y el toro empezó a pararse más de la cuenta. Al natural la cosa se puso muy fea por sacar genio el animal. Mejor fue volver el mejor pitón. Y así fue en más redondos muy provocados que ligó con un largo de pecho cambiándose de mano para seguir toreando por el mismo lado. Inteligente Morenito. Y como pegó el paso adelante tras cada pase, pido sacarle más partido incluso tras rajarse el burel. Se atrevió a ponerse otra vez por el lado izquierdo y tragó en cuatro ocasiones con notoria dignidad. Para matar tuvo que irse a tablas sin poder sacarlo a fuera aunque lo intentó. Estocada casi entera algo tendida y descabello. Bien anduvo Moreno pese a las condiciones del toro. Por encima.

Otro pavo fue el quinto. Un espontáneo saltó al ruedo sin que se atreviera a salir de verdad y enseguida fue detenido. Morenito lanceó breve aunque bien a la verónica en los medios, huyendo enseguida el toro que, raudo, se fue al caballo contrario como el cuarto. El segundo puyazo lo tomó formalmente aunque al relance y salió suelto e incontrolable además de irse abajo para seguir huyendo mientras se formaba una pelea tremenda en la grada del tendido 8 con el público más cercano ajeno a la lidia. Huidizo siguió el animal en banderillas aunque evidenciando nobleza en los capotazos de la brega. Costó clavar el segundo par – muy bien Luis Carlos Aranda – y el palco cambió de tercio con acierto. Bien empezó Morenito la faena por alto con la derecha y, de inmediato, por redondos. Muy dispuesto y templando mucho en los de pecho diestros. Por eso tomó de seguido la muleta para torear al natural. Quizá tarde porque el toro, ya acobardado, empezó a escarbar y no fue tan claro como todos creímos, incluido el matador. Lo mejor lo consiguió de nuevo con la mano diestra, lo más ligado y reunido hasta que el toro, rajado, lo aceptó junto a tablas. Estalló una justa ovación. Lástima de pinchazos. Le hubieran pedido oreja o al menos podría haber dado una vuelta al ruedo.

De la colombiana Medellín es Sebastián Ritter que encaró el tercer toro. Echó las manos por delante en los capotazos que pudo darle Ritter, cerrando en los medio con media verónica rapidilla. Cumplió empujando en el primer puyazo aunque salió suelto. Y se defendió en el segundo. En los capotazos de la brega se frenó y le dolieron los garapullos. Se llevó al toro a los medios para iniciar la faena y las anunciadas malas condiciones del burel quedaron enseguida al descubierto. Al insistir el colombiano, resultó muy aparatosamente revolcado librándose rodando sobre sí mismo.  Aún peor si cabe resultó por el lado izquierdo quedando varias veces a merced del marrajo. Fue jugársela para nada aunque le aplaudieron el arrojo. Fue toro de machetear y entrar a matar rápidamente. Ritter lo consiguió formalmente aunque de tres pinchazos y estocada de efectos rápidos. Mereció un sartenazo a paso de banderillas.

El sexto fue el segundo sustituto de Gerardo Ortega. Huidizo de salida y sin fuerza. Perdió las manos en el primer encuentro con el caballo y del segundo, un simple picotazo, salió trastabillado, amenazando invalidez. Banderilleado de trámite, Ditter brindó al público y aunque  muchos no supimos por qué, el colombiano sí. Con el toro casi parado por completo y gracias a su indudable empeño, le sacó lo poco que tenía junto a las tablas con arriesgada impavidez  y se le agradeció el esfuerzo. Pero pinchó. Otra vez será.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

3 Resultados

  1. Juancho dice:

    Le felicito por la crónica de la corrida, de las más acertadas que he leído y bastante coincidente con mi opinión

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