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2ª del Señor de los Milagros en Lima (Perú). Buen toreo con pocos toros

Fotos de Agustín Carbone

Qué recuerdo hemos vivido hoy 1° de Noviembre con las efemérides de ser esta la fecha que José María Manzanares hacía su primer paseíllo en Acho el año 1972 para, esa misma tarde, dar la alternativa a un gran torero peruano como es Rafael Puga Castro, de los más importantes de la historia del toreo peruano, sino el mejor hasta hoy, con toros de Las Salinas.

Sentimos mucha nostalgia en el momento de minuto de silencio por el maestro Manzanares junto a los que ocupamos un lugar en los tendidos de la Plaza. Muy fuertes sensaciones se juntaron tan íntimas como si hubiéramos estado en el funeral acompañando a sus hijos.

Dicen que Manzanares hijo reaparecería en esta Feria el próximo domingo 9 de Noviembre y no lo podría hacer en mejor marco. Primero por el cariño que esta afición le tiene a su Padre (digo le tiene por qué nunca morirá ese sentimiento entrañable y profundo por él cuatro veces ganador del Escapulario de Oro) y porque, acompañado del maestro Enrique Ponce a quien tanto respeto le tuvo hasta decir que era su padre taurino junto toros peruanos de Roberto Puga y un torero peruano como Alfonso de Lima, sería lo que podría decir su Padre p´lante.

Debemos decir a la empresa y las autoridades que están cumpliendo con el metraje reglamentario entre las líneas para realizar la suerte de varas de debe ser de tres metros entre ellas. Vamos ahora a lo fue la corrida.

Sábado 1°  de Noviembre 2014, tarde entoldada con muy buena temperatura y ½ Plaza, se lidiaron novillos de la ganadería peruana de Santa Rosa de Lima, dispareja en presentación y complicada de juego en términos generales definiendo cada uno de la siguiente manera: 1°chico, gacho, esmirriado, silleto, con transmisión, pronto y repetición. 2° terciado, pega cabezazos, derrota y no se entrega. 3° descastado, complicado venciendo por ambos pitones. 4° noble con querencia hacia los adentros, 5° encastado se recuesta por el izquierdo. 6° imposible por ambos.

Borja Jiménez (verde esperanza y oro) , estocada casi entera, silencio.   Muy buena estocada, oreja.

Francisco José Espada (Burdeos y oro) estocada desprendida y tendida, pitos. Estocada tendida, dos descabellos, saludos.

José Garrido (sangre de toro y oro) ½ estocada en buen sitio, otra igual segunda entrada, aviso, y tres descabellos. Estocada, silencio.

Fue difícil llegar a la Plaza por la procesión del Cristo Moreno que regresaba a su morada luego de un mes, pero como Dios es milagroso llegamos a tiempo para ver desde el paseíllo uno de los festejos que mayor espectación había despertado en el abono incluso sin ser corrida porque en lima la afición está muy enterada de lo ocurre en la península. Tres novilleros como los este sábado acartelados juntos en Lima no se ve todos los días.

Como nada es perfecto en la vida, los novillos se encargaron que las cosas no rodaran como esperábamos a pesar que dos, cuarto y quinto, se dejaron mejor que los demás vendiendo caro sus dificultades de triunfo.

Borja Jiménez tuvo en términos generales el mejor lote. Su primero, chico, esmirriado, gacho de pitones, se dio cuanta pronto de las buenas condiciones del burel que embestía con codicia transmisión, largo y humillado. Su recibo con el capote estuvo bien engarzado entre verónicas y chicuelinas que llegaron pronto al tendido. Debió cuidar más a su novillo porque en la faena de muleta poco a poco se fue yendo a menos  hasta incluso quedarse corto y hacer por él. Con el cuarto, otro buen novillo en su condición, pero más cuajado, lo recibió con lances encajado a la verónica, lo cuido en varas en la cual empujo en buen puyazo. Luego en la muleta más que mandar acompañó al burel en su tendencia a ir a tablas. Buenos muletazos y ligados que hicieron eco en los tendidos no quita que digamos que debió sujetar más allá de las tablas a su enemigo y mandar porque buenas condiciones de nobleza y repetición con transmisión tenía.

El segundo desde salió dio a conocer que no sería fácil. Cabezazos al capote tirando la cara arriba y punteando y con la cara a media altura no precedía algo bueno, peor aún si el temple del torero era nulo. No fue tampoco bien lidiado donde el novillo llegó al caballo sin ser puesto y hubo mucho desorden. Por el derecho en la faena de muleta estuvo más centrado Espada llegado a dar muletazos sentidos y largos pero sin llegar a cuajar, por el izquierdo no se acopló. El quinto fue de los mejores del encierro. No remató a los burladeros ni tampoco hizo nada extraordinario en el capote pero galopaba y se venía de largo a los engaños. Espada bridó a su compañero Galdós que había triunfado el sábado pasado en esta misma plaza. Bien en el inicio se deslució por clavar los pitones el novillo en la arena. Se fue centrando hasta lograr series encajado por la derecha, de trazo largo dejando muerta la muleta en la cara del burel que repetía humillado. Bien toreó y con gusto por ese lado. Por el izquierdo si fue complicado, No hubo una primera serie buena pero si una segunda en la que desengaño a su oponente, sin el lucimiento que había logrado por la derecha pero de muchísimo merito en la incluso fue cogido hasta dos veces en su empreño de lograr su propósito, Regresó a la derecha y liga una serie más. Inexplicablemente nadie le pidió la oreja no la vuelta al ruedo por lo menos. Eso no  se entiende.

La ilusión y expectativa de ver a José Garrido era grande. Lamentablemente los dos novillos que le tocaron en suerte fueron los peores de envío. Al primero lo brindó al público y al cielo en recuerdo al maestro Manzanares. Se revolvía en un palmo de terreno y buscaba lo dejaba atrás el novillo. El novillero siempre buen colocado y con la muleta bien puesta toreándolo como si fuera bueno pero el burel desarrollando a malo y a peor hasta, muy mal agradecido, que le pegó la voltereta y la paliza. Con el sexto no hubo historia, fue de los realmente malos, no hubo forma de meterlo en muleta. Lo tendremos que ver de matador de toros este buen torero.

Los que algo entendemos de esto nos fuimos satisfechos por la realizado por los tres novilleros de acuerdo a las condiciones de los novillos a quienes se enfrentaron.

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LA OPINIÓN DE PEDRO ABAD SCHUSTER

Tarde para aficionados. Sevillano Borja Jiménez cortó oreja de valía

Santa Rosa de Lima repitió lidiando también en la segunda novillada, pero esta vez sus ejemplares bien presentados tuvieron poca fuerza en general, con clase unos, otros desarrollaron sentido, pero todos buscaron los engaños toda la tarde. Los tres toreros se salvaron de sendas cornadas, arriesgaron jugándose la vida. El sevillano Borja Jiménez obtuvo la oreja de su segundo, que fue un manso que salía con la cara arriba pero que repetía. Su primero con peligro, el público un tanto frío no pidió la oreja. Dejó buenas sensaciones ante la afición limeña. Espada el menos placeado, mientras que José Garrido de Badajoz, de rojo y oro, con muy buenas actuaciones este año en España, no tuvo suerte en el sorteo. Con el que cerró plaza, el de peor condición poco pudo hacer. Y salvó la cornada con su primero, el tercero del festejo, un animal con malas ideas que le ocasionó una  tremenda paliza, cuando se estaba jugando la vida en decorosa actuación. Hoy le pudo costar muy caro, la suerte estuvo de su lado, en medio de todo. Aplaudido.

La belleza de la mujer peruana se hizo presente una vez más en Acho, engalanando una media entrada en tarde de frío. También se hicieron presentes el ganadero y matador Rafael Puga y esposa, el matador Villafuerte, don Nazario, y muchas familias enteras que comparten su afición con sus pequeños. Imponente lucía la Plaza de Acho de Lima, manejada desde este 2014 (y hasta 2019) por Citotusa, empresa organizadora de innumerables Ferias en la vecina capital ecuatoriana de Quito. Dos grandes  y vistosos carteles, a la altura de las luces en todo lo alto, rezaban “Plaza de Acho desde 1766 Monumento Histórico Nacional del Perú”, y “Avanzamos hacia los 250 años de historia”.

Hubo minuto de silencio por la reciente irreparable y muy sentida partida del maestro de maestros Manzanares. Ya nos imaginamos lo que sucederá el próximo domingo 9 de noviembre del 2014  cuando se presentará Manzanares hijo, un torero dinástico con innegable clase y categoría que en medio de riguroso luto se hace presente en Lima y en Querétaro, México. La bandera de la plaza debería estar a media asta, el próximo domingo, en honor de Manzanares padre, ganador de 4 Escapularios de Oro del milagroso Señor de los Milagros, en cerca de 40 comparecencias en el histórico albero del barrio del Rímac, anexo al vecino Centro Histórico de Lima. En dicho cartel del próximo domingo Manzanares hijo alternará con Enrique Ponce, maestro de maestros cumpliendo 25 años de alternativa y al tope en sus actuaciones. Cerrará la terna el torero peruano Alfonso Simpson de Lima, quien junto a Fernando Roca Rey y a Juan Carlos Cubas son lo mejor de la baraja nacional. Se lidiarán toros de la mejor ganadería peruana de Roberto Puga, que reaparece en Acho. La tarde deberá ser un lleno de “No hay Billetes”, como no sucede desde hace algunos años.

Pronto la atención se concentró en lo que acontecía en el ruedo con novillos complicados que desarrollaron sentido. El sevillano Borja Jiménez, de verde y oro, con su primero, el complicado “Peleón” de 355 kilos, bien presentado el novillo. Lances templados y lentos del de Espartinas, – seis verónicas, la media y  vistoso remate -, el animal acometía con buen son y ritmo. Encuentro con el caballo, protestado por los aficionados, el animal no fue picado. Quite sensacional de Borja Jiménez. Luego del brindis a su apoderado, inicia por doblones en serie muy aplaudida, el animal casi perdía las manos. Lo lleva al centro del ruedo y es cuando es levantado dos veces salvando la cornada. Ya el público presagiaba una tarde difícil para los alternantes, novilleros punteros de España. Dos series bien estructuradas de seis derechazos, Borja Jiménez toreaba con clase, estirándose ceñido y con profundidad, el novillo persiguiendo la muleta, y sabía lo que dejaba atrás. Ya en la siguiente, un poco más remiso a embestir, lo pensaba mucho. El torero en el terreno de la emoción arriesgando, el animal al terminar la serie seguía buscando el cuerpo del español. Intenta por el izquierdo, ya venía rebrincado, sosote, a regañadientes. Casi lo levanta nuevamente, gran mérito del torero, y logra buena estocada. Aplausos al torero, el público un poco frío no pidió la oreja por la condición del animal.

Con su segundo, “Mediterráneo”, de 420 kilos, un novillo con innegable trapío aplaudido de salida, Borja Jiménez logra cinco verónicas coreadas y la media, el animal acudiendo al templado capote del de Espartinas. Lo lleva al piquero, el novillo acomete con prontitud, fuerza y fijeza. Quite por chicuelinas en tres lances ceñidos, la torería del sevillano inundaba el ruedo de la bicentenaria.  Lucido tercio de banderillas, los aficionados reaccionaron al brindis de Borja Jiménez a toda la plaza.  Inició faena frente al tendido 9, el preferido por el maestro Enrique Ponce. El novillo acudía a la muleta del sevillano con poca fuerza pero yendo largo y con clase, en serie lucida, con los olés, los aplausos y el pasodoble que se hacían presente. Nueva serie de derechazos templados, trayéndolo embarcado, el novillo no se rendía, seguía desarrollando sus acometidas con recorrido y nobleza.  El público con las palmas acompañaba el pasodoble. El novillo era sometido por Borja Jiménez por el derecho, sus embestidas con poca fuerza no cesaban, a pesar que empezó a salir con la cara alta.  Prueba por naturales, frente a la puerta de cuadrillas, sin obtener lucimiento. Logra rítmicas manoletinas, el novillo nunca dejó de pelear, el público aplaudía al torero. Ejecuta la suerte suprema con  buena estocada, paseando Borja Jiménez una oreja de gran valía, recibe el cariño de la plaza considerada “La Sevilla de América”, un público aficionado que guarda el respeto por la Fiesta, en Lima y en el Perú profundo con cerca de 500 festejos formales cada año.

Francisco Espada, de corinto y oro, ante el segundo de la tarde “Gran Maestro” – en honor a José Mari Manzanares padre -, con 375 kilos, lo recibe con lances de capote un poco embarullado, el novillo pierde las manos. Pica que es aplaudida, el animal acudió sin fuerza pero con fijeza.  Serie inicial con pulcritud, el animal buscando los engaños. Muy firme Francisco Espada en serie de derechazos dibujados, el animal pronto se orientó levantando la cabeza, mirando al madrileño. El público un poco frío, el animal sin transmisión iba un poco rebrincado. Nueva serie de derechazos, el novillo seguía acudiendo, pero es cuando entierra la cornamenta en la arena.  El novillero es aplaudido en nueva serie, pero luego se le cuela en dos oportunidades seguidas por el derecho. Asoman pifias del respetable, y pierde el engaño. Intenta por el izquierdo, logrando naturales importantes uno a uno, por el izquierdo el novillo iba muy bien. No persiste por dicho pitón, y el público le reclama. Se perfila, deja estocada caída, y sale perseguido. Silencio.

Con el quinto de la tarde, “Alicantino”, con 418 kilos, bien presentado, el novillo de inicio buscaba las tablas, primeros lances con un Espada desconfiado, no logró fijarlo en el capote, el novillo iba con buen estilo de largo y humillando. Tercio lucido de banderillas, luego de ser bien picado. Brindis sentido al limeño Joaquín Galdós, que dejó la mejor impresión el sábado anterior y le espera un futuro prometedor, en esta etapa formativa en España y Francia. En el callejón también se encontraban el maestro José Antonio Campuzano, Andrés Roca Rey – el otro peruano con innegables condiciones -, y su hermano Fernando que torea este domingo 2 (en cartel con Fandiño y El Fandi, y 6 de Salento).  El novillo salía suelto sin fijeza en los primeros lances de muleta, hasta que Francisco Espada consigue fijarlo pero entierra la cornamenta en la arena en dos oportunidades seguidas.  Logra Espada serie corta de calidad, toro y torero se conjugan, los olés se hicieron sentir. La expectativa era grande entre los aficionados, era la oportunidad del de Fuentelabrada de reivindicarse de su floja actuación con su primero. Serie de derechazos largos y templados, pero el toro pierde las manos y desluce la serie, hasta que nuevamente logra templarlo y suena la música en las alturas en medio de los aplausos. Espada logra las dos mejores series de la tarde con 5 derechazos embarcando al animal que humillaba pasando con recorrido y clase, después se le intentó colar y Espada tuvo que reponer. Cambia el espigado madrileño la muleta a la mano izquierda, largura y profundidad en los naturales, repone un amague del novillo, y continúa el concierto muy firme quedándose quieto. Otra colada por el derecho, logra un redondo, y termina la serie entre aplausos antes de la suerte suprema, demora  con el estoque. Aplausos del respetable a toro y torero.

Fernando Salgado Bambarén

Fernando Salgado Bambarén

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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