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La gran claridad de Enrique Ponce tras sus éxitos en Sevilla y en Madrid

Ha caído en nuestras manos una magnífica entrevista que le ha hecho al maestro el gran aficionado y crítico extremeño, ANTONIO CASTAÑARES. Léanla porque merece la pena. Ponce no solo lo explica todo con máxima claridad, también pone muchas cosas en su sitio y sin pelos en la lengua.

Enrique, nos has dejado a los aficionados muchos toros en la cabeza, toros muy complicados y de los que nos acordamos muchos años después.Yo te quería preguntar por el toro de tu tiempo, porque tú has lidiado de todo: el bravo, el manso,el peligroso, y todos te han servido.¿Cómo ves tú el toro de este tiempo?

Yo creo que una de las cosas que he tenido es que he sido capaz de plantar cara a los toros complicados y de torear a gusto a los toros buenos. Creo que el toro de este tiempo es un toro que por su volumen, por su peso, por las exigencias, que normalmente los veterinarios piden en determinadas plazas, le cuesta moverse y hay que tirar mucho de él. Hay que someterle, cuando te lo pide el toro, y ayudarle también cuando te lo pide. Es un toro que no puedes esperara que te embista y se te venga él. Eso por regla general. Hay excepciones y hay toros que se mueven más, que van y vienen. Pero por regla general el toro de hoy es un toro con el que el torero debe de poner mucho de su parte.Es un toro que no permite someterle mucho.

He notado un cambio en el toro de mis inicios al toro de ahora. Creo que el toro de hoy saca más genio, es un toro que, por regla general, el malo es mucho más malo que el de antes. Sí es verdad también que se le ha metido esa inyección de bravura que hace, en algunos casos, que se convierta en genio malo pero en otros casos, sí es verdad que el toro de hoy está más enrazado. También es cierto que el toro de hoy transmite más, es un toro que se mueve más. Por eso cuando sale uno malo es más malo.

Creo que también muchas ganaderías han ido desapareciendo, encastes incluso, como el de Santa Coloma, que en mis inicios estaban y gozaban de muy buena salud, y el hecho de esa exigencia que hay hasta en cualquier pueblo , de ese toro mastodóntico, que sigue saliendo, y que yo creo que ahí no ha habido mucho remedio. El toro que salta hoy es un toro de más de 500 kilos, en cualquier pueblo y en cualquier lugar, y eso hace que el toro se defienda más también, y · que salgan  toros peores.  Y como Santa Coloma otros encastes que han ido a menos, amenos.

Hombre,   luego  hay  plazas ,   quiero aclarar, a las que va el toro más normal, y ese sí embiste. Ese toro más en tipo, ese toro embiste más. Pero · yo hablo de ferias fuertes, de ferias importantes, de plazas de primera, que dices: “¿Cuál mato?” Es que no sabes qué matar.

Hoy, en verdad, ·creo que hay muy pocas ganaderías de garantías de que embistan. Falta regularidad .Antes digamos que había un abanico más amplio para poder  elegir entre ganaderías. Antes decías, si no voy a esta  corrida, pues voy  a  ésta  otra,  que también  puede   embestir.  Hoy .en  día  el círculo se ha cerrado mucho y  hay menos ganaderías con una garantía grande. Luego también, quizá, dentro de cada ganadería , también hay menos regularidad. Ya no que una corrida salga buena, y otra muy mala, sino dentro de una misma corrida se da que un toro no se parece en nada a otro. Antes, más o menos te marcaban una línea de cómo iba  a  ser  la  corrida,  y   las  ganaderías marcaban  su  línea. Hoy  no, de cualquier ganadería te puede salir un toro muy malo, de la mejor ganadería, y te puede  salir un toro extraordinario. Yo creo que eso se debe de que hoy en día se han sacado  muchos sementales,    los   ganaderos   juegan  con varios sementales y de hecho, cuando vas a una  corrida de toros preguntas:  ¿quiénes son los padres?  Y suelen venir los toros de un padre  distinto, como mucho, dos toros son de un padre, pero  los demás son todos distintos. Eso hace que muchas ganaderías varíen en cuanto a su tipo y en cuanto a su comportamiento.

Enrique, de todas

formas tú has sido un torero que, si vuelves la vista atrás, has matado de todo ¿Hay algún encaste que sea de tu preferencia?

Hombre, yo he tenido tardes muy importantes con toros de encaste AtanasioAhora a lo mejor está atravesando ese encaste un momento difícil, un bache. Yo he cuajado grandes faenas a toros de este encaste, pero también de Samuel. También, cómo no, con encaste Domecq, también con toros de Victorino… La verdad es que no tengo tampoco una predilección fija en un tipo de encaste, Lo he matado todo y gracias a Dios me haido muy bien, prácticamente con todos los encastes. Con Santa Coloma también, que ahora  es una pena, pero yo recuerdo tardes muy  importantes con toros de Buendía.

MÉXICO

Enrique, te quería preguntar por México, que en tuvida hasi do algo trascendental. Allí Manolete fue un torero “consentido”, después fue Camino y más adelante Capea. Después tuvo que llegar Enrique Ponce para levantar una pasión, como muy pocos toreros  han levantado allí.

Hombre, la verdad es que sí. La verdad es que México es una parte muy importante dentro de mí. Lo que yo he sentido como torero en esas tardes imborrables de México lo llevo muy dentro de mí. Además, fue  una llegué a México, en mi confirma­ ción, en el año 92, que además me llevé una cornada ese día, y después, en el 93 y 94, volví a ir. Está bien, pero tampoco tuve la suerte de pegar un zambombazo. Mi primer triunfo fuert e viene en el año 95, en la Plaza México, donde salgo a hombros sin cortar orejas. Aquel día se formó un revuelo muy grande y, a partir de ahí, todos los años ha habido tardes triunfales en México, hasta ahora. Y el pasado 6 de noviembre llegó el rabo que tanto ansiaba. Me siento querido, me siento muy admirado y, cuando hago allí elpaseíllo, la verdad es que siento algo muy especial porque he tenido la suerte, como dices, de ser uno de esos cuatro o cinco toreros españoles querido en México.

Indudablemente,  porque  el  público mexicano valora como pocos el ritmo del toreo, la ligazón.

 SU  TAUROMAQUIA

Enrique, vamos a repasar ciertos aspectos del toreo. ¿Qué es para ti la lidia?.

Hombre,  la lidia para  mí es hacer las cosas  bien  en  la plaza,  aparte  de dar  el espectáculo que tengas que dar. La lidia es que  tú  estés  siempre por   encima  del  toro. Que el toro nunca se haga el dueño de la situación, sino que tú y tu cuadrilla, que en este momento -al hablar de la lidia entra la cuadrilla también en juego- hagan que aquello sea todo perfecto, que el toro nunca diga que aquí mando yo, sino que tanto los banderilleros, como los picadores y el matador seamos capaces de solucionar, pues eso, que hay un toro en una plaza, que es un animal irracional, que está vivo y se mueve por allí, y que tú tienes que llevarlo a donde tú quieres que vaya.

 ¿Qué es la técnica?, Enrique.

La técnica es la base por la cual el torero, además, consolida y afianza su valor. La técnica es importantísima en el toreo. Muchas veces hablan de los toreros y dicen: “Éste es un torero técnico” . Yo creo que realmente, los buenos toreros, ¡todos!, son técnicos. Porque la técnica es la base de que aquello funcione con una regularidad, porque un día tú puedes estar muy bien, y te la juegas allí, y sales, y le haces las cosas bien, pero para que haya una regularidad y tú seas capaz de cuajar al bueno y al menos bueno -al malo es imposible-, pues con esa técnica es la base para que tú, después, compongas y hagas el toreo. Y es la base del valor, porque tú estás confiado en ti, y en tus posibilidades, porque sabes lo que estás haciendo. Hay dos clases de valor, el valor ese de arrojo, que me pongo aquí y si pasa pasa ,y si no me coge. Y está el valor sereno, consciente, basado en la técnica.

Enrique,  persiste  la polémica sobre la colocación en el toreo.

Yo creo que lo fundamental en el toreo es la ligazón, que es el fin supremo,el ligar los muletazos uno tras otro, eso es el ritmo, y eso hace que aumente el clímax, la emoción. Sinembargo, de unos años a esta parte, surgió  la polémica esa, con el “crúzate”, “crúzate”…

Explícanos esto un poco.¿Cómo lo ves tú?

Yo, sinceramente, creo que es un invento de un sector de Madrid, para meterse con los toreros que no quieren…

Pero también hay algunos críticos que les secundan… 

Por supuesto. También hay algunos críticos, que están ahí escribiendo, que vaya tela, el daño que han hecho a la Fiesta.  Mas que a los toreros  que se meten con ellos. A mí me han dado mucho pero si uno sirve, tampoco eso trasciende tanto. Pero a la Fiesta en general, sí que le hacen daño.

Lo más difícil en el toreo, si hablas con todos los toreros que sepan realmente lo que es estar delante de un toro, te dirán que lo más difícil es dejar la muleta puesta en la cara y ligar. Eso es lo más difícil, dar un muletazo y dejársela ahí puesta.  Para eso tienes que quedarte fuera de cacho obligatoria­mente. No  te puedes  quedar cruzado porque entonces es prácticamente imposible ligar. Fíjate si será una tontería esto del  “crúzate” que, cuando tú empiezas a querer ser torero, o hay un niño en un tentadero que sale, siempre les dices: “Crúzate, crúzate mucho”, porque  es más fácil. Cuando estás cruzado, el muletazo es mucho más fácil porque  al toro no le estás exigiendo tanto. Lo difícil es estar fuera  de cacho, aquí, al pitón éste (Ponce se pone de pie y lo explica), no a aquel, a éste ,dejársela puesta, enganchar  aquí, y  llevarle  hasta allí.Eso  es  lo  difícil  de  verdad, porque cuando tú te cruzas, al tocar ya, el toro, por inercia, tiene medio pase pegado. Lo difícil es dejársela  en  la  cara puesta y pegarle cinco o seis seguidos y el de pecho.  ¡Eso sí que es difícil!Eso   es precisamente lo  que más  valoran   en  México. En México, tú te pones ahí, al hilo del pitón y ahí enganchas adelante y llevas para  atrás.Y la profundidad  del muletazo es superior. Lo que pasa  es que cuando lo haces en cualquier plaza, revientas eso. Eso del “crúzate” es un invento de Madrid para meterse con el torero que ellos quieren, porque al que no quieren, no le dicen ¡crúzate!, ni ¡pico! Se lo exigen al que dicen: “Vamos a por éste hoy”. Entonces llegan, y como el toreo se hace como se tiene que hacer, que es de esta manera que estamos hablando, tú tratas de hacerlo así y no te dejan.

Realmente, esa es la verdadera historia de esto. Donde expones de verdad  es cuando dejas la muleta puesta en la cara a un toro  y lo quieres ligar. Ahí es donde el toro te puede hacer así (Ponce imita un rebañón) y te puede pegar la cornada.

Está claro, eso lo quieren algunos malos aficionados de Madrid, y te lo dice un abonado de esa plaza, desde hace ya muchos años.

Enrique, ¿qué es el temple?

El temple, para mí, es el ritmo que tú impones al toro. Ritmo y temple van unidos. Pero lo impones tú, o lo impone el toro.

(Se queda pensativo Ponce ) …

En un principio lo impone el toro, porque si el toro va a una velocidad, tú no puedes torearle a menos. Quien te diga lo contrario, di que es mentira. Si el toro va a una velocidad, tú tiene que acoplarte a eso. Ahora, que en un momento determinado un toro que te embiste con violencia, si tú lo quieres torear despacio te va a enganchar la muleta, eso seguro. Pero tú si puedes, a partir del tercero, someter un poquito más con ese ritmo que tú le estás imponiendo, con ese bajarle la mano, no con un tironazo, sino que con ese ritmo puedes llegar a atemperar esa embestida del toro. Entonces parece que tú le estás imponiendo ese ritmo. Pero realmente el toro es el que te marca el ritmo que tú le tienes que dar. Claro, si un toro te viene a una velocidad y tú le dices: “Párate aquí” … ¿Qué tengo aquí, magia en la muleta para parar al toro? .. Es imposible.

Ahora lo puedes ir atemperando con el sometimiento y con el ritmo, y que no te enganche. Es fundamental el temple y el ritmo que tú impones para que el toro coja el trazo y camino y no te enganche.

Ya has hablado sobre ella, pero profundiza: ¿qué es la ligazón para ti?

Es lo más difícil. Para eso necesitas también un toro que te repita. Hay muchas veces que el toro no lo puedes ligar, porque si lo ligas acabas con él en la primera tanda, o en la segunda, o se te cae. Siempre hay que estar en función del toro que tienes delante. Si te repite, pues lo ligas, le dejas la muleta puesta en la cara, le obligas, y eso es lo máximo en el toreo, yo creo. Si el toro tú le ves que cuando le has pegado tres seguidos ligados, en ese tercer muletazo tú le has notado al toro como que le ha costado un poquito, y casi se cae, pues entonces espérate un poquito y ahora empezamos otra vez.

Pero la ligazón es digamos lo más difícil, y lo máximo, porque es cuando pones aquello boca abajo.

LA FELICIDAD ACTUAL

Vamos a hablar de tu carrera, en la que estás en tu temporada número diecisiete. Quiero que me hagas un balance de tus dieciséis años de matador de toros, cómo te sientes, y cuál es el secreto de esa ilusión que sientes y que transmites a todos.

Ante todo, el secreto de mantenerme ahí creo que es la afición. También el afán de mejorar y la ilusión por superarme. Se trata de tener ambición para no conformarse uno con lo conseguido, y ser humilde para seguir aprendiendo. Yo procuro no pensar que lo que he hecho ha sido extraordinariamente excepcional, y sí que lo puedo mejorar. Entonces, esa afición que tengo, y que siento el toreo desde lo más profundo, es lo que me permite mantenerme con ilusión día a día. Eso e ir cuajando toros, porque es muy importante que a estas alturas te embistan un poco los toros, para poder disfrutar cuajándolos.

Yo creo que me encuentro en un momento realmente bueno, creo que soy capaz de torear mejor que nunca, y ese afán de superación creo que lo he ido consiguiendo año tras año. Yo creo que esa ha sido, quizá, la clave para mantenerme ahí año tras año en lo más alto. Ese ir a más, ese ir a mejor,que los públicos te esperen con la ilusión del primer día, con las ganas de ver a un Ponce que es capaz de cuajar un toro realmente bien, y que van a disfrutarlo.

Estoy en un momento que, a poquito que me ayude un toro, lo cuajo. Si sale uno bueno, yo creo quese queda para el recuerdo.

Creo que lo importante de un torero es ver que está en un buen momento y yo creo que lo estoy. Fíjate este año, sin suerte en los lotes, con toros muy complicados, he triunfado en plazas tan importantes como Sevilla y Madrid. Eso dice mucho del momento en el que uno está, y cuando uno rompe bien y lo cuajas, disfrutas porque lo toreas a placer, y la gente lo goza. Entonces yo creo que estoy en ese momento de madurez y juventud todavía, unidos, que hacen que lo que uno hace en la plaza impacte. Pienso que es muy bonito ver a toreros nuevos, que empiezan, con esa ilusión, pero también es muy bonito ver a toreros hechos, maduros, que andan con esa solvencia delante del toro, que son capaces de resolver esas situaciones. Después de tantos años de alternativa, ver a un torero con ese cuajo y jugársela así, como si estuviera empezando, la verdad es que eso llega al tendido, es bonito y por eso uno es figura. Aquí uno no llega a figura porque sí.

Pero después de dieciséis años, esos toros de Zalduendo de Sevilla, o el sobrero de Pereda de Madrid -porque el toro de Badajoz fue un buen toro-, pero ante esos otros tres toros, cualquier otro torero habría tirado por otro camino. Y han sido los tres toros importantísimos en tu carrera, los tres.

Sí, sí. No digo que no, pero quizá por eso estoy donde estoy, porque con ese tipo de toros, en esas plazas claves, plazas importantes,he sido capaz de hacer algo que muchos no esperaban, que pensaban que nolo podría hacer, algunos. Yo creo que mi trayectoria se ha marcado por faenas grandes, pero también por faenas a toros de este tipo, difíciles, como “Lironcito”  de Valdefresno, o toros de Samuel en Bilbao. Yo creo que con este tipo de toros he dado una medida de más allá, de no sólo cuajar un toro bueno. Quizá haya hecho que sea un torero más completo todavía. Las grandes figuras lo son porque son capaces de estar bien con el toro regular y con el bueno. No sólo con el bueno, bueno, sino que también con el complicado son capaces de dar esa dimensión. Ahí ya das un salto más, marcas un poco esa diferencia que te sitúa en un lugar privilegiado.

Es casi milagroso ver cómo te recibe el público, como te quiere, esos saludos, por ejemplo el segundo día de Sevilla, cuando te obligaron a saludar tras terminar el paseíllo, el otro día en Campo Pequeño …

Sí, sí. Yo creo que la gente, dentro de la exigencia que tengo, que lógicamente yo admito porque yo he sido un torero al que siempre se le ha exigido, por mi condición, porque el aficionado sabe lo que puedo dar.

Entonces es lógico que me exijan. Pero la verdad que es muy bonito ver ese reconocimiento general de la afición y de todo el mundo. Un reconocimiento incluso de los propios compañeros, de los toreros, de todo el mundo, que hace que uno se sienta feliz con lo conseguido, y que después  de diecisiete temporadas ver a los públicos con ese respeto y ese cariño hacia mí, pues la verdad que es lo que más vale y lo que da esa energía, esa fuerza y esa ilusión para dar lo mejor de ti delante del toro. Es que ves que hay . una respuesta. Yo creo que también es bonito que los reconocimientos se hagan en activo, pues los reconocimiento casi siempre vienen cuando ya te has ido. Yo creo que eso es muy bonito pero también muy difícil.

Enrique, tú estás aquí porque ves que todavía no has tocado techo, por lo menos los que seguimos tu carrera te vemos así. Es una sorpresa, año tras año, día tras día, ver que mejoras lo anterior. Yo creo que esta temporada va a ser la mejor tuya, y ya es difícil.

Sí, es una temporada muy completa, con grandes faenas, con tardes de esas que hemos dicho, que pasarán a la historia. Yo creo que es una temporada muy importante, porque es muy difícil después de tantos años subir un peldaño más. Creo que una de las cosas más bonitas que me pueden pasar es el que no se me vea un techo, aunque también por otro lado digo: “Tendré que dejar de torear ya”.

Algún día Enrique tendrá que dejar de torear. Nos dará mucha pena pero es ley de vida. Se irá en loor de multitudes, se irá porque él quiere y porque también tiene que cumplir con su familia. Aquel día sentiremos que hemos perdido parte de nuestras señas de identidad en tanto que aficionados al arte del toreo, ese arte que Ponce sublima día a día.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

1 Resultado

  1. uno del dos dice:

    EXTRAORDINARIA ENTREVISTA. Ponce pone las cosas en su sitio. Ahora dirán aquellos que creen saber más que el propio Ponce que es mentira. Y es que hay algunos críticos que se creen el ombligo del toreo. Valga un ejemplo: Arévalo dice esto de la tauromaquia de Miguel Ángel Perera:”Con José Tomás empieza lo que yo llamo el cite invisible. Es decir, no el toque que utiliza el engaño en su totalidad, una vez establecida la conexión de la mirada del toro con el trapo -el que siempre se había usado-sino el que divide el engaño en partes y toca al ojo contrario, durante el cite cruzado, para lograr una conjunción más ceñida con la embestida, o el que toca con la parte del engaño pegada al cuerpo, para ceñir al toro que abre su embestida; o el frontal, que llama con la parte superior, o el que toca con los flecos. Y con José Tomás se consuman otras llamadas -apenas se las puede considerar toques·-durante el viaje de las embestidas, tanto por dentro como hacia fuera, que mantienen el equilibrio de su conjunción con el e gaño y extraen del toro un trayecto más largo y acompasado. La observación de esa novedosa manera de torear, que consiste en conectar la voluntad de embestir del toro con el mando torero que la modula, hasta extraer en cada lance, en cada pase, toda su bravura, es lo que fascina la mirada del joven Perera que sueña con el toreo y ve en el maestro otra afirmación de la tauromaquia: la técnica no defensiva, basada en la entrega del diestro que encentra su seguridad precisamente en el riesgo, en un sitio muy comprometido, el único que permite enlazar con la mirada del animal y comprender los móviles de sus embestidas. Es para Perera la suprema maestría, cuya defensa ya no estriba en desviar la embestida, sino en poseerla, en llevarla en el engaño, siempre toreada. Llevar al toro toreado , tras haber planteado la suerte en la tesitura más comprometida , y encontrar en ello la máxima segur dad del torero, es un hallazgo fascinante, paradójico, lo que hace al torero sentirse un auténtico demiurgo de su arte, un artista excepcional. A esa tauromaquia ética y estética es a la que se afilia Miguel Ángel desde el momento en que decide ser toreo”.
    ¿Alguien ha entendido algo? Pues hay aficionados que se creen a pie juntillas esta tauromaquia metafisica (por decir algo amable) que crea pseudoconceptos como “esconderse detrás de la pala del pitón”. Uno de los máximos exponentes de esta clase atributiva de mendrugos es Santi Ortiz, gran discípulo de Arévalo.

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