Paquirri en solitario corrida de Beneficencia de Madrid 1980

Esta corrida la mató en solitario Paquirri por mi culpa. Un año antes íbamos a viajar a París invitados por el Club Taurino de la capital de Francia y una huelga de controladores impidió el vuelo. Como íbamos a estar cuatro días allí, Paco me sugirió que nos fuéramos a pasarlos en su finca “Cantora” y allí nos fuimos. En el transcurso del viaje hasta el campo en coche, Paco conducía y yo a su lado, íbamos solos. Fue cuando le dije que por qué no toreaba él solo seis toros en la Corrida de la Beneficencia del año siguiente. José Luis Martín Berrocal, que  era entonces empresario de Las Ventas, había incumplido un acuerdo que había firmado con Paquirri para torear dos tardes en San Isidro en el que figuraban los toros a matar  y el dinero a ganar que era mucho. Ese contrato escrito sobre un papel, quedó guardado en la Finca Los Alburejos de Don Álvaro Domecq. Pero alguien ´- sé quien fue pero no digo su nombre porque ya ha muerto – lo robó furtivamente una noche y el contrato desapareció. Y como Berrocal no quiso cumplir después lo firmado en Los Alburejos, Paquirri  desistió ese año de actuar en San Isidro. Por eso, precisamente por eso le aconsejé que negociara con la Diputación de Madrid su actuación en solitario en Madrid. El de Barbate estaba en el pináculo de su carrera y mandaba en el toreo por cuarto año consecutivo aunque gran parte de la crítica de Madrid venía negándole el pan y la sal. Pasado unos días de mi estancia en Cantora , ya había regresado yo a Madrid. Paco me llamó por teléfono y me dijo que lo había pensado bien y que había decidido hacer lo que habíamos hablado. Lo que pasó hasta la celebración de aquella corrida fue un calvario lleno de espinas y de trampas. Ello sin contar la campaña en contra de que le montaron Navalón, Zabala padre, Moles, Mariví omero y Joaquin Vidal para que la Diputación se negara a organizar la corrida como quería Paquirri. Fue algo vergonzoso. Pero así fue y ahí estás las hemerotecas que lo demuestran. La cosa llegó a tal punto que, algunos diputados del Partido Comunista y del Socialista no querían que Paquirri ganara los ocho millones de pesetas convenidos. Pero tuvieron que dárselos. Llegados los días cercanos a la celebración del evento, Martín Berrocal dio orden al que mandaba en las taquillas de Las Ventas para que, una vez vendidas las entradas a los abonados – toda la sombra, gran parte de sol y sombra y más medio sol – de las entradas de sol que se vendieran al público en general  no se diera ninguna del tendido 5. Y así lo hicieron. La noche anterior a la corrida, cenamos solos Paquirri y yo en el comedor del hotel Goya y, cómo ví la mala cara que tenía el torero, le pregunté qué le preocupaba. “Que no se agoten las entradas”, me contestó secamente. Yo ya sabía que  en la plaza no habría casi nadie en el tendido 5 en pleno sol.  Los toros pertenecieron a seis ganaderías distintas y no hubo ningún problema en el reconocimiento. Pero cuando Paquirri apareció en la puerta de cuadrillas para hacer el paseo, al ver vacío el tendido 5 debió venirse abajo. El resto de la plaza estaba hasta los topes, pero ese enorme claro en el sol debió afectarle una barbaridad. Además y como pasa tantas veces, la mayoría de los seis toros fueron malos y, aunque Paquirri solventó sobrado la papeleta, el buscado gran triunfo no llegó. Paquirri brindó el primer toro al Rey Juan Carlos I, otro más a sus hijos Francisco y Cayetano que estaban viendo el festejo por televisión. Lo hizo a través de las cámaras . Y otro toro me lo brindó a mí. No brindó ninguno más. En este vídeo se ve y se oye lo que me dijo. Fue una tarde histórica a pesar de lo mal que salió. Algún día les contaré todo lo que pasó después de celebrada.  La razón histórica del acontecimiento nos lleva a mostrar el vídeo que les servimos aunque las faenas de Paquirri de esa tarde no fueron ni por asomo como los centenares de grandes obras que logró en todas las plazas del mundo. !Loor al gran torero que, pasados pocos años después de aquella tarde, murió victima del toro Avispado en la plaza de Pozoblanco.  Al impresionante y multitudinario entierro que fue un acontecimiento universal, no asistieron por cierto ni Navalón, ni Zabala padre, ni Vidal, ni Moles, ni Mariví. Claro que, si hubieran ido, les habrían tirado al Guadalquivir  desde uno de los puentes sevillanos. .. Vidal firmó la crónica de El País  en la que, entre otras cosas, decía que Paquirri le había brindado uno de los toros a un señorito calvo. El señorito calvo era yo. Vaya finalmente un abrazo mío muy grande hasta el Cielo donde Paquirri estará sin duda porque, sépanlo ustedes, además de un gran torero fue una grandísima persona.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

2 Resultados

  1. Josem dice:

    Este episodio de la carrera profesional de Paquirri lo explica muy bien José Antonio del Moral en Nacido para Morir. Para que vea que, aunque a veces discrepe con él, tengo sus libros e incluso muchos números de aquella gran revista que fue Toros 92

  2. Fabio dice:

    Viva Paquirri!!!
    Me enamorè de este gran torero a traves del emocionante y esplendido “Nacido para morir”, obra cumbre de Del Moral, escrita al alimòn co Josè Carlos Arèvalo…Los dos escribieron con corazon y conocimento del gran torero y conseguieron emocionar a miles de aficionados….

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