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!!!!!!MANOLETE¡¡¡¡¡

 Por José Mª Sánchez Martínez-Rivero

 

“…Lógicamente, la figura de la época Manuel Rodríguez, “Manolete”, fue el máximo atractivo en los carteles. El excepcional empresario Don Pedro Balañá Espinós taurino de pro, sabía muy bien que contratar al Monstruo, era garantía de lleno rebosante…”

TOROS EN BARCELONA

José Mª Sánchez Martínez-Rivero (Del toro al,infinito)

No se ha levantado la prohibición, por lo menos todavía, fue hace 70 años, en 1944. La afición catalana disfrutó de una temporada de toros excepcional. Se celebraron un total de 32 corridas, de ellas cuatro fueron de ocho toros y una de cuatro. En cuanto a novilladas se dieron 23, cuatro de ocho novillos. Hubo también un festival. Entre toros y novillos fueron estoqueadas un total de 342 reses en lidia ordinaria y 19 para rejones. ¿Se imaginan el beneficio económico que supuso para la ciudad la celebración de estas corridas de toros y novilladas?

Lógicamente, la figura de la época Manuel Rodríguez, “Manolete”, fue el máximo atractivo en los carteles. El excepcional empresario Don Pedro Balañá Espinós taurino de pro, sabía muy bien que contratar al Monstruo, era garantía de lleno rebosante. Lo contrató en siete ocasiones. Aunque no batió el record de actuaciones que lo consiguió Arruza con diez.

La primera corrida en la que intervino el cordobés fue la del día 23 de abril de 1944; toros de Arturo Sánchez Cobaleda, para Juan Belmonte, Manolete y Juan Mari Pérez Tabernero.

López Chacón, la vio así:

Manolete ha estado casi ausente de la plaza. Al primer toro debió machetearlo o doblarse con su enemigo, para luego corregirle el defecto de vencerse por un costado, y torearlo por el otro, al menos. Manolete pudo y debió sacarle más partido. Por sabido es ya axioma olvidado, “que no hay toro sin lidia posible.

Manolete decepcionó en esta corrida y el público, que había llenado la Monumental para verle, salió defraudado y se la guardaría para la siguiente corrida”.

Manolete estuvo bien. No lo que se esperaba de él, pero bien. Paco Laguna comenta una fotografía de Mateo, de esta corrida, en su obra “Tauromaquia de Manolete”, dando el cordobés una media verónica: “Media verónica llena de empaque y hondura, garbo y personalidad”.

Casi un mes más tarde comparece el diestro de Córdoba en la Monumental. Toros de Montalvo para Juan Belmonte, Manolete y Morenito de Valencia. El augurio de López Chacón, se cumplió.

“La multitud encrespada en ondas de protestas y todo linaje de denuestos, recibió al cordobés con una fenomenal pita al hacer el despejo las cuadrillas”.

Téngase en cuenta que había aficionados que vieron a Joselito y Belmonte por lo que sabían lo que veían. Con el público en su contra Manolete se enfrentó a los dos toros que le correspondieron en el sorteo. Serenidadconfianza en sí mismo y a torear. La crónica de  esta corrida decía, entre otras cosas:

“No hay más remedio que sacar a relucir el cincel y las obras de Fidias, Praxíteles, Scopas y Lísipo cuando Manolete se encuentra cómodo y a gusto al torear…

Pero, aún confesando que Manolete no hizo una faena cumbre, como muchas de las que le hemos visto en Barcelona, reconocerán ustedes conmigo que estuvo, en algunos momentos, sublime y elegante, ya en los lances a la verónica, rematados con dos medias por entrambos lados, en los dos toros magistrales; ya con la muleta, en el primer toro, pues si la faena no tuvo ligazón, no cabe superar los muletazos que dio, con su impavidez y rígido ajuste, al toro lidiado en segundo lugar. Y aunque me tilden de “manoletista” añadiré que, en mi opinión, lanceara como lo hizo Manolete a sus dos toros, terminando las verónicas en dos medias por los dos lados y aquél muletazo sabio, elegante, maravilloso, cuando cambiándose la muleta por la espalda, dio una vuelta completa ante la cara del astado, son cosas dignas de ponerlas como dechado y ejemplo de extraordinario torero que no admite comparaciones”.

Manolete, todo pundonor y orgullo torero se apretó bien los machos y pisó el ruedo dispuesto a triunfar a toda costa. La faena al segundo de la tarde de nombre “Humero”, número 40, negro listón, fue sensacional y bella.

Plaza Monumental, 28 de mayo. Tres toros de Benito Martín, tres de Galache y un novillo de Alfredo Manzano para el rejoneador Don Álvaro Domecq. La lidia de a pie corrió a cargo de Manolete, Pepe Luís Vázquez y Rafael Albaicín. En cuanto a la actuación de Manolete la prensa decía:

“Resulta ya inadmisible e intolerable la actitud hostil de un sector del público hacia el espada Manolete, reiterada con una antipática contumacia que colma la paciencia de los buenos aficionados. Hay quienes creen, unos ingenuamente y otros con manifiesta mala fe, que Manolete viste el terno de luces para torear siempre becerros adelantados; que es el novillero puntero de hoy; que escoge siempre las reses más pequeñas que haya en los corrales; que pone el veto al ganado grande y cornalón…

Córdoba ha vivido unos momentos inefables de emoción ante su gran tarde con toros de trescientos kilos (en canal), todavía se oyen los clamores de la tierra del Gran Capitán de la torería, en la Feria cordobesa, estremecida de júbilo hondo y extenso, ante las portentosas faenas ejecutadas en aquella plaza con toros-toros andaluces de Villamarta de genio y casta, que la magia de su muleta, portentosa y fantasmal, supo domeñar, caprichosamente, como ayer, en la Monumental, dio todo un curso de cánones del toreo en redondo, con las dos manos, iluminado y grandioso…

¡Los toros pequeños! Siempre resulta que los toros pequeños los escoge el cordobés. ¡Vamos hombre! Los demás no escogen sino mamuts…”

Al cronista le interesa subrayar la actitud en contra de Manolete de unos cuantos “aficionados”, aficionados a la gresca, al jaleo, a pitar porque sí y a morder el puro. Dice:

“¡Y cuidado que Manolete no pudo estar mejor! Yo le he visto torear mandando en el toro, pero templar y mandar al toro y al público no lo había visto aún como lo hizo hoy Manuel Rodríguez con la gallardía, el valor, el arte y la maestría que infundió a su toreo en redondo, ya con la muleta en la derecha o en la izquierda. El paisano de Séneca se hartó de torear, realizando una de sus memorables faenas en el cuarto toro, de nombre “Divertido” de Galache, protestado porque le tocó a Manolete, no por voluntad, sino porque tenía que tocarle a alguien”.

El diestro de Córdoba cortó tres orejas y rabo. La cámara del gran fotógrafo Mateo plasmó instantáneas inverosímiles en belleza taurina. Pies juntos, verticalidad, mando, temple, arte, adornos muy toreros y media estocada, en la que se ve doblarse el estoque al entrar a matar a ley. Media verónica belmontina increíble.

Pepe Luís Vázquez se lució también y se dijo de su actuación: “Oro de ley en la faena a su segundo toro”.

El día 29 de mayo vuelve a abrir sus puertas la plaza Monumental. Toros de Buendía, un novillo de Sánchez Cobaleda y otro de Pérez Tabernero para: Vicente Barrera, Manolete, Morenito de Valencia, Pepe Martín y Álvaro Domecq que rejoneó.

Lleno absoluto. Lo seis toros de Buendía fueron buenos y bravos.

Existe otra fotografía de Mateo, de esta corrida, en la que Manolete mata a su primer toro de forma magistral y digna de figurar en las escuelas taurinas de cómo se debe matar un toro.

Vicente Barrera, volvió a ser el que era y se dijo de él que había toreado muy bien y vistoso. Toreo de color, línea y deslumbrante.

En cuanto al diestro de Córdoba, López Chacón escribió:

“Espléndido y asombroso el gran espada cordobés. Hay que reconocer que Manolete puede con todos los toros, si embisten, cuando pesan menos que una pluma o llevan sobre los lomos casi media tonelada de peso. No es cuestión de tamaño o peso es otra cosa. Para Manolete lo peor es no tener a su lado ni la sombra de un rival, porque no acaba de surgir. Cortó una oreja al toro “Tarifeño”.

Arte de la más fina orfebrería fue la faena que tejió de maravillosos y sugerentes matices el espada valenciano Morenito de Valencia.

Don Álvaro Domecq rejoneó con su clásica pureza y estuvo bien a lomos de “Espléndida”.

Memorable lleno en la Monumental, el día 15 de junio, para ver a Domingo Ortega, Manolete,  Domingo Dominguín y al rejoneador Álvaro Domecq. Toros del Conde la Corte.

La crítica se preguntaba. ¿Qué hizo el toledano para superar al Cordobés? … ¿Qué Manolete para superar al de Borox?

Cada uno partiendo de su manera de torear y estudiar la lidia, manifestó altas cualidades. En el castellano, sobriedad, mesura, suavidad, valor extraordinario. En el andaluz, suavidad, gravedad y valentía, realmente excepcional. Resultado del Maestro de Córdoba, 4 orejas”.

Parte del público catalán era antimanoletista y le acusaba de torear toros pequeños y escogidos. El crítico Rafael López escribió:

“¡Ya está destruida la leyenda, la mentira y la falsedad!

¡No el toro, sino el público, es el peor enemigo del torero, cuando no le es consecuente! Se dijo un día que Manolete había dado, con toros de poco respeto, derechazos mirando al tendido. Hoy repitió el muletazo, mirando al tendido, que era donde tenía su mayor enemigo; pero lo hizo con un toro enormemente descarado de pitones, gordo y bravo y con edad cinqueña. ¡Tiene esto o no tiene el valor de anular la leyenda!”

Manolete lidió los toros “Cameloso”, número 39 y “Pisador”, número 4, negros zaino de capa. Los lidiadores y el mayoral de la ganadería dieron una vuelta triunfal al ruedo resultando un festejo muy lucido. El “Monstruo de Córdoba” cortó cuatro orejas.

Casi un mes después El cordobés vuelve a la Monumental para lidiar toros de Vicente Charro junto a Ortega y Gitanillo de Triana. De ambas faenas destacaron sus clásicos estatuarios, naturales y derechazos llenos de quietud y mando. Manolete no cortó trofeos y tuvo que descabellar cinco veces lo que no agradó a los espectadores.

Los toros de Vicente Charro dieron buen juego con los caballos y fueron nobles.

Finalizan las actuaciones de Manolete en la Monumental, durante la temporada de 1944, con la corrida que se celebró el día 2 de julio. Toros de Miura, para Simao Da Veiga en rejones, Ortega, Manolete y Andaluz.

Paco Laguna, dejó escrito en su obra “La Tauromaquia de Manolete” lo siguiente:

“Apunten bien la fecha: 15 de junio de 1944, con toros del Conde de la Corte, qué toros y, sobre todo, ¡qué torero!”.

El cordobés estuvo sensacional y se escribió de su actuación:

“Cintarazos y trallazos de pasión junto a formidables réplicas de incesantes ovaciones fueron jalonando, durante el desarrollo de la corrida, la imperturbable, impasible pulsación y manejo de la mágica muleta y el magistral capote de Manolete. Para torear con la dignidad, seriedad, nobleza y arte incomparable, clásico y bello, de Manolete se necesita poseer todo esto, como él y haber nacido torero. Pero torero de privilegiada casta que no regatea ante el riesgo ni el aplauso, por el que se perece, ni el esfuerzo y la emulación de darlo todo, incluso la vida, con tal de hacer más ostensible su maravillosa concepción del toreo”.

Cortó dos orejas al toro “Perfecto”, quinto de la tarde. La corrida de Miura satisfizo plenamente y marcó el rumbo que desmentía una falsedad en torno al Califa de Córdoba, a quien ni los Miuras cornalones, ni los antimanoletistas pudieron poner en tela de juicio el valor y el arte extraordinario y sublime que poseyó Manuel Rodríguez.

Ya en octubre, el día 28 toreó un festival junto a Juan Belmonte, Domingo Dominguín, Pepe Martín, Pedro y Álvaro Domecq. Las reses fueron de Ángel Sánchez y Sánchez.

Este 28 de agosto de 2014 se cumplen 67 años de la tragedia de Linares. Sirva este artículo como recuerdo al gran torero cordobés desaparecido.

 

 

 

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

1 Resultado

  1. Joselito dice:

    Parece ser que Manolete, a diferencia de la figuras actuales, mataba todo tipo de encastes pues solo en este artículo aparecen Villamarta, Santa Coloma, Urcola, Conde de la Corte… y tengo entendido que, cualidades artísticas aparte, era un torero muy entregado que lo daba todo en cada plaza. Pero también he oído muchas quejas de que se enfrentaba a toros de escaso trapío y afeitados. Según se sabe ahora, Islero estaba afeitado y además era un novillo. De ser cierto todo esto, el fraude en la Tauromaquia tal y como hoy lo conocemos, se remontaría a los tiempos de Manolete y justo a partir de su muerte, empieza el declive de la Fiesta. ¿No será que es la falta de verdad en el toro y no la crisis, como argumentan algunos, la que está alejando a la gente de las plazas? porque si no hay toro ¿qué nos queda? Sería estupendo, que el Sr del Moral nos instruyera algún día sobre lo qué había de verdad y lo qué había de fraude en el toreo de Manolete y de su época y de su influencia en los tiempos actuales, si es que realmente la hay.

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