Paquirri, maltratado hasta después de muerto

La verdad fue que Paquirri llevaba ya dos temporadas sin el sitio ni la forma física que él necesitaba más que nadie para permanecer a  pleno rendimiento. Si seguía toreando fue por la enorme cantidad de dinero que necesitaba cada año para que a todos los que vivían a su costa no les faltara nada. Digo esto porque el propio Paquirri me lo dijo así pocos meses antes de que ocurriera la terrible fatalidad.    

 

Yo llevaba más de dos años aconsejándole que se retirara tal y como le advertí haría en cuando le viera flaquear. Su regularidad triunfal había terminado y los que le habíamos admirado tanto sufríamos mucho en la mayoría de las corridas que le vimos en la que iba a ser su última temporada. Él mismo ya había decidido poner fin a su carrera y hasta nos anunció que nos iba a llamar para verle matar el último toro de su vida en su finca Cantora en cuanto llegara la primavera siguiente.

 

Paquirri llevaba años padeciendo mucho interiormente por todo lo que le había ocurrido en su vida privada y, aunque siempre aparentó felicidad, en el fondo no disfrutaba del contento que exteriorizaba en público. Claro que, tampoco fue totalmente feliz como torero pese a los imparables éxitos que jalonaron sus mejores temporadas. Se le hizo la guerra abiertamente desde las tribunas más leídas entonces. Una guerra feroz que tuvo su más duro exponente cuando decidió encerrarse solo con seis toros en la Corrida de la Beneficencia de Madrid en la temporada de 1980, pese a tener en contra al empresario de entonces, José Luís Martín Berrocal, que ese año se negó a cerrilmente a que toreara en San Isidro pese al contrato que, entre bromas y veras, ambos firmaron en pleno invierno sobre una servilleta en la finca Los Alburejos de don Álvaro Domecq que luego algunos hicieron desaparecer misteriosamente. La canallada se consumó procurando por todos los medios posibles que el festejo no tuviera éxito en la taquilla y como, además, no hubo suerte con los toros, a Paquirri le afectó muchísimo el relativo fracaso porque no fue tal. Salvo en el tendido 5 de sol para el que no se vendió ninguna entrada por orden de la empresa, las demás localidades se llenaron por completo. Pero aquél hueco vacío que al día siguiente salió en los periódicos como fondo del solitario paseíllo de Paquirri, fue una puñalada para el torero.

 

Ninguno de los críticos que más le atacaron aquellos días viven ya. No se atrevieron a ir al entierro aunque luego tuvieron la desvergüenza de escribir lo contrario de lo que llevaban diciendo sobre el torero de Barbate. También ahora, muchos de los que le negaron incluso mientras duró su plenitud profesional, reconocen su excepcional poderío con los toros y su incuestionable honestidad como hombre hecho a sí mismo desde la pobreza hasta la riqueza y la fama. Y es que Paquirri siempre fue un sacrificado de la vida, hasta en sus mejores tiempos. Nunca halló el reconocimiento general de la crítica ni de la afición elitista. Todo lo contrario, no cesaron de mortificarle y despreciarle. Sobre todo cuando se encaramó a la cumbre del toreo de su tiempo reinando un lustro frente a todos sus rivales pese a lo mucho que le criticaron.

 

Pero de todo esto no han dicho nada los que estos días se han hartado de hablar de Paquirri. Sobre todo los que  sin nunca le vieron torear y ni remotamente supieron quien fue como torero ni como persona. De ahí la pena y el asco que nos ha dado que en la mayoría de los programas mal llamados del corazón, el 25 aniversario de su muerte haya servido más para airear los trapos sucios de las mujeres que más cerca estuvieron de él que de su importante carrera profesional que solo han considerado como referencia para centrarse más en suposiciones sobre su vida privada.

 

Ocurrió lo mismo a poco de morir. Entonces empezaba a valer más lo privado que lo público. Las pocas revistas que entonces se valían de ello para vender más ejemplares, con Interviú a la cabeza, llegaron a rechazar el reportaje que nos encargaron sobre su figura. “Sí, esto que me traes es muy bonito, pero nosotros lo que queremos es el tomate”. Me negué a escribir una sola línea sobre todo esto aunque reconozco que al estar muy cerca del torero podría haberme aprovechado para llevarme dinero a costa del honor de mi amigo muerto e incluso de se sus familias con las que también mantuve amistad y respeto. Decidí por ello escribir un libro sobre la vida y la muerte de Paquirri sin entrar en temas personales en la esperanza que bastaría novelar su carrera profesional para que se vendiese y el titulado “Nacido para morir” resultó un best-seller mundial. No hizo falta más que investigar, reconstruir y escribir con fiel conocimiento y apasionada sinceridad sobre los avatares estrictamente profesionales de Paquirri y creo que lo conseguimos incluso más allá de nuestras pretensiones iniciales.

 

Pero esto parece ya pasado de moda. Han acostumbrado a la gente a consumir pura carroña, entresijos que a saber si son verdad o no, maledicencias intolerables… Quizás lleven razón los que dijeron que Dios se lo llevó para evitarle más sufrimientos. Los que luego vimos le habrían destrozado si hubiera seguido viviendo.  Descanse, pues, en la paz eterna que se ganó a pulso a lo largo de su corta aunque intensa vida.       

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

11 Resultados

  1. Juan Mari de Chinchon dice:

    ole, ole y ole….
    Que genial articulo, uno vez mas. El libro toda una delicia y todo un ejemplo para aquellos que quieran ser toreros o aficionados.

  2. graciano dice:

    Muy José Antonio, tengo el libro, el cual he leido varias veces, y estoy contigo totalmente. Vi un poco la llamada película y cuando comprobé el camino que llevaba le dije a mi mujer “Esto no es para mi” y no he vuelto a ver más. Yo le seguí mucho y me encantaba su seguridad, su pasión, su amor propio y además con el libro tengo más que suficiente para saber como era Paquirri. Que en paz descanse.
    Un abrazo José Antonio.

  3. anonimo dice:

    Muy bien, Josè Antonio, de verdad, bien hecho!, gente como Canorea, Morante y muchos otros “pseudo profesionales….”deberian tomarte como ejemplo de rectitud y honestad intelectual.
    Un abrazo muy grande y gracias!

  4. david_izurieta dice:

    Gracias Maestro por guiarnos con este articulo hacia el verdadero Paquirri. 25 años llenos de buitres en torno a la memoria del Maestro Paquirri. 25 años de ninguneo para el hombre y para el torero. 25 años de escandalos vulgares y de evocaciones con segunda y tercera intención. Aún hoy, quienes se dicen “defensores de su memoria”, develan una doble moral cinica y desvergonzada. Esos, los que ayer le negaron, hoy rinden “homenaje” solo para vender un periodico más a costa de su recuerdo… y el aficionado que se dice cabal, termina metido de lleno en el cotilleo planteado por quienes han demostrado tener todo tipo de intereses menos el de engrandecer a la Fiesta.

  5. jose maría gómez dice:

    Paquirri nunca se encontró entre mis toreros preferidos, carecía de arte, su toreo no albergaba plasticidad alguna, sus tan cacareadas virtudes en el tercio de banderillas se basaban en sus tremendas facultades físicas, no así en su correcta interpretación ortodoxa de la suerte, casi simepre a toro pasado, su muleta poderosa pero carente de la mas mínima calidad, pero eso si en la suerte suprema era un cañón, los partía por la mitad, pero de justicia es analtecer su tremenda profesionalidad, su valor, su ambición desmedida y por que no decirlo su mala leche en el ruedo donde no cabían amigos. A diferencia de sus hijos donde Francisco Rivera nunca ha dado la talla como la dió su progenitor, éste carente asimismo de arte y calidad y una trayectoria mayormente basada y sostenida por influencias mediáticas de su estirpe. En cuanto al menor de los Rivera, Cayetano, un torero hecho a destiempo, que no tenía oficio ni beneficio con casi 30 años, y fraguado por Curro Vázquez a su imagen y dificil semejanza un tanto artificialmente y sostenido en las Ferias por el marketing y fuerza mediática de los medios de comunicación, su pobre técnica y su escaso valor se mantienen al estoquear corridas de ínfimo trapío y no comparecer en compromisos serios con el toro de verdad. Por lo demás te felicito por tus artículos, que son continuación de tu magnífico “Nacido para morir”, de hace 24 años.
    Un saludo

  6. paolo dice:

    Ya estabamos esperando un articulo tuyo sobre Paquirri como tu solo sabes escribir! Y la espera merecia la pena!
    Ojalà se vuelva a reeditar “Nacido para morir” (tambien traducido al francès) que es uno de los libros mas intensos, entre las biografias de toreros, que yo he leido!
    Quizàs adjuntando el video de la famosa beneficencia en solitario del 1980.
    A proposito, en esa ocasiòn asì Paquirri brindò el cuarto toro de Samuel Flores:
    ?Quiero darle las gracias a la televisión por la oportunidad que me da de brindarle este toro a mis hijos. Para mí este es el momento más importante en mi vida profesional y por eso quiero aprovechar a brindárselo a mis hijos, a Francisco y a Cayetano?
    El sexto toro (de la Viuda de Diego Garrido) lo brindò a Josè Antonio del Moral.

  7. jose osorio dice:

    Paquirri

  8. josem dice:

    José Antonio, Molés vive creo y Mariví Romero también. Cuando murió Paquirri tenía 14 años y recuerdo a mi padre en esas dos últimas temporadas insistir que Paquirri fue el mas perjudicado por la irrupción de Ojeda.
    Y el libro es muy bueno, me gusta especialmente el ápartado dedicado a la Beneficencia y lo mucho que afectó ello a Paquirri

  9. Paco dice:

    Buen articulo Jose Antonio. A veces la memoria es un incordio que nos hace sufrir, pero es justo y tal como tu lo escribes.

  10. isidro dice:

    Que gran torero.. hasta ala hora de su muerte , murio siendo el mas grande que es y siempre lo sera…

    24 de septiembre de 1984 ( pozoblanco )

    MUERE EL TORERO, Y NACE LA LEYENDA.

    Es un ejemplo para todos aquellos que nos sentimos aficionados y sentimos el toreo en cada corrida, en cada reportaje de toro… en fin en todo lo relacionado con este bello animal me atreveria a decir yo que nos dan en cierto modo esas corridas que tanto nos gusta disfrutarla..
    6/09/2010

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