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Hace 40 años, J A del Moral pensaba lo mismo que ahora

Prácticamente olvidada en mis recuerdos, el gran aficionando, ilustre bibliófilo y fraternal amigo, Fernando del Arco Izco, me ha hecho llegar una entrevista que me hicieron en la gran revista El Ruedo hace 40 años. Justo recién estrenado como crítico taurino en la emisora decana Radio España de Madrid. Bien es cierto que, desde diez años antes, ya venía publicando artículos taurinos aunque entonces ni se me pasaba por la cabeza dedicarme formalmente a la crítica aunque venía viendo casi un centenar de corridas en casi todas las ferias importantes de España, gracias a la enorme afición de mi padre. En Radio España trabajé durante 30 años. Y, posteriormente,  en muchos otros medios. En prensa diaria, revistas especializadas, otras emisoras de radio y en televisión. Ello sin contar mis 11 libros y las centenares de conferencias que vengo dando por toda la geografía taurina mundial. Reconozco  mi satisfacción al comprobar, leyendo la entrevista que vamos a reproducir a continuación, que poco por no decir nada han cambiado mis ideas sobre la tauromaquia ni mi fidelidad a los conceptos y valores tenidos por fundamentales. Gracias a todo mis lectores si tiene la paciencia de leer lo que entonces dije a quien me entrevistó, el veterano periodista Mariano Tudela.

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Pertenece, yo estoy seguro que por derecho propio, a las últimas promociones que van tomando poco a poco el relevo de la crítica. Recuerdoque su nombre me empezó a sonar como el del presidente de la Peña Taurina Universitaria, noble intento juvenil que trataba de apartarse un poco de los usos tradicionales, al menos en cuanto a organización de laspeñas se refiere. Ahora, José Antonio del Moral es crítico de toros de laemisora Radio España, de Madrid. Y con él nos hemos venido a charlar Julio Martínez y yo en mañana de vísperas gozosas, porque lo de Castellónse ofrecerá como una fruta madura, la temporada empezaba a ponerse en marcha y el· crítico preparaba sus maletas para salir al encuentro de .lasprimeras corridas feriales del año.

-Vengo haciendo comentarios de toros desde mis primeros años de aficionado. La crítica, de un modo profesional, solo desde e1 pasado. Y lohago por vocación. Creo que cualquier crítica de arte o de espectáculos ha de hacerse siempre por gusto, nunca por obligación… Un crítico de toros,por muchos conocimientos técnicos que atesore, nunca será completo si no siente en lo más hondo e1 <<escalofrío>> del toreo. Yo, desde luego, lo siento, por’ eso veo con gusto ciento cincuenta espectáculos al año sin cansarme ni aburrirme… Por .esto, aunque mejora por momentos, está aún muy confuso. Me refiero a la crítica…Hay mucho camino que recorrer. Ymucho que pulimentar y delimitar.

Estamos en el Colegio Mayor San Francisco Javier, del que José Antonio del Moral es subdirector. Por la calle de Donoso Cortés corren los últimos fríos del invierno. Es éste un paisaje ciudadano muy familiar para mí, que se remonta a los recuerdos de mis primeros días madrileños, con la calle deAndrés Mellado a un lado y la plaza de la Moncloa a la izquierda.

Sigue discurriendo el mano a mano por los vericuetos de los problemas de.la crítica.

–Para mí, los que van a una plaza con ideas preconcebidas cometen una falta gravísima que les descalifica totalmente. Esta es la razón de que muchos profesionales se asusten de la crítica. Y no es por lo mal que se les puede poner tras una tarde mala, no. El pánico es por lo que se dice de las tardes buenas. Desgraciadamente esto es lo que está de moda y resulta más rentable. Y que nadie me contradiga, porque yo mismo he oído a más de un famoso de la pluma decir antes de comenzar una corrida: a éste me lo voy a cargar, sin saber lo que iba a ocurrir diez minutos más tarde. Y es que lo personal, llevado a una información que debería ser limpia y circunscrita a cada momento –los toreros son distintos cada tarde y en cada toro, porque éste -también es distinto–; 1o personal, repito, es lo que no se puede tolerar.

La voz de José Antonio del Moral suena con claridades rotundas. No llevademasiado tiempo en la crítica, es cierto, pero sus propósitos son firmes yseguramente valederos. Por lo menos, el hombre tiene, de su misión, una idea muy justa.

– El fraude, cuando se comete, hay que denunciarlo con .fuerza, por supuesto. Pero hay que olvidarlo después, porque las circunstancias pueden variar al día siguiente. Es posible que a cierto público lo que le atraiga, lo único que le atraiga de una crítica, sean los .fraudes que se denuncian en ella. Pero los críticos que se basan sólo en esto hacen másdaño que todos los <<trincones>> juntos. Sencillamente porque lo que dicen los que venden sus adjetivos ya no tiene el crédito de nadie.Existen aún porque pagan ciertos espacios en determinados medios, locual es una injusticia anacrónica a estas a1turas. Como luego tienen que compensarlo para poder vivir se prestan al negocio. Los taurinos les mantienen única y exclusivamente para que no ocupen sus puestos los demás. Sólo por eso.

Muchas veces el aficionado, no ya el taurino hundido hasta el cuello en la cuestión, se pregunta cuáles son las coordenadas del crítico para ejercer su menester. Algunos suponen, no sé por qué, que el crítico, que antes de tal es un verdadero aficionado, no debe tener nunca particulares preferencias, quetiene que ser algo así como un tipo aséptico y lejano, desprovisto de todo asomo de pasión. Le pregunto a José Antonio del Moral cuáles pueden ser sus coordenadas como cronista taurino.

-Sin importarme que algunos se escandalicen, he de decir que soy un defensor de las figuras del toreo. Cuando cumplen, claro, lo son en base a sus sacrificios, fuerza de voluntad, carácter especial y cualidades innatas. Por el contrario, casi nunca me convencen los llamados, o mal llamados,modestos. Me refiero  a esos toreros más que probados, que solo torean para poder ir viviendo. Si están ahí es porque no pueden estar en otro sitio. Y menos mal que 1es salva enfrentarse a gayumbadas que nadie ·quiere, porque verles ante un buen toro es algo insufrible… Creo que estos toreros lo que son es malos. Así, sin mis. La historia del toreo está llena de grandesfiguras, de caprichosas figuras, de fraudulentas figuras. Los modestos de aquellos tiempos no aparecen por ningún lado. Claro que yo puedo estar equivocado. No me explico por qué algunos de mis compañeros van a las ferias, cuando 1o que les gusta son los modestos y las corridas veraniegas deMadrid.

José Antonio del Moral hace una pausa para encender otro pitillo. Se ve que quiere dejar más perfilada y conformada su respuesta a lo que yo le he preguntado sobre las disposiciones del crítico de toros.

-Incidiendo más en el problema de la crítica, creo que debemos ser lo suficientemente independientes, hasta en nuestras propias debilidades,como para no trazarnos una política para nadie. Si un ganadero presenta undía una corrida chica, se dice que es chica y sin más. Si el mismo nos lleva otro día una grande, es grande, y a otra cosa. Si es mansa, lo ha sido, y si esbrava, igual. Lo que no puede ser es que se cuelguen sambenitos a nadie. Nipara bien, ni para mal…En cuanto a ·los toreros, creo que deberíamosmatizar más. Puede que haya alguno del que no nos gusten sus maneras. Se dice lealmente. Pero luego, si ha estado va1iente, ha planteado bien la faena,ha matado correctamente y ha cortado orejas, no veo porqué hay que ponerle mal y buscarle mil cosquillas. El toreo es una técnica amparada por un valor supuesto que se muestra al público con un ramillete variopinto de posibilidades estéticas. Coartar estas posibilidades es hacer un flaco servicio al espectáculo. Por eso justamente, por querer que todos toreen lo mismo  e bien», se está monotonizando el arte.

José Antonio del Moral, para su bien, y quizá por ser un hombre joven, esun aficionado atento que, sin embargo, permanece sanamente al margen de toda clase de tabús, de todo tipo de dogmas engañosos, de toda suerte de tópicos y de falsillas preconcebidas. Él no puede hablar de Juan Belmonteporque no lo ha visto, y sanseacabó. Vamos a dejarnos de hablar de oídas.Estamos ya un poco cansados de jóvenes-viejísimos que sólo sabeninterpretar a su manera lo que han oído contar a sus abuelos, lo cual, a poco que se piense, es la más grotesca de las falsedades.

Respecto a estas cosas, lo más divertido que me ha ocurrido últimamente fue que algunos socios de una muy prestigiosa peña taurina se opusieron a mi ingreso en ella. ¿Por qué? Pues por haber defendido un día al ganadero Carlos Núñez. .. ¡Ah!, y por ser ordoñista. Por lo visto debe dar más crédito ser de Dámaso Gómez, con todos mis respetos para el veterano y valientetorero… En efecto, se me acusa de ordoñista. Es una acusación que me halaga.

Se ilumina la mirada de José Antonio del Moral. Surge ese aficionado decuerpo entero que todo crítico lleva, o al menos debería llevar siempredentro. Su confesión de ordoñismo no deja lugar a dudas.

–Quienes por antipatías, personalismos o cualquier otra cosa no hayan sido capaces do sentir los veinte años de Antonio Ordóñez en los ruedos, se han perdido la satisfacción de percibir a un torero de unas dimensiones colosales. Las gentes aún no se han dado cuenta de quién ha sido. Lamentablemente se enterarán cuando ya no haya remedio de volverle a ver. Quien quiera verle aún, que vaya a Ronda; aún hay tiempo. Si los que me acusan de tal debilidad se creen que estoy obcecado, se equivocan.Como crítico, este mismo verano le censuré como empresario. Y, por supuesto, estoy dispuesto a volverlo a hacer si se equivoca. Creo que es un tributo que debo, precisamente por la amistad que le profeso. Hacer lo contrario sería falsear al crítico y, por supuesto, al amigo.

Surgen unas cervezas para suavizar las gargantas abiertas al diálogo. Por laventana juega al escondite el sol, que anuncia primaveras. José Antonio del Moral, buen interlocutor, con el que a veces se escurren los temas taurinos,que de todo hay en la viña del Señor, quizá por aquello de que no sólo de pan vive el hombre, prende los recuerdos de su afición, aún joven por razónde edad, opero servida por un entusiasmo sin límites. Todos hemos empezado a aprender a ver, todos hemos tenido nuestro comienzo, de la misma forma que los toreros que hoy nos parecen muy grandes siempre, una tarde se vistieron de luces por primera vez.

-Siempre me han gustado tos temas de la crítica. Mi primer artículo lo publiqué precisamente en EL RUEDO. Aquí seguí colaborando esporádicamente. Después fundé a Peña Universitaria de Madrid, que creo sinceramente que ahora necesita de una urgente revitalización. Seguí escribiendo en otros sitios. Mis artículos polémicos en la fugaz revista<<Torerías>>,  que se titulaban <<Los santones de la crítica, criticados>>, me dieron más disgustos que satisfacciones, pero estoy dispuesto a reanudarlos en cuanto haya alguien que me los encargue de nuevo. También escribo ahora en una revista para ganaderos que se edita en Salamanca,<<Ferias, Mercados y Mataderos>>…

Pero su mayor empeño es, justo en este momento, la crítica radiofónica, precisa, puntual, urgente.

-Nunca había trabajado en ese medio hasta 1973, en que comencé mis tareas en Radio España de Madrid. Estoy muy contento y satisfecho de la radio, porque tiene actualmente más posibilidades que ningún otro medio. Lo que más me ha gustado hacer es retransmitir corridas en vivo, sin ringorrangos y diciendo todo claro. En cuanto a mi programa favorito, se trata <<La corrida de hoy a examen>>, una tertulia de aficionados dispares en edad y gustos que se reúnen para analizar los  pormenores de cada corrida de la Feria de San Isidro, durante media hora y en directo. Aunque me cuesta un trabajo enorme dirigir la <<orquesta>>, es un esfuerzo que me apasiona y que me apasionará, porque vamos a seguir haciéndolo… Respecto a futuros proyectos, si se  salvan cuestiones de tipo técnico y económico, en un próximo futuro pensamos retransmitir mediante conexiones todas las corridas de las Ferias más importantes de España, llevando a los oyentes la noticia y la crítica en el mismo momento de producirse.

Y durante un buen rato, José Antonio del Moral y yo seguimos hablando de radio. Y de toros. Y de esas corridas de Castellón que en el momento de este mano a mano eran interrogantes, aunque ahora,  para ustedes y para nosotros,  sean ya noticia para la historia de la temporada.

 

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

1 Resultado

  1. Edmundo J. Gil dice:

    Enhorabuena a JoseAntonio del Moral y a Fernando del Arco por haber reproducido esta entrevista que muestra al gran aficionado y crítico Jose Antonio del Moral que sigue siendo fiel a sus conceptos del que es El Arte de Torear, tal como lo han hecho como toreros las
    grandes figuras del pasado y algunas del presente… Léase Enrique Ponce, fiel también a su tauromaquia y a los Modos!
    Saludos a José Antonio y a Fernando del Arco

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