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3ª de la Virgen del Mar en Almería. En tarde desconcertante, Perera a hombros con una tercera oreja que sobró

Plaza de toros de Almería. Viernes 29 de agosto de 2014. Tercera de feria. Tarde aún más calurosa que en las anteriores tardes con dos tercios de entrada aparentes.

Dos toros despuntados para rejones (primero y cuarto) de la familia Gutiérrez Lorenzo (Murubes de Capea), voluminosos y exageradamente romos. Muy manejable el primero. También el segundo pese a lo rajado que fue desde que salió. Cuatro de Charro de Yen, actualmente procedencia de Daniel Ruiz, muy desiguales de presentación y de pobre juego en general salvo el sexto en la muleta. Anovillado e incluso diría que abecerrado el noble e inofensivo que hizo segundo. Manejable sin clase el que salió en tercer lugar. Manejable sin fuerza ni clase el quinto. Manso integral en el primer tercio y muy noble en la muleta el sexto.  

Pablo Hermoso de Mendoza (casaquilla cobalto y plata con sombrero calañés): Rejonazo y descabello pie a tierra. Medio rejonazo muy trasero y otro entero asimismo trasero, oreja de regalo.

El Juli (verde esperanza y oro): Estocada al salto, oreja de risa. Dos pinchazos sin soltar y media traserilla de rápidos efectos, palmas.

Miguel Ángel Perera (carmelita y oro): Estocada caidilla, oreja. Estocada trasera caída, dos orejas, la segunda inexplicable. Salió a hombros.

Como cada vez que en una feria acontece algo excepcional como antier con lo que hizo Enrique Ponce, no puede remediarse que pese como una losa el fenómeno del término de la comparación aunque a muchos, incluido al presidente, les importe un bledo. Pero justo es reconocer también que utilizar a Ponce como referencia no es justo del todo porque a los demás toreros no se les puede exigir lo que no tienen ni tendrán jamás.

En la lid, ayer alternaron El Juli y Perera – un ex-mandón y uno que quiere mandar con sobrados argumentos – junto al rejoneador navarro, Hermoso de Mendoza. Ya he dicho muchas veces que no me agradan las mixtas entre matadores de a pie y de a caballo porque la competencia se produce en una radical desigualdad que suele favorecer a los caballeros. Nada que ver el riesgo que corren unos y otros, los diferentes méritos que les adornan y que los que asisten como espectadores también se dividen en dos bandos, ya se sabe que a los que les gusta el toreo a pie no son muy partidarios del de a caballo y al revés. Por eso me rechinan esta clase de espectáculos.  Pero se han puesto de moda y hay que tragar.

Tenía curiosidad por ver cómo estaría El Juli, si en su plano superior o en el que le atenaza este año. Y no tanta con Perera porque este ya sabemos que anda lo que se dice intratable. Ayer también.

Precisamente y también ayer a medio día, hablé con mi admirado y viejo amigo El Niño de la Capea en el transcurso del acto quien, en la peña El Taranto, recibió el premio al mejor toro de la feria de Almería de 2012. Fue un acto sencillamente agradable además de maravilloso en el que el flamenco y el toro en este caso, se combinaron a la perfección. Con Capea hablé de lo mucho que está afectando la casi general pérdida de valores y de la dignidad que enturbia el mundillo taurino actual hasta grados increíbles. Y le felicité por dos cosas, por su éxito como ganadero y por la suerte que había tenido con el matrimonio de su hija Verónica con Miguel Ángel Perera. Pedro y quien firma esto nos mostramos de acuerdo también en que Perera es uno de los pocos toreros actuales que mantienen la dignidad y la fidelidad a los grandes valores a costa de lo que sea, incluso de sus propias conveniencias.

La tarde climatológicamente hablando fue como la de una sauna infernal. Más calor que ayer pero, ¿menos que mañana? Lo que hubo fue menos público. El tirón de El Juli se debilita por momentos. Lo que no quita para que el público asistente le obligara a saludar junto a sus compañeros una vez concluido el paseíllo. También se le hizo entrega de una placa por ser el autor de la mejor faena en la feria del año pasado.

Por delante, actuó Pablo Hermoso de Mendoza. El primer toro de Capea fue de pelo negro, voluminoso, gacho además de exageradamente romo y con la cara acarnerada de los murubes. Muy paradito de salida. Pablo le colocó dos rejones de castigo y el animal apenas reaccionó ni siguió al caballero. En banderillas sobre “disparate” cambió la decoración con una galopada a cuatro pistas y, tras fallar en la primera farpa, la clavó muy bien. Magistral en la colocación del toro para la segunda, clavada al estribo. Y otra exhibición a cuatro pistas con sucesivos cambios de trayecto. Sobre “adanero”, más de lo mismo seguido de una pirueta, otra farpa y muchas piruetas más que hicieron las delicias de parte del público y produjeron exclamaciones parecidas a las que se oyen en los circos cuando actúan los trapecistas. Sobre “pirata” llegaron los alardes y el horrible del desplante del teléfono. Rejonazo y  descabello pie a tierra. Poco entusiasmo levantó después con una insuficiente petición de oreja que, lógicamente, no fue concedida. Fue ovacionado.

 

Con el pronto rajadito cuarto, tan groseramente desmochado como el primero, repitió todo lo anterior con el añadido de tres de las cortas y un par a dos manos que enardeció al gentío que antes había coreado el pasodoble “Campanera” cual coro polifónico casi pamplonés. El toro no se había espabilado con los rejones de castillo y llegó a la muerte acribillado. Medio rejonazo perpendicular y muy trasero que un peón extrajo a la virulé, más otro entero asimismo traserísimo, estuvo a poco de dar al traste con la oreja que buscó el navarro con ahínco. Oreja ciertamente barata que, como la que ya había cortado Perera, fue un escarnio, comparadas con la que el usía dio antier a Ponce. Se le tenía que caer la cara de vergüenza. Y más con lo que pasó al final.

Con el muy anovillado por decir algo segundo – pareció un becerro para plazas de primera –, El Juli se templó con el capote por verónicas y media saliendo suelto el animalito. Señores, esto ya se está pasando de castaño obscuro con lo que está matando don Julián. Picotacito y vámonos que nos vamos. Y en estas, pienso en el antier exigentísimo presidente que en el reconocimiento no debió admitir semejante cucaracha. Lucido quite por delantales,  media y dos revoleras del “figurón” madrileño. Se banderilleó como en los festivales, sobrados los peones. ¿No lo iban a estar? Menos mal que El Juli no osó brindar su faena. Altos a pies juntos sin moverse y lo mismo el cambio por detrás con la derecha y sendos de pecho. Perfecto en los redondos y el pectoral con una suficiencia nada asombrosa dado lo que tenía delante. Dos tandas. Mejor la primera porque el bichín empezó a venirse abajo. Naturales nada naturales por esforzados sin necesidad.  Más a derechas alargando el viaje con mucho aparataje técnico, espantoso.  Y hasta dos circulares invertidos obligadísimos con desplante al salto de satisfacción como si hubiera toreado a un bisonte de Arizona. Estocada trasera como no al salto  de efectos rápidos y, señores y señoras, una oreja que nada tuvo que ver con la que el palco había dado a Ponce antier. Igualar esta faena en premio a la de Ponce fue un escarnio histórico. Fue ligeramente protestada.

En la tablilla se puso que el quinto pesada 532 kilos. Aunque más presentable que el segundo, no aparentó la más de media tonelada. Corretón y suelto de salida. Sin fuerza alguna, embistió con trote cochinero y con las manos por delante. No pudieron picarle en forma y hubo protestas. Sin una sola gota de sangre sobre los lomos pasó a banderillas a petición supuestamente heroica de don Julián que hasta tuvo la desfachatez de brindar al público en su sabida creencia de ser el torero más poderoso de la historia.  La faena de El Juli fue un compendio de su actual manera de torear pequeños animales sin fuerza como si fueran miuras para poder con ellos. Coño, es que estuvo hasta en buen torero con la derecha. Con la izquierda bajó el diapasón.  Con la derecha de nuevo, lo llevó tan largo que dio la impresión de que los pases habían llegado hasta La Coruña. Naturales puro cáncamo. Y el archiconsabido arrimón que, delante de Perera, fue de risa. Perdió la oreja que seguro le habría dado el nuevo presi por pinchar. ¿Por qué se jodió el Perú?, preguntó Vargas Llosa. Por lo mismo que don Julián.

El tercero se tapó por más gordito y por sus mayores pitones que el anterior. Corretón. Revoltosillo en el recibo capotero de Perera. Careció de fuerza además. Picotacito y cambio a banderillas. Y un tercio tan festivalero como el del primer toro de El Juli. Sobradísimo Joselito Gutiérrez aunque casi resultó alcanzado al salir de par. Perera brindó al público. Y si hasta con los barrabases hace lo que hace, con este hizo todo lo que le vino en gana. Cuanto quiso y como quiso. Las dificultades que tuvo el animal ayudaron para que trasmitiera más que el primero de Charro de Yen. El firme poderío de Perera quedó patente una vez más. Incluso después de rajarse el toro. Mató de estocada suficiente y cortó una oreja.

El Presidente Montanari, segundo protagonista de festejo

Perera salió a hombros con las dos orejas cortadas a su segundo toro

Mamarracho se llamaba el cinqueño sexto con 511 kilos. Negro y bonita cornamenta. Lo fue en comportamiento para empezar. Manso absoluto, manifiestamente declarado y protestadísimo sin razón. La gente no sabe que a los mansos, hasta los integrales, se lidian, se matan y punto. Perera lo llevó a cabo en medio de un follón tremendo y sin poder lucirse con el capote. La escandalera duró hasta el final del tercio de banderillas. Incluso cuando Perera lo brindó. Pero como el toro era uno de esos que antes llamábamos de engañabobos, el extremeño lo toreó a su particular placer con la muleta, volviendo las lanzas en cañas y sacando lo muy bueno que llevaba dentro tan escondido en una faena marca de la casa hasta que se rajó. Pero inasequible al desaliento, lo sacó a los medios y remató la obra por naturales de su cosecha en cuarto rondas cuatro. Fue el mejor pitón del toro. Manifiestamente inconformista consigo mismo, el arrimón fue de campeonato y, además, bonito. Incluidas las bernardinas cambiadas, el molinete invertido por delante y el de pecho. La estocada cayó trasera y caída pero de rápidos efectos. Y como una y una son dos y otra de puro regalo del señor Benjamín Hernández Montanari – ayer cambio su escandaloso rigor por una benevolencia también escandalosa porque este señor preside con las tripas en vez de con la cabeza -, son tres por el regalo que hizo a Perera con una segunda oreja tras sacar los dos pañuelos !a la vez¡, el extremeño salió por la puerta que lleva a la Avenida de Vilches.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

3 Resultados

  1. Miguel dice:

    ¿A qué se refiere con “Perera es uno de los pocos toreros actuales que mantienen la dignidad y la fidelidad a los grandes valores a costa de lo que sea” ?

  2. J.A. del Moral J.A. del Moral dice:

    Pues se debe a su indeclinable rectitud ante cualquier cosa que a él no parezca ser correcta en general y más en su particular quehacer torero. Se torea como se es… Con la misma firmeza y rotundidad que torea, actúa en su vida. Por ejemplo, en Bilbao, nunca dio su brazo a torcer ante un sujeto tan prepotente como el famoso presidente de Vista Alegre, Matías González, que se pasa la vida creyéndose ser el mismísimo Moisés en malo. Cada torero que se atreva a pasar de él, lo tendrá crudo. Y eso no lo acepta Miguel Ángel y como éste ejemplo, muchos más….

  3. Miguel dice:

    ¿Hay más ejemplos?

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