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Tradicional corrida del día de San Fernando en Aranjuez. Perera cuaja otra gran faena y Ponce se “inventa” dos

El extremeño cortó dos orejas del mejor con mucho de la corrida de Alcurrucén. Como Ponce, que tuvo el peor lote de la tarde, también se inventó la faena del pésimo tercero. Con los dos del lote medio, uno bueno y otro manejable, Sebastián Castella anduvo por bajo confirmando el mal momento que atraviesa.  

Plaza de toros de Aranjuez (Madrid). Viernes 30 de mayo de 2014. Tarde agradable con sol y nubes con dos tercios de  entrada muy repartidos con aspecto de tres cuartos.

Seis toros de Alcurrucén, desigualmente  presentados y vario juego. Muy tardo y cobardón el finalmente manejable primero gracias a quien lo toreó. Muy noble el segundo. Con genio transmisor el tercero. De difícil a brevemente sumiso por como lo entendió el matador. Soso y tardo pero muy manejable. Magnífico por bravo y noble el sexto

Enrique Ponce (añil y oro): Estocada algo trasera, silencio. Pinchazo y estocada, gran ovación.

Sebastián Castella (malva y oro): Dos pinchazos y estocada, ovación. Estocada atravesada caída trasera, petición insuficiente y fuerte ovación de los contrariados por el palco.

Miguel Ángel Perera (carmelita y oro): Estocada algo caída, palmas. Pinchazo, estoconazo trasero desprendido y descabello, dos orejas. Salió a hombros.

El Real Sitio y su bellísima aunque incómoda plaza de toros, son escenario cada año con motivo de la festividad de San Fernando, patrón de la ciudad, de una corrida de postín. Aquí hemos visto grandes faenas a casi todas las figuras durante años y años. Siempre vine a esta corrida desde niño con mi abuelo, con mi padre o con los dos. También con toda la familia. La primera corrida que vio mi sobrino Álvaro en su vida con apenas dos años de edad fue precisamente en Aranjuez. Y ya le leen ahora, escribiendo mejor que su tío. Ayer escasearon las fresas en la corrida. Buena buena, solo el sexto toro. Los dos de Ponce no pudieron ser peores, como también el primero de Perera. Si Castella hubiera cogido los dos que le correspondieron en sus mejores años, podría haber cortado tres orejas. Una pena.

Muy bonito el colorao claro que abrió plaza aunque de salida no quiso embestir, sino huir y cuando por fin lo paró Ponce siempre echó las manos por delante. Renunció a lucirse el maestro. En una de sus huidas, el animal se picó por su cuenta. Tras probarlo Ponce con una larga en laque el toro pareció obedecer, recibió el segundo puyazo defendiéndose. Esperó y se dolió en palos. Ponce lo sacó al tercio y aunque el toro apenas embistió de entrada, mostrándose tardo y cobardón. Con la mano derecha y , en parecer bueno. Le poco que tenía dentro se lo sacó hasta exprimirlo. No se puede estar mejor con un toro que, en otras manos, no hubiera valido para casi nada. Precisamente, nada de nada tuvo por el pitón izquierdo. Ponce lo mató de estocada entera en muy buen sitio, solo un pelín trasera, y el animal no tardó en doblar, levantándolo el puntillero que falló varias veces para que muriera. Y, claro, se enfriaron los ánimos de la gente como suele ocurrir en estos casos.

Menos voluminoso y bajo el castaño cuarto. Salió corretón hasta emplazarse.  Ponce lo veroniqueó ganándole terreno sin que el animal rompiera del todo aunque en los embroques metió la cara. Fue raudo al caballo y se empleó a medias en un largo encuentro, perdiendo las manos. Bien cambiado del tercio. Persiguió en banderillas por irse arriba berreando. Tampoco este iba a ser fácil. Ponce tanteó por alto con la derecha y se abrió al tercio para obligarle a tomar la muleta hasta llegar a ligar tandas con gusto, temple y relajo. La taumaturgia de Ponce hace milagros. A un cambio de mano siguieron naturales y de pecho en los que todo tuvo que hacerlo el torero. Y ya sin resuello el animal que acabó imposible, tras un oportuno abaniqueo para adornarse, un pinchazo seguido de estocada tendida y traserilla. La petición de oreja fue insuficiente pese a lo conseguido con otro toro que se inventó.

Sebastián Castella en Aranjuez torea como en el patio de su casa que es la de sus apoderados, por empresarios y ganaderos de la corrida. Así lleva muchos años sin faltar a esta cita. Muy entipado salió el bonito castaño segundo. Se prestó bastante al toreo de capa por verónicas del francés. En Aranjuez se pica en sol, al otro lado del burladero de los matadores. Y a los toros se le ve ir, no venirse cuando estamos sentados tras este burladero. Le costó hacerlo con clara bravura en el único puyazo que le pegaron. El toro pasó sin problemas en las chicuelinas del quite de Castella. Grandes pares de Javier Ambel. Vamos a ver cual eligió de las tres modalidades que utiliza Castella para empezar su faena. La brindó al púbico en los medios y eligió los estatuarios a pies juntos con la mano derecha seguidos de varios de pecho con cambios encadenados. Le salió muy bien. Asimismo los redondos que siguieron por firme y templado aunque sin sello especial. Y lo mismo los naturales. El mecanicismo de Castella en estos momentos que atraviesa no despierta pasiones precisamente. Y la sosería del toro, unida a la del torero, convirtió el trasteo en monótono. Aceptable y hasta bueno pero monótono. Lo cerró con el consabido arrimón que esta vez fue breve y por ello fácil de soportar.  Pero pinchó y perdió la oreja que hubiera cortado aunque el toro fue de dos. Les aseguro que si este mismo toro le hubiera tocado a Castella en sus años más felices, se las abría cortado sin duda de ninguna clase.

Muy distraído salió el muy basto quinto, negro y bonito de cara. Echó las manos por delante en el capote de Castella acabando trastrabillado. Tardeó en varas pero le pegaron en el primer y único puyazo. Bien cubierto el tercio de banderillas, Castella eligió el peor de sus arranques de faenas, sentado en el estribo y estrellando al toro contra las tablas de la barrera. Aunque a parte del público le gustó este trance inicial, el toro lo acusó. Podría haber embestido mejor si no lo hubiera hecho. Muy tardo, soso y todo, este quinto fue mejor que los ya lidiados por Ponce y Perera. El francés se llevó el único lote posible de la corrida. Anduvo casi como en el primero. Porfión, vulgar y reiterativo sobre ambas manos aunque sabiendo vender la mercancía a los paisanos que, sin embargo, se aburrieron y pidieron que lo matara ya cuando se pasó de metraje. Mató de estocada travesada trasera algo caída y sonó un aviso antes de que descabellara. Este toro fue de oreja y su anterior de dos. Las dejó escapar. Dos toros con nombres musicales, los buenos del encaste Rincón.

Llegó Miguel Ángel Perera para debutar en Aranjuez tras su gran triunfo en Madrid. Bello, bellísimo el tercer toro. Un altivo dije de la casa. Lástima que se fuera suelto del capote de Perera. Luego se frenó en seco al marcarle una verónica el extremeño para, de seguido, defenderse con mucho genio y volverse a ir de un lado a otro del gran ruedo de esta plaza. Justo donde fue picado con levedad aunque quedándose pegado al peto. El mismo defecto ya apuntado sacó en el único lance del frustrado quite de Perera. Tan poco se dejó banderillear con facilidad poniendo en apuros nada menos que a Joselito Gutiérrez. Barbero si clavó. Y Joselito también en el tercer par. Antes de que Perera empezara la faena, el animal volvió a irse y, una vez de nuevo en tablas y sacarle Perera al tercio, lo sometió con la muleta como este grande entre los grandes del momento suele hacer. Valentísima firmeza y adecuado temple no siempre resuelto porque el toro pegó incómodos cabezazos o frenazos al final de cada viaje. Y casi otro tanto consiguió Miguel Ángel al natural. Esta vez no pudo completar la obra con su acostumbrado arrimón. Muy por encima del toro anduvo Perera que mató de buena estocada algo caída.

También el sexto fue menos voluminoso que el tercero. Perera lanceó a la verónica con suficiencia y temple, aprovechando la incipiente nobleza del animal. Derribó con estrépito en el primer encuentro con el caballo.  El extremeño quitó por chicuelinas, tafalleras y revolera frontales que espació adrede. Fue el de la tarde. Cubierto desigualmente el tercio de banderillas, Perera brindó seguro de lograr otro triunfo. Perera anda ahora mismo tan sobrado que no se le va una. Y como este toro fue excelente, la armó como hace días en Madrid. Redondeando lo redondísimo, templando, ligando y mandando. Me hubiera gustado que este animal le tocara a Ponce que en sus 25 años de alternativa se está llevando lo peor de cada corrida que ha matado por ahora. Pero, señores, Perera lo aprovechó de cabo a rabo con ambas manos con total entrega y verdad incluida la sobredosis metido entre los pitones del toro. Y eso hay que celebrarlo y gozarlo.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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