ENRIQUE PONCE

Díaz-Manresa se vuelca con Enrique Ponce

Hay tres días cada año que relumbran más que el Sol: Jueves Santo, Corpus Cristie y el Día de la Ascensión. Hoy celebramos un  Corpus Cristie verdaderamente histórico e irrepetible porque en Madrid fue proclamado Rey Don Felipe de Borbón y Grecia tras cederle el Trono su padre, Don Juan Carlos I bajo la estatua  del Emperador Carlos de la Sala de Columnas del Palacio Real. Nunca habíamos visto un acto a la vez más sobrio, solemne y emocionante.  Y en las tres ciudades imperiales de España – Toledo, Sevilla y Granada – además de sus famosas procesiones a cada cual más hermosas,  habrá toros.  En Granada, actuará por primera vez este año José Tomás. Y en Toledo, Enrique Ponce, El Juli y Castella.  De ambos festejos tendremos y daremos noticia mañana aunque esta vez no seré yo quien lo cuente por cuestiones estrictamente personales que no van al caso. Tendremos las versiones de dos grandes aficionados: Ángel Conejo desde Toledo y Juan José de Torres desde Granada. Pero en este espacio quien escribe es Ricardo Díaz Manresa sobre el inagotable y excepcional caso Ponce. Muchos españoles quizá y sin quizá no se han detenido en pensar quien es este valenciano de Chiva, onnubilados por el  futbol pese a que que ayer sufrió una derrota inapelable en el mundial de El Brasil el equipo español al que llaman La Roja y maldita la gracia que me hace el nombrecito…  Aunque siento este monumental fracaso, también me alegro. A ver si nos dejan en paz este verano a los muchísimos que estamos más que hartos de la exageradísima información futbolera que en España parece que el lo único importante que tenemos. Como también estamos hasta el gorro de leer y de escuchar los inapropiados ditirambos que se dedican a José Tomás haga lo que haga, donde y como lo haga que no tienen la menor importancia al lado de los que ha sido y sigue siendo Enrique Ponce. El caso que hoy se comenta aquí es el de Enrique Ponce. Tampoco lo comento yo, que soy el poncista más poncista del mundo y a mucha honra. Lo comenta Ricardo Díaz-Manresa que es el crítico más entusiasta e inagotable que he conocido en mi vida. Veamos lo que dice sobre el valenciano más universal.

Caso Ponce

No es “Caso Ponce” en cifras, que son apabullantes,  únicas e irrepetibles. Es que no creo que haya nunca un caso igual. Ni que nadie se le acerque. Pero voy a ahondar y a  fijarme en un aspecto de su actividad y la resumo en sus actuaciones de este año en Sevilla y Madrid. Tienen estudio aparte por lo que hizo él y por lo que vieron –o no vieron- los demás.

Un caso, un caso extraordinario repetía siempre mi padre cuando había algo fuera de serie, por lo bueno o por lo malo. Veía a alguien especial, me miraba y me decía : este es un caso extraordinario. Exactamente lo que es Ponce, que se sale por arriba y que, además, todo lo hace bien. Dejemos su trayectoria torera. Es que canta bien, baila mejor, es un consumado actor, juega estupendamente al fútbol, pronuncia unos discursos redondos, da pregones que ahí quedan… Además tiene una mujer guapísima y dos hijas preciosas. En fin, completito el personaje. De los que Dios abrió la mano cuando nació para llenarlo de virtudes. Caso Ponce.

Y es que convierte en caso también a los demás. Le dan una cornada en Fallas como para quitarlo de en medio, a su mujer le llega la cara al suelo cuando vemos imágenes de la habitación del hospital, supongo que le pediría que dejara los toros y… el primer día ya torea con una toalla, da pases al aire sin casi poder moverse, admite que vio muy cerca la muerte cuando el pitón del toro entraba por su axila… y no se da coba. Y dice que va a reaparecer en Sevilla, en plaza de primera, feria histórica, varios años sin ir, y además la única figura anunciada en todo el ciclo. O sea, más responsabilidad, más miradas, más  exigencias.

Apura el tiempo de cura para estar en la Maestranza cuando todo el mundo habría comprendido su ausencia. Es una heroicidad. Agua pasada ya, pero resulta que entonces reaparece el de Galapagar, en una ciudad mexicana, que poca gente sabe dónde está, con un ganadito a modo y en una plaza pequeña de pocas filas de tendido. Y, oh Dios, a JT le dedican todos los espacios. Es una corridita normal, de reaparición o lo que sea, sí pero a años luz de lo de Ponce. ¿Qué pasa con los medios desinformativos, algunos podridos o incompetentes, que no saben valorar y conceden más espacio e importancia a la corrida-festival del de Galapagar que a la gran comparecencia en el Baratillo del de Chiva. Este mundo está loco, pero parece que cada día quiere estarlo más y pierde la cabeza, la profesionalidad y el decoro. Hasta mis hijos lo decían viendo páginas de periódicos. Hasta le dan más espacio a JT que a uno que salió por la Puerta del Príncipe, creo que el rejoneador Diego Venura, al día siguiente. ¡Ay medios desinformativos de la democracia, pseudo, que lleváis a la gente por calles equivocadas en casi todos los sectores! ¡Qué manera de ser injustos!

A veces tendría Ponce que dar un  puñetazo en la mesa. Me acuerdo de su adiós a Pamplona del que casi nadie se dio cuenta, pese a ir vestido de blanco con algo de rojo, los colores sanfermineros. Lo miraron, no se dieron cuenta y él no dijo nada. Cosas de Ponce.

Y tras Sevilla viene Madrid. No estoy de acuerdo con su ausencia de Las Ventas tanto tiempo. Tampoco en que lo trataran tan mal algunas ferias aunque sí puede que injustamente. Son las duras y las maduras. El peso de la púrpura. Pero en sus primeras temporadas, cuando le hacía falta de verdad, lo encumbraron. La plaza de Madrid, al final, siempre es más generosa que cicatera. Total, Ponce vuelve en el 2014 pero –otro pero- sólo a una cuando en Sevilla fueron dos, en Bilbao serán otras dos y así sucesivamente. A Madrid le da poquito.

Y al torero de las quejas lo reciben con gran ovación y saludos como al hijo pródigo, diciéndole que le quieren. Y le respetan la tarde. Y lo aclaman. Y lo valoran. ¿Dónde está ese público agrio, airado, injusto, rencoroso, cruel? Como decía Pepe Ordóñez, fue esta vez público bizcochable. Ese Pepe Ordóñez que llamaba a su hermano Antonio sólo con el apellido, Ordóñez, como si los demás hermanos no lo fueran. Ordóñez para acá, Ordóñez para allá. El gran Ordóñez.

El caso Ponce tiene muchas vertientes y mucha historia. En Sevilla valoraron su gesta. En Madrid lo acogieron como lo que es: un torero extraordinariamente histórico. Y desde hace 26 años vistiéndose tantas veces de torero muchísimas tardes. Solo de pensarlo me pone los pelos de punta.

Guste más o menos, pongo siempre dos ejemplos de Ponce que llegan mucho a la gente. Imaginaros que hubiese un terreno, no sé, en la Pampa argentina, donde pudieran echar juntos casi 5.000 toros. Menuda visión. Vaya espectáculo. Lo nunca visto. De Guines. Pues esos son los que ha matado Ponce día a día. Para marearse. Casi cinco mil  toros juntos. Es el caso Ponce. El genio Ponce. La marca Ponce. Sí, sí, lo nunca visto.

Y también digo que hay tardes de su temporada que, suponiendo que no haya en la plaza algún poseedor de fortuna excepcional como un magnate del petróleo, Ponce tiene más dinero que todo el público junto… Y sigue ahí a riesgo de percances o de lo que pueda pasar. Cuando lo oyen, ponen una cara mis oyentes que es un marco idóneo, entre admiración y sorpresa, para la gran carrera casi imposible de soñar de Ponce. De soñar otro que no sea él.Caso Ponce. Un caso extraordinario. Inalcanzable. Insuperable.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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