efe-castella--644x362

2ª de la Temporada Grande en La México. Dos orejas para Castella en tarde de nostalgia

La segunda corrida de la temporada tuvo un aire de nostalgia y comenzó con un minuto de aplausos.  Es inevitable hacer mención al triste suceso de la semana, la muerte de un grande que nos deja su arte en la memoria y el recuerdo.  Hoy su hijo Jose Mari no estuvo en condiciones de hacer el paseíllo en La México. A manera de homenaje, después del sorteo se ofició una misa en memoria del maestro de Alicante.  Los asiduos no dejaban de recordar sus mano a mano con Eloy Cavazos o su despedida de esta Plaza en febrero de 1997.

Dicho lo anterior, con poco más de media entrada en el numerado, unos quince mil espectadores, partieron plaza Guillermo Capetillo, Sebastián Castella y Diego Silveti para lidiar tres toros de La Estancia y tres de San Isidro.  Los seis toros que saltaron a la arena estuvieron muy justos de presencia. El juego de los de San Isidro fue malo, quedaron a deber. Por lo que hace a los de La Estancia destacaron el primero y el quinto que recibió el arrastre lento. No se trata de traer kilos encima o en la papeleta, se trata de que el toro esté bien presentado y tenga las hechuras necesarias acorde con la plaza en la que se lidia. El público de La México, es impredecible, en ocasiones un encierro justito puede pasar desapercibido, como ocurrió el día de hoy. Lo mismo puede suceder a la hora de pedir los trofeos, hoy se concedieron dos orejas –quizás algo excesivas- a Sebastián Castella y a pesar de ello el público no las quiso protestar. En fin, al final de cuentas el respetable es quien con su aplauso o su silbatina se convierte en el máximo Juez del festejo.

Se corría el rumor, no anunciado, de que hoy era la última tarde de Guillermo Capetillo, galán de telenovela y torero, su última gloria taurina fue ya hace casi veinte años cuando cortó un rabo en esta Plaza. Hoy torea poco y eso se nota. A su primero solo pudo darle unos buenos lances a la verónica. A pesar de las condiciones del astado que no eran malas, Capetillo desconfiado y fuera de sitio poco pudo hacer con el burel.  Pinchó y se despidió en medio de una silbatina. Al que en teoría sería su último enemigo, lo intentó bregar con experiencia buscando que el animal humillara. No lo logró ya que las condiciones del toro no eran favorables. Desde el primer tercio el toro estuvo parado, siguió así hasta el tercio final. Nada pudo hacer Capetillo quien buscó despachar al toro y solo logró escuchar un aviso. Se fue al burladero en medio de una bronca. No hubo despedida.

El francés Sebastián Castella no estaba anunciado para las primeras doce corridas del serial, una tragedia lo puso en el cartel y con una actitud positiva aprovechó la oportunidad. Con su primero, de la divisa de San Isidro, se abrió de capa flexionando las rodillas buscando la embestida del toro, lo lanceó a la verónica y despertó del letargo al tendido. Con la pañosa estuvo muy empeñoso a pesar de que el toro no se empleó. Un toro soso y reservón dificultó el trasteo; a pesar de ello, Castella decidió aguantar y sin enmendar logró buenos pases destacando sus cambios de mano y los cambiados por la espalda. Pinchó y después colocó una entera desprendida. Se despidió con clamorosa ovación saliendo al tercio. Con el quinto de la tarde, un toro de La Estancia que mereció –de manera discutible – el arrastre lento, Castella estuvo muy firme. El toro tenía una condición algo extraña, por una parte embestía con alegría y recorrido, pero antes de cada embestida el cornúpeta regateaba, rascaba la arena y sus primeras embestidas no eran claras, por ello la faena fue muy emotiva pero sin la ligazón suficiente de las grandes faenas. La actitud del francés estuvo por encima del mismo astado. Supo llevar de largo al animal, entendió que la gente se emociona cuando los pases y los remates sin enmendar; las dosantinas y los cambiados alborotan al tendido, de ahí la habilidad del galo.  Series templadas, unas mejores que otras, una buena faena a la que le faltó un punto para ser de escándalo. En una tarde de letargo donde el público espera paciente cualquier triunfo, un bien final puede provocar una entrega, como ocurrió la tarde de hoy.  A pesar de una estocada trasera el público sacó el pañuelo blanco y el Juez obsequiosamente dio las dos orejas.

La segunda tarde consecutiva de Diego Silveti pasó desapercibida. A su primero de San Isidro poco le pudo hacer ya que las condiciones del astado no fueron las propicias. Solo algunos pases por izquierda.  Por actitud Diego no para, lástima que sus recursos en ocasiones son limitados, sigue el mismo libreto a pesar de que las condiciones de cada toro son diferentes. No mató al primer intento y se fue en silencio. Con el que cerró plaza lo lanceó a la verónica, el público parecía que se podía entregar. Siguió un quite por gaoneras que fue coreado. El toro de La Estancia embestía pero salía muy suelto. Con el trapo rojo, comenzó con firmes estatuarios, algunas series por derecha, todo indicaba que la faena podía crecer pero desafortunadamente no fue así, el toro salió huyendo hacia las tablas, donde Diego pudo dar algunos pases rematados con su ya tradicional desdén mirando al tendido. Falló con la espada, escuchó un aviso y se despidió en silencio.

Ficha del Festejo: Segunda Corrida de Temporada. Media entrada en el numerado. Guillermo Capetillo (verde y azabache): Pitos y aviso con bronca. Sebastián Castella (marino y oro) ovación en el tercio y dos orejas. Diego Silveti (malva y oro) silencio y aviso. Salieron al tercio José Chacón y Cristián Sánchez por sus pares de banderillas al segundo y al tercero respectivamente. Se concedió un minuto de aplausos a la memoria de Jose María Manzanares.

4 Resultados

  1. Juan Pablo Silva dice:

    Nota del autor: quien salió al tercio fue José Francisco Borrero y no Jose Chacón. Una disculpa al torero de plata.

  2. Mauricio Gutiérrez González dice:

    Don Juan Pablo Silva: ¿No son ya demasiadas oportunidades para Diego Silveti? Tan solo la temporada pasada desperdició dos toros que anunciaban un triunfo seguro. Con los recursos de adorno -desdén, cambios de mano…- de los que ha abusado, no se puede cimentar una faena con estructura.

  3. Juan dice:

    Esta cronica no esta a la altura de la pagina, los buenos aficionados o de JA del Moral. A Castella se le fue el toro, cortaba los pases en lugar de darle la distancia al toro y llevarlo bien toreado dejandole la muleta en la cara de aqui hasta alla. Era para no haberle dado ninguna oreja por la estocada trasera y porque dejo ir un toro que un torero que torea largo, hubiese bordado.

  4. Juan Pablo Silva dice:

    Don Mauricio, coincidimos en que Diego Silveti ha tenido demasiadas oportunidades y que abusa de sus recursos, como su desdén, los cambiados por la espalda, etc., esos abusos le impiden darle estructura a sus faenas. Don Juan, respeto su opinión, en la crónica se indica que no fue la mejor faena de Castella y también considera que las dos orejas son excesivas. Recuerde que el toro iba de largo pero regateaba la embestida y hasta la protestaba, por esa razón el francés no tuvo la oportunidad de torearlo de largo con la calidad y ligazón esperada. Me queda claro que Usted lo vio de manera distinta, agradezco su comentario.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

También puede interesarte: