Última de feria en Valladolid. Aleccionadora y bellísima faena de Ponce

Valladolid. Plaza del Paseo Zorrilla. 13 de septiembre de 2009. Octava y última de feria. Tarde agradable con rachitas de viento y dos tercios de entrada. Seis toros de Puerto de San Lorenzo, bien aunque desigualmente presentados, bajando mucho el anovillado tercero. Todos nobles aunque flojos. Salvo el primero, que se paró enseguida, se dejaron torear bajo la condición de saber administrarlos. Por su mayor movilidad y casta, sobresalió el tercero. Enrique Ponce (corinto y oro): Dos pinchazos y estocada caída de rápidos efectos, palmas con saludos. Estoconazo trasero caído, aviso y oreja con fuerte petición de la segunda y dos vueltas al ruedo con posterior bronca al palco por no conceder el segundo trofeo. Manolo Sánchez (negro y oro): Tres pinchazos y estocada trasera desprendida, saludos. Media trasera tendida y descabello, aviso y palmas con algunos pitos. Miguel Tendero (blanco y oro): Dos pinchazos y estocada trasera desprendida, aviso y ovación. Estocada muy trasera caída, palmas.     

 

La afición, la ilusión y el magisterio de Enrique Ponce permanecen incólumes a cabo de sus veinte años de alternativa y la gente comenta lo admirable que resulta verle tan fresco como en sus primeros años aunque ya nadie sorprendido por acostumbrados a verle resolver casi todos los problemas que se le presentan y hacerlo además con limpia y elegante belleza. Ayer no se cansó de intentar sacarle pases al marmolillo que abrió plaza, un toro tan parado al que cualquier otro torero hubiera matado sin más contemplaciones y esperó su turno con el muy serio y bien armado cuarto para dar una de sus habituales lecciones. Franco el toro aunque en principio arisco y con mucho que torear, fue poco a poco limando sus asperezas sobre ambas manos con muletazos siempre acordes a los cambios de velocidad y ritmo del animal y, cuando la faena parecía terminada, echó mano de recursos artísticos surgiendo como por encanto otra faena de exquisita variedad y precisión en la que el toro pareció otro muy distinto del que había sido en principio. Hasta sonó un aviso sin que el trompetazo alterara la intención de Ponce en proseguir pidiendo paciencia al palco porque él sabía que lo mejor quedaba por hacer. Ya descolgado, el animal obedeció por bajo en largas embestidas y tanto en las aquí novedosas “porcinas” que levantaron a la gente de los asientos, como en los naturales a muleta plegada, dos más echando la muleta a sus pies, las trincheras, el pase de las flores ligado al de pecho y los cambios de mano por delante, a nadie importó que el trasteo hubiera sido tan largo por el muy concentrado disfrute que les hizo pasar. Faltaba la estocada y sin impacientarse buscando la difícil inalada, entró a matar muy derecho pero quedando la espada caída y trasera, defecto al que, supongo, se agarró la presidencia para negarle la segunda oreja que el público pidió con clamor.

 

Enfado que estropeó innecesariamente el momento culminante del festejo aunque la gente supo compensarlo obligando al gran torero a dar dos vueltas al ruedo. Muchos no habían olvidado que, en esta misma feria, se habían dado dos orejas un par de veces tras estocadas tanto o más traseras y caídas que la de Ponce en este toro e, inevitablemente, compararon. Pero bueno, quede la diputa en simple anécdota aunque mejor sería terminar de una vez por todas con el tema de las orejas. Deberían suprimirlas y dejar los premios en vueltas al ruedo. A ver quien logra dar dos y, aún menos, tres, lo que pondría los triunfos en el sitio que corresponde a cada cual.

 

Circunscrita la tarde a Ponce, la actuación del sustituto Manolo Sánchez no pasó a mayores con ninguno de sus dos toros dentro de la habitual elegancia que distingue al vallisoletano, ayer por bajo de las buenas condiciones del quinto toro por incapaz de resolver su suave aunque feble embestir al pasar de un buen principio por redondos a un muy sucio final con enganchones y desencantos. Poco más pudo hacer con el peor segundo aunque también se dejó por el lado izquierdo y lo mató de varias agresiones.   

 

Se presentaba en Valladolid el nuevo valor, Miguel Tendero, y cayó de pie nada más abrirse de capa, muy templado por verónicas que por su fibra y ajuste hicieron presagiar una faena a tono con lo hecho en el saludo. Bravo y encastado además de noble el muy terciado animal, Tendero se acopló enseguida por redondos largos y mandones, completando dos tandas soberbias en las que dio sitio al animal como procedía hacer. Pero en la tercera, más de cerca y un tanto atosigado por querer empalmar los pases más seguidos, el toro acusó el arrobo y empezó a protestar cambiando a peor por el lado izquierdo y también por el que había sido su mejor pitón derecho. No obstante y en el inmediato recuerdo de lo bien que había estado Tendero en los primeros compases de su labor, si no hubiera fallado con la espada, posiblemente habría cortado una oreja.

 

El sexto toro se lo brindó Tendero a Ponce y, en su ardor por querer triunfar, se le olvidó “tocar” al toro justo antes de cada embroque y el animal no desarrolló todo lo bueno que llevaba dentro. Cuando le perdió dos pasos tras cada pase y le “tocó” a su debido tiempo, tal y como una y otra vez le aconsejaron desde el callejón, mejoró la faena. Hasta dio el tres en uno con notable gracia, logró tres redondos más de buena factura y se adornó preciso, pero la estocada le quedó excesivamente trasera y lo que iba para oreja quedó en palmas de despedida.                  

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

3 Resultados

  1. jose maría gómez dice:

    Lamento enormemente que en el palco del coso del Paseo de Zorrilla el señor que lo ocupaba, cicatero y ramplón, denegó injustamente la segunda oreja a Enrique POnce solicitada clamorosamnte por abrumadora mayoria, no se puede ir contra la corriente y REGLAMENTARIAMENTE debió concederla, por agravio comparativo al colega que presidía el dia que toreó el torero de Armani, tiempo le faltó para sacar el pañuelo por 2ª vez, así está esto. !Que asco de mediatismo!. Pero que no se empeñen, Ponce es una figura del toreo y el “otro”, pues ya me contaran…….
    Saludos.

  2. Portón 2 dice:

    Acertada la crónica de lo acaecido ayer en Valladolid, con la salvedad de que, aún con la razón reglamentaria de su parte, el palco y digo bien, todo el palco, impuso su sapiencia taurina en contra del clamor de los que acudieron a ver el espectáculo, mostrando intolerancia en favor de reglamentación. El público pudo salir más contento de la plaza y con ganas de volver pero el palco, reglamento en mano eso si, lo evitó. Un saludo José Antonio.

  3. graciano dice:

    ¡Qué pena de presidente! Ahora presumirá ante sus amigos de haberle impedido a maestro de maestros salir en hombros. Toda la plaza vió y media España también la excelsa obra de Ponce, menos los del palco. Si ese toro cae en las manos de los otros toreros hubiera pasado lo mismo que con el tercero, a la tercera tanda se para o sale corriendo a la otra punta de la plaza. Seguro que este hombre ha premiado con dos orejas faenas mucho peores que esa, pero claro no las ha hecho Ponce. Aquí lo verdaderamente importante para los presidentes es negarle orejas a Ponce o al Juli. ¡Qué machos, ellos!.Yo también quitaría las orejas y que sea el público, como en Porugal, el diga cómo ha estado un torero.

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